Madness Live!

Crónicas

Garage Sound Festival 2018

«Mereció la pena disfrutar de un festival diferente, que esperemos que mejore y crezca en la próxima edición»

Del 8 al 9 de junio de 2018

Auditorio Miguel Ríos (Rivas)

Texto: José Luis Martín. Fotos: Jason Cenador / José Luis Martín

Se clausuró la segunda edición del Garaje Sound Festival, con un cartel que nos resultó muy atractivo en líneas generales, un recinto adecuado para el mismo, aunque sin la respuesta de público suficiente para que la organización pueda considerarlo un éxito. Hubo luces y sombras, destacando por encima del resto, las actuaciones de los suecos Hardcore Superstar el viernes y la del veterano músico británico Glenn Hughes el segundo día y lamentado los problemas de sonido con algunas bandas, y la recortadísima actuación de Black Star Riders.

Después de las inclemencias meteorológicas con fuertes lluvias en la capital durante la última semana, salvo una pequeña llovizna el primer día, el tiempo no impidió disfrutar de la música en vivo en Rivas Vaciamadrid.

La primera jornada la abrían los jóvenes británicos Stone Broken, que venían precedidos de muy buenas críticas con su último trabajo ‘Ain’t Always Easy’, y que nos ofrecieron una muy buena sesión de Hard Rock para ir desentumeciendo nuestros huesos.

Mammoth Mammoth. Foto: José Luis Martín

Los australianos Mammoth Mammoth volvían a visitar nuestro país, esta vez en un escenario grande, con todo un derroche de energía y de grandes riffs, y destacando la figura de su vocalista Mickey Tucker, que se lanzó al piso a cantar entre el público y se atrevió a subir por uno de los andamios laterales del escenario para seguir la actuación desde las alturas. Vibrantes y enérgicos, deudores de Motörhead, y con un show de los que dan colorido a un festival.

Maravillosos, elegantes y con mucho feeling se mostraron The Temperance Movement, con un vocalista como Phil Campbell, que consigue conectar con el público y transmitir esas vibraciones que destilan el blues rock que practican. Un gran descubrimiento para nosotros, seduciéndonos con temas como “Caught in the Middle”, “Only Friend”, “A Deeper Cut”, “Love and Devotion”, “Battle Lines” o “Midhight Blues”.

Los suecos Hardcore Superstar fueron los grandes animadores del día, a pesar de la apatía de buena parte del público, mostrándose siempre como una apuesta segura para los festivales. Desde el arranque con “Kick on the Upperclass”, “Electric Rider”, “Dreamin’ in a Casket” o “My Good Reputation”, se metieron a los asistentes en el bolsillo con sus adictivas canciones, llenas de melodías y estribillos coreables que incitaron a cantar y saltar sin parar. En su línea habitual, su cantante Joakim Berg no paró de moverse de una parte a otra del escenario, desgranando canciones como “Liberation”, “Touch the Sky”, “Last Call for Alcohol”, “Bring the House Down” o “Baboon”.

Hardcore Superstar. Foto: Jason Cenador

Remataron la faena con tres pelotazos indiscutibles como “Moonshine”, la celebradísima “We Don’t Celebrate Sundays” y “Above the Law”, despidiéndose con la gran ovación de un público muy satisfecho que se quedó con ganas de más.

Buckcherry fueron el gran bluf de la noche, con un vocalista como Josh Todd que lleva dando una pésima imagen en esta gira al estar casi sin voz como ya nos anticipaban nuestros colegas desde el Sweden Rock. Cortes como “Riding”, “Slamin'”, “Lit Up” o la versión de Icona Pop “Say Fuck It”, quedaron muy deslucidas. La voz del público cantando “Tired of You”, “Rescue Me” o la preciosa balada “Sorry” le tapaban totalmente. Nos animaron un poco con el adictivo “Gluttony”, pero no consiguieron remontar el vuelo ni con su vacile en español diciendo lo de “puta loca” ni con el medley final de “Crazy Bitch”, “Jungle Fever” y “Proud Mary”.

Buckcherry. Foto: Jason Cenador

A modo de bis, “Out of Line”, “Tight Pants” y la versión del clásico de The Doors “Roadhouse Blues” pusieron punto y final a una triste y olvidable noche de unos americanos venidos a menos.

La música que compuso el italiano Ennio Morricone para “Los intocables de Elliot Ness” nos daba paso al histriónico, hiperactivo y divertido cantante y guitarrista Danko Jones, proveniente de la ciudad canadiense de Toronto como los míticos Rush, y de los que se declara admirador. No ha perdido su sentido del humor, y siguió con el cachondeo de cada visita a nuestro país presentándose como “me llamo Danko Jones” (con la pronunciación en español), que es como se le corea en sus conciertos por estas tierras.

Danko Jones. Foto: Jason Cenador

Le hemos visto numerosas veces y sigue manteniendo su arrolladora puesta en escena, con un buen puñado de canciones como “I Gotta Rock”, la pegadiza “Fist Days”, “Code of the Rock”, “We’re Crazy”, “Full of Regret” o “My Little Rock and Roll”, que fue el single de su último trabajo ‘Wild Cat’. Su despedida fue un tanto abrupta, quizás no hubo tiempo para un último bis.

Motorjesus. Foto: Jason Cenador

Si tras Hardcore Superstar hubo desbanda de público, con Motorjesus se incrementó un poco más, llegando la hora de los valientes, que a pesar del frío y de las horas de festival, seguían estoicamente al pie del cañón. Y buena recompensa que recibimos de estos alemanes, que se presentaron diciendo que eran de Alemania, de Mönchengladbach como el equipo de fútbol del Borussia.

Canciones como “Motor Discipline” o “Fist of the Dragon”, donde el stoner y el hard and heavy se combinan con acierto, con una base rítmica pesada y contundente, nos sirvieron para cerrar un notable primer día garajero.

The Splizzy Gang. Foto: José Luis Martín

La segunda jornada amaneció con el cielo despejado y sin previsión de lluvia como así ocurrió, aunque con temperaturas bajas en cuanto el sol nos abandonó.

Las primeras bandas españolas en aparecer, y que echamos de menos el primer día,  fueron los carabancheleros Gallos,  con su Rock and Roll desenfadado y directo, seguidos de los mostoleños Mirloblanco, un power trío que practican rock alternativo y que nos dejaron una de las imágenes del día, al terminar su concierto con su bajista surfeando por el escenario con su instrumento, ante el asombro de los asistentes.

Siguieron después la Pandilla Fumada, que es la traducción del nombre real de los valencianos The Splizzy Gang, con su vocalista Elisabet al frente, que se desenvolvieron por los terrenos del hard rock y el sleazy, con ese toque macarra y gamberro que les da su punto.

Hell’s Fire es una banda que en directo no fallan, son rocosos, demoledores y pura energía sobre las tablas. Su vocalista Big Mario se encargó de animar y de incitar al público para que participara y se moviera, consiguiéndolo con una gran versión de The Doors como “Roadhouse Blues”, muy bien llevada a su terreno, y que Buckcherry también utilizó ayer con diferente resultado.

Hell’s Fire. Foto: José Luis Martín

El segundo power trío del día fueron los holandeses DeWolff, habituales por la capital últimamente y que con su mezcla de blues rock y psicodelia, ya se han ganado un buen puñado de seguidores. Aprovecharon muy bien su tiempo para captar nuevos adeptos con temas como “Big Talk”, “Tombstone Child”, “Sugar Moon”, “Tired of Loving You”, “Double Crossing Man” y la final “Deceit and Woo”.

Tiempo después para los muy deseados Graveyard, que son una magnífica banda en directo, moviéndose por los caminos del blues y el hard rock y donde la psicodelia juega un importante papel. Personalmente creo que no es un grupo muy adecuado para este tipo de festivales, donde los temas más directos y menos elaborados son más determinantes, disfrutándose más de ellos en salas, aunque dieron un buen repaso a su discografía, y sirvió para que algunos les descubrieran. Dieron mayor peso a su aclamado ‘Hisingen Blues’ con el título homónimo, “Aint’t Fit to Live Here”, “The Siren” y “Uncomfortably Numb” y a su último y reciente trabajo ‘Peace’, con “Bird of Paradise”, “The Fox” y “Walk On”. Magnífico el trabajo de guitarras de Joakin Nilsson y Jonatan Larocca, completando su set con canciones como “Magnetik Shunk”, “Too Much is Not Enough, “An Industry of Murder”, la inicial “Slow Motion Countdown” o “Please Don’t”.

DeWoff. Foto: Jason Cenador

Y llegó el momento polémico del festival, en el que los horarios se iban cumpliendo con bastante puntualidad, con el turno de los americanos Black Star Riders. A las 20:55 deberían haber salido, y lo único que veíamos era a los pipas probando guitarras, ante la desesperación de la gente, mientras las exhibiciones de motos y coches se alargaban para ocupar ese vacío. La causa de todo fue que, a pesar de haber probado todo antes de salir, vieron que había inalámbricos, y aunque no los pidieron en el rider, se les antojó usarlos, con lo que tuvieron que montarlos y chequearlos de nuevo, sin contar con la lentitud de sus técnicos, que tardaron un mundo.

Graveyard. Foto: Jason Cenador

El resultado fue que salieron con veinticinco minutos de retraso y el pato lo pagó el público, que se encontró con un set de treinta y nueve rácanos minutos y un sonido deplorable, que no hacía justicia a la calidad de la banda, y donde la voz de Ricky Warwick se oía con dificultad. “All Hell Breaks Loose”, “Heavy Fire”, “Soldiertown”, “The Killer Instinct” y la maravillosa “Kingdom of the Lost”, de aires irlandeses y que mejor recoge el testigo de la música de Thin Lizzy, junto a dos versiones de la banda de Phil Lynott como las imperecederas “Jailbreak” y “The Boys Are Back In Town”, fue lo que dio de sí su actuación.

Black Star Riders. Foto: Jason Cenador

Y llegó el momento álgido del Festival con la aparición del británico Glenn Hughes “La voz del rock”, que volvió a sentar cátedra con sus registros y con su estado de forma, ayudado eso sí por los pertinentes solos y pequeños descansos, que a sus sesenta y seis están plenamente justificados, cuando además su entrega es indiscutible. Disfrutar de un repertorio 100% Purple ya era motivo de pleno goce, pero con este nivel, se convirtió en pura ambrosía para nuestros sentidos.

Glenn Hughes. Foto: Jason Cenador

Desde la inicial “Stormbringer”, pasando por “Might Just Take Your Life”, “Sail Away” o la emblemática “Mistreated”, que siempre le ha acompañado en su carrera en solitario, nos dejaron constancia de sus influencias soul y funk, y su virtuosismo y destreza con el bajo, muy bien secundado por el guitarrista y productor danés Soren Andersen.

Tras el solo de teclados, vino una extensa “You Fool No One” con otro solo de batería después, seguido del tema franquicia de Deep Purple “que conoce todo el mundo” como “Smoke on the Water”, aderezado con el “Georgia on My Mind” de Ray Charles en la parte central, dejando el bajo y con acompañamiento únicamente de teclados. ¡Sublime!

Sus agudos y falsetes tuvieron un mayor lucimiento en “Highway Star”, que a pesar de no ser compuestas como la anterior, en su época Purple, si las cantaba en directo. El broche final vino con una no menos espectacular “Burn”. Sin duda lo mejor del Festival.

Y después de este derroche, los siguientes lo iban a tener complicado, pero los escoceses Gun, que nos visitan con cierta frecuencia, tiraron de repertorio de grandes éxitos y salieron airosos del envite.

Sonaron canciones que llevan acompañándonos cierto tiempo como “Don’t Say It’s Over”, “Better Days”, “Taking the World”, “Steal Your Fire”, “Shame On You” o la versión de Cameo “Word Up”. Su Hard Rock accesible y comercial quedó de manifiesto con canciones como “She Knows” o “Inside Out”, dejándonos muy buenas sensaciones al final de la actuación.

Gun. Foto: Jason Cenador

Como guinda final y tras la marcha nupcial como intro, apareció el guitarrista y cantante Nicke Andersson, ex Hellacopters, con sus Imperial State Electric, consiguiendo enchufar a los supervivientes del festival, que aguantaban pasadas las dos de la madrugada toda la descarga de los dos días. Una lástima que cortes tan guitarreros y garajeros como “It Ain’t What You Think (It’s What You Do)’, “Empire of Fire”, o “Deja Vu”, quedaran un tanto deslucidos por los problemas de sonido, donde las guitarras y al pobre Nicke casi no se oían.

Imperial State Electric. Foto: Jason Cenador

Tras la pausada “All Thought the Night”, el ritmo volvió a incrementarse con “All Thought From My Vacation”,  Anywhere Loud” y la vibrante “Faustian Bargains”.

Con la fantástica “Just Let Me Know”, mejoró sensiblemente el sonido, y pudimos disfrutar más de la parte final con “Redemption’s Gone”, la adictiva “Uh Huh”, y “Reptile Brain”, con esa intro de batería a lo “Rock and Roll” de Led Zeppelin. Para despedirse y clausurar el festival, homenajearon a ZZ Top con “Beer Drinker & Hell Raisers”, contando con una vocalista invitada que le dio la réplica a Nicke.

Buen tute nos pegamos los dos días en Rivas, pero mereció la pena disfrutar de un festival diferente, que esperemos que mejore y crezca en la próxima edición. ¡Nos vemos en 2019!

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Esta entrada fue escrita por José Luis Martín

  • Alex Lawrent

    Buena crónica. Excelente enclave, excelentes bandas, aun que el Festi suspende en sonido, especialmente el viernes, donde creo que no oí ni una guitarra decentemente.
    A Buckcherry tenía tantas ganas de ver que me importó más bien poco el sonido, jeje.
    A Danko Jones todavía le busco su guitarra (actitud y setlist impecables) y Glenn me dejó sin habla durante buen rato. Vaya tripleta final, y Dios! que interpretación de Highway Star (toma nota Guillan!)
    Graveyard, Tempedance y Imperial State a gran nivel.