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Shining + SRD: Furia y rabia

«A veces ponemos las expectativas de lo grotesco a una altura tan alta que se nos olvida que lo importante es la música»

22 mayo 2019

Sala Bóveda, Barcelona

Texto y fotos: Víctor Vallespir

Asistir a un concierto de los suecos Shining es como ir a la guerra. Especialmente si te encuentras en las primeras filas y estás dispuesto a alcoholizarte junto a un Niklas Kvarforth que usa su cuerpo y voz como arma de destrucción masiva. Mucho se ha hablado sobre la actitud del músico sobre el escenario, sobre sus excentricidades, sobre el mensaje y el fondo, y sobre su personalidad. Al final, evidentemente, todo forma parte de un papel meticulosamente preparado para que, servidor entre otros, podamos dar contexto a un personaje y a una banda que sigue siendo, para muchos, igual de trascendente que cuando los cuchillos volaban por los escenarios y la sangre manchaba los altavoces. Pero vaya, que eso creo que es agua pasada.

El concierto que pudimos disfrutar de Shining en Barcelona, pese a muy notable, no tuvo nada de excéntrico más allá del alcoholismo y el toqueteo. Quizás, a veces, ponemos las expectativas de lo grotesco a una altura tan alta que se nos olvida que – y así debería ser siempre – lo importante es la música. Y allí lo bordaron, para qué nos vamos a engañar.

Antes de la actuación de Niklas y los suyos pudimos disfrutar de la descarga de SRD, una formación recomendada por el propio cantante de Shining que bebe del black metal más sucio y desgarrador para conformar una propuesta realmente disfrutable. Solo tienen un LP a sus espaldas, ‘Smrti Sel’, pero parece que llevan mucho más tiempo encima de los escenarios. Embadurnados todos los miembros de negro, como recién salidos de la mina, interpretaron algunos de los temas que configuraban ese primer lanzamiento, como “All Into Nothing” o “Kupa Trpljenja”, pero también dejaron que degustáramos nuevas composiciones que, suponemos, no tardarán en exponer al público en forma de nuevo disco.

El estilo de la banda es muy oscuro, con partes lentas que se acaban de pulir con punteos melódicos que casan a la perfección con la estética global de la banda; al final, eso sí, no dejan de ser una formación de black metal con voces cavernosas realmente impactantes. Acabaron con “Soci” y se despidieron sin decir palabra. Se retiraron del escenario y, tras algunos segundos, volvieron apresuradamente para recoger sus cosas. Vale que esto de ser blackmetalero conlleva llevar una imagen de tipo duro, pero un final de concierto así nos dejó algo perplejos.

Ya con dos grandes figuras que simbolizaban el logo de Shining a cada lado de la batería, nos preparábamos para la gran descarga de la noche. Tras una breve intro, ya tendríamos a la banda interpretando las notas de “Yttligare ett steg närmare total jävla utfrysning” frente a nuestros ojos. Desde el minuto uno pudimos ver a un Niklas en su salsa, bebiendo whisky a raudales y encarándose medio en broma medio en serio con los asistentes que poblaban las primeras filas. Gestos y más gestos, por el suelo y de rodillas. Robando móviles y casi tragándose el micro en cada uno de sus versos. Este tío sabe hacerse con las miradas de los asistentes, eso es innegable.

La primera de ‘X – Varg Utan Flock’, último disco de la formación, fue “Jag är din fiende”, mientras que también repasaron de forma seguida “Framtidsutsikter” y “Vilja & Dröm”, ambas pertenecientes al noveno disco de la banda. Pese a que, al final, congregaron a bastante más gente que los Shining noruegos (los del saxofón y el Blackjazz), no podemos decir que la asistencia en la Bóveda condal fuera demasiado reseñable. Pese a ello, y especialmente entre las primeras filas, la pasión por la música de los suecos se vivió en altas cotas de intensidad. La actitud de los músicos, más allá de un Niklas desatado, fue verdaderamente buena, con el especial descaro de un Marcus Hammarström que no dejó de encararse a la audiencia mientras aporreaba su bajo sin ningún tipo de compasión.

La música de Shining da para todo, desde las partes más lentas y trágicas que nos podamos imaginar hasta las más violentas sensaciones que se consigan transmitir. El odio supura por todas partes, pero Niklas mantuvo una actitud bastante cómplice a lo largo del show, con una voz que él sabrá cómo consigue mantener pero que, al final, ayuda a que la percepción general de la música de los suecos sea justo la que ellos intentan transmitir. “Svart ostoppbar eld” y “Förtvivlan, min arvedel” sonaron realmente bien, al igual que el resto de canciones que fueron desgranando a lo largo del concierto, y aquello se iba acabando para la desgracia de unos devotos totalmente enganchados al show.

Y es que así era cómo encarábamos la recta final del concierto, con la banda regalándonos unas “Låt oss ta allt från varandra” y “For the God Below” que acabaron la fiesta por todo lo alto. Las expectativas, al final, cumplidas, al menos en lo musical. Me comentaron antes del bolo que habían encargado tres litros de sangre de cerdo especialmente para el concierto. No vi nada de eso, así que a saber qué hicieron en los camerinos. Seguro que eso daría para otro capítulo en la ya extensa lista de excentricidades de Niklas y sus Shining. Por algo son tan queridos y odiados. Creo que es justamente lo que quieren.

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Esta entrada fue escrita por Víctor Vallespir

1 comentario

  • Juandie says:

    Quizás los mejores años del Black Metal hace mucho tiempo que pasaron pero siempre es un honor que unos históricos de dicho genero toquen en nuestro país como son SHINING y que en esa noche barcelonesa lo bordaron con esos clásicos metaleros junto a la otra banda la cual estuvo muy a la altura.

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