En sus discos demuestran fehacientemente que no es solo una banda más, sino que tienen algo para trascender por encima de la mayoría. Ese nervio, esa acidez, esa vehemencia conjugadas en canciones de las que golpean primero y convencen al instante, a caballo entre el rock urbano peleón de Barricada y la efervescencia grosa y pesada de Koma, hacen de El Hombre del Saco una banda a tener en cuenta desde el minuto uno. Y para blindar su categoría, esgrimen un directo incontestable que volvimos a disfrutar en la sala La Trinchera de Vallecas, sita en el acogedor y fenomenal Mercado de Nueva Numancia.
Abrieron la lata, procedentes de Murcia, Veladura, con un rock urbano de raíz y desmaquillado en el que sobresalen los interesantes movimientos de guitarras dobladas y en el que prima lo que sale de las entrañas, de los rincones más polvorientos del alma, sobre la sofisticación.

Con canciones como “Háblame”, “Dispara” o “Entretanto”, completaron un concierto en el que cercanía y cierta aura melancólica –solo en las canciones, no en su afable actitud ante el respetable– fueron tónica general. Hay en ellos margen de mejora, especialmente en el desempeño vocal, que no terminaba de comulgar con la tonalidad de los temas, pero tienen mimbres para avanzar con paso firme.
El Hombre del Saco

Una marcha de semana santa fue la intro elegida por El Hombre del Saco para acompañar su subida al escenario. Y claro, después de ella solo podía sonar una frase por parte del Tío Charlie, cantante y guitarrista, para dar comienzo al concierto: “Confiesa tus pecados”. Arrancaron con su habitual contraste entre momentos sinuosos y oscuros, y pasajes que rompen en un rock agreste y explosivo de la mano de “A la cara”, a la que sucedió “La venganza del payaso”.

Fue momento entonces para que el frontman de la banda presentase al nuevo batería, Maximiliano Guzmán, quien con tan solo tres ensayos a sus espaldas había debutado el día anterior en tierras navarras y tuvo su puesta de largo a mayor escala en el Valle del Kas. “Ayer lo sacamos un poco de la caja y hoy es el unboxing completo”, comentó Charlie sobre un percusionista de indubitable pegada que demostró su enorme implicación de principio a fin, ayudado por un atril.

“Las noches como más se disfrutan es con pesadillas”, manifestó luego el cantante y guitarrista para dar paso a “Pesadillas”, uno de los cortes que mejor se desenvuelven en vivo. Nos llevó directos a un apogeo del concierto que continuó con “Reconócelo”, una de esas canciones para desquitarse, empoderarse y purgarse de la cargazón que ciertos elementos hostiles de la sociedad nos inoculan, y “Como las balas”, el himno con el que inauguran su segundo y último álbum, ‘Malas compañías’, cuyo videoclip es de visionado obligatorio.
Sonaba robusto y contundente el bajo de Juan Gascón durante todo el concierto, dotando de una irrompible red de soporte a la guitarra de Charlie, y así quedó de relieve en “Es un secreto” y la genial “Orden en la sala”, con esa frase que todos podemos hacer nuestra de vez en cuando: “Tanta mala hostia y no me sirve para nada”. Antes de ella, Charlie nos dio un consejo que, según está el patio, podría tener más enjundia de la que parece: “Cuando os pongáis ante un juez, siempre negadlo todo”.

Empeñados en avivar al máximo el ánimo del público, injustamente escaso para la entidad del concierto (ya se sabe que en Madrid por estas fechas la cosa pega un bajón), nos metieron en contexto y animaron el cotarro antes de “Pobre niña mentirosa”, acentuando después el desahogo con “Fariseo”, para después regresar a su primer álbum, ‘Basado en hechos reales’, de la mano de “Dime corazón” y “Domestícame”, en la que echamos en falta que sacaran el inquietante oso de peluche que ya se ha convertido en la mascota oficiosa del conjunto. ¿Por qué no lo subirán al escenario?

Tirando de sentido del humor y memoria histórica folclórica a partes iguales, despidieron la actuación, previa presentación de sus integrantes y en buena onda con los presentes, incluida la banda que inauguró la velada, con “Lo siento mi amor”, versión muy suya de la original de Rocío Jurado.
Iker Piedrafita (Dikers), Alfredo Piedrafita (Barricada), Kutxi Romero (Marea), Félix Lasa (Leize), Gato Ventura, Miguel Leoz (Flitter)… Todos ellos se prestaron a participar en el último álbum de El Hombre del Saco y por algo será.
Su garra, intensidad y presencia en vivo no hacen, concierto tras concierto, sino confirmar que, si el oscuro personaje que les presta nombre viene a por nosotros, mejor subyugarnos y entregarnos a su voluntad. No habrá arrepentimientos.
Empecé a respirar rock desde niño, mi primer programa de radio lo hice con quince años y a los dieciséis monté una web. Comencé a escribir en MariskalRock, La Heavy y Kerrang en 2006, y en 2008 di el pistoletazo de salida a El Drakkar en MariskalRock Radio, que años después se transformaría en La Hora Argonauta. También presento festivales y pongo musiquita en sitios.
Mi vida está en Madrid, pero parte de mi corazón está en Castrocalbón (León) y en Oslo (Noruega).
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