Madness 2
ironmaiden
dobleesfera
azrael
elhombredelvalle
rulo
strangers
effe
javiersolo
graspop
saratoga

Crónicas

Leprous + The Ocean + Port Noir en Barcelona: Detalles y destellos

«Estamos hablando de la banda más en forma del progresivo actual, tanto en términos discográficos como escénicos»

16 noviembre 2019

Sala Apolo, Barcelona

Texto y fotos: Víctor Vallespir

‘Pitfalls’ parece que ha supuesto el salto definitivo para que Leprous sean ahora una gran banda en salas; solo hacía falta ver la postal que se dibujaba en la Sala Apolo de Barcelona para comprobar el tirón que tienen estos noruegos, que cada vez se alejan más del sonido añejo de sus muchas veces olvidados primeros discos pero que, de una forma u otra, consiguen reinventarse a cada nuevo esfuerzo discográfico que proponen.

Port Noir

Para empezar la velada tendríamos a los suecos Port Noir encima de las tablas para un cortísimo set de unos 25 minutos que, seguramente, serían insuficientes para que la formación pudiera desplegar su calidad sonora encima de las tablas. Y es que este trío tiene un estilo de lo más personal, con melodías de lo más pegadizas que se entremezclan con unos bajos que toman la mayor parte del protagonismo durante sus canciones. Temas como la inicial “Young Bloods”, la popera “Old Fashioned” o “13”, que cerró su set, permitieron disfrutar de una pequeña parte de su propuesta, condimentada con un panel de luces donde se podría leer el nombre de la banda al fondo del escenario (o del espacio que se les dejó para poder interpretar su set). La última vez que les pudimos ver, teloneando a Pain Of Salvation, pudieron explayarse más y convencer a una audiencia que, ese sábado en el Apolo, recién estaba llegando al recinto. Otra vez será.

La cosa cambiaría para cuando los contundentes The Ocean tomaran el escenario. ¡Menudo giro de 180 grados! Las melosas composiciones de Port Noir se tornarían en una sucesión de ideas sincopadas en el momento en que los alemanes tomarían nuestras miradas. En base a un juego de luces a la altura de las circunstancias, que iría dejando ciegos a todos los allí presentes, desgranarían algunos de los temas que forman parte del que es, de momento, su último esfuerzo discográfico titulado ‘Phanerozoic I: Palaeozoic’. Su cantante, Loïc Rossetti, tomaría la mayor parte de las miradas para cuando se posicionaba en primera línea de escenario en las partes más contundentes de su música, mientras que en las transiciones más calmadas se colocaría en un discreto segundo plano que daba más importancia a unos músicos liderados por la mente pensante de la banda, el guitarrista Robin Staps.

The Ocean

“Permian: The Great Dying” fue el inicio perfecto para un setlist de unos 45 minutos donde también podríamos disfrutar de dos partes del tema “Bathyalpelagic” o de “Devonian: Nascent”, ambas canciones caracterizadas por el particular estilo de una banda muy difícil de encasillar dentro de la confusa amalgama de sonidos que es el metal progresivo. Lo terminaron de poner todo patas arriba mientras sonaba “Firmament”, con el vocalista de la formación tirándose al público (y casi dándose de bruces contra el suelo) y con un audiencia que les despediría entre sonoros aplausos.

Al final, eso sí, que la mayor producción del evento la tendrían los cabezas de cartel, Leprous, sería evidente desde el momento en que se despejaría el escenario. En la que es su mayor producción hasta la fecha, los noruegos supieron, ya desde el inicio de su concierto, darle aún más importancia al aspecto visual de su propuesta, así como al propio show de todos sus integrantes, supliendo ese estatismo que parecía haberse impuesto en sus actuaciones en anteriores ocasiones (con la excepción de algunas versiones de Einar desatado que podíamos disfrutar en momentos puntuales). ¿Y cómo se logra algo así? Haciendo que la banda se reformule, que todos sus músicos participen en las canciones de una forma distinta y haciendo que el propio Einar, vocalista, teclista y mente pensante detrás de Leprous, casi se olvide de los teclados para ejercer un papel de frontman con todas las de la ley.

Desde las iniciales “Below” y “I Lose Hope” pudimos ver cómo la nueva versión de estudio del grupo se ve perfectamente trasladada al escenario, con una importancia de las voces descomunal y con una banda que, a sus espaldas, consigue dotar de dinamismo a la escena y de una interpretación sin ningún tipo de pero. Y ya que insistimos en las voces… ¿De veras Einar tenía una gripe tan fuerte como para haberse planteado cancelar el concierto? Lo de este tío es sobrenatural, algo único, ya no solo dentro del panorama progresivo, sino del conjunto de la música moderna. Si los últimos discos de Leprous nos quitan contundencia pero nos regalan unas líneas vocales que nos desencajan la mandíbula, poco nos podemos quejar.

Leprous

La primera revisión al anterior, ‘Malina’, vino de la mano de la potente “Stuck”, pero a los más nostálgicos se nos vio recompensada con la única visita al añorado ‘Coal’, del que recuperaron el single “The Cloak”. A estas alturas de la película ya poco nos esperábamos que tocaran nada del ‘Bilateral’, por no hablar del ‘Tall Poppy Syndrome’. Y nada, que no se dio la sorpresa. ¿Pero qué más dará? La cover de “Angel” de Massive Attack supuso uno de los momentos más Ulver de la noche, un momento de pausa y trascendencia sónica y visual que nos permitió disfrutar de una versión casi drone de la banda que, al menos servidor, no había visto antes (y ya van unas cuantas en directo).

En ese sentido, destacar la importancia que le están dando a los interludios entre canción y canción, momentos de pausa que se ven irremediablemente avocados al despliegue musical que conforman canciones como “The Price”, cuya línea principal sería coreada por una audiencia totalmente entregada. “Observe the Train” quizás supuso una bajona en el concierto, pero la eurovisiva “Alleviate” supo retomar la intensidad con una de esas canciones que ni nos hubiéramos imaginado cinco años atrás, pero que ahora no podríamos sino echar de menos.

Leprous

Encararíamos la parte final del set principal con “Bonneville”, también de ‘Malina’, y con una “Distant Bells” cuya potente conclusión nos puso los pelos de punta. Se retiraron brevemente del escenario dejando que el contrabajista Raphael Weinroth-Browne tomara el protagonismo en el escenario durante unos momentos… Hasta que cayó la imprescindible “From the Flame” y aquello se convirtiera en un karaoke. El final del concierto con la larga “The Sky Is Red”, que tiene probablemente el mejor outro que se haya compuesto a lo largo de la última década, fue para no olvidar, una potencia contenida para un final inolvidable, donde la escena se teñiría de rojo y demostraría que, lejos de grandes canciones, Leprous también saben mejorar sus conciertos con una producción que se antoja como la más preparada de su ya dilatada trayectoria.

Pantallas en el techo, luces trabajadísimas, miembros entregados y calidad por doquier. Estamos hablando de la banda más en forma del progresivo actual, tanto en términos discográficos como escénicos, con conciertos que han conseguido suplir las carencias que supuso el ciclo de ‘Malina’, algo más plano y previsible, con un espectáculo verdaderamente trabajado donde podemos ver detalles y destellos que nunca antes habíamos visto de ellos. Y eso tiene un mérito descomunal.

Etiquetas: , , , , , ,

Categorizado en: , ,

Esta entrada fue escrita por Víctor Vallespir

1 comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.