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Crónica de Monsters of Rock Cruise con Black Label Society, Quiet Riot, Night Ranger o Queensrÿche en Miami: Una experiencia única

Night Ranger

Hace pocos días que he regresado del Monsters of Rock Cruise de Miami. Un festival que por sus características hacen de él algo inusual y único. Lo dije en otra ocasión, este festival a bordo de un crucero es lo más cerca de estar en Disney, de hecho, ¡es más Disney que el propio Disney!

Estamos ante un crucero temático donde compartes espacio y tiempo con los verdaderos protagonistas del evento, los músicos. Esta situación se va convirtiendo en surrealista, como estar en una serie de dibujos animados, aunque la psicología del ser humano es compleja y al cabo de los días los vas normalizando y humanizas más a los músicos.

En lo que respecta al propio festival, decir que alrededor de 40 bandas, al menos 30 de un grandioso nivel y estatus conseguido a lo largo de décadas, hace de la experiencia algo totalmente positivo y a repetir. Actúan todos los grupos dos veces con un set de una hora cada actuación y estas dos se reparten por distintos escenarios del barco. El escenario de la piscina y el teatro son los escenarios más grandes y diversas salas más modestas, repartidas por el inmenso buque.

Loudness

Por espacio, por no aburrir y porque no puedes ver a todas las bandas, intentaré hacer un pequeño análisis de algunas de las bandas participantes en este crucero: La primera banda en romper el hielo fueron los americanos Steelheart, con su frontman Mike Matijevic al frente. Había leído malas críticas de su reciente paso por España, pero a mí me gustaron bastante, resaltar al propio cantante y al batería, de un gusto y pegada reseñable. En un escenario más modesto actuaron bandas como Black 'n Blue, con el incombustible Jaime St. James, o Jeff Scott Soto, el cual realizó doblete en el barco con el único español que se subió al escenario, nuestro Jorge Salán, y con la dupla Soto-Ellefson (ex-Megadeth).

Siguieron bandas más que contrastadas como los "renacidos" Quireboys, con el frontman definitivo Spike, y alegremente con el regreso de dos supervivientes de aquel muy lejano debut, el simpático teclista Chris Johnstone y el bajista Nigel Mogg, esta vez acompañados por el guitarrista Luke Morley de los grandes Thunder. Desplegaron su rock 'n' roll callejero en temas como "7 O'Clock", "There She Goes Again" o la muy coreada "Hey You", bravo por los británicos.

Eran muchas las bandas que se presentaban con dos e incluso uno de los miembros clásicos u originales, pero esta es una ocasión para celebrar esos temas que marcaron época y que siguen aportando sentimientos y emociones. No es momento de reprochar, sino de agradecer que todavía continúen las sendas de las carreteras, aeropuertos y escenarios. Es el caso de Roxy Petrucci, al mando de las Vixen, bien comandada por la excelsa guitarrista Britt Lightning en el seno de Vixen desde hace ya unos cuantos años, aplaudidos y coreados fueron temas como "How Much Love", "Edge of a Broken Heart" o la archiconocida "Cryin'".

Stryper

Lo mismo se puede decir del bueno de Rudy Sarzo, que a través de sus cuatro cuerdas capitanea la nave de Quiet Riot, muy bien secundado por el vocalista ex Love/Hate (entre bastantes otros) Jizzy Pearl, el muy solvente guitarrista Alex Grossi y el batería ex de Type O Negative Johnny Kelly, con un estilo muy parecido al del añorado Frankie Banali. Curioso resulta que en una hora de actuación tocaran hasta tres versiones: los dos temas de Slade, "Cum On Feel the Noize" y "Mama Weer All Crazy Now", y un tema de la exbanda de Jizzy, "Blackout in the Red Room". De cosecha propia tocaron temas como el celebrado "Metal Health" o "Slick Black Cadillac". Muy engrasados y en forma (como a todos) se les vio a estos Quiet Riot. Como se suele decir, la cover de "Cum On Feel the Noize" que popularizaron vale por discografías enteras de otras bandas.

Otros clásicos como Great White, con sus tres pilares en activo: Mark Kendall (guitarra), Michael Lardie (teclados y guitarra) y el poderoso y eternamente joven Audie Desbrow, demostraron el porqué del gran tirón que tuvieron. Temas como "Once Bitten Twice Shy", "House of Broken Love" o "Rock Me" respaldan esa teoría.

Lita Ford era una de las bandas más deseadas por el público. Respaldada por una de las formaciones más potentes del evento, demostraron estar en una magnífica forma. Lita se rodea siempre de muy buenos músicos, esta vez acompañaban a la rubia guitarrista el guitarrista Patrick Kennison, con una gran labor vocal también, el gran Bobby Rock, uno de los baterías más laureados de la historia, con un soberbio solo que hizo temblar el teatro, y la nueva adquisición, el bajista sueco Martin Andersson, ex de Lizzy Borden. De los grandes triunfadores, sin duda.

Nelson

Más bandas que desfilaron y que son difíciles de ver por estas tierras fueron los nipones Loudness, con un inconmensurable Akira Takasaki a la guitarra y los gemelos Nelson, que desplegaron todo su rock melódico al servicio de temas como "After the Rain" o "Love and Affection" de su multiventas debut. Curioso que con los japoneses se presentaran multitud de músicos de otras bandas para verles. Más bandas: los gamberros D.A.D., de los cuales destacó su batería con una técnica excepcional; pasaron con nota alta su actuación por mares americanos los daneses.

Los reformados The Almighty, con su formación clásica comandada por Ricky Warwick y su ruidoso punk rock. Los técnicos Symphony X de Russell Allen y Michael Romeo o los poderosos Black Label Society del admirado Zakk Wylde, mano derecha de Ozzy durante décadas. También desfilaron British Lion con Steve Harris al frente y que curiosamente no fue de los conciertos más concurridos.

The Darkness, que para mí palidecen ante los clásicos, con la curiosidad de tener en sus filas al batería Rufus Taylor, hijo de la leyenda Roger, de Queen. Los técnicos progresivos Queensrÿche, también con dos miembros clave al frente, Michael Wilton y Eddie Jackson, respaldados por Casey Grillo, Mike Stone y la poderosa voz de Todd La Torre, un portento de hombre. Especial mención para Steven Adler, el hombre que dibujó y marcó el ritmo del primer disco de los, para muchos, la mejor banda de rock de todos los tiempos, Guns N' Roses. Nada malo que decir del bueno de Adler, en mejor o peor forma física, ahí está dando ritmo a esos temas legendarios del primer disco de la banda americana.

Nestor

La banda que le acompañaba en esta ocasión eran músicos muy jóvenes que tendrán que trabajar mucho para labrar su nombre en oro como todos los músicos nombrados hasta ahora. Y es que la industria ha cambiado radicalmente desde esos dorados años 80. Los siempre apreciados Y&T pusieron el teatro patas arriba con Dave Meniketti, con voz y guitarra, y respaldado por los ya veteranos Mike Vanderhule a la batería y John Nyman a la otra guitarra. Temas como "Rescue Me" o la eterna "Forever" hicieron rejuvenecer a más de uno.

Stryper fueron enormes, no entiendo cómo en los 80 se les tildaba de flojos, porque todo en ese grupo es dureza y compacticidad. Batería y guitarras atronadoras y la garganta de Michael Sweet, que parece no desgastarse; con un físico estupendo también manejó la guitarra con exquisitez y maestría. Junto a Michael, Robert, su hermano a la batería (otro de los triunfadores), el guitarrista original Oz Fox y el bajo de Perry Richardson, ex de Firehouse. Temas como "Always There for You", la brillante "Calling on You", "To Hell with the Devil", derrochando clase y poderío; hasta se atrevieron con una versión de Judas, "Breaking the Law".

Slaughter triunfaron y es un grupo que siempre que les he visto triunfan. Muy compactos y poderosos, al núcleo original capitaneado por Mark Slaughter a la voz y a la solvente guitarra y Dana Strum al bajo, se les suma el grandioso guitarrista Jeff Blando, el cual lleva décadas con ellos y el grandísimo batería Jordan Cannata, apunten este nombre y visionen vídeos de él, un chaval joven que él solo levanta el show, un virtuoso malabarista pero que toca como un ángel, qué digo... como el mismísimo diablo. Fuerza y técnica de la naturaleza al servicio de temas como "Fly to the Angels" y la celebrada "Up All Night".

Vamos con el último grupo, aquí citado porque hubo más bandas, ¡Night Ranger! Fiesta y espectáculo, bailando al son del trío original Jack Blades (bajo y voz), Kelly Keagy (batería y voz principal en algunos temas) y Brad Gillis (guitarra), quien junto al otro guitarrista Keri Kelly hicieron estallar en pedazos los dos escenarios. Pocos dúos de guitarra son tan eléctricos, virtuosos y explosivos como estos dos tipos, rayando a la altura de cualquier guitar hero imaginable. Completaba la formación el teclista Eric Levy. Temas como "Rock in America", "Touch of Madness" o la famosísima balada "Sister Christian", cantada por Kelly, hicieron estallar literalmente el escenario. Bravísimo por Night Ranger.

En esta humilde crónica, quiero hacer hincapié en que no se vea como una competición entre las bandas. Estos grupos ya nos lo han dado todo durante décadas, y simplemente es una celebración de todos esos himnos inmortales que nos han acompañado desde nuestra adolescencia. Todos los miembros originales, clásicos o las sustituciones lógicas por el paso del tiempo merecen una ovación de pie, sincera y emotiva.

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