Dentro de la serie de programas de Rock y Salsa de Vanguardia (RYSV), en Mariskal Romero Show-Musicolandia (MariskalRock Radio), donde exploramos la conjunción cultural entre la salsa vanguardista, la música afro-cubana y el buen rock, reivindicando a la salsa como biografía musical y testimonio sonoro de los pueblos hispanoamericanos para el mundo y desde el mundo —más allá de la idea errada y simplista que la identifica únicamente como música bailable sin sustancia— y entendiendo a la salsa también como una fusión de culturas, ritmos e identidades, hemos cubierto de primera mano el concierto del gran Rubén Blades (28 de julio de 2026) en las Noches del Botánico, donde Madrid vibró con el emblemático artista panameño, leyenda infinita de la salsa.
El cantante, con su característica clase y elegancia —indumentaria oscura y su típico sombrero estilo pork pie—, nos deleitó con su potencia escénica, coherencia en el mensaje y su siempre profesional y exquisita puesta en escena, en la que los elementos gráficos y las luces se coordinaron en perfecta cadencia con las canciones, la banda en vivo y el concepto del espectáculo. Rubén estuvo acompañado por la Roberto Delgado Big Band, agrupación dirigida por el bajista panameño y compuesta por músicos excelsos que viajan con el sonero en sus proyectos internacionales.
Sonaron los míticos clásicos "Plástico" y "Pedro Navaja", parte del inmortal álbum 'Siembra' (1978), el más vendido en toda la historia de la salsa, grabado junto a la otra gran estrella del firmamento salsero, Willie Colón, que nos dejó en 2025 y a quien dedicamos con gran cariño y admiración dos programas como homenaje en RYSV.
La gratitud, que el filósofo romano Cicerón “no solo definió como la mayor de las virtudes, sino también como la madre de todas las demás”, es un estandarte que nunca falta en sus presentaciones. A lo largo de la velada hizo brillar a los instrumentistas de la banda, destacándolos por su nombre y exaltando su talento. También recordó a compositores, arreglistas y compañeros con los que trabajó a lo largo de su carrera y que contribuyeron a su éxito, tales como Bobby Valentín, Louie Ramírez, Luis 'Perico' Ortíz, Oscar Hernández, César Miró, entre otros. Incluso agradeció a Willie Colón, a pesar de las diferencias que tuvieron en los últimos años de su relación. Sentenció durante el show con humildad y agradecimiento: “Hubo muchos músicos mejores que yo que no tuvieron las oportunidades que yo tuve, por lo que siempre estaré agradecido”.
Confesó que pasó su 78º cumpleaños en tierras españolas durante la presente gira, mientras sus temas rumberos enloquecían a la audiencia, sin que dejara de aparecer el lado humanista, crítico y contestatario del artista, a través de la salsa narrativa y la salsa conciencia, que siempre lo han caracterizado y que partieron en dos la historia de la salsa y la música hispanoamericana. Canciones como "La barricada", "País portátil" y "Prohibido olvidar" ilustraron su mensaje activista y político, siempre crítico con la corrupción, la demagogia política, los autoritarismos, las tiranías, los dictadores y la censura estatal, y siempre reivindicativo con la identidad, la belleza y la libertad de los pueblos hispanoamericanos.
También estuvieron presentes la crónica del Caribe urbano, la narración de historias, las letras literarias y poéticas, las anécdotas de la gente común y real, y el abordaje de realidades sociales y personales en canciones como "Emigrantes", "Fotografías", "Amor y control" y "Decisiones". En "Ojos de perro azul" rindió homenaje a la obra de Gabriel García Márquez. En "María Lionza" hizo estallar al público venezolano con esta canción dedicada a su diosa, poniéndolos a bailar, pero también transmitiendo su apoyo ante el reciente terremoto que asoló al país hermano. En "El cantante", composición suya, rindió homenaje a Héctor Lavoe, quien la interpretó con maestría y la hizo inmortal dentro del repertorio salsero. En "Todos vuelven", rindió un sentido homenaje a grandes artistas fallecidos con los que compartió escenarios y vivencias, tales como Celia Cruz, Tito Puente, Johnny Pacheco, Larry Harlow, etc. Incluso recordó al icónico guitarrista Paco de Lucía.
En "La belleza del son", invocó a Medoro Madera, un personaje ficticio desarrollado por Rubén como un alter ego musical, que aparece cuando el cantante cambia la tonalidad de su voz —pareciendo que fuera un cantante distinto— y que se corresponde con un sonero cubano octogenario imaginario que anima los discos y las presentaciones.
Al final, agasajó al público español felicitando a la selección de fútbol por su triunfo en la reciente Copa del Mundo Norteamérica 2026, transmitiendo su apoyo ante los recientes incendios y trayendo por sorpresa al artista flamenco Niño Josele, con quien interpretó la colaboración "No pasa nada", entre cantes y clave afro-cubana, cerrando así un magistral espectáculo que hizo retumbar las mentes y las caderas de todos los asistentes a las Noches del Botánico en Madrid.
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