La última jornada de este 20º aniversario del Leyendas del Rock arrancó con esa mezcla agridulce de agotamiento físico y la firme voluntad de exprimir hasta el último acorde bajo un sol de justicia que encima en este último día casi alcanzaba los 40°C en el polideportivo de Villena.
El recinto se fue llenando poco a poco de miles de asistentes que, a pesar del cansancio acumulado de los días anteriores (puedes leer las crónicas de las jornadas anteriores aquí para el miércoles, en este enlace la del jueves y aquí la del viernes), se congregaban con energías renovadas frente a los escenarios para vivir la traca final de esta edición, la más exitosa de su historia, con más de 60.000 espectadores congregados a lo largo de sus cuatro jornadas.
Guilt Trip
Tras esa necesaria toma de contacto con el recinto, tocaba meterse de lleno en la primera gran descarga del día en el “Dave Mustaine Stage” con Guilt Trip. Los británicos dejaron claro desde el segundo cero a qué venían.
Sin florituras ni tiempos muertos, abrieron la veda de forma arrolladora con "One by One", enlazando casi sin respirar con "Sweet Dreams" y "Angel Eyes”. Un tridente inicial brutal que convirtió las primeras filas en una auténtica olla a presión y dejó patente la fuerza de su nuevo álbum editado este mismo año, ‘Armour of Angels’. metalcore y hardcore procedente de Manchester. Actualmente la formación la integran Jay Valentine (voz), Jak Maden (guitarra), Sam Baker (guitarra), Lily Kilcoyne (bajo) y Tom Aimson (batería).
Así, el núcleo duro de su actuación estuvo cimentado en su aplastante disco ‘Severance’, del cual llegaron a desgranar varios cortes, demostrando el peso y la confianza que tienen en este trabajo. Fue en ese momento cuando el vocalista Jay Valentine tomó la palabra para agradecer de corazón a todos su tiempo, su energía y su paciencia hasta ese instante, reconociendo lo mucho que significaba para ellos que el público estuviera allí apoyándolos.
Sin embargo, lejos de dar un respiro, reclamó que subieran la intensidad un poco más; pidió sin tapujos que la gente pasara la barrera, trepara por las cabezas y les diera a los guardias de seguridad un verdadero trabajo que hacer. De este modo, pidiendo a los asistentes que no tuvieran miedo, desató la locura presentando "Danger Kids”.
A esta explosión de adrenalina le siguieron los riffs de "Eyes Wide Shut", "Burn" y la homónima "Severance", manteniendo un ritmo frenético y pesado que no daba tregua a los cuellos de los presentes. La agresividad vocal y la contundencia de su base rítmica dominaron cada rincón del escenario, certificando su estatus dentro de la escena del hardcore metálico.
Encarando la recta final de su tiempo, la banda no bajó el pie del acelerador en ningún momento. "The Gates" y "No Love Lost" prepararon el terreno para soltar un cañonazo directo a la mandíbula con el tema homónimo "Guilt Trip", rescatado de su primer EP ‘Unrelenting Force’.
Para rematar la faena y exprimir las últimas gotas de sudor del público, cerraron de forma magistral con la crudeza de "Tearing Your Life Away" y una apoteósica "Thin Ice". Un repertorio de trallazos concisos y al pie que funcionaron como el despertador perfecto, dejando el listón altísimo y al público completamente enchufado para el resto de la jornada sabatina.
Death & Legacy
El escenario “New Rock” tembló desde sus cimientos cuando los zamoranos Death & Legacy irrumpieron para desatar su habitual tormenta de metal. Liderados por la arrolladora presencia y los guturales infernales de Hynphernia, la descarga comenzó sin concesiones tras una sugerente intro que dio paso directamente a la brutal contundencia de “Pray".
La formación, cimentada firmemente desde 2013, demostró sobre las tablas su maestría para fusionar las estructuras clásicas del género con la agresividad más moderna, encadenando riffs rompecuellos en "Dying Life" y "Start to Fall". En este arranque inicial ya quedó patente por qué la banda ha forjado una base tan sólida, capaz de hacer estallar las cervicales del público presente gracias al brillante contraste entre sus vibraciones extremas y las cuidadas voces limpias.
La segunda mitad del concierto elevó aún más las revoluciones para repasar lo mejor de su evolución sonora, con la madurez innegable que han alcanzado tras lanzamientos como ‘Inf3rno’ y su más reciente ‘D4rk Prophecies’. Una ráfaga imparable compuesta por "Salvation", "The Fallen" y "I Am Pain" golpeó sin piedad a los asistentes, seguida muy de cerca por el aluvión sónico de "Unnamed Shadow", "Infernal Tragedy" y “Damned".
Ya en el tramo definitivo de la actuación, la majestuosa "The Devourer of Light" preparó el terreno para el gran clímax final, permitiendo que un devastador "Hellfire" pusiera el broche de oro incendiario a una actuación memorable que reafirma su arrollador estado de forma en la escena nacional.
Eihwar
Tras la descarga de adrenalina pura, el ambiente cambió por completo para recibir una propuesta mucho más mística y oscura, no apta para todos los públicos por su original propuesta; es de esas bandas que amas u odias, sin término medio. Un mensaje en castellano (con alguna falta de ortografía evidente) en pantalla nos alertaba de lo que nos esperaba: “Bienvenidos a Eihwar, aquí los sueños toman forma en la realidad, los vikingos bebe un poco demasiado y tocan tecno”. Los sonidos de inspiración nórdica se apoderaron entonces del recinto con la irrupción de sólo un par de componentes, Asrunn (voz y tambores) y Mark (voz, tambores, guitarra, tagelharpa, percusión y programación).
La banda ya se ha ganado una buena base de fans con sólo tres actuaciones en la ciudad (la primera gratuita, en la fiesta de presentación del festival en 2024, la segunda en esa misma edición, y la presente). Así, el dúo nos sumergió en su particular universo abriendo su ritual con "Hugrheim" al grito de “¿estáis listos, Leyendas?”.
Sin romper el hechizo, su vocalista nos dijo: “¡Muy bien, sigamos adelante!”, al tiempo que nos animaba con los típicos “¡hey, hey, hey!” y enlazan rápidamente con la poderosa "Ragnarök" y "Nauðiz", marcando un intenso inicio que atrapó de inmediato la atención de los presentes.
La atmósfera se volvió aún más hipnótica cuando interpretaron su visión de "Sir Mannelig", el único corte que rescataron de su lanzamiento 'Viking War Trance', demostrando su gran capacidad para fusionar la tradición con unos ritmos verdaderamente pulsantes. Desgranaron cual himnos como "Skjaldmö" y "Valhalla", invitando a la audiencia a unirse a su particular festín de los dioses.
La contundencia y ese ambiente vikingo tan especial no decayó en ningún momento, empalmando con "The Forge" y manteniendo al respetable sumido en ese trance tan característico de su propuesta. Para cerrar este intenso pero compacto set de ocho temas, la banda invocó la furia guerrera recurriendo de nuevo al álbum 'Hugrheim' con la contundente "Berserkr", poniendo el broche de oro a una actuación magistral que aportó una muy agradecida dosis de paganismo a la tarde del festival.
Deicide
La blasfemia y la brutalidad pura y sin cortes se apoderó del escenario con la llegada de los veteranos Deicide, comandados por la siempre imponente y carismática figura de Glenn Benton, que regresaban al festival después de siete años. Fieles a su inquebrantable estilo, los de Florida desataron el averno desde el primer instante con un clásico ineludible de su disco 'Once Upon the Cross' (también sonaría el tema homónimo) como es "When Satan Rules His World", seguido muy de cerca por "Bastard of Christ" y la desgarradora "Carnage in the Temple of the Damned".
A lo largo de su aplastante bloque, la banda hizo gala de un sonido atronador, combinando a la perfección cortes de su trabajo más reciente 'Banished by Sin', como "Bury the Cross... With Your Christ" o "From Unknown Heights You Shall Fall", con auténticos pilares de la brutalidad extraídos del legendario 'Legion', destacando puyazos como "Behead the Prophet (No Lord Shall Live)" y "Holy Deception”.
El infierno no bajó de intensidad en la segunda mitad de su extenso y contundente repertorio de dieciséis temas. La voz profunda, monstruosa y de ultratumba de Benton resonó con firmeza en himnos del death metal como "Serpents of the Light", "Forever Hate You" y "Satan Spawn, the Caco-Daemon”.
La recta final fue un absoluto torbellino de violencia sónica diseñado para romper cervicales; tras arrollar con "Scars of the Crucifix", prepararon el terreno para la apoteosis que supuso la infaltable "Dead by Dawn" de su aclamado debut homónimo. Para cerrar el círculo y rematar una faena impía, culminaron de manera impecable con la abrasadora "Homage for Satan" de 'The Stench of Redemption', dejando claro por qué siguen siendo una institución incuestionable del metal extremo mundial.
Teniendo en cuenta que Benton no cumplió su promesa de quitarse la vida a los 33 años (la supuesta edad cuando murió Cristo) y el “angelito” de la cruz invertida en la frente ya ha cumplido recientemente 59, está claro que nos queda Deicide para rato.
Latzen
Coincidiendo en horario con la descarga extrema de los estadounidenses, y dado que no todos los asistentes comulgaban con el sonido death metal, el ambiente cambió radicalmente al gravitar hacia el tercer escenario. La carpa de New Rock se abarrotó de lo lindo, convirtiéndose con Latzen en un hervidor humano donde el aclamado metal en euskera triunfó por todo lo alto.
Los veteranos Latzen saltaron a las tablas dispuestos a arrasar, desatando la locura colectiva con circle pits constantes y un público entregado que se divirtió muchísimo de principio a fin, con Aitor Uriarte: guitarra y voz, Gorka Lazkano a la batería. Yerko Ortiz a la guitarra desde el pasado año y Joxe Azpitarte al bajo. La descarga arrancó con la fuerza arrolladora de "Txori txarrak", seguida sin respiro por la contundente "Memento mori" y la melodía envolvente de "Mezua hil aurretik”.
El calor del gentío no hizo más que subir con la interpretación de "Itsutu" y la pesada marcha de "Dogma", demostrando el gran momento de forma de la banda. El ritmo se mantuvo implacable con "Indarra" y el himno "Metal erasoa", haciendo que el recinto vibrara bajo una comunión perfecta entre músicos y seguidores.
Encarando la recta final de su actuación, el grupo nos regaló momentos de pura emoción con la sentida "Laztana" y la enérgica "Bat gehiago". Para rematar una faena triunfal que demostró la excelente salud del rock y metal de raíz vasca en el festival, rubricaron el show con la profundidad de "Lurra odolean" y el broche de oro definitivo de "Ze ingo xu", cerrando un bolo inolvidable que dejó claro que la alternativa en la tercera carpa fue todo un acierto absoluto.
Heaven Shall Burn
Otros que regresaban al Leyendas tras su éxito en 2014 eran Heaven Shall Burn, que dieron otra gran lección en el “Doro Pesch Stage” de brutalidad clásica, con su implacable maquinaria germana del deathcore y metalcore melódico, siendo una de las bandas más esperadas de la jornada.
Con la desgarradora voz de Marcus Bischoff al frente escupiendo cada estrofa con rabia inconmensurable, la dupla de guitarras formada por Maik Weichert y Alexander Dietz levantando un muro de riffs impenetrable, y la aplastante base rítmica cortesía del bajo de Eric Bischoff y la inagotable batería de Christian Bass, Heaven Shall Burn no dio opciones a la duda y pisó el acelerador a fondo desde el inicio con "Counterweight". Enlazaron sin piedad con "My Revocation of Compliance" y la siempre reivindicativa "Voice of the Voiceless”.
“¡Más alto! ¿Estáis con nosotros?”, nos grita Marcus con una contundencia que fue una constante incuestionable, repasando distintos pasajes de su discografía con cortes como "Godiva", "Confounder" y "Numbing the Pain", dejando a la audiencia exhausta pero sedienta de más, que n paraba de responder al ritmo de los clásicos circle pits.
El momento cumbre y más épico de su actuación llegó cuando los altavoces comenzaron a escupir la ya mítica introducción pregrabada "Awoken", que, como manda la tradición, desató la locura absoluta en la pista al empalmar con la arrolladora "Endzeit". A partir de ahí, el frenesí fue imparable.
Nos regalaron su celebrada versión del "Black Tears" de Edge of Sanity antes de enfocar la recta final basándose fuertemente en su álbum 'Of Truth & Sacrifice', disparando balazos incontestables como "Übermacht", la furiosa "A Whisper From Above", "March of Retribution" y "Thoughts and Prayers”.
Tras un brevísimo respiro, los alemanes regresaron a las tablas para rematarnos en el bis con "Corium" y el aplastante cierre definitivo que supuso "Tirpitz", coronando un apabullante set de catorce trallazos que dejó el campo de batalla de Villena humeante y confirmando, una vez más, que su directo es una garantía absoluta de destrucción controlada.
Hardline
En contraste con esa brutalidad y paralelamente al concierto de Heaven Shall Burn, aquí en el escenario “New Rock” se abrazaba la melodía con mayúsculas, con el turno de los incombustibles y míticos Hardline. Comandados por la eterna y portentosa voz del estadounidense Johnny Gioeli (vocalista también de Axel Rudi Pell), que sigue demostrando ser un auténtico torbellino de carisma sobre el escenario, la banda desprendió clase a raudales.
Perfectamente escudado por su solvente formación actual de origen italiano, donde brilla con luz propia el talento y la elegancia del gran Alessandro del Vecchio a los teclados, el grupo ofreció un set corto pero de exquisito hard rock. Con el emblemático telón de su mítico debut “Double Eclipse” ilustrando el escenario, arrancaron su actuación rebosantes de energía y actitud con la vibrante y potente "Rise Up", extraída de su fenomenal disco ‘Shout'.
Sin perder ni un ápice de gancho, viajaron rápidamente a su época más gloriosa para desatar la euforia generalizada con la adictiva e inconfundible "Dr. Love" del legendario 'Double Eclipse'. Nos hablan de que muchos planes se trastocaron por la mierda del Covid y que les llevó a estar inactivos una temporada, pero que aquí están, bromeando en que mucha gente presente no había nacido cuando salió su mencionado debut en 1992.
La emoción a flor de piel se apoderó del recinto cuando nos regalaron una bellísima y sentida interpretación de "When You Came Into My Life", magistral versión del clásico de Scorpions que han editado como single, incluida en su último álbum (y originalmente en el noventero ‘Pure Instinct’ de los germanos).
El hard rock más vigoroso y pegadizo volvió a tomar el mando con la tremenda "Danger Zone", impecable tema extraído del álbum 'Danger Zone'. La recta final fue un absoluto homenaje a su debut más laureado, concebido para el deleite absoluto de los presentes. Primero nos golpearon con la actitud chulesca y el ritmo arrollador de "Life's a Bitch" ('Double Eclipse'), para acto seguido ponernos a todos a cantar a pleno pulmón con la archiconocida, inmensa y coreadísima "Hot Cherie" (su brillante y popular versión del tema de Danny Spanos).
Como inmejorable fin de fiesta, se despidieron pisando el acelerador con la trepidante y marchosa "Rhythm From a Red Car", cerrando el círculo de nuevo con 'Double Eclipse' y demostrando que la llama de su hard rock sigue quemando con muchísima fuerza. Aunque han cancelado su próximo tour europeo por problemas de salud (hemos tenido suerte de que dejaran su periplo de festivales), sin duda Hardline facturaron un gran concierto, aunque eso sí, muy corto, con una carpa llena, donde fue una falta de respeto que no tocaran en algún escenario principal. Esperamos que se subsane la próxima vez que vuelvan.
Helloween
El colofón a esta edición del festival no podía ser otro que la esperadísima actuación en el “Dave Mustaine Stage” de la institución germana Helloween. La mastodóntica formación de siete integrantes tomó las tablas desatando la euforia general.
Con la inquebrantable dupla original formada por Michael Weikath a la guitarra y Markus Grosskopf al bajo marcando el pulso, secundados por el talento a las seis cuerdas de Sascha Gerstner y la apisonadora rítmica de Daniel Löble a la batería, la maquinaria se puso en marcha tras un espectacular video introductorio donde iban saliendo todos los álbumes de todas sus etapas (las proyecciones fueron espectaculares y dan un nuevo nivel a sus directos), arrancando de forma espectacular con "March of Time", extraída del mítico 'Keeper of the Seven Keys, Part II’.
El inigualable espectáculo vocal que supone ver compartir escenario a Michael Kiske y Andi Deris brilló con luz propia en la extensa y épica "The King for a 1000 Years" de 'Keeper of the Seven Keys: The Legacy', para luego desatar la locura colectiva con el himno imperecedero "Future World" de 'Keeper of the Seven Keys, Part I', coreadísimo y donde juguetean con el público, ilustrado con un robot en 3D en pantalla y un estallido de confeti espectacular.
El repertorio fluyó repleto de dinámicas fascinantes. Tras presentar su "This Is Tokyo" de su último álbum, 'Giants & Monsters’, y la afilada "We Burn" de su noventero y clásico 'The Time of the Oath' (con fogonazos de fuego haciendo honor al título), volvieron a la magia de sus primeros años con "Twilight of the Gods”. En medio, Andy nos recuerda cuando estuvieron hace justo diez años en otra edición, bromeando con que entonces no hacía tanto calor como esa noche.
Más tarde, el icónico Kai Hansen reclamó su legítimo lugar al frente del micrófono para inyectarnos pura velocidad y agresividad con la icónica "Ride the Sky", recordando la crudeza del legendario debut 'Walls of Jericho'. El viaje continuó navegando por su extenso catálogo con cortes como "Into the Sun", retomaron el pulso clásico con "Hey Lord!" de 'Better Than Raw', y volvieron a 'Giants & Monsters' de la mano de "Universe (Gravity for Hearts)”.
Tras un arrollador solo de batería a cargo de Löble, el recinto entero se unió en una sola voz para corear la mítica "I Want Out", con un nuevo estallido de confeti. La emoción bajó de revoluciones cuando Deris y Kiske se sientan (qué bien se llevan, se nota su hermandad) para interpretar "In the Middle of a Heartbeat" (en formato acústico, del disco 'Master of the Rings') y la sentidísima balada "A Tale That Wasn't Right", que ya sonó eléctrica y con la banda completa en su segunda parte.
Las guitarras afiladas volvieron de inmediato cuando Kai Hansen tomó nuevamente la voz principal para escupir la arrolladora "Heavy Metal (Is the Law)". Como guinda a este intenso tramo principal, nos regalaron la monumental y laberíntica "Halloween" (introducida en video por el mítico Guardián de las Siete Llaves), de los temas más extensos de la noche, y que fue coreada a pleno pulmón por todo el recinto.
Para los bises, los alemanes se guardaron la artillería más selecta. Volvieron a arrasar el recinto con "Eagle Fly Free" con Kiske al micro, levantando un mar de puños bajo la noche alicantina. Siguiendo el cuidado guion de su alternancia vocal, Andi Deris se quedó solo a los mandos para interpretar con su inconfundible carisma la siempre festiva “Power".
Llegamos al final con la imprescindible y divertida "Dr. Stein" y un fragmento final de la icónica “Keeper Of The Seven Keys”, con pirotecnia y confeti incluidos así como un gran número de “pelotas calabazas” gigantes (alguno incluso se llevó la suya a casa). Con la banda al completo saludando y despidiéndose de un público extasiado, su repertorio de veinte asaltos que coronó un sábado para la historia y ratificó a Helloween en el trono eterno del power metal.
Los tendremos de nuevo en la “competencia” (Rock Imperium) el próximo año. Cuento las horas.
Warcry
Para desatar la pasión de la parroquia nacional, era el momento de recibir a una de las formaciones más queridas de nuestra escena, y emblema indiscutible del Leyendas, habiendo estado en la mayoría de ediciones, no podían faltar en el 20º aniversario.
Con el incombustible y portentoso Víctor García al frente, demostrando por qué posee una de las voces más emblemáticas del país, los asturianos Warcry salieron a devorar el escenario. Arropados por la maestría y limpieza a las seis cuerdas del virtuoso Pablo García, la solidez infranqueable del bajista Roberto García, el ritmo arrollador de Rafael Yugueros destrozando los parches de la batería, y las elegantes y grandilocuentes atmósferas tejidas por el teclista Santi Novoa, el quinteto brilló con una fuerza imparable.
Tras una inmersiva intro, abrieron fuego con la triunfal y veloz "Alma de conquistador" del álbum 'Alfa', seguida casi sin aliento por la arrolladora "Nuevo mundo" y la siempre emotiva "Perdido", ambas joyas inmortales rescatadas de '¿Dónde está la luz?'. La intensidad no decayó lo más mínimo con la punzante y directa "Devorando el corazón" de 'Revolución', para luego regresar a 'Alfa' con la pasional y desgarradora "Ardo por dentro”.
A continuación, nos encogieron el alma con la conmovedora "Lo siento", preparando el terreno para adentrarnos de lleno en el fantástico 'Inmortal', del cual desgranaron la coreadísima y majestuosa "Siempre", junto a la portentosa y pesada "Huelo el miedo" (con su espectacular videoclip con Cristian Gálvez proyectado).
Uno de los instantes más mágicos y nostálgicos de la velada llegó cuando Victor bromea diciendo que sus compañeros tienen la amabilidad de ponerle a cantar canciones que compuso hace veinte años, como si el tiempo no pasara, y así, encaran un vibrante "Luz del norte / Alejandro / Señor", un fantástico medley de sus dos primeros discos que hizo enloquecer a los fans más veteranos (a modo personal, me encantó la interpretación, pero detesto esos popurrís, o la tocas entera o no lo hagas).
Siguiendo con la hoja de ruta del omnipresente 'Inmortal', nos deleitaron con la inmensamente pegadiza "Quiero oírte" y la épica y contundente "La maldición del templario".
La recta final del concierto fue un absoluto festín de himnos atemporales diseñados para dejarnos sin cuerdas vocales. Nos invitaron a navegar en aguas turbulentas con la legendaria y galopante "Capitán Lawrence" de 'El sello de los tiempos', para luego arrancarnos alguna que otra lágrima con la preciosa e infalible "El más triste adiós" ('La quinta esencia’).
Tuvieron también espacio para reivindicar su fantástico estado de forma actual descargando la poderosa "Solo sé" de su reciente 'Daimon'. El broche de oro, como no podía ser de otra manera, llegó con el himno intergeneracional "Tú mismo" ( de su segundo disco 'El sello de los tiempos') y la imprescindible, rebelde y gloriosa "Hoy gano yo" de su debut homónimo 'WarCry', toda una declaración de intenciones que cerró con una explosión de pirotecnia un show pletórico que dejó al público afónico y con los puños apuntando al cielo de Villena.
Están en plena forma, esperamos verlos el próximo año ya con el nuevo disco entre sus manos.
Ankhara
Para poner el broche de oro definitivo y cerrar a los grandes en esta jornada épica, los madrileños Ankhara tomaron el escenario dispuestos a arrasar con todo lo que quedaba en pie. Liderados por la grandísima e incombustible voz de Pacho Brea, que demostró seguir en un envidiable estado de forma, y apuntalados por la maestría y contundencia a la guitarra de Alberto Marín junto al mítico Cecilio Sánchez-Robles conformando una dupla letal a las seis cuerdas, la banda nos regaló un auténtico recital de puro heavy metal nacional.
Tras la habitual intro, la vertiginosa y legendaria "3:40", extraída de su aclamado debut 'Sombras del pasado’, empezó a sonar. “¡Somos Ankhara, de Madrid!” nos dice Brea. Sin dar un solo respiro a nuestras maltrechas cervicales, nos asestaron un golpe de pura rabia melódica con la espectacular "Sueña", perteneciente a su potente álbum de regreso, ‘Sinergia'.
En un primer momento, Alberto Marín presenta a Pacho Brea elogiándolo públicamente como una de las mejores voces de España. Acto seguido, Pacho Brea toma la palabra para interactuar con los asistentes, animándolos y comprobando su nivel de entusiasmo a pesar de lo avanzado de la velada.
Tras pedir un aplauso, el vocalista reconoce abiertamente el cansancio acumulado de los asistentes tras soportar varios días de intenso calor y presenciar la actuación de múltiples bandas, por lo que les solicita un último esfuerzo de energía para culminar la noche de manera espectacular.
De este modo, el idilio con sus clásicos continuó de la mano de la siempre celebrada "Un paso más" ('Sombras del pasado'), para luego transportarnos de un plumazo al año 2000 con la punzante y certera "Demasiado tarde", toda una joya de su segundo trabajo 'Dueño del tiempo’.
El grupo destilaba actitud a raudales y lo demostró intercalando más cañonazos modernos de 'Sinergia', disparando a quemarropa la pesada "Tu verdad" (donde colaboró el mismísimo Ralf Scheepers de Primal Fear en su versión de estudio) y esa auténtica declaración de intenciones que es la invencible "Sigo en pie”.
La comunión con el público era absoluta cuando atacaron la emotiva y desgarradora "No digas nunca", volviendo a reivindicar la magia intacta de 'Sombras del pasado'. Tras este derroche de pasión en directo, la intensidad alcanzó su cota máxima al interpretar la preciosa e infalible "Océanos de lágrimas", un himno atemporal de 'Dueño del tiempo' que puso la piel de gallina a todos los presentes.
La traca final fue, sencillamente, un viaje directo a los gloriosos cimientos de la banda. Echaron el resto basándose íntegramente en 'Sombras del pasado', arrollando primero con la trepidante y pegadiza "No mires atrás", seguida de la épica y majestuosa "Hasta el fin", que sonó como un auténtico cañón.
Para rematar la hazaña y dejar nuestros corazones llenos de puro metal, se despidieron por todo lo alto con la imprescindible y siempre mágica "Acordes mágicos”. Un cierre soberbio y rotundo que puso el punto final perfecto para despedir a otros grandes en un festival inolvidable.
Leyendas del Rock… ¡nos vemos el año que viene en la 21º edición!
Comencé a colaborar en “La Heavy” (cuando se llamaba “Heavy Rock”) y en su hermana gemela, “Kerrang!” (edición española), a finales de los 90, retomándolo en el nuevo milenio también en MariskalRock.com. También he escrito en el diario ABC y en publicaciones locales como “Siete Días Yecla”, además de haber trabajado durante un tiempo en el Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de mi querida Yecla. Tengo un blog, Brotando Music, donde podréis encontrar poco a poco los enlaces de todo el material que publico aquí, así como nuevo contenido inédito. Entre mis próximos planes está escribir un par de libros, uno de ellos sobre una de mis bandas favoritas.
Actualmente vivo en Yecla, aunque Alicante, Madrid, Murcia, Valencia… son ciudades también muy importantes para mí, por diferentes motivos. ¡Nos vemos en los conciertos… y que brote la buena música!
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