Una jornada previa, en la que se celebraba también el 135º aniversario del local Diario de Burgos, rompía el hielo para la novena edición del festival Zurbarán Rock, que ha convertido la ciudad castellana en uno de los grandes puntos de encuentro para los amantes del rock más potente y el mejor heavy metal. Nos esperaban tres grandes jornadas en el que ya es festival gratuito de referencia en el país.
Jueves 9
Rockerizos
Desde Burgos y con las raíces enclavadas en las bandas Soga 74 y The Tritus, en 2022 y gestionados como un trío, nace Rockerizos, una formación que cuenta en su haber con el trabajo ‘Demasiado tarde para el perdón’, un álbum repleto de muy buenas sensaciones en las que el metal, el punk y el garage se funden.
Con una muy buena puesta en escena, Félix, Javi, Rafa y la incorporación de Hammer y Jorge dieron rienda suelta a una muy buena puerta de entrada a un festival que, a pesar del calor y la hora, pudo ver cómo su inicio era recompensado con la energía de temas como “En vano”, “Tres ceros”, “Al filo”, “Rockerizo”, “Ya no estás”, “Perro salvaje” o “Demasiado tarde”.
Uli Jon Roth
Sin duda, la presencia del que entre 1973 y 1978 fuera guitarrista principal de Scorpions era el plato fuerte de esta especial jornada ¡Y vaya si lo fue!
Con una imagen más parecida a la de un viejo lobo de mar que a la de ese hippie que abandonó a los de Hannover para seguir una carrera en la que las influencias de la música clásica se fundía con el power blues dictado por Hendrix o Cream y unos muy personales parámetros de rock psicodélico, el legendario guitarrista sorprendió a muchos al presentarse en soledad y acompañarse por música encajada en su portátil, del que también surgían los videos que, desde la gran pantalla del escenario, irían ambientando cada uno de los temas que desde su personal criterio surgirían moldeados a través del particular sonido de su Sky Guitar.
La actuación se vivió más como un clinic que como un concierto al uso, concretándose entre los temas de términos neoclásicos, que se representaron en las personales versiones de Wolfang Amadeus Mozart con su “Rondo Alla Turca” y de Antonio Vivaldi, del que cabe destacar la interpretación de la parte del “Invierno” de su popular “Las cuatro estaciones”. Las imágenes de esa fría estación contrastaban con el calor reinante. Los de términos más operísticos llegaban con “Queen of the Night”, y los emocionales los representa a la perfección “The Cry”.
Otros de los momentos destacables del show fueron las correlaciones con su emplazamiento en Gales y la influencia que la industrial ciudad de Sheffield propiciaron para recrear una inspiración que se esparcía en unas láminas pinceladas por el mismo Uli. Unos dioramas que se reproducían mientras temas como “Spirit of the Heart” o “Sky Overture” mecían las pinturas que se plasmaban en las pantallas.
Por otra parte, no quedó sin representación el 50º aniversario de ‘Virgin Killer’, amparado por las extraordinarias expresiones de “Sails of Charon”, “Sun in My Hand” y ese descarrilante “Catch Your Train”. Temas que, junto al sentido homenaje a Jimmy Hendrix con el mítico “All Along the Watchtower” de Bob Dylan, dieron una diferente y espectacular visión de un mago de la guitarra en su faceta más íntima, la bautizada por él mismo como: “An Evening With Uli Jon Roth”.
A pesar de no contar con una banda que le acompañase (algo criticado por un sector del respetable), Uli supo convencer por sí mismo a la mayoría de un público que acabó rindiéndole honores.
Secret Sphere
Tras el virtuosismo de Uli Jon Roth, el especial evento se cerraba con la contundencia del power metal técnico del quinteto italiano Secret Sphere. Un show que recuperaba a la formación tras un parón de diez meses. Tal y como comentaba su comunicativo cantante Roberto Messina en buen castellano, se debió a un problema en sus cuerdas vocales.
El concierto de los de Alessandria no solo demostró que Roberto está prácticamente recuperado de su problema, sino que la banda tiene ganas de retomar su mejor momento y repartir estopa “a tutti pleni”, algo que en esta ocasión consiguieron a través de los potentes y directos trallazos de temas como “Welcome To the Circle”, “Magic Power”, “Alive”, “Lifeblood”, “Gate of Wishdom” o el progresivo himno “The Scars That You Can’t See”.
Un atronador uso del doble bombo, una guitarra limpia y técnica, un bajo expeditivo y unos teclados que recogían toda la inercia mientras los coros (pregrabados) ejercían de catapulta al liderazgo de Messina en cada momento de la actuación sirvieron para cerrar esta primera y especial jornada.
¡Felicidades y por muchos años más informando y apoyando al rock n roll, Diario de Burgos!
Viernes 10
El calor volvió a ser protagonista durante toda la jornada, pero, aun así, ya a primera hora éramos muchos los que nos congregamos ante el escenario Diario de Burgos para, a pleno sol unos y buscando los resquicios de sombra otros, apoyar desde un primer momento a las bandas que iban a confluir en un excelente día de Festival.
Azrael
Abriendo el día con carácter y buen pulso, a Azrael pareció no afectarles que el sol percutiera plenamente sobre ellos, ya que se desenvolvieron sobre el escenario como si los 36º del termómetro no fueran con el quinteto granadino. A base de la fuerza que su power metal estructurado y directo imprimía en un setlist en el que prácticamente recorrieron su ya amplia discografía, y bien comandados por su cantante, Marc Riera, Azrael nos hizo vibrar y cantar a base de himnos que constituyen uno de los más destacados legados del género en el país. Himnos con los que hace ya años han logrado romper fronteras.
Con las ganas de convencer y de hacerlo pasar bien ya usuales en ellos, temas como “Tres y el Apocalipsis”, “Pobre diablo”, “Vivir-Morir” o “Volver a nacer” fueron protagonistas de un vibrante y exitoso inicio de jornada en el festival.
Fury
Nacidos en 2010, en la considerada por muchos como la cuna del heavy metal: Birmingham, y sustituyendo en el cartel a una de las bandas más destacadas de ese relevo generacional en el heavy metal que, a pesar de la controversia, son Tailgunner, el cuarteto Fury estrenó el escenario Caja Forum con una intensa y muy festiva mezcla de estilos.
A oleadas, nos hizo viajar desde los parámetros del hard rock más happy al thrash más entusiasta, sin dejarse atrás partes en las que el heavy clásico y el power metal más incipiente procuraron su esencia y efectividad, sobre todo en ese encuadre donde las voces de la expeditiva Nyah Ifill (Aramantus) y del líder y guitarrista Julian Jenkins se turnaban para dar eléctrica elocuencia en temas que nos hicieron cantar y saltar sin temor a la deshidratación. Este fue el caso evidenciado en las descargas de “It’s Rock n Roll”, “In Pursuit of Destiny”, “Dragon’s Song”, “Burnout”, y en ese incipiente final que con “Road Mirror” nos dejó con ganas de más.
En definitiva, Fury fueron una sorpresa para los que no habíamos tenido la oportunidad de verlos aún en acción, algo que, personalmente, estoy esperando poder repetir. Y, claro, también el poder gozar de la técnica de la bajista de Merciful Fate, Becky Bakwin, tuvo su merecido plus.
Sasha Paeth’s Masters Of Ceremony
Cuando en febrero de 2023 la banda suspendió su gira por el país, fuimos muchos los que nos quedamos con las ganas de poder disfrutar de una formación que, a parte de la confluencia de Sascha Paeth, Felix Bohnke y Adrianne Cowan en Avantasia, había dejado una excelente impronta en su álbum de debut: ‘Signs of Wings’ (2019), un redondo con doce temas de excelente creación que dejó gran huella entre los seguidores del metal melódico.
Sin duda, la inclusión en el cartel de la formación, y por consiguiente la primera oportunidad en nuestro país de poder disfrutar de la banda en directo, fue una de las grandes sorpresas con las que la organización del Zurbarán Rock nos regaló en esta novena edición. Y como era de esperar, el concierto que desplegó el quinteto fue de quitarse el sombrero. A la flexible voz de Cowan se unieron las guitarras de un Paeth que en ocasiones generaban la ilusión de doblarse, mientras las bases se gestionaban de una manera tan generosa como virtuosa, uniendo la gran pegada de Bohnke con el equilibrio en las líneas de bajo de André Neygenfind, mientras en los teclados, un sobrio pero efectivo Corvin Bahn hacía que cada una de las melodías encajasen a la perfección.
“Radar”, “My Anarchy”, “Sick”, la novedosa “I Hear Your Voice Still”, “Wide Awake”, “Die Just A Little”, “The Veil”, que tras su final y por la potencia de pegada Felix tuvo que parar el concierto unos breves momentos, los justos para resituar parte de su set de batería, tras ello, atronó la imponente “The Time Has Come”, siguiéndole la coreadísima versión del “Symphony of Life” de Avantasia (incluida en ‘Angel Of Babylon’), para seguir con las no menos apasionantes “Where Would It Be”, “Signs of Wings” y “Bound in Vertigo” como colofón final.
Este set es el que Masters Of Ceremony eligieron para, al menos en mi caso, dejarme con las ganas de haber disfrutado de otros grandes momentos que la banda incluyeron en su debut discográfico: “The Path”, “Weight of the World” o “Under Fire”, pero el tiempo no dio para más... De todas formas, el quinteto dejó una gran huella en el espacio de El Plantío gracias a una excelsa combinación de plasticidad, lírica, poder, sincronía y virtuosismo.
Eden
Desde Asturias y con la merecida mención de haber sido los ganadores del concurso Las Candelas, creado por la organización del Zurbarán Rock, llegaba este quinteto surgido de la primera escisión de Warcry, con el guitarrista Javier Diaz y el batería Rafael Yugueros como miembros fundadores.
Desde aquél entonces, muchos cambios se han ido sucediendo en la formación, e incluso un parón que parecía definitivo, lo que ha sido la secuencia de una banda que ha peleado hasta, podemos decir que, consolidarse, y eso gracias a la edición del que hace dos años fue su sexto larga duración: ‘Alma de libertad’. En este álbum fundamentaron un setlist en el que sobresalió la potencia y elegancia emanadas de la voz de Fernando González, “Dini”, quien, moldeando agudos en todo momento, guió al quinteto hacia la aprobación unánime de un frontspace que ya contaba con un gran aforo de apoyo.
La banda se empleó a fondo en un heavy metal que en ocasiones circundaba el power y en otras blandía expresiones más melódicas, lo que favorecía los efectos de entusiasmo que sobre todo se enclavaron en las exclamaciones que “Desde el aire”, “Alma de libertad”, “Puede ser” (dedicada al pueblo de Palestina), “Junto a ti”, “Cantos de libertad” o “Ella” se dieron en una gran expresión de buenas guitarras, unos teclados bien perfilados y unas bases que acentuaban un ambiente que agradeció su pasión y entrega.
Hardcore Superstar
Llegaba el momento de disfrutar de otro de los grandes nombres internacionales que este año engalanaban y daban variedad al festival. Con el Sleaze como bandera y con una actitud encomiable, Hardcore Superstar salieron a darlo todo por el rock ’n’ roll. Con un siempre expeditivo Joackim Berg como ariete, el cuarteto de Gotemburgo nuevamente supo ganarse a un público que disfrutó de lo lindo ante unos himnos que se sucedían, celebraban y entonaban tan efusivamente que cegaron totalmente las poluciones de un partido de fútbol que coincidía en el horario en el que el combo sueco destilaba un concierto de electrificante esencia y alto octanaje festivo.
Ante la expresión de himnos como “Guestlist”, “Blood on Me”, “Wild Boys”, “Someone Special”, “Above the Law”, “Electric Rider”, “Sadistic Girls” y los martillazos finales de “Moonshine”, “Last Call for Alcohol”, “We Don’t Celebrate Sundays” y “You Can’t Kill My Rock n Roll”, solo cabe decir que, mala elección tuvieron los fans del rock ’n’ roll más festivo y salvaje que eligieron el partido antes que esta explosión de pasional actitud. Con ansia espero el nuevo álbum de la banda y, sobre todo, su próximo regreso a nuestros escenarios.
Savaged
Desde Barcelona, y habiendo actuado en la pasada edición del también burgalés Valdorrock, además de en festivales y salas de Alemania, Polonia, Colombia o Chile, este cuarteto que se ha ido ganando el respeto de un público al que el speed metal y la esencia de las bandas metaleras de los ochentas les son favorables nos dejó muestra de actitud y, en mi personal opinión, poco más.
Temas fáciles, voz irregular y una puesta en escena que a veces me recordaba a esas bandas de teenagers que, con ganas y buena disposición pero aún sin una base sólida, se inician en el estilo. A pesar de las fuentes de chispas, el humo, momentos teatrales (como el de la imitación a “La matanza de Texas” con un personaje blandiendo una sierra mecánica sobre el escenario mientras Savaged entonaban “Texas Bloody Texas”), y algunos pestañeos de calidad como los concebidos en “Across the Burning Steel” y “Queen of My Salvation”, debo ser personalmente sincero, pero en este mi primer encuentro con Savaged en directo, ni me animaron ni me convencieron.
Overkill
Llegaba el momento de disfrutar de los cabezas de cartel del día, de desbarrar de lo lindo con el thrash old school de una de las formaciones que más me han hecho vibrar en directo. Con la consabida falta sobre las tablas del siempre pujante D.D. Verni por ese hombro que no acaba de darle problemas, sustituido por el bajista de Fear Factory, el expeditivo belga Christian Olde Wolbers, en esta ocasión la banda contaba con otra ausencia, en este caso la del guitarrista rítmico Derek “The Skull” Tailer, cuyo vacío dejó a Dave Linsk como artífice de los enérgicos punteos y sus ya consabidas y poderosas solistadas. El resto de la formación se empleó a tope para que su maquinaria tuviera las mismas revoluciones a las que nos tienen acostumbrados.
Si bien pareciera que tras el incidente cerebrovascular que hace cuatro años sufrió en pleno directo Bobby “Blitz” Ellsworth y los cambios en la formación, incluyendo el de la batería tras el abandono del mítico rompebaquetas Jason Bittner, sustituido éste por el baterista de Venom Inc. Jeramie Klin, la banda ya no iba a poder seguir el frenético ritmo que siempre había marcado en sus explosivos directos, aquí los de Old Bridge demostraron que quienes daban por acabada a la formación se equivocaron y mucho.
Como siempre, Bobby se mostró simpático y comunicativo, haciendo bromas sobre el resultado del partido de fútbol o por el calor y las horas que hacía que el evento había iniciado, pero nadie estaba por la labor de no dejárselo todo frente a lo que iban a ser unas de las mayores descargas que haya vivido el festival.
Todo empezó con “Scorched”, un tema perfecto para el arranque de un show en el que el headbanging, los circle pits e incluso algún que otro crowdsurfing iban a ser una constante. En el concierto, el thrash brilló con un sonido denso y crudo, algo que enfatizó aun más las partes más descarnadas del set, siendo trallazos como “Rotten to the Core”, “Bring Me the Night” y “Hello from the Gutter” las que empezaron un incendio que aflojó en intensidad con “Deny the Cross”. Solo era un pequeño respiro, ya que las llamaradas volvieron a calcinar con el mastodóntico “Electric Rattlesnake”.
En este punto del concierto, tanto la banda como nosotros merecíamos un respiro, algo que se volvió a dar con la densidad de un coreado “Mean, Green, Killing Machine”. Con algo de aire, el resto del set fue demoledor: “Necroshine”, “Horrorscope”, “The Surgeon”, “Ironbound” y “Elimination” se encargaron de secar gargantas y destrozar cervicales.
Mientras la banda abandonaba el escenario y nosotros los aclamábamos, Bobby dejaba claro que esto no había acabado, que aun tenían más munición preparada para abatirnos. Y tres fueron las andanadas finales que nos hicieron levantar los puños, cantar y cabecear a tal intensidad como si esto solo hubiera empezado.
“United We Stand”, “E.Vil N.ever D.ies” y el ya clásico y rompedor cover de “Fuck You”, tema que los canadienses The Subhumans crearon en 1979 y que Overkill llevan reproduciendo desde que en 1987 la formación de New Jersey la incluyera en su EP del mismo nombre, sirvió como colofón final a un concierto al que solo puedo achacarle un detalle, y es la falta del cover de Motörhead del que Overkill tomaron su nombre, pero aun así: ¡Qué gran concierto!
Hitten
Tras el demoledor show de Overkill, el cambio de estilo fue significativo, algo que, además de la hora y el calor soportado, hacía prever una significativa bajada en el aforo que El Plantío había obtenido ante la opulencia del thrash. Aunque sí se generaron ausencias, Hitten consiguieron mantener a un gran número de público que seguimos disfrutando del buen ambiente y, en este caso, de un hard rock que, de la mano del quinteto murciano, se engalana a base de buenos y pegadizos registros vocales, guitarras afiladas y unas bases que saben enfatizar cada parte de unos temas que cada vez son más secundados y celebrados. Este es el caso de “While Passions Last”, “Mr. Now it All”, “Blood from A Stone” y el que bien podría ser una definición de lo que el quinteto murciano dispone en su propuesta: “Hard Intentions”.
Con el italiano Alex “Cursed” Panza como estilete (ex-Cobra Spell, Walpurgis Night), Hitten ha conseguido un alto nivel de eficacia vocal, que se suma a la inercia que sus composiciones ya de por sí generan, detalles que rápidamente se tornan en contagiosas, como sucedió ante las animaciones que “Twist of Fate”, “Eyes Never Lies” o “In the Heat of the Night” plantearon.
Pero si hay un aspecto en el que la formación sabe enervar es en las partes más melódicas, que en este caso estuvieron representadas en su máxima expresión en la intensa balada “Something to Hide”. Hitten fueron una buena representación de lo que el hard rock nacional está aportando y otra buena selección por parte del festival.
Induction
Esta intensa jornada se cerraba en el escenario Caja Rural con la banda de Tim Hanoa Hansen, hijo de Kai Hansen. Una formación que por méritos propios ha conseguido situarse en la escena del power metal melódico, y lo ha hecho a base de escoger muy bien a sus componentes, destacando en ellos el cantante italiano Gabriele Gozzi (Eternal Idol), quien con un gran alarde vocal infirió valor añadido y técnica a unos temas que encajaron perfectamente en un público que, a pesar de la hora, no quiso perderse la oportunidad de disfrutar de una propuesta basada en temas hímnicos y de fácil encaje, algo que hizo que el ánimo en el frontspace fuera de total efervescencia.
Con una línea de cruce entre las propuestas de bandas como Beast In Black y Temperance, Induction hicieron uso de unos coros pregrabados, una base sólida y una faceta altamente festiva y arropadora, que, tal y como apuntaba, estuvo muy bien generada por el alto rango vocal que Gozzi propuso durante todo el show, en el que el quinteto hizo que destacaran los envites que se dispendiaron a través de temas como el cabalgante “I’m Alive”, el pasional “Love Kills”, el single “Strangers to Love”, la poderosa “Steel and Thunder”, el happy “Scorched”, el novedoso “Gods of Steel” o el intenso y powermetalero fonal que significó “Queen of Light”.
Tal y como me comentó entre bambalinas el bajista Dominik Gusch, “el nuevo álbum que ya estamos grabando va a sorprender y mucho”. Quedamos a la espera de ello.
El primer día de festival llegó a su fin con excelente nota, tanto por lo que se refiere a las bandas como a la producción y al ambiente. ¡Felicidades!
Sábado 11
Como ya se ha tornado en habitual, el centro de la ciudad se convirtió en un hervidero de fans que convivían de una manera amable y natural con los burgaleses, a quienes ya no les extraña ni apoca la gran presencia de rockeros en las inmediaciones de la catedral. Esta se daba, sobre todo, por el hecho de que en la parte trasera de la seo se iba a realizar un acto que ya podemos decir que es tradición en el segundo día de festival: un concierto acústico, también de ámbito gratuito.
Este año contó con la presencia de los recuperados Heaven’s Gate de Sascha Paeth, formación que, según comentaría su cantante, Tomas Rettke: “Estamos muy nerviosos porque es la primera vez que vamos a hacer un set en acústico”. Ese fue un mini concierto que, a pesar del sol y el calor que sobre el mediodía se sufría en la Plaza Llana de Afuera, congregó a un buen numero de fans que disfrutamos con una banda convertida en cuarteto, supongo que por el reducido tamaño del escenario.

Así, de forma relajada nos dejaron una versión melódica de temas que también pudimos celebrar más tarde ya en un set clásico. Siete fueron los hits que Heaven’s Gate eligieron para que los disfrutásemos con ellos: “In the Mood”, “In Control”, “The Children Play”, “Livin’ in Hysteria”, “Best Days of My Life”, “Hell for Sale” y “Gate of Heaven”. Desde luego que esta es otra buena iniciativa que, además del interés musical, para Burgos genera un buen reclamo turístico en esa parte histórica de la ciudad.
Tras haber recargado pilas con una buena comida, regresamos a la zona del festival para dar cierre a esta novena edición, que adelanto: fue un éxito total, tanto por la organización como por afluencia y servicios.
Ars Amandi
Seguimos sufriendo los efectos de un sol de justicia que rompía piedras, pero que no pudo con las ganas de una banda que, espoleada por unos fans que nos dividimos entre los que estuvimos a pleno sol frente al escenario y los que prefirieron los espacios de sombra, disfrutamos con ese folk cada vez más metalizado del quinteto de origen abulense.
A base de empuje, y con los consabidos sonidos que la dulzaina, la flauta y el violín integran de manera castiza a las artes del denominado rock castellano, Ars Amandi se desenvolvieron a base de inercia, comunicación y buenas artes, inyectado todo ello en temas muy celebrados como lo fueron: “Vagabundo en el mar”, “El poder de Caelia”, “No queda sino batirnos”, su versión del “Abre la puerta” de Triana o “La suerte está echada”, piezas desde las que el sexteto arraigado al barrio madrileño de Carabanchel supo conectar y dar un buen inicio a esta jornada final del festival.
Bloodstain
Con una buena base de críticas positivas, se presentaba este joven cuarteto que desde Suecia está conquistando los espacios del thrash más clásico, ese que se fundamenta en lo que Megadeth y, sobre todo, Metallica nos dejaron en sus momentos más vanguardistas.
Vencedores entre las nuevas hordas que fluyen en el Hellfest y ganándose meritorio espacio en el Sweden Rock, en este concierto Bloodstain demostró que es uno de los más firmes relevos generacionales del estilo. Directos, capaces, creativos y convincentes, Bloodstain se dedicaron a romper vertebras a base de temas en los que, a pesar de su innegable influencia de los dos grandes referentes nombrados, saben inculcar su personal contrafuerte en canciones que en directo se convierten en punzantes y eficaces bolas de demolición.
Destacaron entre ellas las impactantes evoluciones que sin dosificación distribuyeron en “Annihilation Line”, “Still Alive”, “Betray and Behold” y muy especialmente en los latigazos que impactaron desde la opulencia de “Bloodstains”, “Lies Bleeding Through”, “Cospiracy” y “I Am Death”.
Aunque aún les falten un poco de tablas, Bloodstain demostró tener unas solidas raíces que seguro generarán un tronco tan robusto como lo será un primer larga duración que ya tengo ganas de degustar.
The Poodles
Tras la intensidad del thrash old school, tocaba refrescarse (es un decir) con el hard rock festivo y dinámico de unos recuperados The Poodles, que se han reconvertido en quinteto para potenciar este esperado retorno que me hacía reencontrar con ellos tras los conciertos en los que pude disfrutarlos en los Sweden Rock del 2006 y 2008.
El frontspace del escenario El Diario de Burgos se convirtió en todo un hervidero de emociones gracias a la buena comunicación que el cantante y exbatería de Talisman, Jacob Samuel, supo concebir, calando bien en un público que nos volcamos sin concesiones frente a la explosiva dinámica que desde el bajo ordenaba Pontus Egberg (King Diamond, Ronnie Atkins). Mientras, la inercia del clásico guitarrista Pontus Norgren (Hammerfall, Talisman) y la del danés Henrik Bergqvist (Southfork, Tiamat) se sumaban a la potencia del nuevo baterista Christian ‘Kicken’ Lundqviskt (Biff Byford band).
The Poodles celebraban los veinte años de su álbum debut, ‘Metal Will Stand Tall’ (2006), del que desplegaron el inicial “Echoes in the Dark” y “Metal Will Stand Tall”, mientras “Shadows” y “Crying” proponían momentos melódicos e intimistas que se intercalaron entre los no menos conocidos y celebrados “Cuts Like A Knife”, “Flesh and Blood”, “Line of Fire” o “Seven Seas”, elevándolo todo con el himno que les dejó a las puertas del triunfo en el Melodifestivalen 2006: “Night of Passion”, firmando otro de los grandes momentos del festival. Lastima de la hora en la que actuaron.
Khorea
La calidad unida a la variedad de estilos ha sido una fórmula en la que el Zurbarán ha concentrado sus esfuerzos, y eso quedó muy bien representado en todas y cada una de las bandas que actuaron en el festival, con propuestas como la que nos ofertaron Khorea con su metal variado, técnico y muy actual. Fueron también una representación de la buena posición que el metal está teniendo en Burgos.
Así, el cuarteto fundado hace seis años en la capital burgalesa y procedente de relevantes formaciones locales como Sexma, Mort Subite y D13 (Iván a la batería, Isra a la guitarra, Vicen en las líneas de bajo y Rulo a la voz) nos dedicaron un concierto en el que las variaciones técnicas y la potencia se unieron para hacernos vibrar a base de feroces y muy directas adaptaciones de temas que llegaban a la primera.
“No Goods God”, “This Pain”, “Into the Maelestrom”, que da título a su recomendable ultimo trabajo de estudio, “In the Void”, “Break the Crown”, “Carpe Diem” o “Rise of the Phoenix” acabaron por encumbrar y, en muchos casos, descubrir a una formación que seguro va a dar mucho de lo que hablar y disfrutar.
Heaven’s Gate
Otra de las grandes apuestas del festival, y proponiendo doblete para Sascha Paeth y el teclista Corvin Bahn, fue la intervención de una de las formaciones de culto que supuso uno de los grandes pilares angulares para que el power metal se asentase en Alemania, y ¿por qué no reconocerlo?, también en el resto del mundo.
Por primera vez en nuestro país, y entregados sin reservas, enfáticos, comunicativos y muy bien resueltos a pesar de los siete años de hiato que les han separado como banda, soportada sobre las tablas del escenario Diario de Burgos como sexteto, supo volver a convertir en himnos unos temas que, esta vez en el formato usual, demostraron una valía tan actual como pegadiza.
Esto nos hizo entonar a la máxima potencia temas como los expeditivos “Under Fire”, “Hell for Sale” o “Path of Glory”, mientras la balada “Best Days of My Life” encontró esa rendija que llegó hasta la médula de la pasión.
Por su parte, los coreos que más nos secaron nuestras gargantas se encontraron de frente con las expresiones de “Livin’ in Mysteria”, “Tyrants”, “Can’t Stop Rockin’”, “Gate of Hreaven” e “In control”.
Dejaron la nota de sorpresa ante la potente versión que del mítico clásico de Nazareth “This Flight Tonight” nos regalaron como colofón a un concierto que, a pesar de la unánime insistencia de querer una más, cerró su emisión como otro de los momentos difícilmente olvidables de esta novena edición del Zurbarán Rock.
ODC
A priori muy desconocidos por la mayoría de la audiencia, entre quienes me incluyo, y llegados desde la capital de la Galia, el cuarteto ODC cerraban su gira por el país sobre el escenario del Fundación Caja Rural con una muestra de su metal alternativo y moderno, repleto de atmósferas electrónicas y de unas potentes bases y puesta en escena.
Activos desde 2017 y liderados por la cantante Celia Do, quien cuenta con una espectacular voz que, tanto en modulación como en expresión, en momentos me llegó a recordar a la de la neerlandesa Anneke Van Giersbergen (The Gathering), ODC supieron concentrar la atención y convencer a propios y extraños gracias a su capacidad, plasticidad y buen hacer sobre las tablas.
Sobre su setlist, destacar la inclusión de temas como “My Only Fan”, “Once Upon A Time”, “Twisted Love”, “Follower”, “My Name is Gold” y “The Beauty of the Beast”, piezas en las que los riffs intensos y la espectacularidad de la bajista Sonny, quien además acompañaba a la voz en las partes rapeadas, me anclaron frente al escenario hasta que Celia Do anunció una versión de Rosalía, de la que se declara gran fan. Lo siento, me niego a cualquier tipo de exposición en la que el reggaetón tenga algo que ver. Llamadme radical, talibán o lo que queráis, esa es mi postura ante ese engendro rítmico–misógino. Así que, tras su anuncio, abandoné el concierto (aunque ODC solo tocaron un tema más).
Doro
Durante el día del festival tuvo lugar un acto tan personal como emotivo: la entrega a Doro por parte de su creador, Manel “Metalmanel” Prades, quién junto a su familia hizo entrega de uno de los trofeos que la Metal Queen merecidamente ha ganado en unos premios Rockferendum que gracias a la elección de los lectores de La Heavy se imparten anualmente.

Ya centrados en lo que fue el concierto de Doro, decir que, gracias a la fuerza, la expresividad, la conexión, la entrega, el setlist y una gran producción, fue uno de los mejores del festival. La banda se concentró en dejarse la piel con los dieciséis himnos que entre las versiones de la época de Doro en Warlock y los suyos propios la reina del heavy metal nos ofreció.
El inicio fue espectacular: columnas de llamas, explosiones y el metal fundido de “Earthshaker Rock” y “I Rule the Ruins” destriparon antes que “Time for Justice”, la primera expresión de su propia cosecha, siguiera haciendo que los cuernos y el headbanging prolongasen su efecto y que, gracias a dos nuevas andanadas de su periodo en Warlock, volviesen a levantar los decibelios de un espacio de El Plantió repleto al máximo de su capacidad. “Burning the Witches” y “Time for Rock” fueron los corresponsables de ello.
Hasta ese momento del concierto, todo era perfecto: Doro entregada, comunicativa, espoleadora y con una voz sublime dirigía a una banda cuyas dos guitarras (Bas Maas y Bill Hudson) cortaban el ambiente a través de riffs que lo revolucionaban todo, cabalgando estos por unas bases que, lideradas por Johnny Dee a las baquetas y Nick Douglas en las líneas de bajo, amplificaban el efecto hímnico que cada uno de los temas estaban teniendo. Esto creció sobremanera en la exhibición que la banda hizo en “Raise Your Fist In the Air” y el más reciente hit de una walkiria que entonó “Warriors of the Sea” enarbolando la bandera española.
Tras un pequeño parón, fue “Für Immer”, la power balad que esperamos poder volver a cantar en un concierto de Doro, la que elevó aún más un ambiente que parecía imposible superar.
Una nueva y más que merecida muestra de cariño y agradecimiento por la pasión y entrega que la banda estaba proponiendo y llegaron dos momentos en los que la velocidad fue la principal exponente: “Fire In the Sky” y “Metal Racer” fueron los que siguieron subiendo un listón que se mantendría en alto gracias a la habilidad de Johnny Dee en un solo de batería que dejó tomar aire para que disfrutásemos con un trio de ases constituidos por los trallazos “Hellbound”, “Revenge” y el siempre incendiario e imprescidible “All We Are”. Este himno se inició con la base del “Ride the Lightning” de Metallica y acabó iluminado por las columnas de fuego y con la fuerza que la unión de decenas de miles de apasionadas gargantas pueden llegar a inundarlo todo.
Tras el éxtasis, llegó el abandono de la formación del escenario, pero todos sabíamos que la cosa no había finalizado y que la banda iba a volver sobre sus pasos para dejarnos un demoledor final, como así fue gracias nuevamente a otra gran exposición de la fuerza con la que el heavy metal puede percutir en el ambiente. “True As A Steel” primero, y después el ya mítico cover que Doro realiza del “Breaking the Law” de Judas Priest, también iluminado por unas interminables llamaradas, que fue presentado por la reina del metal recordando que en 1986 pisó por primera vez los escenarios de nuestro país en unos conciertos en los que Warlock fueron los acompañantes de unos Judas Priest que, al igual que Doro en este concierto, siguen en un gran estado de forma.
Palabras de cariño y agradecimiento por parte de Doro y los típicos “oes” que unánimemente se corearon a todo volumen dieron el colofón final a una actuación que demostró que por méritos propios la banda merece estar en la cabeza del heavy metal.
Bullet
Si bien es cierto que tras el concierto de Doro hubo mucha gente que dio por finalizada su participación en el festival, también lo es que el frontspace seguía teniendo un aspecto de lleno cómodo, y es que Bullet tiene la suficiente fuerza como para que se desee no perderse una propuesta que en el escenario Forum Caja Rural se forjó a base de dinámica y pasión, unos términos que el quinteto blande en cada álbum y los maximiza en sus siempre convincentes directos.
Comparados por parte del publico y la crítica con bandas como AC/DC, Rose Tattoo o Krokus pero con una base más metalizada, Bullet supo mantener la línea de calidad y entrega que hasta entonces se había dado en los dos escenarios del festival.
Hacía bastante que no tenía la oportunidad de ver a los suecos en acción, y mi primera impresión fue la de sorpresa al comprobar que su cantante, Dag Hell Hofer, había subido tremendamente de peso, algo que limitaba la efusividad que recordaba en él, pero ello no influyó ni en su potencia de voz ni en sus ganas de transmitir, ya que su torrente de voz sigue siendo el alma mater de unos temas que saben electrificar el ambiente.
Ese fue el caso del tema que da título a su relativamente recién estrenado álbum ‘Kickstarter’, mientras que los expeditivos “Spitfire”, “Turn It Up Load”, “Riding High”, “Storm of Blades” o los finales “Pay the Price”, “Speed And Attack”, “Bang Your Head” y el siempre rompedor “Bite the Bullet” supieron ser sinónimo de fiesta y heavy metal al por igual.
Vindicta
La escisión de Amber Maldonado (Lamia), Patri Grief (Rusalka) y Grace Jane Pasturini (Lilith) del seno de Dogma ha propiciado que este trío se constituyese en una banda gemela a lo que sus excompañeras siguen exponiendo. Para esta nueva aventura, Amber (guitarra), Patri (guitarra) y Grace (voz) se han unido a la explosiva batería de origen italiano Gema Sofia Salvatori (Kali) y a la expresiva bajista norteamericana Wena Velasco (Medea) al bajo para recrear esa homilía de poses sexis, hábitos, columnas de fuego y unos temas que, a excepción del primer single que ha publicado Vindicta, “The Face of the Clown”, prácticamente se calca en los sets de las dos formaciones.
A parte del tema propio, cabe destacar las evoluciones que el quinteto sostuvo en la exposición de “Forbiden Zone”, “Made Her Mine”, “Carnal Liberation”, “Free Yourself”, el cover de Madonna “Like A Prayer” o los muy coreados “Father I Have A Sinner” y “Pleasure From Pain”.
La puesta en escena de Vindicta propuso un exótico punto y final a un festival que gracias al esfuerzo y la pasión por el rock que derrocha la gente de Metal Castellae se ha situado entre lo más destacado del panorama de los open air del país, y seguro que en las siguientes ediciones crecerá en su condición de favoritos internacionales.
El próximo año el festival celebrará su décima edición. Un aniversario que seguro conseguirá elevar la excelencia con la que este año nos han agasajado. Allí estaremos para apoyar que así sea y contároslo. ¡Gracias, Zurbarán!
Además de ello, dedico parte de mi vida a mi amor por los animales, la cultura y la naturaleza, asi como a mis programas de radio (Corazón de Rock n Roll y Feeling Rock). Mirando al pasado, tengo el placer y el honor de haber formado parte del staff de revistas y fanzines como Zombi, Rock Hard, Resurrección (México) o Kerrang!. Actualmente, y desde hace años, unos cuantos ya, gracias a la confianza de la gran gente que se desvive por hacer bien las cosas, he aposentado mi pasión por escribir en La Heavy y Mariskalrock, donde, como siempre, intento dar lo mejor de mí mísmo, haciéndolo siempre como Yosi definía a Pardao: siendo "sentimental y sincero".
Si nos vemos en cualquier lugar, no lo dudes, acércate, nos tomamos algo y charlamos de lo que gustes.
¡Larga vida al rock and roll!
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