Crónicas

Red Hot Chili Peppers: Una nueva banda de estadios

«Estoy bastante seguro que las casi 50.000 almas que se congregaron en el Estadi Olímpic de Barcelona gozaron de un recital que tuvo todos y cada uno de los momentos que se espera de cuatro de los grandes músicos que ha dado la música contemporánea»

7 junio 2022

Estadi Olimpic, Barcelona

Texto: Víctor Vallespir. Fotos: Irene Serrano

Por fin volvíamos a subir la montaña de Montjuic para reencontrarnos con el Estadi Olímpic, hogar de grandes conciertos y recuerdos que parecían olvidados después de tantos meses de sequía rockera. Pero allí estaban Red Hot Chili Peppers, que abandonarían el habitual Palau Sant Jordi para convertirse, por fin, en banda de estadios en nuestro país. Pocos días después de su sold-out en Sevilla, la formación conseguía vender casi 50.000 entradas en una ciudad condal que exhibiría una postal realmente memorable para la actuación de los californianos. Quizás será porque aún no nos hemos acostumbrado del todo, pero sigue impresionando ver a tanta gente agrupada en un mismo lugar para disfrutar de algo tan sencillo, y a su vez complejo, como es la música en directo.

Antes de todo, eso sí, a las 19:30 puntual, saldía Thundercat al escenario, proyecto del prestigioso bajista Stephen Lee Bruner. Este señor con pintas afables y dicharacheras ha colaborado a lo largo de su vida con proyectos tan dispares como podrían ser Suicidal Tendencies o raperos de talla mundial como Kendrick Lamar. Su virtuosismo a las cuatro cuerdas (aunque puede ser cinco, seis o las que le echen) le ha servido para asentarse en la escena funk mundial, y en Barcelona tuvimos la ocasión de probar algunas de sus composiciones en directo.

Flea (RHCP)

Estructuras complejas y progresivas acompañadas de teclados realmente elaborados y bases rítmicas de lo más dispares. Al final, el ejercicio musical de Thundercat sería muy bien recibido por una parroquia que iría tiñendo las graderías del estadio olímpico de Barcelona. Es verdad que a veces las melodías de la banda eran demasiado para esas horas de la tarde, pero cabe decir que todas y cada una de ellas estaban interpretadas, elaboradas y cohesionadas de una forma realmente impecable.

Tardaría media hora en salir al escenario Nas, rapero de la escena hip-hop neoyorkina que conseguiría la fama allá por los noventa y que se convertiría, con el paso de los años, en uno de los intérpretes y letristas más celebrados de la música urbana. Lo que está claro a estas alturas de la película es que los géneros y estilos musicales están más unidos que nunca, y que la gente que puede ir a un concierto de Guns N’ Roses, por decir una banda al azar, también puede optar por pasar un rato viendo a Tyler, The Creator o Imagine Dragons. ¡Y eso está bien!

Anthony Kiedis (RHCP)

Y es que desde las primeras notas del set del rapero, ataviado con un elegante conjunto blanco, se vio a un público entregado, que acompañaría al cantante en muchos de los momentos de su show y que, en su gran mayoría, disfrutaría de su propuesta (que podría ser algo más rara en según qué otro contexto). Se agradece la variedad, desde luego, y más si es con un icono de su particular género musical.

Tocarían las diez en punto y sería el turno para los grandes protagonistas de la noche, unos Red Hot Chili Peppers que saldrían a escena con una jam session que desembocaría en una “Can’t Stop” que prendería en locura un Estadi Olímpic abarrotado hasta la bandera. No pasaría una sola canción antes de que el batería Chad Smith otorgara un pequeño solo que nos llevaba a los famosos acordes de “Dani California”, algo que conformaba un inicio de concierto espectacular.

“Around The World” fue la siguiente en sonar, y a partir de allí la cosa se fue diluyendo por momentos, con pequeños solos de bajo, charlas entre los miembros del grupo y parones algo continuados que restaron fluidez a un concierto que lo tenía absolutamente todo para ser memorable. La actitud de los músicos encima del escenario, eso sí, totalmente encomiable, con un Flea que no deja de ser el centro de atención en ningún momento y con un John Frusciante que, en sus primeras actuaciones con el grupo en Europa desde 2007, sabe mantenerse comedido detrás del micro y de su guitarra para deleitarnos con algunos de los leads más emblemáticos de la historia del rock.

Chad Smith (RHCP)

Mención aparte, eso sí, merece el cantante, Anthony Kiedis, que sufrió en algunos momentos del concierto y que delegó cierto protagonismo como frontman a Flea, que iba tan pasado de revoluciones que le sobraba hasta energía para lanzar gritos y pequeños solos entre canción y canción.

John Frusciante (RHCP)

La nueva “Black Summer” sirvió como pequeño contrapunto para preparar la venida de grandes himnos como “Snow ((Hey Oh))”, probablemente uno de los temas más coreados de la noche. Mientras que otras canciones de su nuevo lanzamiento, titulado ‘Unlimited Love’, como podrían ser “Whatchu Thinkin''' no acabaron de calar entre el gentío allí congregado, piezas memorables como “Otherside” devolvían el calor al estadio. Llegó el momento de “Californication”, que pese a causar verdadero furor entre el público sonó bastante mal ejecutada por parte de la banda. Esperemos que haya sido solo una cosa que pasó en Barcelona, porque hubo fallos por parte de todo el mundo.

“These Are the Ways” y “I Could Have Lied” prepararon el terreno para “Give It Away”, uno de los grandes momentos del concierto, y acto seguido la banda se retiró del escenario. A la postre, el bis fue un resumen de lo que fue el concierto en sí: después de que Flea entrara al escenario haciendo el pino, las grandes “Under the Bridge” y “By the Way” fueron interpretadas con un gran acierto, pero de una forma algo atropellada, haciendo que el concierto acabara de forma muy brusca.

Y es que la banda se retiró del escenario cuando el concierto estaba encarando el punto álgido, cuando esa sensación de “gran concierto de estadio” embriagaba las emociones de los allí congregados. Al final, esos parones, charlas y solos que habían ido restando fluidez al concierto, no se vieron compensados por una traca final digna de una banda con tantos y tantos temas memorables como Red Hot Chili Peppers.

De una forma u otra, el recital fue una celebración de un legado que ha acabado por cerrarse en su propio círculo con la vuelta de Frusciante. Quizás el show pecó de irregular, quizás el setlist no fue lo suficientemente sólido o incluso la actitud de la banda en según qué momentos del show no fue lo suficientemente activa como para que la hora y cuarenta minutos de concierto fuera un poco más vibrante. Pese a ello, servidor está bastante seguro que las casi 50.000 almas que se congregaron en el Estadi Olímpic de Barcelona gozaron de un recital que tuvo todos y cada uno de los momentos que se espera de cuatro de los grandes músicos que ha dado la música contemporánea. Había ganas de conciertos de rock en el estadi.

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Esta entrada fue escrita por Víctor Vallespir

3 comentarios

  • Juandie dice:

    Pedazo de resumen hacia el gran concierto que se marcaron una de las mejores bandas de Rock Alternativo de America como son los californianos RED HOT CHILI PEPPERS que tras la vuelta de John Frusciante la caña vuelve a la banda como en sus mejores años. Hay ganas de que salga pronto su nuevo álbum a ver que tal se lo han currao esta vez.

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