43 años después... Mazarrón vuelve a estar de fiesta con una noche de rock duro español. ¡Una nueva edición del Mazarock Fest!
Hace unos meses, se anunciaba el regreso del que fue uno de los precursores de todos los festivales de rock y metal en España, con una nueva edición dedicada, como siempre, a las bandas nacionales. Con Vicente “Mariskal” Romero y El Pirata como presentadores, el evento se convirtió desde el primer momento en una cita obligada para cualquier amante de los sonidos clásicos gracias a un cartel de altísimo nivel que, tras dos interesantes bandas locales, Malagente y Turbina, presentaba cuatro cabezas de cartel imprescindibles: Barón Rojo, Obús, Medina Azahara y Mägo de Oz. Lo mejor del rock nacional, al menos si hablamos de la historia de la escena heavy de este país.

En la noche del viernes 31 de julio, Mazarrón —pequeña y acogedora localidad costera al sur de Murcia— volvió a sacar del armario los pantalones de cuero y las tachuelas que llevaba tiempo sin lucir para transportar a un numeroso público (entre tres y cuatro mil personas) hasta la esencia más pura del rock en una noche mágica, dispuesta a revivir y seguir escribiendo la historia del rock nacional.

El Complejo Deportivo Mazarrón, dentro del ciclo Mares de Papel, resultó ser una ubicación perfecta para un evento de estas características: un escenario amplio y profesional, mucho espacio para recibir a miles de rockeros y una localización a las afueras del municipio que permitió prolongar la fiesta hasta bien entrada la madrugada.
Los precios populares de la cerveza, los refrescos y el merchandising oficial hicieron que la experiencia fuera todavía más agradable. Sin embargo, visto el enorme éxito de esta primera edición y la gran asistencia de público, esperamos que el próximo año, que según anunció un entusiasmado Mariskal probablemente se celebrará durante dos jornadas, la organización pueda mejorar algunos aspectos. Especialmente, sería recomendable aumentar el número de barras y puestos de comida para reducir las largas colas, tanto para conseguir una cerveza como para acceder a la zona de restauración.
Puntualmente, a las ocho de la tarde, fue El Pirata quien tomó primero el micrófono para dar la bienvenida a los asistentes antes de cedérselo a su viejo amigo y compañero Mariskal, que calentó el ambiente recordando los viejos tiempos y reivindicando la fuerza que sigue teniendo la música rock en España.
Entre el lanzamiento de regalos (CDs y revistas de La Heavy) y presentaciones épicas, ambos fueron alternándose sobre el escenario entre actuación y actuación, animando al público durante los cambios de montaje.
¡Larga vida, una vez más, al Mazarock! Ya estamos deseando volver en 2027.
Malagente
Malagente fueron los encargados de abrir la jornada de la mejor manera posible, con un rock progresivo de matices melancólicos y románticos. La presencia del Hammond, situado en primera línea y en el centro del escenario, aportó al sonido de la banda un marcado aroma setentero. El excelente nivel de todos los músicos marcó la diferencia, especialmente Vicente Roca, capaz de dominar el escenario mientras cantaba y se desenvolvía con soltura tras las teclas.
Aunque durante la elegante "No pienso volver a ver" las guitarras apenas se escucharon, los problemas de sonido fueron corregidos rápidamente y la banda pudo mostrar todo su potencial, cerrando su actuación con "Dirección prohibida" entre los aplausos de un público que ya se mostraba totalmente entregado.
Turbina
Con Turbina llegó un sonido mucho más moderno. Su impacto fue inmediato gracias a unas canciones cargadas de energía y al enorme despliegue físico de su cantante, que no bajó la intensidad ni un solo instante.
Con temas interpretados en inglés como "Wormhole" o "Shut Up", el cuarteto murciano dejó claras ciertas influencias de Héroes del Silencio, aunque llevadas a un terreno mucho más actual. La descarga sonora que salió de los amplificadores, culminada con "Green Machine", último tema del repertorio, fue perfecta para terminar de calentar al público antes de la llegada de los grandes nombres de la noche.
Barón Rojo
Llegaba el turno de Barón Rojo para que el festival entrara definitivamente en materia. Sin embargo, la histórica banda madrileña no vivió una de sus mejores noches. Ya fuera por un sonido poco limpio y preciso —la única actuación que sufrió este problema durante toda la velada, ya que antes y después la producción fue impecable— o por unas voces algo discretas, el concierto nunca terminó de despegar y el público respondió con cierta frialdad.
Tampoco ayudó una selección de canciones que podría haber arrancado con temas mucho más contundentes. Teniendo en cuenta que el grupo solo disponía de cuarenta minutos, parecía lógico apostar desde el primer instante por sus himnos inmortales. Sin embargo, los hermanos de Castro decidieron empezar con un perfil más contenido.
A pesar de los esfuerzos de un incansable Armando, su inseparable hermano Carlos pareció atravesar una noche complicada, y solo clásicos como "Larga vida al rock and roll" y "Resistiré" consiguieron levantar definitivamente el concierto.
Medina Azahara
El escaso tiempo de Barón Rojo y los problemas de sonido hacían presagiar lo peor para las siguientes actuaciones. Nada más lejos de la realidad. La actuación de Medina Azahara fue simplemente magistral.
La banda andaluza afronta actualmente su gira de despedida, y se nota que atraviesa un momento extraordinario.
Sobre el escenario ofrecieron un espectáculo magnífico, acompañado por imágenes proyectadas en la enorme pantalla LED del fondo y un repertorio repleto de los grandes éxitos que han marcado estos inolvidables cuarenta y cinco años de carrera.
La introducción ya fue emocionante gracias a un vídeo que repasaba la historia del grupo y preparaba al público para lo que estaba a punto de vivir.
Desde el primer momento quedó claro que el sonido era limpio y perfectamente equilibrado y que la banda mantiene una enorme compenetración y un nivel técnico sobresaliente.
Manuel Martínez desafía al paso del tiempo con una voz extraordinaria, mientras que sus compañeros disfrutan sobre el escenario demostrando todo su talento, especialmente Paco Ventura a la guitarra y Manuel Ibáñez a los teclados.
Con semejantes ingredientes era imposible no emocionarse. Canciones como "Junto a Lucía" o "Palabras de libertad" fueron coreadas por miles de personas, también gracias a que el propio Martínez dejó que el público asumiera gran parte de las voces. Más de una lágrima apareció durante la eterna "Córdoba" y también con la intensidad de "Necesito respirar" y "Todo tiene su fin”.
Solo cabe preguntarse cómo puede llegar el final para una banda que no muestra el menor síntoma de desgaste. Al contrario: Manuel estuvo sencillamente monumental tanto como cantante como en el papel de comunicador. La música de Medina Azahara sigue siendo absolutamente atemporal.

Mägo de Oz
Los auténticos cabezas de cartel de la noche. La banda más debatida, querida y criticada del rock español: Mägo de Oz. El grupo liderado por Txus recaló en Mazarrón dentro de la gira de presentación de su último trabajo, ‘Malicia, la noche de las brujas’. Aunque el repertorio fue más corto de lo habitual —aquí disponían de una hora y media—, ofrecieron un espectáculo de enorme nivel que conquistó por completo al público.
La apertura con la extensa canción que da título al nuevo álbum resultó muy efectiva, pero fue con la descomunal "Ríos de lágrimas" cuando el concierto explotó definitivamente. Entre composiciones recientes como "Abracadabra" o "El vals de las almas rotas" y clásicos imprescindibles como "El que quiera entender que entienda" y "La Costa del Silencio", la formación de diez músicos exhibió un talento realmente impresionante.
Especial mención merece Rafa Blas, autor de una interpretación vocal absolutamente espectacular, moviéndose con enorme facilidad incluso por los pasajes más complicados; la magnífica Xana Lavey, que dejó al público boquiabierto durante la emocionante "Mi cuerpo y yo nos dejamos de hablar"; y, por supuesto, Jorge Salán.
La presencia del guitarrista madrileño fue sencillamente deslumbrante. Su talento eleva el nivel de toda la banda. Conocíamos de sobra sus cualidades, pero cuando quedó solo sobre el escenario para ofrecer un solo memorable —entre guiños al blues y a Gary Moore, tocando con los ojos vendados o utilizando la guitarra como si fuera un teclado mientras sus compañeros Moha (que celebró su cumpleaños con una tarta aparecida por sorpresa) y Víctor de Andrés sostenían el instrumento— fuimos testigos de uno de los solos de guitarra más espectaculares de los últimos años.

Entre los momentos más memorables del concierto también hay que destacar la extensa y romántica "Hechizos, pócimas y brujería", la mágica "La danza del fuego" y la extraordinaria "La venganza de Gaia", ejecutada con absoluta precisión en todos sus cambios de ritmo y con un Rafa Blas nuevamente impecable.
El broche final no podía ser mejor: "Molinos de viento" y "Fiesta Pagana" hicieron saltar y cantar sin descanso a todo el recinto.
Muchos aficionados siguen vinculados sentimentalmente a la formación clásica de Mägo de Oz, la de finales de los noventa y comienzos de los dos mil. Sin embargo, hay que reconocer que, desde un punto de vista estrictamente técnico, esta es probablemente la mejor alineación de toda su historia. El espectáculo de Txus y compañía fue, sencillamente, extraordinario.
Obús
Sabíamos que Obús atraviesa un gran momento de forma, pero que fueran capaces de incendiar literalmente el festival empezando a las dos de la madrugada quizá parecía pedir demasiado. Nos equivocábamos.
Impulsados por esa inagotable energía heavy-rock que los caracteriza desde 1980, por un inmortal Fortu Sánchez, desatado como siempre sobre el escenario, y por una banda perfectamente cohesionada, los madrileños mantuvieron el nivel de intensidad al máximo hasta el último minuto.
Quien decidiera marcharse antes debido a la hora probablemente terminó arrepintiéndose al descubrir el concierto que se perdió. Si además tenemos en cuenta que todas las canciones de Obús funcionan de maravilla en directo, el resultado estaba garantizado.
"Necesito más" irrumpió con una fuerza demoledora, seguida inmediatamente por himnos como "El que más" y la poderosa "Te visitará la muerte”. El sonido era tan contundente que resultaba imposible permanecer inmóvil sin dejarse llevar por el inevitable headbanging.
"Juego sucio" volvió a golpear con la contundencia habitual y, ya en la recta final, mientras Fortu presentaba a sus compañeros dedicando unas palabras muy especiales a su inseparable Paco Laguna, las notas de "Dinero, dinero" fueron creciendo hasta poner el broche de oro a una actuación sólida como una roca.
Sánchez y compañía lo dieron absolutamente todo sobre el escenario y se ganaron una enorme ovación mientras se despedían del público de un festival que ha regresado por todo lo alto.
Nosotros ya contamos los días para volver dentro de doce meses. Porque Mazarrón es rock. Mejor dicho... ¡es Mazarock!
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