Desde Extremadura, tierra histórica de valientes marinos y conquistadores, nos atiende al otro lado del teléfono el alma mater de Sínkope, el talentoso Vito Íñiguez, un poeta del rock en castellano que se apodera de sienes empuñando solamente el micrófono. Junto al frontman repasamos la actualidad creativa de la banda, los encuentros con las musas, la conexión con su pluma cargada de tinta sabia, como es ser dueño de una voz inconfundible y de un magnetismo único en directo, la extensa gira "Seguimos creyendo en la lucha 2026" la cual los tiene recorriendo la península de punta a punta con paradas claves en el calendario como su próxima presentación en el marco del festival A pico y Pala que tendrá lugar los próximos 14 y 15 de agosto en el pueblo andaluz de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba) donde comparten cartel con ilustres del rock patrio como Saratoga, Ciclonautas, Leo Jiménez o Malaputa entre otras y nos ofrece una charla enriquecedora por demás (entradas aquí).
Como artista reflexivo, dueño de un pensamiento único, la entrevista tiene lugar por llamada de teléfono, sin poder ver al interlocutor en ningún momento, pero pudiendo contemplar sus pausas, su respiración, los instantes que se toma antes de contestar a las preguntas y como es un artista dueño de un léxico forjado a base de lecturas, experiencias y un camino recorrido en esto que se llama vida.
En primer lugar, gracias por tu tiempo estimado Vito y por hacerte un hueco para atender a MariskalRock. Todo tiene un origen por ello quiero ir al inicio de todo, ¿Qué aroma recuerdas a nivel musical en tu casa?
Flamenco, coplas y cosas de esas. No había rock ni otras músicas. Solo recuerdo eso, recuerdo discos de flamenco.
Conforme vas avanzando en la vida, atravesando distintas etapas y edades, ¿cuándo fue la primera vez que escuchaste un riff o una voz y pensaste: "Esto es rock, y aquí hay algo especial"?
Trabajaba en un bar con unos trece años más o menos y había una máquina de discos. Ahí es cuando empiezo a escuchar a Kansas, Bob Dylan, The Beatles, y toda esta gente. Recuerdo aquellos discos, aquellos singles que tú elegías. Echabas la moneda y elegías. Era un bar, digamos para aquellos entonces, alternativo. Y la gente que iba... pues ponía esa música, esas canciones. También había algún programa que otro en la tele. Escuché a Triana y escuché rock y otras músicas ya, pero de la vertiente del rock. Pero ya te digo, fue en esa época más o menos.

Yo ya había tenido algún pinito (antes de Sínkope), pero con una gente de un pueblo de Euskadi. En mi pueblo había mucha gente que emigró a Euskadi. Entonces cuando venían en verano, pues se traían los cacharros, como nosotros decimos. Eran tres y se traían bajo, batería y guitarra. Cantábamos algunas versiones, cosas así. Era algo efímero porque ellos venían, estaban aquí un tiempo y se iban.
Entrando ya de lleno en materia de Sínkope y su trayectoria, la banda posee grandes discos como 'La viña del señor', 'El parque de los poetas' y 'Creer y luchar', su último trabajo de estudio hasta la fecha. Siempre me ha parecido que la agrupación busca nuevos horizontes, pero recorriendo el camino enarbolando su bandera, fiel a su estilo y a sus propios valores.
Sí, al menos esa era la pretensión. Entonces, cuando intentas llegar lejos, no es bueno ir rápido, no es bueno. Te puedes cansar y también, si vas rápido, te puedes dejar cosas por el camino que no ves. Es mejor ir despacito, a buen paso, pero no corriendo, porque ya te digo, hay un montón de cosas que se quedan atrás y si se quedan atrás, mal. Entonces es mejor ir viendo de una manera detallada el camino y sabiendo también lo que queremos, cuál era el propósito de la decisión de Sínkope. Y no era tampoco correr, no era llegar a la cima, porque una vez que llegas, ¿luego qué?
La historia está en transitar, en hacer este camino de una manera que lo puedas saborear, que se haga bonito, porque ya te digo, mucha gente ha corrido, o muchas bandas, y bueno, hay un montón de cosas que se han dejado por el camino y está bien, está bien pararse y observar y bueno, y rectificar, porque errores vamos a cometer y luego, pues a la hora de hacer canciones, lo mismo, no tener prisa. Bueno, cuando tengan que venir, vendrán y ya está. Así es como lo hemos hecho y así llevamos aquí un montón de años, sin otro propósito que hacer música y sentirnos bien a la hora de hacer canciones y a la hora de subirnos al escenario. No hay nada más, sin trampa ni cartón.

Cuando hablas de camino, de transitar, de recorrer; lo extrapolo a la palabra a un terreno propio de un poeta como tu ¿No hay poesía si las musas no se hacen desear?
Bueno, la poesía siempre está ahí, según, porque, hay que decir a ver qué es la poesía. La poesía puede ser un árbol que se está moviendo o el vuelo de una mariposa, el silbido del viento, el rumor del río, del agua, no sé, todo eso está ahí. Por eso te digo que vas por ese camino donde hay un montón de cosas que el propio camino te está mostrando. Hay que ir con los ojos bien abiertos y fijándote en las cosas. El camino también te va a dar golpes, pero muchos.
También hay que aprender de esos golpes que te van a llevar por ese camino y, bueno, también hay poesía en eso, en el amor, en el desamor, en las lágrimas, en el sufrimiento, todo eso también forma parte. Luego hay que llevarlo de una manera y plasmarlo en el papel, pero bueno, yo creo que la poesía está ahí. De hecho, yo nunca me he considerado poeta. Eso creo que es un trabajo que se me queda bastante grande. He hecho canciones, soy un hacedor de canciones y ya está, tienen mi sello y mi forma de escribir, pero yo no me considero poeta. Para eso ya está Miguel Hernández y otra gente.
Tomando como referencia esta reflexión que haces de los golpes, ¿se podría decir que del dolor salen canciones?
Sí. Y también las necesitamos, aunque luego las vistas, que son canciones desnudas, llenas de eso, de dolor. Canciones que mucha gente, no es que se apropien, pero sí las hace y sí las cantas para un montón de gente que está como tú. Que, en un momento dado, pues han tenido, el corazón roto, han salido de un pozo que era, digamos, en este momento, este caso del amor o de otras circunstancias. Creo que las mejores canciones se han hecho desde ahí, desde las entrañas. Cuando, cuando estás contento, a ver, incluso, estando triste y escribiendo, eso es un momento de alegría, aunque lo que tú estuviste reflejando sea tristeza y sea dolor, eso es un momento de alegría, en ese momento estás liberando.
O sea, por lo tanto, estás alegre, aunque lo que tú muestres sea algo desgarrador, Algo que digas, joder, ¿Dónde está esta persona, no? Pero que hay un montón de gente que se identifica con eso. Porque, de alguna manera, más o menos todos pasamos por eso, por ese camino también. Pero ya te digo, alguien, tienes que vivir eso, para escribir esas canciones, una persona que no haya vivido eso, no puede hablar de eso, la verdad, puede tener imaginación, pero no puede escribirlo, porque no es todo ahí, no. Y luego, lo puedes hacer, no sé, de dos maneras, o bien de una manera, digamos, sin filtro. Una manera desgarradora, una manera bastante cruda. Y luego, de otra manera, que sea, bueno, pues, metafóricamente, o bueno, ocultando algo, pero que en realidad no lo vas a ocultar porque lo que dices es eso, es desgarrador. Las mejores canciones siempre han salido desde ahí. Los mejores, pues, a los poetas malditos también escribían desde ahí. Así que, bueno, creo que sí.
Cuando comentabas eso de apropiarse de las canciones, de ver cómo la gente hace suya el repertorio, es impresionante ver eso en vuestro directo. Todas las veces que tenido la posibilidad de ver a Sínkope, me detengo en los rostros de las personas y tengo la sensación, de que sale el propio corazón de esos cuerpos y dice a su portador “no sabía que te podías llegar a emocionar de esta manera”. Me imagino que tú desde el escenario, cuando contemplas ese océano de personas que los estás viendo en directo, dices, ¿hasta dónde es capaz de llegar una canción?
El hecho es que yo quería hacer esto. Quería cantar, quería escribir, quería saber si era capaz, aunque fuéramos poquitos, si era capaz de rozar con alguna canción algún corazón. De hecho, te he dicho una frase, pero bueno, espero que se quede ahí, que nadie se apropie de ella. Es algo de lo que estoy escribiendo. Era mi intención, era hacer pensar y hacer que la gente sintiera por dentro lo que siento, el hecho de que yo he escrito esto. Y sí me doy cuenta y la verdad es que genera satisfacción. También asombro, porque somos personas que en alguna manera tenemos una humildad, que no pensábamos tampoco en hacer esto, porque había que hacerlo para salir también de la desidia, del rollo del trabajo y todo eso.
Llegar a contactar de esa manera, tan fuerte con la gente, con un montón de personas, la verdad es que se agradece mucho, porque al menos, yo creo que, hablo por mí, pero el resto de la banda supongo que también, pero a mí me llega más de cerca, o lo siento, o lo veo de otra manera. Desde allá arriba lo atizo de otra manera, porque soy el que ha escrito eso, y ver cómo esa gente canta por su boca lo que he creado, es la hostia, la verdad. Esas personas son cómplices en todo momento. Desde que me subo arriba y por su boca salen lo que he escrito. Yo quería eso, quería esa complicidad. Entonces, creo que lo he conseguido y me siento bien. Y bueno, supongo que las personas también se sienten bien, porque lo que están diciendo es algo que también a ellos les llena. Digamos que hemos hecho un buen trabajo. La emoción les ha atravesado.
En relación a las emociones, eso es lo que garantiza Sínkope en cada concierto. Tenéis un parada que promete ser épica, como todo el tour. El próximo 14 y 15 de agosto en el festival A Pico y Pala estaréis actuando junto a bandas como Malaputa, Saratoga, Ciclonautas, Leo Jiménez, Mojinos Escozios, Albertucho etcétera. Quería saber, ¿encuentras alguna diferencia entre tocar en solitario y compartir cartel con otros artistas?
Es distinto. Es complicado que en fiestas de verano toque una banda sola. Una diferencia es el tiempo. En una sala cuando tocas, todas las miradas recaen sobre ti. El público va a verte a ti. Hay que ser profesional, vayas donde vayas. Sabes que en un festival donde hay un mogollón de gente que va también a ver otro grupo. Se trata de seguir siendo lo mismo, tocando para un público que ha pagado simplemente por ir a ver de ti, como de contentar a gente que ha ido a un festival donde también hay otras bandas que probablemente nosotros no seamos su banda preferida, pero ya que están allí, en ese aspecto también lo tienes que seguir dando todo, porque, al fin y al cabo, en la música, como en todo, la humildad es la humildad.
Nosotros vamos más a lo que es el rollo de tocar en directo, hacer lo que sabemos hacer, mostrarnos tal y como somos. Sabemos que hay otra gente mirándonos. En un festival hay muchísimas personas, incluso que a lo mejor no nos conocen o no nos conocían, entonces también tienes que trabajar para todos ellos, para todo el mundo. Sabes que tienes dos horas para tocar en tu propio show en una sala, y estás preparando un repertorio, en un festival, pues a lo mejor tienes cuarenta y cinco minutos, cincuenta y muchas veces a lo mejor entras un poco frío, y cuando te vas calentando, pues resulta que esto se ha acabado.
Sabes que en los festivales el tiempo está limitado. Nosotros siempre valoramos, siempre hemos valorado, y siempre será así, el hecho de subirnos a un escenario, delante de dos mil quinientas personas, como de cien o veinticinco mil porque de eso se trata. Creo que ya te digo, no hay diferencia. Nosotros no lo vemos así, simplemente, es un festival, que estamos en un cartel con más bandas, y otra cosa es tocar Sinkope solo o con un telonero, pero bueno, al fin y al cabo se trata de hacer un buen trabajo, y ser humildes, en todos los escenarios.
Se podría decir, Vito, que tocar en el marco del décimo aniversario del Festival A Pico y Pala, es como salir a quemar las naves por completo, ¿no?, en esto que me decías del tiempo que es limitado en estos ciclos.
Ten en cuenta que son festivales cañeros y nosotros también tenemos que hacer una selección de canciones. Estas son las que queremos tocar, porque este va a ser el público que va a ver, entonces, claro. Hacemos canciones para nosotros, pero están destinadas a un público. Hay que salir siempre a quemar las naves. Esta muy bien que vayamos festivales como el A Pico y Pala de gente que apuesta por nosotros. Hay un montón de gente que hace esto con mucha ilusión y se dejan el alma y tu tienes que valor eso. Reman contra viento y marea. Hay un trabajo bastante arduo.
Malaputa, Ciclonautas, Albertucho, por mencionar algunos, son parte de los compañeros del festival que tendrá lugar en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba). Compartir cartel con gente del gremio con las agendas tan apretadas, me imagino que sirve para saludarse, brindar o planear alguna colaboración.
Hay grupos que tenemos más afinidad porque hemos coincidido. Todos vamos a defender lo nuestro sobre un escenario que vamos a compartir. Siempre queda algo. Con algunos tenemos más afinidad porque a la hora de hablar tenemos unos pareceres más cercanos. Conlleva mucho valor el subirse al escenario. Con muchísimas bandas tenemos muy buen rollo, por ejemplo, con Ciclonautas por el vínculo con Marea. Estamos trabajando, deseándonos mucha mierda y está muy bien eso de charlar. Que la música nos haya hay puesto ahí, hay que brindar por eso.
Duele a la hora de hacerlo, pero también reconforta, porque sabes que estás haciendo algo que él se merecía, y había que hacerlo (reflexiona sobre la canción “El mar en los ojos”, el homenaje a Alvaro González Delicado, ex road manager de Sinkope y fallecido repentinamente). Y eso, bueno, aunque te quedas un poquitín, no sé, con el corazón confundido, pero es que se necesita una liberación, y es algo que yo te digo sobre todo para él, para su memoria, su recuerdo, el hecho de tan buenos ratos que pasamos.
La canción ya está ahí y ahora, bueno, pues a ver, digamos, de qué manera la vestimos para que quede guapa o qué le añadimos, qué le quitamos en lo musical, quiero decir, porque ya te digo, el texto ya está escrito y, bueno, ahí ya no hay vuelta atrás, entonces, bueno, pues hay libertad (explica sobre el proceso compositivo habitual de la banda).
Uno de vuestros himnos como es “A Merced de las Olas”, ¿Recuerdas cómo llegó a ti, fue durmiendo, las musas tocaron el timbre, fue revisitando un cassette, fue paseando…?
Bueno, cosas que pasan. Había un momento en mi vida que me he sentido así. "A Merced de las Olas" es un barco de papel porque, todo habla de circunstancias de salir de marcha y todo lo que conlleva y como hay un deterioro, porque lo hay. Eso se acusa. Esa canción toca y toca en tu cabeza y dices, pues ahora toca escribir sobre esto. Simplemente es una terapia para mí. Siempre que he escrito es porque me siento bien y porque tengo que soltar lo que muchísimas veces no soy capaz de hablar.
Sin embargo, sí, soy capaz de plasmarlo en un papel y luego ya todo me da igual, me he liberado y era lo que quería. Hasta que te das cuenta de que hay más caminos también y hay muchas mañanas, muchos amaneceres, hay muchas puestas de sol, hay otra vida y también está bien. Ya era más de lo mismo o menos de lo mismo, como lo queramos llamar, entonces, bueno, escribir sobre esas cosas y al final, ahí está el tema y es emblemático de Sínkope y la gente lo aprecia y también, pues, el hecho de ser franco, sincero. Simplemente soy yo desnudo y ya está. Mostrándome cómo era una etapa.
No me puedo resistir y te hago una consulta que seguramente todos nuestros lectores se hacen. Intuyo de nuestra conversación que estás escribiendo en estos momentos. ¿Se avecina alguna novedad?
Siempre escribo. A veces hay parones, pero a veces la creatividad no sé dónde se va, pero se va. Tendrán cosas que hacer también (risas). Eso que se llaman musas. La creatividad a veces me abandona. Escribo sin ningún fin. Bueno, siempre he escrito para hacer canciones. Escribo porque me siento bien. Cojo el boli y la libreta y luego, a veces, añado algunos acordes, tengo la guitarra siempre ha mano. Pero no es con vista a nada. Lo que tenar que venir vendrá. Lo que tenga que pasar, pasará y así será, como siempre. Con ningún fin de llevar estudio ni de hacer ninguna canción. Tengo un montón de cosas escritas. Si el día de mañana son útiles, genial.
He cursado mis estudios de Derecho y Ciencias Políticas en Granada, teniendo puestos mis cinco sentidos en los héroes, mitos, leyendas y también en las propuestas emergentes del género.
Escribo con mi pluma cargada de tinta en MariskalRock y en La Heavy, con rigor, honestidad y tratando de conectar con los lectores desde mi prisma.
Sin Rock and Roll, no hay vida.
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