En un Madrid colapsado este fin de semana por la visita del Papa León XIV, los conciertos de Bad Bunny, la Feria del libro y las elecciones a la presidencia del Real Madrid, alejarse unos pocos kilómetros del bullicio para disfrutar de un atractivo festival de metal nacional era un plan más que interesante y apetecible.
La primera edición del MetalMad Fest se celebró en la Universidad Autónoma de Madrid, concretamente en la Plaza Mayor del campus de Cantoblanco. El evento contó con una organización muy cuidada, poniendo a disposición de los asistentes todas las facilidades y comodidades, desde el parking a escasos metros del acceso, bastantes zonas de sombra, baños, un buen número de barras bien repartidas (aunque quizás los precios no eran muy universitarios), varios grifos de agua potable y una zona de foodtrucks y puestos de merchandising.
El encargado de amenizar la espera ejerciendo de DJ entre grupos y de recibir a los primeros asistentes desde las cuatro de la tarde, que es cuando se abrió el recinto, fue Alberto Marín. Conocido a nivel mediático tras su paso por Master Chef, podemos verle realizando showcooking eventuales además de, por supuesto, como guitarrista de Def Con Dos, Ankhara o Tierra Santa fuera del territorio nacional.
Xeria
Hacía mucho años que no veíamos a los vallisoletanos Xeria en directo, y la verdad es que fue todo un placer disfrutar de su propuesta dentro del metal melódico con toques sinfónicos, defendiendo los temas de sus dos discos hasta la fecha. Su vocalista, Marina Sweet, tuvo el papelón de abrir el festival a las 16:30 de la tarde, con el sol pegando de pleno y muchos asistentes resguardándose un tanto alejados del escenario, aunque bromeó con ellos llamándoles “cobardes”, para que se acercaran.
La formación que cumple el año que viene su décimo aniversario y que se mantiene con los mismos componentes desde los inicios, la completaban el guitarrista Carlos Z, el bajista Félix Gacho y el batería César Manjarrés. A pesar de tener algunos problemas con el micro, que lograron subsanarse de la mejor manera posible, pudieron ofrecernos durante su media hora de actuación canciones como “Tienes miedo” o “Fuego”, que da título a su segundo álbum y que contó con los coros del público.
Se mostraron muy compactos y equilibrados, dejándonos su reciente single “Arena entre los dedos”, que irá en su siguiente disco, y recordando que pasarán en unos días por el Z Live! y el Leyendas del Rock.
Lépoka
Tiempo después para los castellonenses Lépoka, una formación consolidada que lleva más de tres lustros con su folk metal y su líricas sobre la fiesta, la sátira religiosa y la crítica social con tintes históricos. Con sus indispensables barriles gigantes hinchables a cada lado y su vocalista, Dani Nogués, como maestro de ceremonias, arrancaban con “Antes de amanecer”, una composición que refleja la frustración de la gente que estudia y trabaja, pero que no recibe recompensa por este esfuerzo.
La música de Lépoka está concebida para el directo, sin lugar a dudas, como pudimos comprobar con esas canciones que desatan la histeria colectiva e incitan al baile, como “Seguimos en pie”, “Brindo por verte”, “El baile de los caídos” o “Pandemonium”.
Tras “Color café”, apareció como invitado de forma sorpresiva y con una gran ovación José Andrëa, para unirse a Dani en “Contando al andar”, que fue muy coreada. Completaron su actuación con “La última y a casa”, “Un año más”, “Dios está borracho” y “Contra viento y marea”, bromeando Dani y haciendo un juego de palabras con el Papamóvil. La ausencia del batería Jaume Felip fue cubierta por Carlos, que hizo un gran esfuerzo para aprenderse el repertorio.
La despedida fue con esa oda a la cerveza que es “Yo controlo”, donde el grupo se desata sobre el escenario, mientras los seguidores cantan, saltan y participan en una auténtica comunión, al ritmo de las guitarras, gaitas y violines.
Avalanch
Los horarios se iban cumpliendo, y era el turno de Avalanch, la formación asturiana de metal melódico, con el guitarrista Alberto Rionda a la cabeza, que ha sufrido grandes mutaciones en sus más de tres décadas de existencia. En esta ocasión, se presentaba en Madrid el teclista Cristian del Giorgio ocupando el puesto que fue de Manuel Ramil.
El vocalista José Pardial ya se encuentra bien asentado en el grupo, como pudimos comprobar desde el inicio al enfrentarse a temas como “Aún respiro”, “Mil motivos”, “Pies de barro”, la magnífica y muy coreada “Alas de cristal” o “La flor en el hielo”.
La formación sonó de forma muy homogénea, destacando también las líneas de bajo de Nando Campos y la tremenda pegada de un enérgico Bjorn Mendizábal (Azken Garrasia, Quaoar), con el que estuvimos departiendo después del bolo sobre sus otros proyectos.
Con la maravillosa “Xana”, cantada por los seguidores antes de entrar Pardial, y ese icónico riff que Alberto Rionda ejecuta con gran clase, el público se vino arriba, para cerrar su corta pero intensa actuación con dos potentes himnos como “Pelayo” y Torquemada”.
Saratoga
Saratoga trajo la dosis más contundente y enérgica de heavy metal del festival. Era la primera vez que los veíamos sin su guitarrista original, Jero Ramiro, y se nos hizo un tanto raro. Todo ello sin desmerecer a un pletórico Charlie Parra (M.A.S.A.C.R.E), que mostró su energía y virtuosismo, afianzándose cada vez más en el puesto. La formación que lidera Niko del Hierro y la voz cantante de un entregadísimo Tete Novoa, que no escatimó esfuerzos arengando al público y mezclándose con ellos en la parte final, se completa con otra máquina de percutir como es Arnau Martí (Casus Belli).
Durante la hora de actuación que tuvieron, nos ofrecieron un repertorio muy equilibrado de su discografía, incluyendo un par de cortes de su reciente álbum ‘En estado puro’. Todo un golpe de autoridad fue arrancar con “Resurrección” y “A morir”, dos auténticos trallazos de un indispensable disco como es ‘Agotarás’. Los riffs afilados, los estribillos coreables y la comunión con el público, son ya marca de la casa en Saratoga.
Tras sonar “Hasta el día más oscuro” y “No sufriré jamás por ti”, Tete, de forma jocosa, nos soltaba: “Lo que hacen algunos para que vengáis a estudiar. Algunos no pisáis una biblioteca desde la primera comunión”. Después de la tormenta, venía la calma con dos de las grandes baladas de Saratoga, como son “Lejos de ti” y “Si amaneciera”, en esta ocasión sin las luces de los móviles, debido a la presencia del astro rey.
Con “Inteligencia artificial” llegaba el primer corte de ‘En estado puro’, mientras que un desatado Tete blandía una de las espadas Samurai que estaban colocadas en la parte delantera del escenario. En la trepidante e intensa parte final alternaron grandes clásicos como la indispensable “Maldito corazón”, que sufrió una momentánea caída del sonido, o la final “Perro traidor” con otras más recientes como “Mi venganza” o la vertiginosa “A toda velocidad”, con lucimiento de Charlie Parra incluido. ¡Qué buenas sensaciones te quedan cuando algo se pasa volando y se te hace corto!
Kabrönes!!
La espera para el plato fuerte se nos hizo un poco larga, pero el ambiente y la entrega del público fue casi como la que se creó en Las Ventas el año pasado. Kabrönes!! acababan de llegar de su gira latinoamericana, el mismo José Andrëa nos comentaba que habían aterrizado a las seis de la mañana, y venían con ganas de mostrarnos el gran estado en el que se encuentran, incluyendo la vuelta a los escenarios de Frank tras recuperarse de sus problemas de salud.
El setlist que presentaron, a la espera de composiciones nuevas, fue de ensueño; una apuesta a caballo ganador, con los grandes clásicos de Mägo de Oz en un legado que ha traspasado fronteras y que ha unido a generaciones, celebrando estos himnos imperecederos.
Al grito de “¡buenas noches, cabrones!”, José Andrëa iniciaba el show con “Jesús Chamberí” y la “La Santa Compaña”, viendo a un público entregadísimo, que cantaba cada estrofa y que agitaba sus brazos con auténtica euforia, con la imagen del recinto universitario en su máximo apogeo.
Para “La costa del silencio” contaron a la batería con un entusiasta Diego Cisneros, hijo del fallecido Sergio Cisneros “Kiskilla”, que mostró un gran desparpajo a la hora de manejar las baquetas.
Canciones como “Molinos de viento”, participando a la voz Javier Escoz, “Hasta que el cuerpo aguante” o “El que quiera entender que entienda”, con la intervención de Dani Nogués de Lépoka, mostraron el gran estado vocal en el que se encuentra José Andrëa y lo cómodo, a pesar del esfuerzo, que se encuentra sobre el escenario. Hay que destacar lo bien arropado que está por las guitarras de Carlitos, Frank y Víctor, el violín de Santiago Vokram y la base rítmica con Salva al bajo y Joaquín Arellano “El Niño”, a la batería.
Con la canción más emblemática de Mägo de Oz, como es “Fiesta pagana”, que desató la locura entre los seguidores, se encaminaban a la recta final. En la extensa “Finisterra” contaron con un enorme Kike Fuentes, vocalista de Nurcry, incorporándose José Pardial para “El Lago”, y culminando la actuación con una brillante “Satania”, siendo despedidos con grandes ovaciones.
Kabrönes!! no se limitó a tocar unas canciones que ya son sobradamente conocidas, sino también a poner en valor unas composiciones que son el testimonio de una época que ha dejado huella en muchos músicos y seguidores durante varias generaciones.
La valoración de esta primera edición del MetalMad Fest podemos considerarla muy positiva, con una buena elección de bandas nacionales, un buen equipo de sonido, aunque con algún fallo subsanable, y un emplazamiento cómodo y de fácil acceso.
Todos nuestros mejores deseos para la segunda edición, que se llevará también a cabo, como nos comentaron desde la propia organización.











