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30 años de "Evil Empire", de Rage Against The Machine: Una cornada al sueño americano

Tras el arrollador debut en 1992, Rage Against The Machine, necesitaba un golpe en la mesa para demostrar que su primer trabajo no había sido un éxito efímero. Tuvieron que pasar cuatro años para que ‘Evil Empire’ llegara de inmediato al número uno, eso sí que no lo vieron venir. Suponía convertirse en un caballo de Troya dentro de una multinacional (Sony), haciendo que su dinero se transformara en una forma de protesta global, pero a ellos siempre se les ha dado bien sabotear desde dentro. Escribir sobre este disco tres décadas después se convierte para mí en una autopsia necesaria de este artefacto incendiario.

1. Un suicidio comercial que salió bien

Las masas que habían aclamado el primer trabajo de Rage Against The Machine pedían un “Killing in the Name 2.0”, pero no se dejaron llevar por esa tentación. En su lugar, convirtieron este ‘Evil Empire’ en un disco mucho más seco, menos amigable, más denso. Si esperas un gancho fácil te has equivocado de redondo, decidieron buscar la abrasión.

Muchos decían que eran una banda de culto con ventas de platino; no se equivocaban. Las guitarras de Tom Morello no sucumbían a riffs tan pesados como en su debut, así lo quiso demostrar desde el principio con “People of the Sun”. Eso sí, no desaprovechó su oportunidad en la joya de la corona: “Bulls on Parade”. Pero la forma de manejar su instrumento fue más para hacer de DJ y scrachear sin sintetizadores, buena muestra es el solo de ese tema, una cosa muy loca que redefinía lo que una guitarra puede hacer en las manos correctas.

2. Estados Unidos también es el imperio del mal

En la década de los ochenta, el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, nombró a la Unión Soviética como el Imperio del Mal, definición que Zack de la Rocha aprovechó para volverla en contra del país que había lanzado esa acusación. Un nivel de ironía política inaudito para una banda que sonaba cada cinco minutos en la MTV.

Las letras pasaron de la rabia visceral a una narrativa mucho más sofisticada y educada. Aunque ‘Evil Empire’ es un tratado sobre el Zapatismo y la lucha de clases en la frontera, también quiso definir las nefastas políticas norteamericanas. Temas como “People of the Sun” o “Without a Face” introdujeron a una generación de adolescentes de clase media conceptos de geopolítica que jamás hubieran escuchado en una clase de historia.

Y no faltaron tareas para todos los que se hicieron con el CD, ya que, en el libreto, Zach incluyó una lista de lectura obligatoria que parecía el temario de una carrera de Ciencias Políticas. En la foto se ven todos los libros que han marcado la trayectoria de la banda, autores como Frantz Fanon o Marx, textos sobre el movimiento Zapatista y un sinfín de obras que también mostraron en su página web. Rage Against The Machine se convirtió en la primera banda que te mandaba deberes para casa si es que querías entender de qué diablos estaban hablando.

3. Una producción que va más allá

Brendan O’Brian se convirtió en el productor de este nuevo disco. Venía de definir los límites del grunge con Pearl Jam y optó por una producción muy diferente al primer trabajo. No existen capas infinitas de sonido, se escucha a la perfección el espacio entre el bajo de Tim Commerford y la batería de Brad Wilk. El efecto es casi claustrofóbico.

Quizás esta elección fue la que consiguiera que este disco envejezca mucho mejor que cualquier otro álbum de nu-metal que intentara imitarlo después. Suena real, nada procesado. De hecho, para evitar que el disco tuviera es regusto de estar sobreproducido, algo muy propio de lo que escuchamos en la inmensa mayoría de bandas de rock de los noventa, decidieron grabar casi todo con bajo, batería y guitarra en la misma sala. Querían que se escuchara el aire moviéndose en el minúsculo local, de ahí que suene tan seco.

4. El disco supuso casi el final de la banda

Tras el enorme éxito de su primer disco, la banda se quedó con las ideas escasas para conformar de nuevo un trabajo a la altura que colmara, no solo las expectativas de la industria y el fandom, sino también de sus propias pretensiones, que no eran pocas teniendo en cuenta la capacidad de perfeccionismo que tenían los cuatro miembros.

Por eso, antes de ir a grabar a Los Ángeles, decidieron enclaustrarse en un castillo en Francia buscando un aislamiento creativo que les hiciera sentar las bases de un ‘Evil Empire’ que no tenían nada claro. Aquello fue un absoluto desastre, además de gastarse un pastón, no consiguieron cuadrar ni una sola nota decente, algo que creó una tensión casi insoportable que estuvo a punto de separar sus caminos en aquel paraíso europeo. Afortunadamente, la sangre no llegó al río y cuando llegaron al estudio californiano que habían alquilado para reintentar estructurar el trabajo, la musa llegó para recuperar la mala baba que habían perdido entre los lujos franceses.

5. El Grammy más extraño de la historia

Rage Against The Machine no es una banda normal, quedó claro en el incidente de ‘Saturday Night Live’ tres días antes del lanzamiento del disco y que les supuso, tras arrojar una bandera de Estados Unidos. al candidato republicano Steve Forbes, no poder volver jamás a ese programa. Tampoco es que se lo tomaran muy mal, una censura siempre es un punto extra para una banda de estas características.

Pero lo extraño llegó en los Grammy de 1997 en los que estaban nominados a la Mejor Interpretación de Hard Rock con “Bulls on Parade” y la Mejor Interpretación Metal con “Tire Me”. El primero se quedó a las puertas, por culpa de “Bullet with Butterfly Wings” de Smashing Pumpkins, justos vencedores, pero el segundo se lo llevaron a casa. Lo más curioso de todo es que “Tire Me” ni siquiera tuvo videoclip oficial ni fue un single masivo en Estados Unidos. Su sonido casi punk habla, supuestamente, de la muerte de Marilyn Monroe y no tenía pinta de ganador de Grammy, sin embargo, la Academia se decantó por ellos como acto reivindicativo, como diciendo: “sabemos que sois los mejores, pero no sabemos muy bien por qué canción”.

30 años después, ‘Evil Empire’ sigue sonando igual de peligroso, quizás dé más miedo si tenemos en cuenta la realidad política actual. Sin duda, no es el disco más divertido de Rage Against The Machine, pero quizás sea el más importante.

Rodrigo Garcinuño

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