No hace falta ser un lince para intuir que los últimos movimientos de Queens Of The Stone Age venían apuntando hacia un cambio de rasante. Tras el impacto emocional de ver a Josh Homme coquetear con la muerte y transformar ese trance en la atmósfera teatral de las catacumbas parisinas, la banda parecía pedir a gritos un respiro.
Lo que pocos esperábamos es que la respuesta del quinteto de Palm Desert llegara tan rápido. Apenas año y medio después de abrir esa senda acústica y circense, nos cae encima 'Perfecth', un noveno álbum de estudio compuesto por 9 cortes donde Josh, Troy Van Leeuwen, Michael Shuman, Dean Fertita y Jon Theodore intentan coser las cicatrices del amor, el deseo y la pérdida a base de una vulnerabilidad poco vista en su catálogo.
Basándose en la filosofía del kintsugi —el arte japonés de reparar cerámica rota con hilo de oro para resaltar sus fracturas—, Homme ha decidido deformar la palabra “perfect” porque la perfección no existe. El resultado de grabar sin prisa en diferentes rincones del planeta, es una obra abiertamente fragmentada pero salpicada por pinceladas de genialidad.
Desde el primer minuto, el álbum se presenta como un viaje dispuesto con precisión. “It’s Only Love” se despliega como un vals fúnebre entre el traqueteo de las vías del tren, guitarras lo-fi y una sección de cuerdas dramática mientras Homme canta a un amor ya perdido. En la segunda “Insignificant Other”, una referencia más a su divorcio con Brody Dalle de The Distillers.
Si buscas distorsión clásica, tu dosis la tiene “Where The Goth Girls At?”, un trallazo pantanoso, seco y cortante. Pero la verdadera sorpresa del disco es “Mono”, una pieza a medio camino entre el crooner trasnochado y el free jazz psicodélico que se erige como una de las piezas más raras de su discografía. Para cerrar la primera parte, la delicada “From The Cliff” echa el freno a base de acústicas de carácter cinematográfico y romanticismo amargo.
El único punto débil del trabajo aparece en un segundo tramo donde el grupo baja un peldaño la intensidad. Reorganizar “Sunday” (Homme la compuso junto a Iggy Pop para ‘Post Pop Depression’ de 2016). Del mismo modo, el tono desenfadado de “Easy Street” (con el cameo vocal de Nikki Lane) o la desgarradora balada de grunge acústico “Phantom Limb” dejan cierta sensación de piloto automático. Por suerte, la rabia eléctrica de “Run Away From The Mob” actúa como broche definitivo, plantando cara al algoritmo y al juicio encarnizado de las redes sociales.
‘Perfecth’ no busca ser un disco de ruptura ni un catálogo de singles rompeestadios. En definitiva, Josh Homme, consciente de sus propias costuras y poder abrazar las grietas de una vida convulsa, ha buscado deliberadamente esa imperfección. Estamos ante un álbum fragmentado y desigual, pero rescatado por el genio inconfundible de la que sigue siendo una de las bandas más grandes de nuestro tiempo y una apisonadora en directo.
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