El 30 de junio de 1986 veía la luz, 'Fight For the Rock', el cuarto disco de estudio de los estadounidenses Savatage, con Jon y Criss Oliva al frente, un disco con el que la banda dio un golpe de timón a su trayectoria, del que se cumplen ya 40 años de su lanzamiento. Antes de que volvamos a disfrutar de Savatage en directo en Leyendas del Rock, Josep Fleitas arranca su máquina del tiempo y nos lleva cuatro décadas atrás para revivir o descubrir los detalles de un trabajo que iba a dar grandes frutos.
Los inicios de Savatage fueron bastante dispersos. Después de varias transiciones en bandas como Tower y Alien, hasta constituirse en Avatar (1978) y la subsecuente traslación a Savatage (1983), los hermanos Jon y Criss Oliva fueron evolucionando hasta tener claro el concepto en el que querían desenvolver su propuesta: una apuesta por sus claras y directas influencias, asentadas estas en su pasión por bandas como The Beatles, Queen, Black Sabbath, Rush o Judas Priest, además de las combinaciones sinfónicas de la música clásica de la que Jon siempre ha sido un enamorado.
De ahí surgieron los primeros pasos de la formación, plasmando sobre todo la energía y potencia en los iniciales ‘Sirens’ (1983), ‘The Dungeons Are Calling’ (EP 1984) y ‘Power of the Night’ (1985), todos ellos asentados en bases oscuras en las que el heavy y el power metal eran los máximos protagonistas.
Gracias a esos tres trabajos, la formación empezó a salir del anonimato, pasando a realizar cada vez más conciertos y a inducir a las compañías discográficas a apostar por ellos. De hecho, tanto ‘Sirens’ como ‘The Dungeons Are Calling’ fueron escudados por la independiente Par Records, mientras que para ‘Power of the Night’ ya habían conseguido un contrato con Atlantic Records, compañía que, tras ver que los números no correspondían a lo que esperaban conseguir con ese primer disco con ellos, incitó a la formación a grabar un álbum en el que las canciones tuvieran un contenido más comercial, marcando un camino con el que la banda nunca se sintió realizada del todo.
Tanto es así que por petición de la discográfica se incluyeron algunos temas Jon había compuesto para otras bandas que incluso nada tenían que ver con el rock o el metal. El hecho de pertenecer al catálogo de una gran compañía y la creencia de que el peso y criterio de una discográfica como Atlantic no podía ser desestimado hicieron que Savatage se rindiera a unos designios que incluso les obligaba a incluir un par de versiones en el álbum.
Esta tirantez hizo que el bajista Keith Collins abandonase a la formación, pero por fortuna la banda se hizo con los servicios de Johnny Lee Middleton, quien además de defender muy bien las líneas de bajo, se mostró como un buen compositor, algo que dejó claro la pieza que cerraba un álbum que, más allá de su contenido y efectividad, sirvió a la banda para enraizar un camino que, a la postre, les iba a llevar a consolidar un sonido que les iba a catapultar hacia un más que merecido éxito en sus posteriores trabajos.
Tal y como expresaría años más tarde Jon Oliva: “El álbum ‘Fight for the Rock’ fue para nosotros más un ‘Fight for the Nightmare’”, y es que, de tener a un productor e ingeniero de sonido como Max Norman, responsable entre otros del trabajo incluido en ‘Blizzard of Ozz’ y ‘Diary of a Madman’ de Ozzy, la compañía les designó a otro grande como lo es Stephan Galfas (Meat Loaf, ELO, Stryper, Ratt, Saxon…), mientras en la masterización situaron a Bob Ludwig.
Ese fue un trabajo que no acabó de encontrar el detalle idóneo en unas composiciones que, si bien tenían mucho potencial, no acabaron de encajar del todo. Aun así, Savatage consiguieron situar el álbum en un meritorio número168 del Billboard y girar junto a Motörhead, Kiss y Metallica.
En cuanto al contenido, uno de los aspectos que llamó la atención de ‘Fight for the Rock’ fue la portada, ese símil de la afamada fotografía que dio el Pulitzer a Joe Rosenthal donde cinco marines y un médico izaban la bandera sobre el monte Suribachi durante la batalla de Iwo Jima, algo que anteriormente, y a regañadientes, habían expuesto Uriah Heep en su álbum ‘Conquest’ (1980), y que solo unos meses después de la edición de ‘Fight for the Rock’ también usaron Status Quo en su aclamado ‘In the Army Now’ (Agosto de 1986). Además, en la cubierta podía verse el distintivo rectángulo de “Advisory Explicit Lyrics”, algo que ni la banda misma entendió el por qué se incluía...
Por otra parte, en la entrevista que hace unas semanas pude realizar a Chris Caffery por la que será la nueva visita de la formación de Tampa dentro del XX aniversario del Leyendas del Rock (entrevista que estará incluida en el número especial verano de La Heavy), y aunque él no participó en el álbum, sí aproveché para preguntarle por su personal opinión sobre lo que ‘Fight for the Rock’ ha significado para Savatage, sobre lo que el guitarrista comentó: “Lo considero como un álbum de transición, un puente entre lo que fueron los inicios de la banda y una faceta mucho más acorde con lo que a partir de ‘Hall of the Mountain King’ Jon, Criss y Paul O’Neill consiguieron condensar, y gracias a lo que Savatage y la Trans-Siberian Orchestra han conseguido ser”.
“Por otra parte”, apostilla Caffery, “este álbum dio pie a que Jon utilizase el piano y su voz de una forma muy especial, algo que luego podemos encontrarnos en canciones como “When the Crowds Are Gone” (‘Gutter Ballet’) o en “Edge of Thorns”, y esas partes sinfónicas de cuerda que se han desarrollado para recrearse de una forma muy especial en la Trans-Siberian Orchestra”, termina sobre el contenido de un disco tras el que, aunque momentáneamente solo en los directos de la gira de ‘Hall of the Mountain King’, entró a formar parte e historia de la banda.
Con estas palabras y recordando que el álbum ha tenido varias reediciones, editadas en 1997 (con el tema “If I Go Away” en directo como bonus), en 2002 (donde, también en directo, se incorporaron las canciones “City Beneath Surface” y “The Dungeons Are Calling”), y en 2010 (que incluye las pistas “This is the Time” y “This is Where You Should Be”, temas inéditos recuperados de las grabaciones que se quedaron fuera del álbum ‘Hall of the Mountain King’), doy mi propia valoración a un trabajo que, si bien fue algo impuesto y podría haber estado mucho mejor trabajado a nivel de producción y mezclas, en su día dejó bien claro que Savatage atesoraba un brillante potencial al que solo le faltaba explotar, como por fortuna sucedió en los subsecuentes trabajos que la formación concibió.
‘Fight For the Rock’ tema a tema
“Fight For The Rock”
Buena apertura que, a pesar de su injerencia en la parte más heavy de la banda, en un nuevo intento de representar la esencia de la NWOBHM que ya habían mostrado en sus anteriores trabajos, aunque en este caso de una forma algo más comercial, y a pesar de su buena esencia, no llegó a representar uno de los grandes hits que la banda esperaba conseguir. Sí apoyó a la situación del álbum en el ya mencionado puesto 168 del Billboard 200 de los USA y una leve apertura hacia mercados como los de Europa y Japón. Como también me comentó Caffery en la mencionada entrevista: “La canción tiene una influencia que puede comprobarse en temas en los que Doro fue protagonista junto a Warlock como “Earth Shaker Rock” (‘Hellbound' de 1985) o “Fight for Rock” (‘True As Steel’ agosto de 1986)”.
“Out Of The Streets”
Sorprende que tras un tema de intensidad y tan a primer plano de un álbum, se decidiera situar a una balada que ya había sido incluida en ‘Sirens’ como cierre de ese álbum. Si bien es una buena muestra de que la banda sabía llegar y emocionar, quizás el lugar en la que se sitúa esta regrabación, que no dista en demasía de la original, sí es un temprano frenazo tras un buen inicio.
“Crying For Love”
Medio tempo que ya denota lo que más tarde iba a ser el éxito de la banda usando ese ámbito de enamoradiza pasión que Jon Oliva imprimió en su voz en los hits de ‘Gutter Ballet’ (1990) o ‘Streets: A Rock Opera’ (1991), mientras el solo de Criss muestra esa técnica de agudeza y melodía que ya le caracterizaban. Quizás la canción estuvo demasiado pensada para encajarse en las emisiones de radio y su corta duración hace que el camino no acabe de recorrerse del todo. Aun así, muy buena y motivadora balada que en su día la compañía pretendió que, para ser más llamativa en su distribución, se rebautizase con un título más comercial, pero la banda se plantó negándose en rotundo a ello.
“Day After Day”
Cover del clásico que Badfinger editó en 1971 e incluyó como balada en ‘Straight Up’, un disco que estuvo bajo la producción de George Harrison. Seguramente, fue un intento de la compañía para que Savatage incidiese en el mercado británico, ya que a Badfinger esta balada le valió situarse entre el Top 10 de las listas de UK, algo que a Savatage en ese sentido no le sirvió, pero sí para ir moldeando lo que sería el éxito a posteriori de Jon empleándose en el piano. La falta de slide en las guitarras, que en la canción original está tocada por Harrison, y las acústicas, que Savatage sustituyeron por las eléctricas de Criss, además de la ausencia de los coros que amplificaban la esencia del original acercándolo al sonido de The Beatles, hizo que el cover no obtuviera el éxito que se esperaba.
“The Edge Of Midnight”
La canción cuenta con una intro de estilo neoclásico distribuida por un sonido de sintetizador, unos teclados que acompañarán durante toda su trayectoria a un tema en el que la voz de Jon Oliva toma un protagonismo esencial y dinámico, recogida ésta por un sonido que cabalga entre la épica que Black Sabbath destilaba en ‘Sabotage’ y la energía sintetizada que Blue Öyster Cult desenvolvía en tramos de aquél conceptual ‘Imaginos’, un álbum que para la banda de Road Island cerraba la exitosa e intensa década de los ochenta, y un tema que para Savatage generaba una nueva muestra de ilusionantes posibilidades.
“Hyde”
Con una nueva intro, esta vez más densa y tan oscura como la base de un tema dedicado a la parte sombría del clásico literario “Dr Jekyll & Mr Hyde”. El tema es una nueva muestra de lo que iba a ser la sucesión de este álbum, ritmos pesados y con Jon blandiendo buenos agudos, mientras los coros empiezan a aparecer aún en un estado primario, con falta de desarrollo, pero aportando la raíz para lo que más tarde iba a secuenciarse en ‘Hall of the Mountain King’ para acabar de arraigarse en el resto de su discografía.
“Lady In Disguise”
Medio tempo que compuso Jon Oliva en solitario, y que se asemeja a lo que más tarde Paul O’Neill iba a traducir en la línea más pasional y orquestada de la banda: la inclusión de partes apoyadas por el sonido de instrumentos de cuerda, lo que dota a este tema de una originalidad que les aproximó mucho más a lo que podríamos reconocer más tarde en los Cinderella en su parte más delicada, e incluida en su ‘Long Cold Winter’ (1989). Aun así, todo ello acaba convirtiéndolo en una de las composiciones más destacadas del álbum. Años más tarde, en el relanzamiento de ‘Sirens’ (1994), la banda realizaría una excelsa versión de esta canción sin el uso de los sintetizadores, con mejores arreglos, incluyendo guitarras acústicas y una voces mucho más trabajadas y pulidas. Una versión de lo que debería haber sido y no fue en este ‘Fight for the Rock’.
“She’s Only Rock And Roll”
Una pieza en la que las guitarras de Criss Oliva marcan un ritmo que en el futuro daría estructura a varios de los mejores éxitos de la formación, mientras las bases y los matices de la voz de Jon nos transportan a una interesante mezcla que muy bien pude conectarnos con los Stones, AC/DC y Ratt. Para mí, de lo más entretenido del álbum.
“Wishing Well”
Segundo cover que se incluyó en el disco. En este caso, una versión del mítico hit de Free, fundamentada en un ritmo de guitarra que por parte de Criss se muestra bastante más denso que el clásico que Paul Kossoff imprimía en mítico el riff de este himno. Por otro lado, el de la voz (difícil las comparaciones con la de Paul Rodgers), siempre he pensado que le hubiera quedado genial algún detalle de los desgarradores agudos que Jon ya mostraba poseer. Otra muestra de que la producción y la masterización del álbum podría haber conseguido mucho más de su contenido.
“Red Light Paradise”
Este cierre fue la perfecta oportunidad que la banda ofreció al recién incorporado bajista Johnny Lee Middleton para demostrar sus buenas dotes de compositor. Muy buen epílogo en el que los cambios de tempo, los agudos, las estructuras más complejas y la incorporación de efectos daban en el clavo a lo que iba a ser el futuro de la banda. La única pega del tema, al igual que del álbum, es que se queda corto en duración. Sin embargo, la semilla plantada en los tres anteriores episodios había germinado bien, y a pesar de la imposición de la compañía, tras este, el cuarto trabajo discográfico de la banda, Savatage logró desplegar todo su ampuloso, teatral y harmonioso potencial para convertirse en una formación de culto.
Escucha ‘Fight For the Rock’ en Spotify:
Savatage es una de las grandes bandas que forman el espectacular cartel que podremos disfrutar en Leyendas del Rock este 2026, con Helloween, Slaughter To Prevailn, In Flames, Arch Enemy, Godsmack, Warcry, Black Label Society y muchísimos más esperándonos en Villena del 5 al 8 de agosto. Los horarios ya se han publicado y las entradas siguen a la venta en este enlace.
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