No será la primera ni tampoco la última vez que diremos que el futuro pertenecerá a aquellos artistas que se dejen de discursos caducos sobre la autenticidad y abracen propuestas en las que se mezclen sin ningún tipo de pudor diferentes estilos. Hablamos de esos discos en los que prevalece en un primer momento cierta sensación de desconcierto y luego de satisfacción por haberse topado con un trabajo tan aperturista desde diversos puntos de vista.
Tal es el caso de Charly Bit Me, prometedora banda madrileña que toma el rock alternativo como punto de partida para desarrollar un particular abanico musical en el que parece que nada está prohibido y todo es posible. Desde el nuevo punk de La Élite hasta el rock grandilocuente de Muse, sin olvidarse de cierta influencia norteamericana o de ese toque urbanita contemporáneo fundamental para despuntar en el panorama actual.
Si todavía no te has rasgado las vestiduras, estarás entonces en condiciones de catar “27 velas”, con guitarras potentes, pura actitud punk y hasta referencias a himnos como “Lucy In the Sky With Diamonds” de The Beatles, además de la contribución a la voz de Crisha Ibarra. “Tatuaje” se contagia del ambiente y del macarreo de La Élite. De hecho, no se encuentra demasiado alejada de “Otra noche más” del grupo más grande de Tárrega. Y el rollo hedonista de “Ocean” es otro subidón para desgañitarse cantando la letra de principio a fin en directo, con la colaboración de Chanzo.
La presencia de invitados funciona como si se tratara de un trabajo entre colegas, sin rastro de egos ni personalismos absurdos, pero cuando se lo montan por su cuenta, molan igualmente. “Polvos pendientes” es un claro ejemplo de esto último, con su faceta más irreverente brillando de pleno y hasta una alusión a Deftones. Touché.
“Un nuevo sol” quizás sea la pieza más reminiscente de otras épocas, por su rollo punk californiano Blink-182, por un lado, pero también con intervalos más sosegados en plan Machine Gun Kelly. Probarán de nuevo la apertura de miras de cada cual con el comienzo maquinero de “RaViosa”, un caos desbordante que mezcla punkis con DJs, raves o incluso un aire rumbero, subiendo su apuesta hasta límites impensables. Ideal para aparcar a los mayores en casa.
“Palmitas” recupera su faceta más festiva, sin importarles si se solivianta algún fan ortodoxo de The Rolling Stones, en directo lo debería petar sí o sí. Y cierran esta obra maestra con “Surprise MF!”, probablemente el tema más agresivo del conjunto, con voces desgarradas y falsetes a lo Matt Bellamy de Muse, en una combinación casi delirante.
Qué maravilla de disco para gente verdaderamente abierta de mente, un concepto sobre el que existe demasiado postureo, pues la mayoría no tarda en proclamar poseer esta cualidad, a pesar de que su comportamiento delate precisamente lo contrario. Si el caos de veras consiste en esto, abracémoslo hasta la extenuación. Anarquía musical al cubo.
Por cierto, el 11 de octubre tendremos a Charly Bit Me en la sala Independance de Madrid compartiendo escenario con otras siete bandas del panorama underground en el StayAlive Fest. Una gran oportunidad para descubrir el directo de esta joven, caótica y prometedora formación.
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
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