Cuarto concierto gratuito en Madrid de los pioneros Indiana en 2026 tras su trepidante paso por las salas El Elefante Blanco, Belle Pop y Silikona, y antes de que llegaran las siguientes descargas en Galileo Galilei y en las fiestas de Villaverde. Que un grupo que nació en 1974 y publicó su primera referencia sonora en el mítico recopilatorio ‘Viva el rollo’ hace más de cinco décadas siga actuando en directo es una bendición para todos los que seguimos con pasión a las formaciones que crearon el embrión para que las grandes formaciones de rock españolas surgieran y se desarrollaran, permaneciendo algunas de ellas todavía hoy en la brecha.
En nuestra memoria permanece muy viva la última vez que vimos a Indiana sobre un escenario, en la sala Honky Tonk en 2019, con el añorado cantante José Ramón “Pepín” Trespalacios, que tristemente nos dejó en 2022, tras no superar su enfermedad. La formación que presentaban esta noche, con músicos veteranos y curtidos sobre las tablas, era todo un lujo y un placer para nuestros oídos: comandados por Mario López a la guitarra y ahora también encargado de las voces, Keny Castellano a la otra guitarra, Ramón Delgado (Ramdel) al bajo, Giovanni Tradardi (Zhenx) a los teclados y Pino Rovereto (Camilo Sesto) a la batería.
Abrieron el show con “Deja de marear”, incluido en su disco de regreso a la actualidad ‘Dame más’, primera referencia discográfica propia, que data ya de 2013. En su repertorio pasan con toda naturalidad de composiciones en inglés como “I Wanna Try” a otras en castellano como “Dame más”, con ese aire latino a lo Carlos Santana.
“Shoot It Out”, que daba título a su último EP, mostraba a un grupo pleno de energía, moviéndose dentro de un punk rock de la escuela ramoniana. Ritmos sencillos, directos y tempos rápidos que machacan tu cabeza.
“Vagabundo” exploraba su faceta más pop rockera, en una onda a unos Duncan Dhu que les debería hacer sonar en emisoras generalistas. Para dar más intensidad a su actuación y tener al público más enchufado, recurrieron a sus queridos Rolling Stones y el mítico “Jumpin’ Jack Flash”. Contaron para ello con la colaboración de nuestros compañeros Mariskal Romero y Juan Destroyer, sumándose también Cristine, la mujer de Mario, muy activa durante toda la actuación. Más tarde volverían con el “Honky Town Woman”.
“Give Me a Chance” nos mostraba su versatilidad y eclecticismo musical con unos toques ska, mientras que volvían al rock and roll con la coreable y adictiva “Vampiro”, incluyendo unos enérgicos riffs de guitarra, para proseguir con “Have You Ever”. La época iniciática, cuando tocaban en los colegios mayores y en la icónica discoteca MM, fue reivindicada en la noche madrileña.
Su lado mas alternativo, buscando sus orígenes, salía a relucir con “Obsesión”, tras la que caían la machacona “Wait For Me”, la acelerada “La Mamba”, la pegadiza “Run Away” o una de las de nuevo cuño, cambiando de registro, como “Blues del barranco”.
“She Don’t Mind” volvía a elevar las pulsaciones y el ritmo, encaminándonos hacia la parte final con una maravillosa versión del “One Way Out” de los americanos The Allman Brothers Band y el imprescindible y lleno de buenas vibraciones “Rock de la nutria”.
Tras presentar a todos los músicos, nos ofrecieron para cerrar su actuación y en primicia una nueva composición, llamada “I Can See”. Ante la petición de otra más, y tras mirarse entre los músicos, decidieron repetir la canción con la que comenzaron la noche y así cerrar el círculo tras comentarnos que ya no tenían más preparadas.
Es admirable y encomiable que haya músicos que, a pesar de tener su vida resuelta, sientan el placer y la ilusión de seguir subiéndose a un escenario como el primer día que lo hicieron y con la capacidad para trasmitirlo a sus seguidores, haciendo que cada concierto sea una ceremonia especial y de disfrute pleno.






