Probablemente no fuera la primera ni la última vez en la que coincidían dos bandas con el mismo nombre. Lo que no resultaba tan frecuente era que ambos grupos se llamaran Slayer y que encima tocaran juntos en una ocasión. Pero como aprendimos en la recordada película ‘Los inmortales’, al final solo podía quedar uno.
El 30 de noviembre de 1984, Slayer ofreció su primer concierto en San Antonio, Texas. Los thrashers de Los Ángeles, que por aquel entonces empezaban a despuntar, habían sido contratados para tocar en el Villa Fontana, un antiguo salón de baile de música country con un balcón de madera y un paisaje desértico pintado en la pared situada detrás del escenario. El grupo que tocó antes que ellos aquella noche estaba formado por un puñado de jóvenes de San Antonio que se habían labrado cierta reputación en la vibrante escena de su ciudad. ¿Su nombre? Pues también Slayer.
Don Van Stavern, bajista de los Slayer de San Antonio decía lo siguiente a Classic Rock: “Hubo todo tipo de rumores e historias, que habíamos recibido una carta de cese y desistimiento, que aquello era una batalla por el nombre de Slayer. Nada de eso era cierto. Pero fue un concierto de locos”.
El adolescente Van Stavern formó su propia versión de Slayer en 1981 junto al batería Dave McClain, que por entonces tenía 15 años. El nombre era una abreviatura de Dragonslayer, exactamente lo mismo que había hecho la otra banda llamada Slayer en sus comienzos.
El “Angel of Death” de los otros Slayer
McClain evocaba aquella época: “Tocábamos en fiestas en patios traseros, en centros universitarios e incluso en un local de minigolf cubierto. Hay imágenes de una de nuestras primeras actuaciones, en las que tocamos “For The Future”, de Raven, y “Dr Phibes” y “Angel Of Death”, de Angel Witch. Resulta bastante irónico, teniendo en cuenta que Slayer acabaría teniendo una canción llamada también “Angel Of Death””.
Texas era por aquel entonces un auténtico hervidero de metal. En Houston estaban Helstar y en Austin, los que acabarían siendo pioneros del metal progresivo, Watchtower. Sin embargo, Van Stavern asegura que su banda era más popular que ambas. También fueron los primeros de los tres grupos en publicar un disco: el EP ‘Prepare To Die’, de 1983, compuesto por seis temas de power metal de principios de los ochenta, crudo pero lleno de energía. Fue por aquella época cuando se enteraron de que había otro grupo que se hacía llamar Slayer, a unos 2.100 kilómetros de distancia, en California.
Van Stavern recordaba cómo se enteró de aquello: “Recibimos una llamada: “Oye, ¿sabéis que hay otros Slayer en Los Ángeles y que ellos también están a punto de sacar un disco?”. No teníamos ni idea de quiénes eran. Al principio pensamos: “Bueno, puede haber dos Slayer, ellos son los Slayer de Los Ángeles y nosotros, los Slayer de San Antonio”. Pero la cosa empezó a ponerse un poco rara. Nos llamaron y nos dijeron: “Oye, tenemos que hacer algo con esto”. Nosotros respondimos: “Nosotros salimos primero”. Y ellos dijeron: “Bueno, nosotros llevamos un año grabando””.
Van Stavern niega que sus Slayer recibieran alguna vez una carta de cese y desistimiento para dejar de utilizar el nombre por parte del sello de los otros Slayer, Metal Blade. En un correo electrónico enviado a Classic Rock, el fundador de Metal Blade, Brian Slagel, confirmaba que nunca se envió ninguna carta de cese y desistimiento. Aun así, ‘Prepare To Die’ acabaría quedando eclipsado por el álbum de debut de los Slayer de Los Ángeles, ‘Show No Mercy’.
Entre el comienzo y la finalización del álbum, Van Stavern, McClain y Steve Cooper habían empezado a tocar junto a Mark Reale, guitarrista de Riot, una de las bandas de metal más destacadas de los ochenta. Se llegó a hablar de que los tres se incorporarían a una nueva banda que Reale estaba formando, Narita.
Van Stavern lo explicaba así: “Los otros miembros de Slayer nos preguntaban: “¿Qué está pasando? ¿Vamos a seguir con esto?”. Y nosotros les decíamos: “Queremos tocar con Mark y ver cómo va la cosa”. Así que Slayer quedó en una especie de pausa”.
Con la banda parada y sin perspectivas de volver a la actividad a corto plazo, Rainforest Records no vio sentido a publicar el disco ‘Go For The Throat’ y decidió archivarlo. Y eso fue todo para los Slayer de San Antonio. O al menos hasta el otoño de 1984, cuando un amigo suyo, que era promotor local, se puso en contacto con ellos para hacerles una propuesta. Estaba organizando un concierto en el teatro Villa Fontana en el que iban a actuar los Slayer de Los Ángeles y quería que los Slayer de San Antonio volvieran a reunirse para tocar. La mejor manera de despedirse de sus fieles antes de adentrarse en otros proyectos.
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El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
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