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Crónicas

Ghost + All Them Witches + Tribulation: Ascenso imparable

«La personalidad que ha creado Forge a lo largo de los años es única en el panorama actual»

8 diciembre 2019

Sant Jordi Club, Barcelona

Texto: Víctor Vallespir. Fotos: Melisa Rodríguez y Javier Muriel

A muchos nos sorprende, a estas alturas de la película, que una banda de rock o de metal pueda subir peldaños a la velocidad de la luz. ¿Cuántos ejemplos tenemos a mano? Pocos o ninguno, por triste y desoladora que parezca la realidad. Todos esos nombres que, poco a poco, van incorporándose a las filas altas de los grandes festivales llevan, en su mayoría, casi veinte años a sus espaldas, con una etiqueta de “banda nueva” que no se consiguen despegar aún con el paso de los años.

Las nuevas generaciones no hemos tenido la oportunidad de ver como esas bandas que ahora llenan pabellones o estadios han ido subiendo poco a poco para configurarse como leyendas del género. Y no estamos acostumbrados a ello. Cuando descubrimos una banda, queremos que se mantenga oculta para nuestro íntimo y más recóndito placer, celosos de los demás y orgullosos por conocer aquello que no está al alcance de cualquiera. ¿Qué pasa cuando los cimientos se tambalean y resulta que somos más de los que creíamos? Eso mismo es lo que pensó Tobias Forge, mente pensante detrás de Ghost, cuando se le planteó la oportunidad de telonear a bandas como Iron Maiden o Metallica para salir, así, del ocultismo inicialmente planeado.

Ghost. Foto: Melisa Rodríguez

Cuestión de años, la popularidad de la banda ha llegado a puntos donde su propio creador ni se hubiera imaginado; sin embargo, sí que tuvo la virtud de avistar la fórmula del éxito, si es que así se le puede llamar, para aprovecharse de una corriente que le arrastraba a los grandes recintos.

Somos muchos los que nos vimos decepcionados con la actuación de Ghost en la sala grande de la Razzmatazz condal allá por el 2017. Estábamos aún maravillados por lo que vimos dos años atrás en la Sala Apolo, cuando una banda en todo su esplendor, con la propuesta ocultista aún a sus espaldas, nos puso la piel de gallina con una de las mejores actuaciones que hemos vivido en nuestra ciudad en los últimos años. Lo grande les venía demasiado grande, pero lo pequeño resultaba insignificante para una mente que había aterrizado para comerse el mundo. ¿La solución? Más músicos, más show, más artificios, más coreografías, más estudio… Más todo. El single “Square Hammer” fue un aviso para lo que vino a continuación, con una “Dance Macabre”, así como la más reciente “Kiss the Go-Goat”, ideada por y para las grandes escenas.

Y así nos plantábamos en lo alto de la montaña de Montjuic, con tantas ganas de disfrutar de Ghost como de dudas acerca de cómo sería el planteamiento del directo de la banda. Su actuación junto a Metallica este mismo verano no podía ser un testimonio fiel de la situación actual de los suecos, así que (y perdón la exageración) el ahora o nunca era presente en nuestros pensamientos.

El primer plato de la noche lo servirían Tribulation, una banda que comenzó como una formación de death metal allá por el 2009 y que, poco a poco, se ha ido configurando como una propuesta gótica que, a decir verdad, se torna a cada año más interesante. Presentaron su más reciente trabajo discográfico titulado ‘Down Below’, del cual caerían temas como la inicial “Nightbound” o la pegadiza “The Lament”. Encima del escenario, era inevitable que la mayor parte de las miradas recayeran en el guitarrista Jonathan Hultén, que ataviado con una bonita capa no pararía de bailar al son de las tétricas melodías de la banda, mientras a su lado el vocalista Johannes Andersson y el también guitarrista Adam Zaars se mostrarían más comedidos en escena. ¿Qué pasaría si esos dos miembros tomaran la actitud de Hultén encima del escenario y aquello se convirtiera en un espectáculo de danza del más alto nivel? Quién sabe…

Rescataron su disco de 2015 ‘The Children of the Night’ de la mano de “Melancholia” y de la final “Strange Gateways Beckon”, rodeados de humo y con unas luces sombrías que les acompañarían a lo largo del concierto. Sin duda alguna, una gran oportunidad para una banda que no ha dejado de girar a lo largo de los últimos años y que va configurando una propuesta cada vez más elaborada.

Ghost. Foto: Melisa Rodríguez

Cambiaríamos totalmente de tercio musical para la actuación de los casi desérticos All Them Witches, que en base a un stoner sucio y reiterativo (en el buen sentido de la palabra) se extenderían durante unos buenos 50 minutos encima del escenario. Pese a que la formación tiene un gran encanto para los fanáticos de los sonidos más densos, es también cierto que quizás no era el momento adecuado para su actuación. Con una propuesta realmente pesada y, por qué no decirlo, progresiva, se notó como el público desconectaba mientras esperaba pacientemente que el show de verdad empezara con los cabezas de cartel de la noche. No me malinterpretéis, piezas como “When God Comes Back” o “1x1” son grandes canciones que, en una sala de dimensiones reducidas, y con su debido ambiente, pueden funcionar a la perfección. ¿En una arena con casi 5.000 personas esperando a una de las bandas más potentes del rock y metal actual? Pues quizás no era el momento. Pero vaya, que por muchos es sabido hacia qué tipos de tendencias experimentales tira Tobias Forge a la hora de escoger los teloneros de sus giras…

Después de unos bonitos minutos de instrumental eclesiástico, tocarían las 9 de la noche y por la PA del Sant Jordi Club de Barcelona empezarían a emanar las primeras notas de “Ashes”, el pequeño instrumental que abre el último disco de Ghost, ‘Prequelle’. El telón que cubriría el escenario caería de forma repentina y los Nameless Ghouls se mostrarían frente a nuestros ojos para encadenar la pieza con la ya imprescindible “Rats”, que se erige como uno de los temas que mejor funcionan en directo del susodicho lanzamiento.

A partir de allí, seríamos testigos del estudio desmedido del directo, del planteamiento de un concierto sin ningún tipo de improvisación y que, bastante seguro estoy, calcan al milímetro en cada uno de sus conciertos. Ocho músicos en el escenario, con un Cardinal Copia que come aparte y que se ha adueñado de unas actitudes tan chulescas como resultonas a la hora de dirigirse a la audiencia. Aquí ya no hay misterio ni provocación. Esto es puro show.

Ghost. Foto: Javier Muriel

“Absolution” hizo que la gente levantará las manos al cielo, mientras que “Faith” demostró que las nuevas canciones de la banda tienen igual o más calado que las del añorado ‘Meliora’. “Vamos a tocar una de las que el Papa solía cantar”, nos anunciaba Tobias antes de encarar las notas de la nueva “Mary on a Cross”. ¿Echábamos de menos al Papa Emeritus? Supongo que va a ratos. Algo nostálgicos sí que somos, para qué lo vamos a negar.

Los dos Nameless Ghouls a las guitarras principales se echaron un divertido duelo (que se volvió algo cansino, también es verdad) antes de encarar las melodías de la brillante “Cirice”, mientras que en la instrumental “Miasma” volvimos a tener la aparición estelar del Papa Nihil con su particular saxofón. “Ghuleh/Zombie Queen” nos permitió rememorar ese querido ‘Infestissumam’ mientras el cantante de la banda cambiaba su atuendo rojo por un elegante blanco con sombrero incluido. “Spirit” pondría una nota algo más heavy a la velada, con una entrada triunfal del Cardinal Copia, ahora vestido todo de negro y con cañones de humo a sus espaldas, y el bajo tomaría el espacio sonoro para la interpretación de la machacona “From the Pinnacle to the Pit”.

Esta vez no habría botafumeiro, pero sí que pudimos disfrutar de unas concatenadas “Ritual” y “Satan Prayer”, incluidas en su primer ‘Opus Eponymous’, que, visto lo visto, suscitaron una menor reacción por parte de la audiencia. ¡Cambio generacional con solo cuatro discos a sus espaldas, véase eso!

Ahora sí que sí, encarábamos la parte más espectacular del concierto con una “Year Zero” que sigue configurándose como el momento estelar de todo show de Ghost, con fuego brotando por detrás del escenario y con todos los fervientes seguidores de Satanás cantando sus múltiples y creativos nombres. La también satánica “He Is” puso la nota romanticona (?) a la velada, y “Mummy Dust”, tal y como nos anunciaba el Cardinal, nos patearía el culo en base a sus cañeras melodías. El gag estaba bien al principio; cuando lo has visto en múltiples ocasiones quizás llega a cansar un poquito. ¿Tanta palabrería puede acabar restando al concierto? Es más que probable, pero es evidente que la personalidad que ha creado Forge a lo largo de los años es única en el panorama actual.

Ghost. Foto: Javier Muriel

Y llegábamos irremediablemente al final del concierto, con unas bailongas “Kiss the Go-Goat” y “Dance Macabre” que se erigirían como las más coreadas de la noche. ¿Eso era todo? Para nada, y es que sin numeritos de bis que entorpecieran la dinámica del concierto, la banda nos acabaría de enamorar con una “Square Hammer” que sonaría verdaderamente gloriosa. Pirotecnia por doquier y aquello se daba por terminado después de una hora y tres cuartos de verdadero espectáculo de alto voltaje y de aún mayores dimensiones.

Parece evidente que esos Ghost que vimos en la Sala Apolo allá por la presentación del aclamado ‘Meliora’ nunca jamás van a volver. Pero, seamos sinceros, ¿es necesario que lo hagan? La nostalgia por aquello que, hasta cierto punto, descubrimos con nuestros propios ojos, nos coloca una venda en los ojos que se tiñe de una superioridad moral algo irritante. No estamos acostumbrados al éxito en el rock n’roll, seamos sinceros. ¿Cuántos artistas del género han hecho lo que los suecos en los últimos años?

Lo que pasó en el Sant Jordi Club de Barcelona fue una demostración de aquello que hubiese podido ser su concierto en Razzmatazz hace un par de años pero que nunca se llevó a cabo por falta de medios de la banda. En escenarios grandes, en cambio, la capacidad de Tobias Forge y los suyos para configurar una propuesta completamente medida y estudiada al milímetro se hace evidente desde los primeros minutos de concierto y hasta que el telón cae para dar por terminada la función. Antes nos tenían acostumbrados a marchar de la escena sin que nadie supiera más de ellos; ahora, en cambio, los músicos que configuran la actual versión de Ghost se dan baños de masas al más puro estilo circense. ¿Pero no es de eso sobre lo que trata el rock n’roll?

Tenemos la suerte de poder vivir de primera mano un fenómeno que, también por suerte, aún no sabemos hasta donde va a llegar. Y, ahora, lo podemos hacer con todos los medios posibles y sin las limitaciones de una audiencia menor. Ojalá haya más bandas como Ghost en la tercera década del siglo XXI.

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Esta entrada fue escrita por Víctor Vallespir

3 comentarios

  • Juandie says:

    Gran concierto de los suecos GHOST como el resto de las bandas que les acompañan en este concierto en Barcelona a través de esos buenos y cojonudos temas que ostentan los suecos. Una banda muy querida por nuestro pais y que en directo lo bordan.

  • JOSEP M CORBALAN says:

    Alucinante concierto. Set-list impecable, actitud del grupo de 10, sonido perfecto y unos juegos de luces y efectos pirotécnicos alucinantes ... Ghost es el presente y el futuro del Hard Rock ...

  • Josep Oliver says:

    Tuve la suerte de asistir de nuevo a un concierto de Ghost con mi hija. El directo de este grupo es sorprendentemente bueno. Incluso a veces me parece que sea Playback!

    Aunque noté cierta deriva a una mayor \"comercialización\" de su música en prequelle, tengo que decir que sigue teniendo un frescura y originalidad. El montaje visual efectivo. El perfil del Ghostero ha evolucionado y me sorprendió ver \"moteros\", \"heviatas\", \"clásicos\" y muchas féminas (qué bien!).
    Un poco raro ver melenas coreando Dance Macabre

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