Tras el enorme éxito de la jornada inaugural de Leyendas del Rock (tienes aquí la crónica), amanecimos con la adrenalina intacta y listos para afrontar el intenso jueves que teníamos por delante. Uno ya tiene claro que en este tipo de maratones la clave está en saber dosificar la energía, aunque la pasión por la música en directo siga quemando por dentro con la misma intensidad de siempre. Bien pertrechados, nos plantamos de nuevo en el recinto de Villena desde las primeras horas de la tarde dispuestos a sudar la camiseta. Nos aguardaba una jornada verdaderamente ecléctica y exigente, marcada de antemano por un sol implacable y temperaturas que superaban los 35°C, pero también por un cartel que prometía emociones fortísimas.
Creeper
El "Doro Pesch Stage" se tiñó de dramatismo y estética gótica para recibir a Creeper, una de las formaciones más sugerentes y teatrales de la escena británica actual. La banda de Southampton, célebre tanto por su sonido impredecible como por sus giros conceptuales, apareció en escena encabezada por el carismático Will Gould (desplegando su alter ego William von Ghould con un parche en el ojo) a la voz principal.
Flanqueándolo en este aquelarre sonoro figuraban Ian Miles a la guitarra y coros, Lawrie Pattison a las seis cuerdas, las profundas líneas de bajo marcadas por Sean Scott, el contundente ritmo a los parches de Jake Fogarty y la versatilidad de Hannah Greenwood, magistral a los teclados, el violín y arropando en las segundas voces. El concierto despegó con el dramatismo de "Mistress of Death", convirtiendo de inmediato el lugar en una bacanal de melancolía y energía desbordante.
Sin dar tregua, el sexteto encadenó la furiosa "Blood Magick (It's A Ritual)", para después saludar: "¡Cómo estáis ahí fuera! Directamente desde el infierno, somos Creeper, y esto se llama “Lovers Led Astray”", nos grita su líder. Continuaron con la grandiosa "Headstones", coreada de principio a fin por los seguidores congregados a primera hora de la tarde.
La compenetración del conjunto lució impecable al encarar "Prey For The Night" y "Razor Wire", donde el contraste vocal entre Gould y Greenwood aportó un matiz elegante y adictivo. El despliegue de punk gótico continuó ganando intensidad al sonar la enérgica "The Crimson Bride", dando paso a la emotiva "Chapel Gates”.
En el tramo final, Creeper volvió a hacer gala de su solidez ejecutando la oscuridad envolvente de "Parasite". Como colofón a cincuenta minutos de catarsis y pura teatralidad, la formación cerró su paso por Villena por todo lo alto con los tintes de rock vampírico de la desgarradora "Cry To Heaven", dejando una impronta imborrable. Sin duda, fueron una de las sorpresas del día; aunque comenzaron con poco público, a medida que avanzó el recital fueron captando a más gente atraída por sus pegajosas melodías.
Ekyrian
La carpa del "New Rock Stage" se preparaba para recibir a una de las agrupaciones más queridas de nuestro folk metal, Ekyrian. Jorge a la voz, Ibai y Fran a las guitarras, Robsthor al bajo, Aitor a la flauta travesera y whistle, Nuria al violín, Miguel a los teclados y acordeón, y Giorgio a la batería tomaron las tablas para ofrecer una descarga festiva y llena de matices, luciendo su vistosa estética pirata.
El octeto arrancó golpeando de frente con su himno homónimo "Ekyrian", respaldado por una gran base de fans. Durante la animada “Alza la vista” (de 'Más Allá de la Tempestad'), el público empezó a remar sentado en el suelo, protagonizando un momentazo. Tras comentar lo unidos que se sienten al festival, interpretaron la enérgica “Valor”.
No faltó su clásico "Kaguya", conectando rápidamente con los asistentes que no pararon de bailar y divertirse. Su acelerada versión de “Colores en el viento” de la película “Mulán” fue muy bien recibida, seguida de temas como “Volverte a soñar”, “La danza de los muertos” y “El Alquimista”, demostrando variedad de dinámicas y un tremendo empaque en directo.
Contaron con Marina Sweet de Xeria como invitada y, para rematar la faena, cerraron con "El Rey Blanco" y “La balada de Wilfred el enano”, celebradísimas por su grandísima horda de fans. Un final redondo y directo que dejó claro el excelente estado de forma del conjunto y su capacidad para convertir cualquier concierto en una auténtica fiesta.
Mushroomhead
La veterana formación estadounidense Mushroomhead, nacida en 1993 en Cleveland (Ohio), trajo su inconfundible propuesta de heavy metal vanguardista. Conocidos por su imaginería inspirada en el cine de terror, demostraron que su imponente teatralidad, que suele brillar en recintos cerrados, también funciona a la perfección a plena luz del día.
Capitaneados por Steve "Skinny" Felton —quien ejerce de percusionista de agua, teclista, DJ, diseñador visual y único miembro constante— dejaron claras sus intenciones de inmediato: un provocador telón de fondo con un inmenso "Fuck You" daba la bienvenida. El asalto sonoro arrancó sin contemplaciones con "Eye To Eye", enlazada velozmente con la crudeza de "Fall In Line" y "Our Apologies", sumergiendo a los asistentes en su caótico universo.
Tras arrasar con la industrial "Qwerty", llegó la celebrada "Sun Doesn't Rise". En este punto, bajaron las revoluciones para agradecer a la marea de "hermosos y jodidos metaleros" el haber salido de casa para compartir música en directo. Haciendo alusión al calor asfixiante, animaron al recinto a saltar y entregarse, a lo que el respetable respondió al instante.
El repertorio continuó implacable con "Solitarie", "The Heresy", "Madness Within" y “Prepackaged", donde la percusión con agua lució espectacular. En la recta final, sorprendieron con una oscura e hipnótica versión del clásico de Prince, "When Doves Cry". A continuación, la apisonadora de "1200" preparó el terreno para un cierre épico, aderezado con un nostálgico guiño al incombustible "War Pigs" de Black Sabbath.
Como colofón definitivo a esta catarsis colectiva, despidieron su set fusionando magistralmente la atmósfera opresiva de "Empty Spaces" de Pink Floyd con el poderío de su propio clásico "Born Of Desire". Una actuación memorable.
Northlane
Los australianos Northlane irrumpieron en el escenario "Doro Pesch" demostrando por qué son uno de los grandes referentes del metalcore moderno. Con la apabullante versatilidad de Marcus Bridge a las voces, la contundencia de Nic Pettersen en la batería, y el intrincado muro de cuerdas y secuencias orquestado por Josh Smith y Jon Deiley, la banda no dio tregua.
El recital arrancó con "Goliath" sonando a modo de introducción, para estallar acto seguido con la ejecución de "4D" y "Evian". Bridge agradeció la asistencia en una jornada tan calurosa y bromeó diciendo que, gracias a la densa nubosidad y sombra que por fin daba un respiro, no había excusa para quedarse quietos. Justo después detonaron los acordes de la aclamada "Bloodline". A partir de ahí, el repertorio fue un recorrido intenso y milimétricamente equilibrado, combinando atmósferas electrónicas y riffs aplastantes.
Sonaron cortes recientes como "Dante" e himnos como "Cypher", "Carbonized" y "Talking Heads". Uno de los puntos álgidos y más exigentes llegó con el arrollador medley que entrelazó "Worldeater", "Dispossession", "Jinn" y "Solar", dejando claro el absoluto dominio escénico del cuarteto. La agresividad no decayó, atrapando a los asistentes con trallazos como "CUT_it" y "Welcome to the Industry". Como broche de oro, "Clockwork" confirmó que la maquinaria australiana sigue en un estado excepcional.
Lándevir

El "New Rock Stage" recibió mientras tanto a Lándevir. Liderados por un inmenso Jose Mancheño a la voz, la banda alicantina apostó fuerte de inicio con temas como “Recuerdos” y “El espíritu del viento”. Tras mostrarse encantados de celebrar sus 25 años de historia con el público, rescataron la emblemática “Deuda eterna”.
Emprendieron entonces un viaje en el tiempo con el medio tiempo “Tu voz”, generando divertidos pero no agresivos walls of death entre los asistentes. Contaron con Rosalía Sairem como cantante invitada, brillando también la virtuosa violinista Sara Ember, con la que contaron en todo el concierto.

La conexión con la audiencia fue total, logrando Mancheño que todos se agacharan al unísono al final del concierto y triunfando con himnos como “El mañana ya vendrá”. Aunque tuvieron que recortar su repertorio por falta de tiempo, dieron otro gran concierto, demostrando que merecen dar el salto a los escenarios principales como baluarte intocable de nuestro hard rock celta.
Dark Tranquillity
Con el sol dando una tregua pero manteniendo una temperatura considerable, el "Dave Mustaine Stage" se engalanó para recibir a la auténtica realeza del death metal melódico. Dark Tranquillity, pioneros del sonido de Gotemburgo, irrumpieron con su elegancia innata.
Resulta inevitable recordar aquella mítica anécdota de sus inicios cuando Mikael Stanne grabó las voces del primer disco de In Flames mientras que Anders Fridén hizo lo propio en el debut de Dark Tranquillity. Hoy, con un Stanne pletórico ejerciendo de maestro de ceremonias, la maquinaria sueca demostró una forma envidiable. Las inconfundibles atmósferas de Martin Brändström a los teclados y la letal dupla guitarrera formada por Johan Reinholdz y Peter Lyse Karmark encontraron un soporte granítico en Christian Jansson al bajo y Joakim Strandberg Nilsson a la batería.
Abrieron fuego con "The Wonders at Your Feet". El repertorio fue una lección de equilibrio, navegando por las diferentes eras del combo sin conceder respiro. Tras la rotunda "Hours Passed in Exile", sacaron a relucir músculo con "Unforgivable" y "Not Nothing", dejando patente que el material de su reciente ‘Endtime Signals’ posee la misma pegada que sus clásicos.
La comunión fue absoluta con himnos envolventes como "Atoma", acelerando luego con la crudeza de "Nothing to No One" y la aplastante "The New Build". Tampoco faltaron dosis de melancolía agresiva en "Cathode Ray Sunshine" y "Terminus (Where Death Is Most Alive)”.
En el último tercio, dispararon al corazón de sus seguidores más veteranos con "Punish My Heaven", desatando feroces circle pits. Un carismático Stanne se maravilló de que una canción con treinta y dos años de antigüedad siguiera golpeando tan bien en directo. Acto seguido enlazaron la contundencia moderna de "Phantom Days" con el estallido colectivo de "Lost to Apathy”.
Finalmente, pusieron el broche de oro con la insustituible "Misery's Crown", rubricando un directo monumental y reafirmando por qué siguen ocupando el trono del metal sueco.
Godsmack
El "Doro Pesch Stage" se disponía a vivir una de las descargas más esperadas de la velada. Godsmack desembarcaba inmerso en una etapa de reestructuración tras la salida de Tony Rombola y Shannon Larkin. Lejos de resentirse, la alineación actual lució como una apisonadora: el incombustible Sully Erna al frente, Robbie Merrill al bajo, Sam Bam Koltun a la guitarra y, muy especialmente, la espectacular incorporación de Mike Mangini (ex-batería de Dream Theater), cuya desbordante técnica insufló un empaque monumental al show.
Comenzar con "When Legends Rise" supuso un guiño acertadísimo al propio festival, resurgiendo el metal alternativo con fuerza. El cuarteto no dio tregua, enlazando "You and I" con la rabiosa "Cryin' Like a Bitch!!" y "Straight Out of Line”.
La multitud respondió botando sin cesar mientras Erna imponía su característica voz rasgada en "Awake". Hubo un emotivo momento de comunión cuando Sully, que estuvo muy simpático, se dirigió a los asistentes para agradecer la espera y prometer un pronto regreso, atreviéndose incluso a felicitar a España por ser campeona del mundo en español.
La intensidad continuó en ascenso con "Surrender", la vertiginosa "1000hp" y la contundencia de "Speak", preparando el terreno para la densidad tribal de "Voodoo". Tras este corte llegó la mítica batalla de tambores, donde Erna se midió cara a cara con Mangini, acompañados por cameos de “Back In Black” de AC/DC, “Walk This Way” de Aerosmith y “Enter Sandman” de Metallica; fue un doble solo de batería espectacular, quizás el mejor que se ha visto nunca en el festival.
El bloque regular cerró con "Whatever", celebradísima. Para los bises, pisaron el acelerador con "Bulletproof", dejando el himno intergeneracional "I Stand Alone" para provocar un seísmo final. Godsmack firmó una actuación soberbia y musculosa.
Arch Enemy
Con la noche plenamente asentada, el "Dave Mustaine Stage" congregó a una multitud impaciente. La expectación era máxima: tras la salida de Alissa White-Gluz a finales de 2025, el planeta metalero tenía los ojos puestos en Arch Enemy. La incógnita se despejó cuando cayó el telón rojo con el lema “Fucking Metal”.
Tras sonar "Ace of Spades" de Motörhead como intro, la banda salió a degüello encabezada por su nueva vocalista, Lauren Hart (ex de Once Human), quien con "Yesterday Is Dead and Gone" disipó cualquier duda a base de rugidos viscerales. Flanqueada por la inconfundible clase de Michael Amott, la destreza de Joey Concepcion a las guitarras, el bajo de Sharlee D'Angelo y la batería de Daniel Erlandsson, el quinteto enlazó sin piedad "The World Is Yours" y la clásica “Ravenous".
El set continuó siendo un despliegue inapelable de técnica con el himno "War Eternal", arremetiendo luego con la furia de "Blood Dynasty" y la pesadez de "My Apocalypse". En ese instante, Lauren Hart se presentó oficialmente, recibiendo una tremenda ovación. Con los ánimos por las nubes, la esperada "To the Last Breath" sonó atronadora.
Sin conceder descanso, encadenaron "Under Black Flags We March", "The Eagle Flies Alone" y la noventera "Bury Me an Angel". A continuación asestaron "No Gods, No Masters", culminando el bloque principal con la majestuosidad de "We Will Rise”.
El remate llegó en los bises: la instrumental "Snow Bound", con un solo de guitarra espectacular, sirvió en bandeja de plata el estallido colectivo con "Nemesis", desatando los circle pits más salvajes de la madrugada. Arch Enemy completó un concierto triunfal donde Hart superó la reválida con nota sobresaliente.
dArtagnan
Llegamos al final de la jornada y el escenario principal se engalanó para recibir a una de las formaciones más festivas del panorama folk europeo. Si el año pasado el debut de dArtagnan fue una de las grandes sorpresas, en esta ocasión los alemanes venían dispuestos a demostrar que aquello no fue casualidad.
Pisaron las tablas con mucha fuerza ante una enorme multitud, confirmando su innegable crecimiento. Bautizados en honor al célebre espadachín de Alejandro Dumas, el grupo ha sabido acuñar su propio subgénero: el Musketier-Rock.
Liderados por el carismático Benjamin Metzner y el guitarrista Tim Bernard (ambos vinculados a Feuerschwanz), arrancaron metiéndose a los asistentes en el bolsillo: "¡Hola Leyendas! Somos la corte real de los mosqueteros de Alemania. Yo soy Ben... y mis amigos en España me llaman Benito", nos dijo, ante el descojone general del público.
El sexteto comenzó a lo grande con "Ruf der Freiheit" y lo cierto es que la maquinaria germana sonó perfectamente engrasada con Gustavo Strauss al violín, Haiko Heinz a la guitarra, Sebastian Baumann al bajo y Matthias Böhm a la batería. Juntos empalmaron la vibrante "Feuer & Flamme". Tras animar a montar una fiesta épica, descolocaron al respetable con su peculiar adaptación folk del "Wake Me Up" de Avicii.
La intensidad festiva dio paso a la balada "My Love's In Germany", cediendo luego el testigo a la épica de "Helden X Hymnen", "Herzblut" y "Farewell". La gran sorpresa de la velada llegó en forma de tributo a la añorada Bonnie Tyler con una cañera versión de "Holding Out For A Hero”.
El punto de ebullición definitivo estalló con sus clásicas canciones de taberna, desatando un jolgorio sin precedentes con "Trink mein Freund" y la indispensable "Was wollen wir trinken". En la recta final, "Westwind" mantuvo a la audiencia entregada antes de rematar con otro fantástico cover de Avicii: "Hey Brother”.
El broche de oro lo puso "Mosqueteros", un guiño inmejorable a sus seguidores hispanohablantes, teniendo menciones para Rafa Blas de Mägo de Oz, que colaboró en la grabación del exitoso single.
A modo de despedida, la banda se retiró victoriosa bajo una ovación atronadora, consagrándose como una de las realidades más divertidas de la escena actual. Uno para todos, y todos con el Leyendas. ¡Seguimos!
Comencé a colaborar en “La Heavy” (cuando se llamaba “Heavy Rock”) y en su hermana gemela, “Kerrang!” (edición española), a finales de los 90, retomándolo en el nuevo milenio también en MariskalRock.com. También he escrito en el diario ABC y en publicaciones locales como “Siete Días Yecla”, además de haber trabajado durante un tiempo en el Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de mi querida Yecla. Tengo un blog, Brotando Music, donde podréis encontrar poco a poco los enlaces de todo el material que publico aquí, así como nuevo contenido inédito. Entre mis próximos planes está escribir un par de libros, uno de ellos sobre una de mis bandas favoritas.
Actualmente vivo en Yecla, aunque Alicante, Madrid, Murcia, Valencia… son ciudades también muy importantes para mí, por diferentes motivos. ¡Nos vemos en los conciertos… y que brote la buena música!
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