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Crónica del Mad Cool Festival 2016 (Sábado): Neil Young + Promise of The Real, Gary Clark Jr….

19 junio, 2016 1:36 pm Publicado por  Deja tus comentarios

Caja Mágica, Madrid. 

35.000 vidas se citaron en el recinto de la Caja Mágica para vivir su mejor y más equilibrada jornada. En un panorama en el que todo el mundo esquiva el uso del rock o lo atribuye a otros géneros, los artistas que disfrutamos extendieron la palabra cual profeta bíblico en un mar de infieles. ¿El rock está muerto? No tenéis ni idea.

Comenzamos la jornada con The London Souls, un dúo de guitarra y batería a lo White Stripes o Black Keys con la diferencia de que si los primeros van por el blues y los segundos por un rock más clasicote con momentos de baile, estos optan por revivir la energía de Cream o Led Zeppelin y jugar a distorsionar y romper los esquemas de esos sonidos primigenios, ya sea en pasajes eléctricos interminables con su dosis justa de épica, como en derivas psicodélicas. La guitarra de Tash Neal jugó continuamente en esa dualidad entre solos técnicos y la contundencia de sus riffs; paralelamente, el batera Chris St. Hilarie, con poncho hippie, jugueteaba transfigurando sus ritmos e improvisando sobre la marcha mientras se turnaba las voces con su compañero. Imprevisibles y divertidos, dieron una buena muestra de que temas como “Steady” o “Honey” siguen siendo relevantes en nuestros días

Y si casi tiempo para coger aire, llegaba el turno a Gary Clark Jr. El tejano salió al escenario desafiante, serio y sobrio durante todo su show; su rostro no iba a ser conductor de sentimientos y de emociones, sino las seis cuerdas que tenía entre sus manos. Cuando cierra los ojos llega el feeling, entra en trance, deja los ojos en blanco y se deja llevar por las melodías, sintiendo desgarrado por el blues. Empezó la noche cantando “You gonna know my name by the end of the night” de su “Brights Lights” y tras esa canción varias personas se me acercaron preguntándome quien era este tío. Gary no se equivocaba. Su voz grave se alternaba con un falsete lleno de sentimiento en una “Our Love” escalofriante, mientras que con un riff que emanaba Page por los cuatros costados, “When My Train Pulls In” nos golpeaba sónicamente para conducirnos a un solo de guitarra que ratificó que el espíritu de Hendrix se había materializado en él. Un concierto que solo le faltó tiempo para alcanzar su perfección.

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Gary Clark Jr.

No nos queríamos ir muy lejos, por lo que nos perdimos el pop psicodélico de los Woods en las cajas mágicas para descubrir la que lían en sus directos Walk Of The Earth, unos jovencitos surgido de la cultura de Youtube que se hicieron famosos versionando hits de todas las formas posibles. Su bolo se podría definir en una palabra: espectáculo. Sus temas propios como “Rule The World” o “Gang Of Rythym” no se salen de los patrones establecidos del pop-country más comercial pero… ¿y si te lo presentan en formato septeto con todo tipo de voces y más de 20 instrumentos diferentes entre kazoos, melódicas, ukeleles, tambores de todo tipo o solos de theremin? Desde luego, no te puedes aburrir. Las versiones, con una “Happy” de Pharrel Williams aderezada por un solo de palmadas-guitarra-melódica, “I Know You Were Trouble” a capella con 5 voces y KRFNX, un beatboxer prodigioso; y un medley en el que, sobre una misma guitarra acústica, cinco músicos creaban ritmos, texturas y voces incluyendo  “Somebody You Used To Know” (Gotye), “Wrecking Ball” (Myley Cyrus), “Rude” (Magic), “Love Yourself” (Justin Bieber), “I Got Sunshine” (The Temptations) o “Twist & Shout” (The Beatles). Entre medias, grabaciones para las redes sociales en directo o el numerito de las banderas, complacientes pero agradecidísimos por el público. 50 minutitos que pasaron volando que, aunque no tiene la calidad del resto de músicos que vimos anteriormente, sorprende a cada momento. Como Youtube, vamos.

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Neil Young

Corriendo para coger sitio, nos pudimos situar centraditos y cerca de la torre de sonido para ver lo que Neil Young + Promise Of The Real nos tenían preparado. Dos chicas sembrando semillas y regando las plantas del sobrio escenario que teníamos ante nuestros ojos atrajeron nuestra mirada antes de abandonar el escenario. Tras su salida, Neil Young salió a las tablas para sentarse al escenario y presentar una “After The Gold Rush” escalofriante que constató que tanto su voz, como su capacidad de transmitir, es algo de otro mundo. “Look at Mother Nature on the run in the 21 Century” actualizaba la relevancia de una canción inmortal, precediendo a la elegancia de una “Heart Of Gold” exquisita (después de la siembra tenía que llegar ‘The Harvest’) ya a la guitarra acústica. “The Needle & The Damage Is Done” reafirmó la memoria viva de la historia musical que teníamos ante nuestros ojos. Young señaló a la luna anticipando la interpretación de una “Oh Mother Earth” que nos hizo cerrar los ojos y y sentir la brisa, como si fuera una invocación. Después de que varias personas con mono de trabajo blanco infectaran la cosecha con insecticidas, entro en escena Promise Of The Real, banda liderada por el hijo de Willie Nelson, para comenzar por interpretar un interesante set a medios tiempos delicadísimos técnicamente que fueron creciendo en intensidad al tiempo que la luz se iba alejando del escenario principal. “Out On The Weekend”, “From Hank To Hendrix”, “Human Highway”, “Unknown Legend” anticiparon al cierre de la primera parte del concierto rematada por una “Someday” que se alargó con Young al piano anticipándonos lo que estaba por venir.

Young se colgó su guitarra eléctrica ante el fervor de un público que comprobó cómo en “Alabama” Promise Of The Real comenzaron a demostrar su verdadero potencial, desatándose en la medida que su director de orquesta le daba la libertad. “Words (Between the Lines Of Age)” y “Winterlong” nos llevaban entre fraseos, derivas sónicas y las primeras sonrisas de Neil Young, condiciéndonos a una de las cumbres musicales de mi vida: una “Down By The River” escalofriante, extendida en más de 20 minutos en los que las improvisaciones conseguían sobrepasar un esqueleto ya de por sí extraordinario. Los ojos cerrados, el viento en nuestras caras y una banda desatada permitía que Young se arrancara con unos solos de guitarra emocionantes en su imperfección al tiempo que pasaba a lo rítmico y dejaba que se lucieran sus acompañantes; una suerte progresiva que nos dejó una interpretación única, consiguiendo los vitores en varias partes de su estructura. Historia viva reescrita por su propio autor: esa fue la deriva que tomó el concierto en esta segunda mitad con una “Mansion on the Hill” en la que la química se establecía sobre los miembros del combo, quienes se miraban a los ojos en círculo para tomar vías épicas o bajar el tiempo, según el criterio de la batuta del músico canadiense. La suerte llegó con la emocionante “Like A Hurricane”, primera interpretación del tema por la banda en lo que llevan de gira. Neil no quería acabar y nosotros tampoco, pero las dos horas de concierto llegaban a su fin, y una “Western Hero” acústica precedió a la  imprescindible “Rockin’ in the Free World”,  con cuatro amagos de cierre antes del desvanecimiento final que nos dejó en estado de éxtasis. Tras una larga ovación de 5 minutos en la que el grupo sonrío y saludó ante el público (impagable la carcajada de  Neil Young ante una pancarta en primera fila que decía: “Fuck Donald Trump”) las luces se encendieron y el hilo musical empezó a sonar. Por nuestra parte, no nos movíamos. Todos nosotros queríamos alargar la vida de un momento irrepetible que quizá no volvamos a ver. Fue entonces cuando se dio uno de esos milagros, un bis no preparado con un “Love & Only Love” de ‘Ragged Glory’ que confirmó el espectacular rendimiento del músico canadiense. Solo por este concierto el Mad Cool mereció la pena.

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Biffy Clyro

Todavía recuperándonos del show de Young, el escenario Matusalem recibió gratamente los primeros acordes de Biffy Clyro. Al contrario que su producción, complaciente y plana de sus álbumes de estudio, los escoceses, sin camiseta Simon Neil y Ben Johnston, ofrecieron un rock poderoso con un buen rendimiento tanto en lo sonoro como en lo instrumental, con una batería contundente y caótica que en su primera “Wolves of Winter” nos recordaba a la entrega esquizofrénica de unos System Of A Down. El espejismo se hizo tangible con “Living Is A Problem Because Everyone Dies”, un regreso a ‘Puzzles’ que continuó en la senda, para entrar posteriormente en la deriva más plana del grupo, esa que recuerda a unos 30 Seconds To Mars descafeinados en temas como “Bubbles”. Los altibajos sonoros acontecieron según desfilaban los temas, no sin antes contagiar su entrega al respetable.

Nos perdimos el cierre del concierto para desplazarnos a las cajas para coger sitio para la presentación con banda de un Xoel Lopez que no pudo sonar peor. La elegancia de sus instrumentistas dejaban entrever un gran trabajo tras una acústica que se cargaba su propuesta con raíces latinoamericanas en su concepción del folk tradicional. Una intro de “Here Comes The Sun” de The Beatles adelantó “Hombre de ninguna parte”, “Yo solo quería que me llevaras a bailar”, la declaración de “Todo lo que te merezcas” y una incisiva “Que no” de Deluxe que quedó engrandecida gracias a una SG que rugió por primera vez.

El sonido se fue recuperando, pero nosotros teníamos la vista puesta en el talento de Public Service Broadcasting, un trío británico que factura un rock instrumental con dosis de electrónica sustentado sobre proyecciones y grabaciones de voz de documentos audiovisuales de mediados del siglo pasado. “Sputnik” supuso el comienzo perfecto para que, en “Theme from PSB”, el combo se presentara a través de grabaciones emitidas por el ordenador de la banda. “Spitfire”, “una canción sobre aviones”, calentó al personal, “Go!” los hizo gritar  y “Everest” rizó el rizo. Carisma y calidad.

La madrugada nos llevó hacia Corizonas, unión entre Los Coronas y Arizona Baby. El supergrupo presentaba ‘Nueva dimensión vital’, una referencia que deja de lado en gran parte las raíces americanas del primer lanzamiento para moverse a unos derroteros que recuerdan a El Último de la Fila… para bien o para mal. El sonido no les acompañó, pero su actitud e instrumentación nos dejó un buen concierto con cortes como “Vivir y no pensar”, “The Flacon Sleeps Tonight”, “Luces Azules” y una “Run to the river” que finalizó con la premisa “Basta de selfies y viva el contacto real. ¡Eso es más importante que cantar el estribillo!”. La sorpresa vino con una “Supernaut” de Black Sabbath que sonó fronteriza, sustituyendo a la “Wish You Were Here” que interpretaban en su última gira. Un gran concierto pese a su sonido.

Y esta noche… no hay nada más. Mad Cool finaliza con un balance positivo y con una selección de conciertos que, en su heterogeneidad, nos dio grandes jornadas, pocas esperas y un recinto mucho más cómodo que otros, pese a la desorganización del primer día. ¡Volveremos en 2017!

Texto: Sergio Julián (@sergio42)
Fotos: Alfonso Dávila

Crónica del jueves: The Who, The Strypes…
Crónica del viernes: Jane’s Addiction, Band Of Horses…

Sergio Julián Gómez
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