Es más habitual en el pop, pero en el hard y el heavy también ocurre, lógicamente, que te encuentras con el apellido de un líder que da nombre a la banda: Bon Jovi, Van Halen, Vandenberg y muchos más. Y a esta estirpe de bandas con un jefe total pertenece Jelusick, el combo ideado y creado por el vocalista Dino Jelusić.
Se puede asegurar sin temor a equivocarse que Dino, nacido en Zagreb en 1992, fue cantante precoz y de éxito; en 2003, con sólo 11 años, fue el ganador de Eurovision Junior representando a su país, Croacia, y ya con 7 años había cantado en diferentes programas de TV croatas. Desde entonces, de una u otra manera, Dino ha seguido formándose y participando en diferentes proyectos que han desembocado en el rock ya de adulto. Ha trabajado, entre otros, con nombre ilustres como George Lynch, de Dokken, Trans Siberian Orchestra o los mismísimos Whitesnake de David Coverdale, donde fue llamado a filas como teclista y corista.
Finalmente, todo ese bagaje desembocó en que creara su propia banda para dar rienda suelta a sus propias canciones, y así, Jelusick, la banda, debutó en 2023 con ‘Follow the Blind Man’, y el pasado año vio la luz su segundo trabajo, ‘Apolitical Ectasy’, motivo de la actual gira que le trajo a Gasteiz (antes había pasado por Madrid y después de Euskadi iría a Burgos y Oviedo).
Jelusick
En formato cuarteto, Jelusick se mostró en la sala Urban como un grupo de mucho nivel, pese a la juventud de sus componentes. El batería Nick Nikolaev tocó insultantemente fácil lo que parecía realmente complicado, el bajista Luka Brodaric jugó y disfrutó con su bajo pasando del metal al funky con mucho talento, y la guitarra del rubio Ivan Keller no desentonó la compacta capacidad de la base rítmica. Una formación sin fisuras sobre la que la voz de Dino sonó de maravilla. Un vozarrón que se adapta a diferentes tesituras y que permite a la banda funcionar facturando hard, golpeando con metal pesado, dibujando líneas de funky y enamorando con baladas de corte clásico.
Además, puntualmente, Dino agarró el teclado aportando un matiz progresivo y mucha magia para dar todavía más matices al repertorio. Sonaron de maravilla en las iniciales “Jaws of Life” y “Power to the People” (como en el arranque de su último disco), pero todo no fue bueno, y se equivocaron parando el ritmo del bolo con un juego del vocal con el guitarra y luego con el batería que no tenía sentido, sobre todo colocado tan pronto en el set. Y solo otro tema después, al finalizar, el cantante dejó el escenario (le vimos incluso salir a la calle) y allí se quedaron los músicos, parecía que improvisando. Comienzo irregular.
Después, los posibles errores o dudas se disiparon, y Jelusick fluyó mejor, más seguros, demostrando todas sus virtudes como banda en temazos como “How Many Times”, la tremenda “Groove Central”, “The Great Divide”, “Fly High Again” o el cierre con “Seasons”, un tanto extraño como final por ser un medio tiempo.
Gran concierto, enorme banda y mucho potencial para unos Jelusick que llaman a la puerta de los grandes, pero les falta derribarla.
Nurcry
Antes, los madrileños Nurcry fueron los encargados de arrancar el concierto, como lo han hecho en todos los conciertos de la gira estatal de Jelusick. Es un grupo relativamente nuevo pero formado por músicos experimentados (de bandas como Nocturnia, Death & Legacy o Lethargus) que parecen tener mucha prisa: cuatro discos en otros tantos años, y el último, de título “IV”, además es doble.
Esa avalancha de composiciones y mucho trabajo en apenas un lustro lo resumieron en 45 minutos de actuación, en los que mostraron sus cartas, un power y heavy melódico y veloz cantado en castellano con reminiscencia a Saratoga o Warcry, principalmente.
En formato septeto, con hasta tres guitarristas, bajo, voz, batería y corista (a la que casi no se escuchaba), era de suponer que aquello no dejaría resquicio alguno en su sonido, pero por momentos no fue así, con temas en los que no sonaron del todo redondos, principalmente el trío de hachas.
El vocalista, Kike Fuentes, cantó poderoso y manejó bien al público, con tablas, aunque a menudo abandonó el escenario durante los solos, restando imagen al conjunto.
“Contra viento y sol”, “Grita”, la pegadiza “Enséñame a sentir” o “Cuestión de rock & roll” destacaron en el set, aunque, curiosamente, su único tema cantado en inglés, “Nuclear Goodbye” fue lo mejor, en una línea en la que quizá Nurcry podría profundizar en el futuro.
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