Y llegó el momento. Fontaines D.C. salían al escenario para deleite del público más internacional que he presenciado en este recinto. Los irlandeses son como un puñetazo en la boca del estómago y una caricia al mismo tiempo.
El concierto no fue simplemente una actuación de rock cargado de furia post-punk, fue una misa pagana y la confirmación absoluta de que son, hoy por hoy, una de las bandas más relevantes e imprescindibles del planeta.
Tras su demoledor paso por salas en verano y la confirmación en todos los festivales del mundo para 2027, Grian Chatten y compañía regresaban a Barcelona para colgar el cartel de sold out, dejando claro que su crecimiento no tiene techo.

Llegamos al final del set de los británicos Chalk, que hicieron un trabajo brillante como teloneros preparando el terreno, pero la expectación real estaba volcada en los dublineses.
Fontaines D.C.
A las 21:05, puntuales, las luces se apagaron y el rugido del recinto fue ensordecedor. Arrancar el recital con la hipnótica "Tongue" y encadenar de golpe "Here's the Thing" y "Nabokov" es una auténtica declaración de intenciones. La presencia de Chatten sobre el escenario, con ese nervio descontrolado, caminando en círculos como un felino enjaulado mientras escupe cada verso, atrapa desde el segundo uno y parece esculpida para liderar festivales como Glastonbury.

Sin respiro, retrocedieron a sus orígenes con "Boys in the Better Land", desatando los primeros pogos serios de la noche, seguidos de la visceral "Marianne" y esa joya melancólica titulada "Jackie Down the Line”.
El nivel de intensidad no bajó un solo peldaño. Cayeron a plomo "You Miss Me", "Roman Holiday" y el rescate de "A Hero's Death”, que supuso uno de los momentos más celebrados, demostrando la maestría del quinteto para transitar entre la rabia colectiva y la belleza poética más cruda.

Con "In the Modern World" y "Happy for You", el Sant Jordi Club era una sola voz coreando cada estrofa, mientras que "Big Shot", "Death Kink" y "Mimesis" mantuvieron la tensión en lo más alto antes de encarar el tramo final de la sesión regular con "Bug", la luminosa "Favourite" y esa apoteosis sonora que es "I Love You”.
Para el bis guardaban cartuchos de puro fuego. Salieron de nuevo a tablas para desgranar "Six Shot Morning", "Japan" y desatar el delirio absoluto con "Starburster", donde el ritmo frenético y las respiraciones entrecortadas de Chatten volvieron loco al personal.

El broche de oro definitivo llegó con "Where Is Gone?", la canción con Rosalía, dejando el escenario entre una humareda densa y un acople sordo que resonaba en nuestros oídos.
Abandonamos el recinto con la certeza de haber presenciado un show de los que marcan época.
Fontaines D.C. ya no son una promesa ni el hype del momento, son los nuevos reyes del género. Si la música es una vía de escape, lo del sábado en Barcelona fue la mejor catarsis posible.
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