Tercera jornada de Wacken en la que la temperatura dio una tregua y además se pudieron ver a grandes figuras de la historia del heavy metal como Judas Priest, Saxon o Running Wild en el que sería el último concierto de su trayectoria. ¿Mantendrán su palabra? Puedes recordar aquí tanto el primero como el segundo día de Wacken Open Air.
Gutalax

Con la energía ya menguando, me disponía a afrontar otro día más en el festival. Hoy llegaba el turno de Judas Priest, Saxon, Paradise Lost y una banda que tenía curiosidad por ver: los checos Gutalax, de quienes me habían dicho que eran muy divertidos. La temperatura nos dio una tregua y pudimos respirar un poco, aunque la lluvia permaneció asomando por el horizonte durante buena parte del día.
A medida que me acercaba al Faster, veía gente con monos blancos desechables, los mismos que nos acostumbramos a ver durante la pandemia, pero estos, además, llevaban en la mano rollos de papel higiénico y escobillas de váter. Todo muy extraño. Al meterme en el foso y ver cómo salía la banda a escena lo entendí. Era el uniforme de sus seguidores, que, imitando a la banda, inundaron de blanco el frente del escenario.
Para ser primera hora de la mañana, Gutalax consiguió congregar a mucho público, que comenzó a lanzar rollos de papel como en una película americana de Halloween protagonizada por adolescentes. La fiesta no paró ni un momento y los circlepits y el crowdsurfing no cesaron. Musicalmente, yo el grindcore lo puedo aguantar un ratito y las letras de todos los temas me parecieron iguales (nótese la ironía, que el mundo está últimamente lleno de gente con la piel muy fina), pero hay que reconocer que son una apisonadora de canciones cortas y veloces.
Tuvimos el honor de escuchar el estreno de su tema “We Are What We Shit”, además de otros como “Buttman”, “Fart and Furious” o “Shitbusters”. Si tenéis ganas de verlos, los acaban de anunciar para el Leyendas del Rock 2027.
Vreid
Mientras hacía tiempo para ver a Paradise Lost, me acerqué a ver a los black metaleros Vreid. Su black metal con tintes de folk no consiguió congregar a mucha gente, posiblemente por la hora a la que tocaban. Pudimos disfrutar de su nuevo tema “The Skies Turn Black”, escrito como tributo al fallecido Ozzy Osbourne, una canción que mezcla riffs poderosos, teclados atmosféricos y voces limpias.
La banda tenía preparados además unos invitados especiales para “Loving the Dead”, Agnete Kjølsrud y Chris Pontius, de Jackass, que apareció ataviado únicamente con un pequeño tanga rojo y la cara pintada de blanco. Chris no paró de saltar y tirarse por el escenario como si de un payaso se tratase.
Paradise Lost

Paradise Lost irrumpían en el escenario Faster con “Serpent on the Cross” y su característico sonido afilado de guitarra. Sin mediar palabra, nos regalaban “One Second”, muy coreada por los asistentes, un tema bastante más comercial de lo que nos tenían preparado y en el que Nick Holmes pidió palmas al público.
La desgarradora voz de Holmes imprimía rabia a cada uno de los temas y animaba al público a participar. Con las primeras notas del piano de “Smalltown Boy”, original de Bronski Beat, presentó a “Elton John” al piano, humor británico, pero lo mejor llegó después con “Embers Fire”, “Ghost” y “Silence Like the Grave”, con el público rindiéndose a la banda, que salió triunfante.
Danko Jones

Tras los ingleses llegaba el turno de Danko Jones, sin grandes producciones ni ayudas visuales, solo su guitarra, su simpatía y su contagiosa energía para hacer lo que lleva haciendo casi treinta años, rock and roll.
El público respondió con creces a su propuesta, aplaudiendo y coreando los temas. Jones no paró de moverse por el escenario. A pesar de que la banda es un trío, el escenario se les quedaba pequeño por momentos. Qué mejor tema para empezar que “Guess Who's Back”, con el que nos mostraron sus intenciones, no dejarnos parar ni un momento. Con clásicos como “I Gotta Rock”, “Had Enough” o “My Little R n’ R”, el público se vino arriba.
Black Label Society

Y llegó el turno de Black Label Society. Con el telón aún colgado, Zakk Wylde se asomaba con su móvil en la mano para mostrar en sus redes lo que iba a comenzar en breve: una descarga magistral de heavy, rock sureño y blues.
Su pie de micro, envuelto en calaveras, un crucifijo y un rosario, esperaba a su anfitrión, que inició el concierto con “Funeral Bell”, en una descarga que nos daría un repaso a lo más característico de su discografía. Sus continuos solos sobre la plataforma que tenía al lado del micrófono rara vez dejaban ver su cara, escondida bajo su pelo.
“Destroy & Conquer” y “A Love Unreal” dejaron paso a “Heart of Darkness”, con claras influencias de Ozzy. Acto seguido llegó el momento emotivo del concierto con la versión de “No More Tears”, de Ozzy. La banda sonó muy compacta y potente y Zakk no dejaba de moverse por el escenario, regalándonos solos imposibles. Como colofón, “Suicide Messiah” y “Stillborn”.
Saxon

Saxon estuvieron por primera vez en el festival allá por 1992. Desde entonces han pasado muchos años, en los que se han convertido en una parte muy importante de la historia de esta música. Ese día iban a demostrarlo con creces.
Biff Byford volvió a demostrar que la edad puede modificar el ritmo de una vida, pero no necesariamente la actitud de un músico sobre un escenario. A sus setenta y tantos años, sigue ocupando el centro del escenario con la autoridad de quien lleva más de cuatro décadas defendiendo las mismas convicciones musicales.
“Hell, Fire and Damnation” marcaría el inicio de la velada, con Biff interactuando con el público y con el resto de la banda. Ya desde el primer momento el sonido fue atronador y los éxitos se desgranaban uno a uno: “Motorcycle Man”, “Heavy Metal Thunder”, “Solid Ball of Rock”...
Antes de “Denim and Leather”, el cantante se dirigió al público hablando sobre la cultura del metal tradicional y el uso de los chalecos con parches. La respuesta fue inmediata, comenzaron a lanzar chalecos al escenario, e incluso alguno terminó sobre los hombros de Biff.
“Wheels of Steel” fue alargada hasta la eternidad para que los asistentes compitiesen por ver quién gritaba más alto el estribillo. La traca final llegó con “Crusader” y “Princess ofthe Night”, dos temas que tantas veces hemos coreado en los bares.
In Flames

Tras estos sonidos clásicos llegaba la hora de los suecos IN FLAMES, pioneros del death metal melódico de Gotemburgo. La locura llegó con ellos. Con una puesta en escena centrada en las luces estroboscópicas, fueron atacando con temas como “Colony”, “In the Dark” y “Voices”. Ríos de gente volaban por encima de las cabezas de manera constante y los circle pits se generaban en varias zonas a la vez.
Anders Fridén estuvo muy comunicativo durante toda la actuación, alternando las canciones con continuas referencias al público. “The Chosen Pessimis”t nos dio un pequeño respiro, con Anders sentado sobre las tarimas.
La tranquilidad duró poco. “Cloud Connected”, “Artifacts of the Black Rain” y “Trigger” volvieron a levantar al público. En la recta final, “I Am Above” volvió a elevar la intensidad con una interpretación especialmente visceral de Fridén, muy coreada por el público.
Tras agradecer al público que hiciera su trabajo más fácil, la banda se despedía con “Take This Life”, acompañada por un circlepit que abarcaba todo el ancho del escenario.
Judas Priest

Llegó la hora del plato principal de la noche en el escenario Harder: Judas Priest. Inmersos en su gira “Faithkeepers”, arrancaron con “You've Got Another Thing Comin'”. A Halford se le ve en plena forma y se mueve por el escenario para interactuar con sus compañeros en una coreografía cerrada. Aquí nada queda abierto a la improvisación. En todas las ocasiones en las que les he visto últimamente, rara es la vez que se apartan del guion, pero nos gusta lo que hacen y así seguirá siendo.
Le siguieron “Metal Gods” y “Breaking the Law”, un tema que tenían reservado para las partes finales de sus conciertos, pero que aquí pudimos disfrutar mucho antes.
El dúo de guitarras compuesto por Faulkner y Sneap ha dado un brillo nuevo a la banda, que vive una nueva época dorada, como pudimos comprobar en cada interpretación de sus temas. El público no se quedó inmóvil y el crowdsurfing fue constante mientras coreaban cada una de las canciones.

“Victim of Changes” nos regaló algunos de los mejores solos de Faulkner para llevarnos después a “Painkiller”, antes de que la banda abandonase el escenario.
Regresaron para atacar con “Electric Eye” y “Hell Bent for Leather”, con Halford sobre la moto, y ofrecernos el gran final con “Living After Midnight”, con ese toque fiestero y atemporal acompañado de fuegos artificiales tras el escenario.
Running Wild

Con el suelo aún caliente, los piratas Running Wild salían a escena entre sonidos de gaitas y explosiones, en lo que sería su último concierto en su historia, o al menos eso anunciaron…
“Bad to the Bone” marcaba el punto de inicio, con la banda saliendo a matar y el fuego inundando todo el escenario. Melodías pegadizas y una energía arrolladora fue lo que nos encontramos desde el primer momento.
El público respondió como se merecían, coreando los temas y cantando a pleno pulmón a pesar de ser uno de los últimos conciertos del día.
A Rolf se le veía en excelente forma vocal y nos regalaron joyas que no tocaban desde hacía tiempo, como “Genghis Khan” o “Sinister Eyes”, e incluso temas que no habían tocado nunca, como “Men in Black” o “Dead Man's Road”, si no me equivoco. El público agradeció estas sorpresas coreando el nombre de la banda, dejando a Rolf visiblemente emocionado.
Los himnos se iban sucediendo, las explosiones y el fuego continuaban y los pogos y circlepits no cesaban hasta la apoteosis con “Under Jolly Roger”. Después abandonaron el escenario para regresar con “Stick to Your Guns”, “Raise Your Fis”t y la celebrada “Conquistadores”, con su característico solo de bajo al inicio del tema.
Veremos si es verdad que lo dejan o si nos dan una alegría dentro de unos años para poder volver a disfrutar de esta gran banda.
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