Para los amantes de la música más exquisita, grandilocuente ¡y heavy!, Savatage es una banda absolutamente imprescindible, desde sus inicios como Avatar hasta la grandilocuencia del grupo renacido y recuperado en la actualidad. Todo ello tras el fallecimiento de Paul O´Neill (compositor principal de la época clásica del grupo, junto a Jon) en 2017, y el dejar en barbecho a la Trans-Siberian Orchestra, donde tocaban todos los miembros de Savatage, entre el gran elenco de músicos que formaban parte del gigante proyecto.
Se formaron a comienzos de los 80 por dos jovenzuelos de Florida, hermanos para más señas: Jon (teclista, cantante y ya avezado compositor) y el tristemente fallecido Criss Oliva (guitarrista). Pero detrás del espíritu de Savatage encontramos siempre a su cantante clásico, mentor, alma máter, líder (en el frente y en la sombra, como ahora) y una de las personalidades más importantes del heavy metal y de la música dura más exquisita. Y si Jon Oliva cumple 66 años, nosotros solo podemos reverenciar la gran figura del norteamericano con este artículo de David Esquitino rememorando diez de los muchísimos temas imprescindibles de la extensa y excelsa carrera de Savatage. La gran mayoría de ellos no faltarán en el esperadísimo concierto del grupo en el Leyendas del Rock este verano, liderando la primera jornada del festival, el miércoles 5 de agosto.
Por cierto, el batería Jeff Plate ya está de vuelta con el grupo, aunque lamentablemente ya no tenemos a Jon Oliva con la banda de gira por razones médicas y de salud (ambas relacionadas, obviamente). Le echaremos de menos en directo, pero siempre está presente con su personalidad, espíritu, clase y voz (y teclados) en los temas de la banda, incluso en los de la época de Zak Stevens está presente en coros y segundas voces. Es decir, en todas estas grandiosas canciones con las que le felicitamos el cumpleaños, y homenajeamos su trayectoria e historia con Savatage ahora.

1. “Sirens” (‘Sirens’ 1983)
¿Sabéis el origen del nombre de Savatage? Ya decíamos que comenzaron llamándose “Avatar” (obviamente, ninguna relación con los suecos en la actualidad, y viceversa) pero, como tantas veces, tuvieron que cambiarlo por coincidencia con otras bandas. Se les ocurrió “Savatage”, pero como mezcla del original “avatar” (perfil) y la palabra “savage” (salvaje o brutal), solo cambiando un par de letras e inventándose una palabra que al oído sonaba perfecto y transmitía al cien por cien lo que ya era la banda. Sabiendo esto, lo podríamos traducir libremente como “Avatar salvaje”, “Alter ego rabioso”, “Perfil aguerrido” o algo similar. Era rudo, culto, con prestancia y sonoridad heavy ¡y grandilocuente, perfecta!
De ahí a un logo ya metalizado, con picos, movimiento, con la “S” como una serpiente y la “T” como un martillo o azada que golpea, ¡y lo tenemos! Vale, me adelanto, pues en los dos primeros discos, ‘Sirens’ y el EP ‘Dungeons are Calling’, (que se grabaron a la vez y por eso aparecen en tantas recopilaciones posteriores juntos), el logo tiene aún caracteres góticos, pero la leyenda estaba en marcha.
Escogemos “Sirens”, su primer gran tema, que venía de sus primerísimos tiempos y ya en su primera demo como Avatar. Y sí, la canción habla de sirenas mitológicas, marineros que enloquecen al escuchar sus cantos y violentos arrebatos de las mismas como bien reflejan los gritos histriónicos del protagonista en la canción. Recuperada ya para los conciertos de reunión el año pasado, ahora se torna imprescindible en el repertorio.
2. “Power of the Night” (‘Power of the Night’, 1985)
La gran sorpresa del setlist en los conciertos del año pasado fue recuperar este superclásico de sus inicios, además cantada en la gira por Chris Caffery, con un tono mucho más crudo y rudo, como en el original. Y ahora de nuevo no falta entre los temas elegidos para representar lo más granado de la historia de Savatage.
Este disco es el trabajo clave de la primera etapa del grupo, el primero con Atlantic Records (ya apuntando muy alto) y el que les coloca como una de las bandas aventajadas de la escena de power metal USA, al menos en su zona de Tampa (Florida)… junto a unos tal Crimson Glory o Iced Earth (¿os suenan?) también comenzando. Sin tener aún el grupo la majestuosidad que tendrán poco después, es uno de sus temas más heavies, más rotundos y más directos de toda su carrera, con un Jon Oliva demostrando que ya era un cantante tremendo, Criss Oliva un guitarrista adelantado y superlativo, y el primer batería del grupo, el loco Steve “Doc” Wacholz imponiendo su ley.
Posiblemente, la primera vez que se nombre a las legiones (“Legions”) de fans de Savatage (que será su club de fans oficial, o al menos la denominación más común de los mismos) en una de sus canciones. Y una de esas canciones de ensalzar al heavy metal, a los seguidores y lo que sentimos escuchando esta música tan poderosa y maravillosa.
Por cierto, yo siempre lo he asemejado al 'Power Metal' de Pantera, que los seguidores generalistas ni lo conocen, pero que marca los comienzos y la personalidad del grupo en esta época. Y sí, aunque ellos posiblemente ni supieran de la existencia de Barón Rojo entonces, las similitudes con la portada del ‘Volumen brutal’ (de tres años antes) nos hacen sonreír elucubrando que los de Florida les “copiaron” la idea de la portada a los nuestros. No es verdad, pero… ¿y si…? En fin, un puño de metal rompiendo en este caso un cristal y dándole personalidad absoluta a la primera etapa de Savatage: “The call of the wild, power of the night, raise the fist of the metal child!”
3. “Hall of the Mountain King” (‘Hall of the Mountain King’, 1987)
Si no sabéis la historia, ya os la cuento yo... Y por mucho que Savatage fueran una de las bandas estrella de la zona, además de uno de los grupos mejor posicionados para llegar a la primera línea del heavy metal norteamericano entonces, la realidad es que su apuesta por la comercialidad y el hard rock de ‘Fight for Rock’ (del que este año se cumplen 40 años, como os contamos aquí) no había funcionado. Ellos estaban destrozados y desilusionados, abuso de drogas por la frustración mediante, y la compañía (que había hecho una apuesta muy fuerte por ellos pero que no podía salir bien, suavizándoles y cardándoles el pelo) estaba a punto de echarles.
Resumiendo mucho, aparece Paul O´Neill (productor y compositor) en la ecuación, que confía muchísimo en ellos, y ve unas posibilidades enormes en la voz de Jon Oliva para brillar en las canciones grandilocuentes y majestuosas que tiene en mente. Desde el principio, alaba la faceta compositiva de Jon (con la compañía entonces ofreciéndole escribir para otros artistas de pop y AOR, algo que no quería hacer), y que casaba cien por cien con su idea de mezclar heavy metal con sonoridades clásicas y majestuosas. Y de repente surge la magia y el disco posiblemente clave de la carrera de Savatage (que no el mejor, que ese viene después): Grandioso desde la portada, sonido, canciones y comenzando desde entonces el verdadero estilo del grupo que les hace tan especiales.
Por supuesto, es imprescindible desde siempre el tema título, y nunca ha faltado en sus conciertos (ni en los de Jon Oliva's Pain en su momento). Por si alguien no lo sabe, o intuye, el Rey Montaña es el propio Jon Oliva, y desde el rimbombante salón de su morada en las alturas, cuenta lo que ve sobre los propios e insignificantes mortales, como él mismo ha confesado en alguna entrevista con Esquitino en el pasado. Y el tema sigue emocionando en directo como el primer día, al igual que mola ver el bisoño pero encantador vídeo original.
4. “Strange Wings” (‘Ghost in the Ruins’ –live- 1993)
En este caso hacemos “solo” parada musical y os seguimos contando la historia de Savatage y de Jon Oliva a través de alguna de sus canciones más renombradas. Pero el detenernos a escuchar esta maravillosa “Strange Wings” era obligado. Sí que podemos complementar lo comentado antes, además del hecho objetivo de que este álbum les introdujo a un nuevo estilo musical. Todo ello presentando instrumentación sinfónica fuertemente influenciada por su nuevo productor, Paul O'Neill, arreglos orquestales incluidos, y que obviamente sería parte importante en la construcción de canciones futuras de la banda (en música y letras). También aporta esa visión global de contar historias conceptuales en los discos, que nos maravillará desde entonces en los sucesivos discos de la banda.
En esta canción en concreto, curiosamente más “sencilla” y cercana a los Savatage previos (lo que nos lleva a pensar que posiblemente viniera macerada ya de antes), se superan en encanto, toque maestro y perfección. Jon Oliva siempre ha dicho que la letra habla de sueños y de ansias de libertad, aunque la realidad de la situación de Jon entonces nos lleva a pensar que la liberación a la que hace mención aquí, y la desesperación (y belleza oscura) con la que se expresa, tiene más que ver con temas de drogas que con una visión más romantizada del amor.
Todas las versiones de la canción a lo largo de la historia son buenas. Para mí, la definitiva es la del directo ‘Ghost in the Ruins’, que salió como tributo a Criss Oliva allá por el 93, pero en realidad se grabó en el Spectrum Coliseum de Philadelphia en el 88.
5. “Gutter Ballet” (‘Gutter Ballet’, 1989)
Decíamos en el punto anterior que ‘Hall of the Mountain King’ es posiblemente el trabajo más importante de la carrera de Savatage, pero el mejor, el pináculo de su carrera y sin duda uno de los LPs más grandiosos de la historia de la música dura es ‘Gutter Ballet’. ¿El disco definitivo del grupo? Pues seguramente, y al que siempre han intentado volver y, aun estando cerca, nunca lo han conseguido. Canciones como “Hounds”, “Of Rage and War” o “When the Crowds are Gone”, cada una a su manera y con su grandiosidad expresada de manera diferente, suponen hitos de su carrera, pero la verdadera joya y la canción sobre la gravita el álbum (y en cierto modo toda la carrera posterior de Savatage) es la propia “Gutter Ballet”.
El título es toda una ópera rock callejera, mezclando danza y elegancia con suciedad y macarrería callejera. Belleza y armonía contra caos y hostilidad. De hecho, es sublime el contraste en el propio título entre “Ballet”, algo delicado y elegante, con y “Gutter”, que significa alcantarilla o callejón, pero que representa la parte baja y sucia de la ciudad, el “downtown” más chungo, en jerga. Todo ello lo vemos perfectamente representado en el mítico vídeo de la época, por cierto.
Tenemos la mezcla perfecta entre la fuerza de su heavy metal base, la grandilocuencia de su estilo clásico y la magnificencia de sus arreglos orquestales, por un lado. Y por otro, la magia de los cambios de ritmo constantes (desde el precioso piano inicial hasta la entrada de la guitarra base del tema, o el ritmo pendulante marcando el tempo en cada momento) y la expresividad de la sublime voz de Jon Oliva en cada parte del tema, teatralidad máxima mediante.
Si hay una hipotética mezcla perfecta entre el heavy metal y la música clásica, está aquí. Y sí, tanto Jon Oliva como Paul O´Neill eran grandes aficionados a los musicales de Broadway, por si alguien lo dudaba. De hecho, se comenta que la idea base para este disco, y el tema principal, les surgió tras ver el musical de “El fantasma de la ópera”. Y no creo que esté muy desencaminado el rumor… “And still the orchestra plays…”
6. “Tonite He Grins Again / Strange Reality” (‘Streets: A Rock Opera’, 1991)
Lo que debería haber sido el siguiente momento grandioso y el paso definitivo en la carrera de la banda, no lo fue. Y aunque en algunos sitios quieran vender ‘Streets’ como uno de los grandes discos conceptuales del grupo, no lo es. Tiene sus momentos, pero en realidad fue un (relativo) fracaso, como ‘Fight for Rock’.
Ambicioso al máximo, pero la banda se gastó los adelantos en fiestas y en tonterías como grabar ruiditos por la ciudad de Nueva York en vez de centrarse en el nuevo disco como tal. Y compositivamente les pasó factura lo grandioso que había sido ‘Gutter Ballet’, que era insuperable (algo así como lo que le ocurrió a Iron Maiden con ‘No Prayer…’ tras ‘Seventh Son’).
De lo mejorcito es este "Tonite He Grins Again", que sorpresivamente están recuperando en alguno de los primeros conciertos de la gira, aunque sin su continuación directa que es “Strange Reality”, pero nosotros sí vamos a escucharlas juntas, que tiene más sentido.
Por cierto, Johnny Lee Midleton ya estaba en la formación y Chris Caffery entró para la gira de ‘Gutter Ballet’, pero, sorprendentemente, abandonó el grupo poco después y no grabó ‘Streets’ ni tuvo tiempo de compartir mucho tiempo con Criss Oliva, como ahora os contamos, de lo que siempre se arrepintió. Y es que, aunque volvió posteriormente, la historia y el destino de Savatage iban a cambiar trágicamente y para siempre poco después… Pero no nos adelantamos.
7. “Edge of Thorns” (‘Edge of Thorns’, 1993)
Destrozado por las drogas y el alcohol, y también frustrado por el paso atrás dado en ‘Streets’, Jon Oliva retrocede para el siguiente disco y sale de la banda (al menos de la primera línea, lo que será una constante desde entonces hasta ahora, literalmente). Todo ello para formar un proyecto interesante pero menor, como fue Doctor Butcher, pero sobre todo para rehabilitarse, vocal y personalmente. Así, entra Zak Stevens, otro vocalista sublime, pero que no era Jon. Y el peso compositivo cae en Criss Oliva, aunque con los años se ha demostrado que muchos de los temas tienen una vez más la impronta del binomio Jon Oliva y Paul O´Neill.
No es casual, como se intuía ya mirando la portada, que la figura principal fuera una mujer a modo de hada en el bosque (que en realidad era la mujer de Criss, Dana) y que la figura que se intuye como un espíritu escondido entre las ramas se pareciera tanto a Jon… controlando y dirigiendo todo desde el fondo del bosque. Una cosa no quita la otra, que posiblemente estemos ante otra de esas canciones de Savatage que son historia de la música y que no se han superado con el paso de los años. Y la voz de Zak en este caso le da una majestuosidad grave y profunda diferente pero tremendamente especial. “But I don´t think about you anymore…”
8. ‘Believe’ (‘Streets’, 1991)
Volvemos atrás para representar la muerte de Criss Oliva (atropellado junto a su mujer por un conductor borracho a la salida de un concierto en Florida y tras solo 26 conciertos de la gira) con esta sublime balada. Totalmente deudora, intencionadamente, de la magistral “When The Crowds Are Gone” de ‘Gutter Ballet’, pocas canciones más bellas se pueden escuchar en nuestra música dura. Y por supuesto no está faltando en los conciertos actuales del grupo (aunque, para mí, no suena igual en la voz de Zak Stevens, por muy bien que lo haga).
Sin saberlo entonces, parece el epitafio perfecto a la muerte de su hermano, y por ello siempre se ha utilizado (junto a la mentada “Crowds”) para ilustrar el recuerdo a Criss. Es más, la muerte del guitarrista supone la vuelta de Jon a la banda poco después para honrar la memoria de su hermano. Eso sí, Jon ha dicho una y mil veces a lo largo de los años que, sin Criss, Savatage nunca ha vuelto a ser una banda, sino “un proyecto homenaje para mantener viva la música de mi hermano”.
Y sí, por mucho que Jon o Paul volvieran a reunirse para componer ‘Handful of Rain’ a continuación, Savatage nunca ha vuelto a ser lo mismo, por mucho que nos gusten sus discos posteriores y nos maraville poder verlos ahora en directo. De hecho, fue el tema elegido por el propio Jon Oliva para de alguna manera estar presente en la gira de reunión en 2025, lo cual no fue casual.
9. “Chance” (‘Handful of Rain’, 1994)
Aunque este disco se gestó casi a modo de trabajo en solitario de Jon Oliva (componiendo y grabando la mayoría de instrumentos del álbum), había composiciones de Paul O´Neill, y luego estaba el protagonismo pese a todo de la voz de Zak Stevens. Hubo guitarristas de sesión de lujo para el mismo, eso sí (y lo mismo en la gira), desde Alex Skolnick de Testament o Al Pitrelli, secundario o temporero de lujo del grupo en varias etapas desde entonces… y también de la Trans-Siberian Orchestra, que también está presente de nuevo en esta gira. Y finalmente Criss Caffery, que volvería definitivamente al grupo tras la salida de Skolnick poco después.
“Chance” supone otro hito para el grupo, siendo el primer tema compuesto a posta para jugar con los contrapuntos vocales que tanto utilizarán a partir de ahora. Algo que, en realidad, no era ni más ni menos que el comienzo de la Trans-Siberian Orchestra, en lo que se iba a convertir Savatage no tanto después, primero de manera tibia o indirecta, hasta hacerse el monstruo que asombraría al mundo años después. Pero esa, una vez más, es otra historia. El caso es que sigue siendo un flipe escuchar esta canción en directo, con la majestuosidad de su música y sobre todo la belleza, grandilocuencia y el alucinante juego de voces que contiene la canción.
Eso sí, la mejor versiónno fue entonces ni ahora, sino que tuvo lugar en Wacken en 2015, con ese concierto a dos bandas, “a la vez” y en dos escenarios contiguos, de Savatage y la Trans-Siberian Orchestra en una noche inolvidable que, años después, recordarán los más viejos del lugar.
10. “The Wake of Magellan” (‘The Wake of Magellan’, 1997)
Ya hemos incidido en el hecho de que, a partir de “entonces”, Savatage fue más el preludio de la Trans-Siberian Orchestra que otra cosa. Y aunque, de la mano de una mayor implicación de nuestro protagonista, se volvió al concepto de discos grandilocuentes y conceptuales, ya nunca fue lo mismo… hasta ahora. Sin ponernos tremendistas ni exagerar, fue muy interesante el giro de entonces, primero con una tremenda carga social (y con un CD muy oscuro y profundo) en ‘Dead Winter Dead’, dedicado a la terrible guerra en los Balcanes; y posteriormente vuelta al concepto histórico en ‘The Wake of the Magellan’… aunque en realidad la historia entroncaba con problemas más reales (o actuales) como el suicidio, el valor de la vida y el abuso de drogas, con el que Jon había lidiado tantos años.
El “metal Broadway” había quedado atrás y, pese a que aún saldría un álbum más de Savatage en 2001, como fue ‘Poets and Madmen’ (más flojo, todo hay que decirlo), el grupo se fue apagando como tal conforme el éxito de la Trans-Siberian Orchestra iba fagocitando la grandeza previa de la banda original. Tal vez para regocijo del mundo generalista, de los musicales y de los grandes eventos orquestales, una cosa no quita la otra, pero es algo que a los heavies siempre nos torció la sonrisa… hasta ahora, ¡que volvemos a sonreír!
En el Leyendas más, pero por ahora, de nuevo reverenciamos la figura de uno de los artistas, cantantes y compositores más grandes de la historia de nuestra música. ¡Felicidades, Jon, por tus 66 años!, y sobre todo gracias por tu enorme contribución al heavy metal y al rock duro.
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