Madness Live!

Atrikimburi

Lloviendo sangre

Autoeditado (2017)

Por: Pablo Camacho

7

Rabia y desparpajo es lo que emana el nuevo trabajo de Atrikimburi, un conjunto salmantino cuya música no es apta para amantes de los medios tiempos. Aunque haya que leer un par de veces en voz alta el nombre de la banda para quedarnos con él, no olvidaremos su pegada.

“Lloviendo sangre” no solo da nombre al long play, sino que también sirve de perfecta presentación para lo que vamos a encontrar entre sus ocho cortes: temas rápidos, enérgicos y con letras afiladas. El rock urbano clava su bandera con temas como “Ciudad dormitorio” o “Perro flaco”, que utilizan una nada sutil crítica social para atacar en defensa de la clase obrera. El guitarreo es constante e insistente, pero muy eficaz. Cuando menos me lo espero estoy marcando el ritmo y tarareando los riffs de estos salmantinos con ganas de guerra. “Oxidado” supone un acelerón que invita a un pogo, aunque estés escuchando el disco en el salón de tu casa, así que mucho ojo con las ideas que se nos pasen por la cabeza al volante. Pero la caña no cesa en este redondo, “Semen frío” arrasa por si se nos había ocurrido secarnos el sudor. “Ángel de Piedra” por el contrario es un tema para corear junto a la banda y “Barrio pobre” para escuchar puño en alto junto a los hermanos. El disco cierra con “El dios que yo maldigo”, que con un ritmo prácticamente ritual fulmina como un rayo a la Iglesia y a todo lo que representa.

El espíritu punk inunda unas melodías en las que se reconoce la experiencia de sus músicos. Un trabajo áspero como una lija, incómodo, pero que precisamente se recrea en eso, hace que no nos durmamos, que estemos alerta y que nos unamos a su causa.  Atrikimburi va a más y no dejarán indiferentes a aquellos que echen un oído a ‘Lloviendo Sangre’.

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