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Crónicas

Rock Fest Barcelona 2018 (7 de julio)

«Los recuerdos se empezaban a acumular en nuestras memorias, pero las retinas seguirían siendo testigos de primera mano de los grandes conciertos que aún estaban por venir.»

7 julio 2018

Santa Coloma de Gramenet, Barcelona

Texto: Victor Vallespir. Fotos: Íñigo Malvido e Irene Serrano

Habíamos llegado irremediablemente a la tercera y última jornada de festival. Los recuerdos se empezaban a acumular en nuestras memorias, pero las retinas seguirían siendo testigos de primera mano de los grandes conciertos que aún estaban por venir.

Destruction. Foto: Irene Serrano

Los primeros del día serían Destruction, cuyo inicio de actuación se retrasó veinte minutos debido a varios problemas en el bajo de Schirmer. Después de deshacernos de una cola que se alargó más de la cuenta en el exterior del recinto, pudimos abrir la jornada con el contundente thrash metal de los alemanes. Su sonido, al final, fue amoldándose a las circunstancias y pudimos disfrutar de temas como “Cursed The Gods” o “Bestial Invasion”. Pese a lo accidentado de su concierto, supieron caldear el ambiente cuando lo tenían todo en su contra.

Bourbon Kings. Foto: Íñigo Malvido

Mientras ellos destrozaban el escenario principal, Bourbon Kings repartirían alcohol en la Rock Tent. Sobre ellos, Josep Fleitas, redactor de MariskalRock, nos cuenta: “Tenía buenas referencias de sus conciertos y su propuesta, y aunque no es un estilo que me encaje personalmente, quise acercarme a la Rock Tent para, al menos, disfrutar de un par de sus temas mientras Destruction daban el pistoletazo inicial del día en el Stage Rock. Debo reconocer que Bourbon Kings saben estar sobre las tablas y conectar con el público. Desgraciadamente, frente al escenario, la audiencia fue muy escueta y los que les siguieron pudieron disfrutar de esa parte moderna de rap metalizado, en el que samplers y rock se entremezclan de forma original. Un buen trago de Bourbon a primera hora de la mañana…”

Dark Tranquility. Foto: Irene Serrano

Dark Tranquillity también sufrirían de un sonido que nunca llegaría a ser el adecuado para sus oscuras melodías. Esta gente lleva marcándose auténticos espectáculos cada vez que pisan tierras españolas, por lo que su concierto en el Rock Fest Barcelona no sería una excepción, pese a los problemas antes mencionados. Canciones como “The Science Of Noise” o algunas sacadas de su más reciente lanzamiento, ‘Atoma’, que se remonta ya al 2016, hicieron de la actuación de los suecos un carrusel de emociones que, por suerte, pudimos disfrutar casi al completo pese al retraso que íbamos acumulando a raíz de los problemas de Destruction.

The Dead Daisies. Foto: Íñigo Malvido

Cambiaríamos de tercio musical con el concierto de The Dead Daisies, esa banda de hard rock comandada por David Lowy y por la que han pasado muchos de los músicos más laureados de la escena rockera contemporánea. Su actuación en Can Zam fue de menos a más, ganándose el público en cada uno de sus guiños y sabiéndose dueños de un escenario que se les acabó empequeñeciendo. Temas como “Mexico”, en la cual el cantante John Corabi se enfundó una bandera del país norteamericano, recibieron una gran respuesta por parte del respetable, mientras que canciones de nueva hornada como “Dead And Gone”, perteneciente al nuevo disco de la formación australiana, ‘Burn It Down’ sonaron más que decentemente en un escenario que nos había dado algunos sustos en las pasadas jornadas. Hubo tiempo para algunas covers, como “Bitch” de The Rolling Stones o la final “Midnight Moses”, de The Sensational Alex Harvey Band. Lástima que tuvieran que recortar unos 10 minutos de setlist para que el festival fuese cuadrando de nuevo sus horarios.

Iced Earth. Foto: Irene Serrano

Se veía a venir que Iced Earth sería uno de los platos fuertes de la tarde, y es que fue salir al escenario y los americanos se comieron todo lo que tenían por delante. Se saben queridos, y su fórmula heavymetalera, con mensajes contundentes que apelan a la unidad de la escena, cundieron mucho entre la audiencia del Rock Fest. “Vengance Is Mine”, la emotiva “Raven Wing” o, por supuesto, “Watching Over Me”, con dedicatoria incluida al recientemente fallecido Vinnie Paul, lograron una conexión tremenda entre banda y público, todo envuelto en una ejecución fantástica que nos dejaría gratas sensaciones al finalizar el concierto.

Insomnium. Foto: Irene Serrano

La cosa no paraba, y en este sentido nos dirigimos de nuevo a la carpa Rock Tent para gozar de unos Insomnium que coincidirían en horario con los divertidos Mojinos Escocios. Mientras el Sevilla y los suyos tirarían de humor para meterse a todo el público barcelonés en el bolsillo, los fineses nos transportarían con su death metal a las gélidas tierras del norte. En su caso, pudieron conformar un setlist tremendamente variado: era evidente que no podrían interpretar “The Winter’s Gate” en su integridad, tema que dura más de 40 minutos y que llevan tocando durante los últimos meses allá por donde van, por lo que decidieron tirar de canciones como “The Killjoy”, “Unsung” o “Where The Last Wave Broke” para enamorar a la parroquia allí congregada. Es verdad que el calor que se acumulaba en el tercer escenario del festival a veces se antojaba como insoportable, y que el volumen a veces era ciertamente excesivo, pero valió la pena el esfuerzo para ser testigos de la actuación de una de las bandas más extremas de la jornada.

Phil Campbell. Foto: Íñigo Malvido

Phil Campbell And The Bastard Sons tiene muchos números para ser una banda habitual en los grandes festivales venideros. El que fuera guitarrista de Motörhead se ha montado una banda tanto con sus hijos como con el cantante Neil Starr, quien tiene un chorro de voz digno de mención. Las canciones directamente sacadas de su último elepé, ‘The Edge Of Absurdity’, son pegadizas y funcionan muy bien en directo; cuando tocan temas de Motörhead, la cosa se tuerce un poco. Y es que está bien y es normal rendir tributo a la banda que hizo famoso al fundador del grupo, pero Starr no es Lemmy ni los hijos de Campbell tienen la garra suficiente como para poder emular el sonido de la banda. Temas como “Rock Out”, “Going To Brazil” o, por supuesto, “Ace Of Spades”, no calaron tan hondo como ellos pensaban; por lo contrario, canciones como “Dark Days” o “Freak Show” funcionan realmente bien en un evento de estas características.

Sôber. Foto: Irene Serrano

Uno de los platos fuertes de la jornada sería la actuación de Sôber, quienes, acompañados de una imponente orquesta, dieron una lección de buen gusto encima del escenario del Rock Fest Barcelona. Su actuación en Madrid en celebración del 15º aniversario de ‘Paradÿsso’, y el consiguiente lanzamiento de ‘La sinfonía del Paradÿsso’, fue la excusa perfecta para que transportaran ese mismo concepto de show al escenario de Can Zam.

Su propuesta se erigió como una de las más interesantes de la jornada, con un Escobedo que, como no podía ser de otra forma, tomó las riendas del show e interpretó cada una de sus canciones con un gusto que enamoró a la audiencia allí congregada. Temas como “Naufrago” o “Eternidad” levantaron pasiones y enamoraron tanto en su forma como en su ejecución, perfectamente engrasadas para el directo y con un sonido que, por suerte, acompañó en un concierto de estas características. En “El hombre de hielo” contaron con la colaboración especial de Ian Ayerdi, hijo de Alén Ayerdi (Marea, Ciclonautas), a los teclados.

Mariskal, Alen Ayerdi y su hijo Ian Ayerdi, quien colaboró los teclados con Sôber en “El hombre de hielo”

Con la final “Arrepentido” lo dejaron por todo lo alto y recibieron una de las mayores ovaciones de toda la jornada. Evidentemente este formato se disfruta mucho más en un contexto más elegante que el de un festival, pero no por ello hay que dejar de señalar el atrevimiento en una propuesta de estas características, donde sin ser cabeza de cartel te atreves a poner patas arriba un escenario con tantos músicos sobre las tablas.

Cambiaríamos de escenario para la lección de rock cristiano de Stryper, una banda que, ahora en formato clásico, nos brindaría algunas de las mejores canciones de su amplio repertorio.

Stryper. Foto: Íñigo Malvido

Pese a que cuentan con un nuevo disco en el mercado, ‘God Damn Evil’, del cual cayeron temas como “Sorry” o la canción que da nombre a este nuevo trabajo, se recrearon en otros himnos como “Calling On You” o la final “To Hell With The Devil”.

Con Megadeth nunca se sabe: pueden dar un concierto intenso y potente a más no poder o son capaces de dejarse la potencia en los camerinos y pasar por el escenario como quien va a pasar un mero trámite administrativo. Es evidente que la renovación en su formación le ha dado un soplo de aire fresco a la banda de Dave Mustaine, y es que, por ejemplo, Loureiro a la guitarra fue el miembro más activo a lo largo de un concierto que se alargó hasta la hora y cuarto de duración.

Megadeth. Foto: Íñigo Malvido

Fueron generosos en su repertorio y dejaron caer clásicos como la inicial “Hangar 18”, “Sweating Bullets”, “She Wolf” o “Trust”, evidentemente intercaladas con canciones de nueva hornada como “The Threat Is Real” o “Dystopia”. La voz de Mustaine no acompañó demasiado, pero, dentro de lo que cabe, pudieron elaborar un concierto que dejó satisfechos a la mayoría de sus fanáticos. En la memoria colectiva estaba el celebérrimo “Hello Madrid” del Sonisphere de 2013 en Barcelona; suponemos que para compensar, Mustaine decidió no comunicarse esta vez con el público catalán. Acabó con “Symphony Of Destruction”, “Peace Sells” y “Holy Wars… The Punishment Due”, sin duda un trío de ases que te arregla un concierto en un abrir y cerrar de ojos.

 

Scorpions. Foto: Irene Serrano

Y allí estaba otra vez Scorpions, una banda que no se cansa de darse baños de masas en medio de una despedida que, asumámoslo, no se va a llevar a cabo a corto plazo. Su concierto, tal y como nos tienen acostumbrados en los últimos años, fue una montaña rusa de altibajos: pese a que la voz de Klaus Meine se mantiene realmente bien, la formación alemana no puede interpretar sus temas con la potencia y actitud que tanto desearíamos. Los juegos de luces, las pantallas traseras y, en definitiva, la escenografía de su concierto, ya no nos sorprende, pero es allí donde consiguen que no despeguemos los ojos del escenario y disfrutemos de temas como la inicial “Going Out With A Bang”, “The Zoo” o “We Built This House”, canciones realmente memorables a las que les falta mucha pegada para convertirse en imprescindibles. La entrada de Mikkey Dee a la banda fue un verdadero acierto en su momento y lo sigue siendo ahora, cuando el ex batería de Motörhead consigue mantener el ritmo del concierto desde detrás de los parches, más allá de solos con plataformas hidráulicas que le elevan por encima de las cabezas del respetable. La versión de “Overkill” fue especialmente emocionante, ya que el guitarrista Phil Campbell se subió al escenario para interpretarla. Solo faltabas tú, Lemmy…

“Send Me An Angel” y “Wind Of Change” fueron la dupla perfecta para que, en formato acústico, Scorpions rememoraran sus mejores baladas, y “Big City Nights”, “Still Loving You” y la imprescindible “Rock You Like A Hurricane” marcaron ese final de concierto que les garantiza la ovación generalizada.

Gene Simmons (KISS). Foto: Irene Serrano

Todo estaba preparado para que KISS sacara toda su parafernalia y nos deleitaran con otro concierto repleto de nostalgia. Y es que su concierto fue un grandes éxitos en toda regla, la perfecta recreación de sus grandes guiños y posturas tanto para nuevos como para viejos seguidores. Desde la inicial “Deuce”, con los miembros de la banda bajando al escenario con plataformas hidráulicas y la primera ráfaga pirotécnica de la noche, lo tenían todo ganado. “Shout It Out Loud” y “I Was Made For Loving You” fueron auténticos pelotazos, mientras que “Firehouse” sirvió para que Gene Simmons escupiera fuego por la boca y “Shock Me” fue la perfecta excusa para que Thomy Tayer lanzara pirotecnia desde su guitarra.

En el apartado escénico, ningún pero posible; la voz de Stanley, eso sí, dejó mucho que desear a lo largo del concierto. Y es que el cantante, muy comunicativo durante todo el concierto, no pudo aguantar el ritmo y se vio superado por sus propias líneas vocales. “Lick It Up” nos vio envueltos en fuego, mientras que “God Of Thunder” lanzó a Simmons a la parte superior del escenario mientras la sangre le salía sin compasión por la boca.

Paul Stanley (KISS). Foto: Irene Serrano

Tuvieron tiempo para interpretar temas algo menos conocidos, como por ejemplo “Flaming Youth”, pero fue obviamente en canciones como la celebérrima “Rock And Roll All Nite”, que nos bañó en confeti y sirvió para que Stanley volara por encima de nuestras cabezas y cantara desde la zona de la mesa de mezclas, donde la gente lo dio absolutamente todo.

Tras una breve pausa, volvieron con “Cold Gin”, la imprescindible “Detroit Rock City” y la final “Black Diamond”, con el batería Eric Singer interpretando la mayor parte de las voces. KISS se rindió un tributo a sí mismo y recibió la aclamación popular que tanto deseaba en estos sus únicos conciertos del año en la península. Pese a posibles fallos vocales, mentiríamos si dijéramos que su concierto no fue de lo más entretenido del festival, con muchísimos efectos visuales que nos recordaron el porqué fueron una de las bandas más impactantes en su momento.

Las estrellas se pasaron por el stand solidario de Asdent: Santi Millán y Javier Bardem en la foto con Mariskal Romero.

El Rock Fest Barcelona encaraba su irremediable final, pero aún habría tiempo para que Lujuria pusiera patas arriba el tercer escenario del festival. De sobras es conocida la capacidad de Óscar Sancho para levantar a la audiencia a esas horas de la noche, y es que temas como “Estrella del porno” o “Joda a quien joda” despiertan a cualquiera sea la hora que sea. La fiesta final fue el perfecto pretexto para que los segovianos rindieran un homenaje a Manzano, quien lucha contra el cáncer desde hace un tiempo; para ello, invitaron a Gabi, cantante de Los Salvajes, para interpretar una “Corazón de heavy metal” que retumbó por todo el recinto.

Tocaba marcharnos de la que había sido nuestra casa durante los últimos tres días, agrupando sensaciones y deseando que llegue el año que viene para una nueva y fantástica edición. Ya sabéis, el año que viene esto contará con cuatro días de festival. ¿Cuánto queda para el verano de 2019?

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Esta entrada fue escrita por Víctor Vallespir