Muy pocas veces podremos ver en un escenario una banda de este calibre. Doctor Velvet Revival consiguieron en la madrileña sala Babylon sonar como auténticas estrellas. También es cierto que el sonido fue casi impecable; siempre da miedo que dos saxos se coman la mezcla por completo, pero las capas se entendían perfectamente. Todo en su sitio.
En las tablas, siete de los mejores músicos de la capital iban a rendir homenaje a un Nick Curran que hubiera firmado este bolo con los ojos cerrados, certificando con autoridad que los códigos del R&B y el punk los llevan a fuego en la sangre.
Desde el primer latigazo, “No Fun”, tema original de The Stooges que incluyó Curran en su último trabajo, hicieron ver que las expectativas que habían creado con esta formación no decepcionarían.
Era la primera vez que veía a Alberto Anaut en este registro, y he de decir que alejarse del soul para rasgarse la voz de esa manera con el rugido salvaje que pedía el repertorio no lo había visto venir. Su derroche vocal es estremecedor. No puedo comprender cómo aguantó hasta el final del concierto.
Pablo Sanpa sorprendió con una oil-can-guitar. Tal era la calidad del sonido que se escuchaba el roce de la lata con la hebilla del pantalón. Pura grasa que encaja a la perfección con ese espíritu esquizofrénico de Curran.
Destacaron el saxo tenor de Guille Gosalbo (espíritu creador de la banda) y el saxo barítono de Dani Niño, añadiendo color y haciendo que temas como su single de presentación, “Baby You Crazy”, sonaran decisivos.
El recorrido por el cancionero de Nick fue impecable. Hubo momentos para el lucimiento más elegante, como en “Doctor Velvet” o la cadencia de “Beautiful Girl”, con la que encaraban una parte del repertorio bastante delicada con “Player” y “Reform School Girl”.
“Good Luck” bajó algo el tempo para adentrarse en un sonido más de los años 50 que de esta época, pero pronto volvió la locura a la sala para afrontar el tramo final del repertorio, que contó con temazos como “Ain’t No Good” o “Psycho”, con los que la sala se convertía en una pista de baile.
Pero aún tenían preparada una última bomba de relojería atreviéndose con el legado de Little Richard a través de su eterna “Long Tall Sally”, y para transitar hacia las frenéticas “Tough Lover” y “Rocker”, que nos dejó a todos sin fuerzas pero con una sonrisa en la boca difícil de explicar.
Doctor Velvet Revival no es un supergrupo cualquiera: no quiere imitar, solo ejecutar como nadie un legado del que poco se había oído hablar. Desde el jueves soy un fan más de Nick Curran y, especialmente, de este “bandón”.
El veneno del rock me da la vida. Defensor de las bandas que se dejan la piel en la carretera, amante de los vinilos y las Stratocaster. Si escuchas una descarga de decibelios, lo más probable es que yo ande a escasos centímetros de los amplis, si no estás, deja que te lo cuente.



