The Real McKenzies son una garantía de calidad y diversión sobre un escenario, con una combinación de sonidos de potente rock and roll con raíces musicales celtas. Desde 1992, los canadienses siguen en la brecha facturando discos contundentes y frescos alternados con directos demoledores, algo que se volvió a repetir con una sala llena y entregada de manera absoluta en cada tema en Madrid.
Bajo los mismos parámetros musicales, salieron al escenario los madrileños Reina Roja, con un celtic punk lleno de energía que me dejó un excelente sabor de boca. Los conocía, pero no había tenido la oportunidad de zambullirme dentro de su mundo musical en carne y hueso, donde encontramos un sonido potente y guitarrero con bastante frescura, en el que instrumentos como el violín y la flauta daban matices diferentes a sus composiciones.
Con ”Banshee”, de manera contundente y con ganas de fiesta, iniciaron una actuación fresca y llena de fuerza en la que al inicio tuvieron problemas de sonido, pero eso no impidió que nos demostraran lo bien que pueden hacerlo en directo.

“Brujas de la noche” o “Camino de vuelta” siguieron echando leña al fuego para que los asistentes fueran calentando motores de cara a la actuación de los canadienses.
Como decía, buena actuación de los madrileños, que me gustaron muchísimo por la diversión y los matices musicales en sus composiciones, aunque eché de menos más potencia en las guitarras. Esperaré a verlos en mejor ocasión para disfrutar de composiciones como las mencionadas o “Tensión”, ”Nadie murió hoy” o “Barriles”.
The Real McKenzies
Poco tiempo de espera y ya teníamos sobre el escenario a los canadienses The Real McKenzies, que salieron en tromba y con ganas de comerse el escenario con “Shackleton”, de su último trabajo, con guitarras contundentes y aceleradísimas.
Sin dejarnos tiempo a respirar conectaron con “Due West”, que hacia que nuestros pies no dejaran de bailar con ese sonido de celtic punk tan propio. Solo dos canciones y tenían a toda la sala en el bolsillo.
Nos lanzaron “Too Many Fingers”, que es más crudo y bebe directamente de fuentes musicales de punk más directo y con raíces en Social Distortion, al igual que ocurre con “Culling the Herd” o el divertidísimo “The Skeleton and The Taylor”.
El adictivo “Black Agnes”, de su último trabajo, sonaba de manera perfecta y con una melodía irresistible junto al ramoniano “I Wanna Eat Sardines (With Yer Mother)”, que ponían a toda la sala patas arriba al igual que trallazos como “The Nights the Lights Went Out in Scottland”, himnos como “Mainland” o “Nessie”, que volvieron a toda la sala totalmente loca en el último tramo de la noche.
El final llegaba con temas como “Pour Decissions”, el himno a la fiesta “Drink Some More” y sobre todo “The Tempest” y “Chip”, que ponían la guinda del pastel a una noche de fiesta y de celtic punk tremendamente divertida.


