Cada vez que Cult of Luna rompe su silencio, la escena internacional del post-metal y la música pesada se detiene a escuchar. Con más de dos décadas de trayectoria intachable a sus espaldas, la formación sueca regresa con su esperado décimo álbum de estudio, ‘In the Shadow of Your Shadow’ (RED CRK, 2026), una mole sonora que explora la densidad del subconsciente, la depresión y la resiliencia humana. Pau Peñalver se conecta con su batería Thomas Hedlund para repasar la anatomía de sus composiciones monumentales y su firme apuesta por la imperfección. La charla ha servido como antesala perfecta de su visita a España, más concretamente a Barcelona. La agrupación actuará el 28 de febrero en la sala Razzmatazz 1, junto a Youth Code y BRUIT ≤ (entradas aquí).
Anatomía de largas composiciones
La cifra redonda que supone alcanzar las diez entregas discográficas podría invitar a ciertos juegos conceptuales o supersticiones a la hora de estructurar el repertorio. Sin embargo, al ser preguntado por la razón de no haber cerrado el disco con exactamente diez temas, el batería tira de humor para justificar la decisión: "Todavía somos bastante buena gente, así que no queríamos imponer algo así. ¡Eso probablemente habría significado demasiado tiempo de vuestras vidas escuchando nuestra música! Pero bueno, tal vez en el futuro lo hagamos, aunque para meter diez temas tendríamos que hacer las canciones bastante más cortas".
Esa extensión natural se hace evidente en piezas que rozan o superan ampliamente los diez y doce minutos. Hedlund explica que las estructuras no son tan complejas como puedan parecer en un primer vistazo: "De alguna manera las canciones tienen una estructura bastante simple. No diría que es una estructura pop, pero no son excesivamente complejas. Lo que ocurre es que nos gusta generar una especie de estado o atmósfera que evolucione a través de las dinámicas. Suena a cliché decir que es un viaje, pero realmente lo vemos así. Nunca nos proponemos como objetivo en sí mismo hacer canciones largas, simplemente terminan siendo así de forma natural. Con las temáticas que tratamos y los cambios de intensidad, sería muy difícil embutir todo en cuatro minutos. Necesitamos que las partes más suaves hagan respirar al tema".
Esa habilidad para manejar los espacios respira también de la variopinta amalgama de influencias de sus integrantes. Thomas compagina Cult of Luna con bandas como Phoenix o Deportees, una dualidad que se hace patente en su aproximación a las baquetas: "Tanto yo como Fredrik y Kristian (el guitarrista Fredrik Kihlberg y el teclista Kristian Karlsson-ndr.) escuchamos de todo. Incorporamos esa apertura al componer y tocar. Personalmente, cuando llego a casa no me pongo música pesada; me encanta tocarla y lo llevo haciendo desde los 16 años, pero no es mi primera opción de escucha doméstica. Me siento muy afortunado de poder interpretar estilos tan diferentes".
La filosofía de Cult of Luna
En una época marcada por el perfeccionismo quirúrgico y la sobreproducción digital dentro del metal contemporáneo, Cult of Luna reivindica el valor del elemento orgánico y la calidez del directo: "Nos encanta lo analógico y nos fascina la imperfección: cuando las cosas se rompen o cuando no puedes controlar ciertos elementos. Queremos que nuestra música sea orgánica y tenga groove. Eso incluye cometer errores, pero mientras los cometamos juntos, todo está bien. Mucho del metal pesado que escucho hoy en día suena procesado en un ordenador donde el elemento humano ha desaparecido por completo. Para eso, directamente programa una batería".
Al repasar la logística cotidiana del sexteto en Umeå, Hedlund desvela entre risas las particularidades de su local de ensayo: "Tenemos un local en el que solo podemos tocar a partir de las cinco de la tarde porque está pegado a una autoescuela. Y a veces, si tienen clases teóricas nocturnas, ¡tampoco podemos ensayar esas noches! Nos reímos pensando cómo tras tanto tiempo tenemos que programar los ensayos en función de la autoescuela".
Sobre la increíble cantera de talento de Umeå (de donde salieron Meshuggah o Refused), apunta al ecosistema único de la ciudad: "Es una ciudad universitaria de clase media y a mediados de los 90 los astros se alinearon. Se creó una escena hardcore y punk alucinante. Te diría que el 98% de las bandas sonaban horribles, pero nos animábamos unos a otros. Veías a tíos algo mayores irse de gira en furgoneta y los más jóvenes pensábamos que nosotros también podíamos. La gente se inspira mutuamente y no hay miedo a intentar cosas".
Colaboraciones de lujo
‘In the Shadow of Your Shadow’ se adentra en terrenos conceptuales profundos donde el dolor actúa sobre el individuo: "El concepto tras el título radica en que todos somos conscientes de que el subconsciente guía nuestras vidas. Pero la idea de este álbum va un paso más allá: existe algo detrás de ese propio subconsciente, algo inalcanzable que no podemos ver pero que dicta nuestras decisiones, nuestra política y la forma en que nos relacionamos con los demás".
Esa lucha contra los fantasmas de la depresión encuentra su reflejo en colaboraciones de lujo como la de David Eugene Edwards (16 Horsepower, Wovenhand) en "One More Day": "Fue algo mágico. Johannes le envió sus letras para darle una idea del hilo narrativo de este tema sobre la depresión y el ir superando la vida día a día, dejándole total libertad. David le devolvió una página entera con un texto nuevo que había escrito porque la propuesta le removió algo por dentro. Que invirtiera tanto tiempo, creatividad y emoción en nuestra canción nos dejó boquiabiertos. A veces solo hace falta atreverse a preguntar: si te dicen que no, no pasa nada; pero si dicen que sí, es un triunfo absoluto". Una confianza artística similar a la aplicada con Joe Duplantier (Gojira) en "Sadness Will Reign": "Con Joe la canción ya estaba hecha, pero era fundamental darle total libertad creativa. Si pides a un artista de su calibre que participe, lo fascinante es que te sorprenda con algo que a ti jamás se te habría ocurrido".
El paso del tiempo
Dentro de la densidad habitual de su catálogo, el álbum reserva sorpresas de gran dinamismo acelerando el tempo en temas como "A Way Back", "Land By" o "The Rift", las tres canciones más cortas del disco: "Fue enormemente refrescante grabar una canción rápida. Resulta irónico que nos hayamos decidido a componer un tema veloz justo ahora que nos vamos haciendo mayores y nuestros cuerpos nos piden pasajes lentos".
Con la perspectiva de cumplir hitos clave en su trayectoria —como los 20 años de ‘Somewhere Along the Highway’ o el décimo aniversario de ‘Mariner’ junto a Julie Christmas—, prefieren centrarse en el presente: "En el festival ArcTanGent interpretamos 'Mariner' íntegro con Julie y fue divertidísimo. Resultaba rarísimo tener que aprenderte de nuevo tus propios temas de hace años. Julie es una persona increíble y no descartamos volver a grabar algo juntos en el futuro, pero ahora mismo nuestro foco absoluto está en el nuevo disco. Los aniversarios son un recordatorio del paso del tiempo, pero nos sentimos afortunados de seguir en esta banda y mantener la chispa intacta".
Ese contraste entre la cercanía personal que desprenden sus integrantes y la devastadora crudeza de su propuesta escénica se resuelve en las palabras del batería citando al mítico Tony Williams, percusionista que acompañó a Miles Davis: "Le preguntaron qué pensaba al tocar de forma tan salvaje y respondió: 'Si pudiese decírtelo con palabras, no tocaría'. Eso resume la música: un espacio libre donde explorar esquinas oscuras. Para mí, aporrear la batería con todas mis fuerzas durante hora y media sobre un escenario es, sin duda alguna, la mejor terapia del mundo. En la gira llevamos una estructura enorme monolítica de madera que preside el escenario. Esperamos poder montarlo en todo su esplendor en Barcelona. ¡Nos vemos muy pronto allí!". Recuerda que si no te lo quieres perder, puedes conseguir aquí tus tickets.
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