Al igual que Janick Gers hace poco (que también llegaba a la misma mágica cifra de edad), es interesante homenajear los 69 años que cumple el “segundo” guitarrista en importancia de Iron Maiden. Cuestión siempre debatible para los puristas, y tal vez también para los neófitos: a nivel histórico, lo es. Eso sí, compartiendo siempre liderazgo como espada principal con Dave Murray, al menos por antigüedad. Dicho esto, en realidad hace mucho que Adrian Smith es el guitarrista con más galones del mítico grupo británico. Y como tal, era impepinable para David Esquitino abordar su importancia, compositiva y personal, en su carrera musical y en la historia del rock duro. Lo hacemos aportando uno más de nuestros siempre atractivos artículos sobre “La Doncella de Hierro”, y aprovechamos por extensión para felicitar los 69 años que cumple el icónico músico. ¡Felicidades, amigo, y al lío!
Nacido en Hackney pero criado en Clapton (ambos son barrios, o distritos, de Londres), Adrian Frederick Smith fue compañero de colegio de Dave Murray… y amigos desde que eran adolescentes. De todos modos, sobre la vida y milagros del artista ya publicamos un completo e interesante artículo con motivo de su 60º cumpleaños entonces, repasando su trayectoria, bandas (previas e intermedias… a las que tendríamos que añadir ahora sus ya dos discos junto a Richie Kotzen) y carrera en sí.
Además, para quien quiera saber mucho más, hay hasta una biografía completa del guitarrista, que salió tras el Covid y se llama “Monster of River & Rock: My life as Iron Maiden´s Compulsive Angler” (haciendo un guiño en título y portada a su conocida afición por la pesca). También hemos hablado en otros documentos de muchas historias relacionadas, por ejemplo con las guitarras que ha usado Adrian a lo largo del tiempo (sobre todo Jackson, firma de que la que es endorser hace muchos años, tras los problemas de afinación de sus primeras Les Paul), y otras tantas curiosidades más.
Utilizamos una de las que más nos atañe de manera directa para empezar hoy, ¡porque incluso compuso un tema para Obús! Fue en el 84, en los tiempos de Ibiza, aunque el contacto fue en Madrid, con Iron Maiden entonces en una de sus primeras giras en nuestro país. El tema en cuestión era aquel, no glorioso pero sí interesante, “Alguien” (proveniente de las maquetas de Urchin, las cosas como son, de los primeros tiempos del guitarrista, y por eso suena tan NWOBHM), como nos contaba él mismo en esta entrevista reciente. A modo casi de intro musical para el artículo, permitirnos comenzar con esta “rareza”… o no tanto, ok, pero que quizás no todo el mundo conozca.
Escuchada la primera curiosidad, es el momento de rememorar a grandes rasgos la historia de Adrian Smith con Iron Maiden, en este caso a través de sus mejores y más populares canciones compuestas y grabadas a lo largo de los años. Eso sí, permitidnos incluir también alguna “cana al aire” fuera de su banda madre, como ahora veremos. Recordemos primero que entra en Iron Maiden a finales de 1980, en sustitución de Dennis Stratton, que estuvo haciéndole “ojitos de más” a Kiss durante las pocas fechas europeas que compartieron ambas bandas entonces.
Como podemos imaginar, fue un detalle que no gustó nada a Steve Harris, con lo que volvieron a guiñarle el ojo al jovenzuelo de Adrian, que ya rechazó un año antes unirse al grupo, pero esta vez dijo que sí, viendo que Maiden iban para arriba como un tiro y sus Urchin no terminaban de arrancar. De hecho, entra para la segunda parte de la gira de presentación del primer LP, estrenándose en una actuación en directo pero para la televisión alemana, y justo antes de volver al Reino Unido para acometer la primera gira de Maiden allí ya como cabezas de cartel.
1. “The Prisoner” (Iron Maiden, ’The Number of the Beast’, 1982)
Muy poco después entrarían a grabar ‘Killers’ (1981), pero Adrian no comienza a componer para Maiden hasta el disco siguiente, ya para ‘The Number of The Beast’ (1982). En la actualidad se mantiene como uno de los principales compositores de la banda, tanto de la mano de su compañero, y “partner in crime”, Bruce Dickinson como (más o menos) en solitario, o con el jefe Harris.
Así, uno de los primeros temas que compone Adrian para Maiden es “The Prisoner”, junto a su compañero habitual (de composición, pero también de juergas en aquellos primeros años), un “Bruce Bruce” ya sin bigote. La canción tiene como trasfondo una popular serie británica clásica del mismo nombre, y la mítica intro vocal está grabada por el actor principal de la misma, Patrick McGoohan, aunque con reticencias. ¿La escuchamos?
Y desde entonces hasta hoy, con todo lo que ha ocurrido entre medias, incluida la conocida salida antes de ‘No Prayer for the Dying’, siendo sustituido precisamente por Janick Gers. Adrian estaba descontento con la dirección musical que pretendía retomar la banda (más básica y sencilla), pero sobre todo un tanto asfixiado y sobrepasado entonces (y con conocidos problemas con la bebida para sobrellevarlo, además de la propia presión de las extensas giras del grupo). Luego se arrepintió cuando actuó con el grupo, pero como invitado, en el Donington del 92... para volver finalmente junto al propio Bruce Dickinson ya en 1999. Pero no nos adelantamos, que aún estamos en los inicios.
2. “Flight of Icarus” (Iron Maiden, ’Piece of Mind’, 1983)
¡Atención, que viene opinión polémica e impopular!... No es el que firma un gran fan de este disco precisamente, o al menos digamos que no es ni de lejos el mejor trabajo clásico de Iron Maiden. Tampoco es el más equilibrado ni tiene las mejores canciones clásicas de la banda en los 80, exceptuando un superhit como “The Trooper” o los, para mí, dos temazos supremos del disco, que son “Revelations” y “Die With Your Boots On” (salvando también “Where Eagles Dare” y quizás partes de ese “To Tame a Land”, basado en la película “Dune”, por cierto). ¿Cuál nos falta por destacar? Pues esta “comercial” y melódica “Flight of Icarus”, basada en la clásica historia mitológica de Ícaro y su padre, el ingenioso escultor, arquitecto e inventor Dédalo.
La propia historia del mito la tenéis de sobra contada en Internet, y la “adaptación” de Iron Maiden en esta canción (con su correspondiente single con portada explícita) es bastante conocida también. Pero quizás no tanto el hecho de que marca ese deje adictivo, melódico y más o menos accesible que siempre ha aportado Adrian Smith a sus temas en Iron Maiden… Y muchas veces complementadas por las letras históricas y socioculturales de Bruce Dickinson, formando un tándem perfecto casi siempre.
Este es uno de los mejores ejemplos, como disfrutamos con el videoclip oficial del tema, que a su vez fue exitoso primer single del disco, y también el primer vídeo del grupo en ser emitido regularmente en la MTV en EEUU (¡y el primer single del grupo compuesto sin participación de Steve Harris!).
Tras la participación en cortes interesantes pero menores de ‘Powerslave’, el punto álgido como compositor de Adrian Smith se desata en ‘Somewhere in Time’. No es casualidad que sea el disco posiblemente más melódico pero a la vez experimental del grupo… al menos hasta ‘Seventh Son’, el punto álgido de Maiden al respecto (y uno de los favoritos de los seguidores especializados). Y sobre todo lo hace con dos temas gloriosos que se mantienen en lo más alto del grupo, a consideración de fans y crítica, como se suele decir. ¿Los mentamos?
3. “Stranger in a Strange Land” (Iron Maiden, ’Somewhere in Time’, 1986)
Comenzamos con la tremenda “Stranger in a Strange Land”, con ese deje a Blade Runner detrás (que sobrevuela todo el disco en general) aunque en realidad hace referencia a una famosa novela de ciencia ficción del mismo nombre del 61. De todos modos, la letra se refiere a un miembro de una exploración polar (de finales del siglo XIX) que murió en el Ártico, y su cuerpo permaneció congelado en el hielo durante mucho tiempo. Fue el segundo single del disco, y es uno de los pocos temas compuestos completos por nuestro querido protagonista. En la gira era uno de los temas estrella del set, con el juego visual que vemos en el vídeo incluido, aunque extrañamente no ha sido de los habituales en repertorios los años posteriores… hasta la propia gira conmemorativa de hace pocos años.
Reverencia para una de las canciones más queridas del cancionero de Adrian Smith, pese a estar algo infravalorada con respecto a otros temas elaborados del grupo. El propio solo del final de la canción es para enmarcar y escucharlo embobado una y otra vez.
4. “Wasted Years” (Iron Maiden, ‘Somewhere in Time’, 1986)
Su canción, además de una de las más queridas de los fans de Maiden desde siempre, es y siempre será “Wasted Years”. Es curioso que la letra contraste (o complemente, según se mire) con el hastío que le sacaría de Maiden poco después, expresando ya entonces que no paraban de ir de un lado a otro, pero que había que quedarse con el lado positivo de estar viviendo los años dorados y no quejarse del cansancio y los viajes constantes. Tema explicativo aparte, una canción preciosa, adictiva, deliciosa y a la vez de las más comerciales, hardrockeras y tal vez mainstream del grupo desde el primer momento.
El propio Adrian ha comentado varias veces, entre risas, que le costó presentarla al grupo porque creía que se la tirarían a la cara pensando que era más cercana a U2 que a Iron Maiden. Pero no, fue muy valorada desde el principio, e incluso a día de hoy es la elegida para cerrar los shows del grupo en la gira “Run For Your Lives”. Por algo será. En fin, genial la canción, su intro, la melodía, la letra, el vídeo original… ¡e incluso los coros del propio Adrian Smith! De hecho, la están tocando en los shows de Smith/Kotzen (aunque mejor cuando la canta Bruce, como recientemente en Londres, que cantada por el propio Adrian), pero vamos a escuchar (y ver) la de la actualidad.
5. “The Evil That Men Do” (Iron Maiden, ‘Seventh Son of a Seventh Son’, 1988)
Pasamos a la obra maestra de Maiden y a un disco en el que Steve Harris vuelve a tener preponderancia como compositor, especialmente de los temas más elaborados y extensos. Pero el toque “comercial” y melódico tan propio de Adrian aparece en algunos de los mejores momentos del disco: desde la olvidada “Moonchild”, que abre de manera suprema, hasta el punto más popular de “Can I Play with Madness” (más sencilla de todos modos), y sobre todo la grandiosa “The Evil that Men Do”, compuesta en formato de trío por el propio Harris, Adrian (que su estilo es siempre muy reconocible en este tipo de canciones) y Bruce. ¡Casi nada!
Por otro lado, y pese a que el título viene del discurso de Marco Antonio despidiendo al fallecido emperador en la obra (de teatro) de “Julio César” de Shakespeare, la letra en este caso es más reflexiva que histórica. De hecho, nos habla en genérico del mal que causan “los hombres” en el mundo (o a lo largo de la historia del mismo, más bien) y lo que cuesta a veces mantenerse a un lado u otro de la delgada línea que separa el bien y el mal. Aunque fue segundo single, cogemos el vídeo oficial del tema, que salió más adelante y con imágenes en directo de la gira ya norteamericana (sobre todo del show del Forum de Los Angeles). Y sigue emocionando como el primer día, ¿no?
6. “The Calling” (Michael Kiske, ‘Instant Clarity’, 1996)
Ya hemos contado de la salida de Adrian Smith en 1989, hastiado, cansado, sobrepasado y con excesos alrededor en esa época, pero aun así aún tuvo tiempo de componer parte de uno de los temas que saldrían en ‘No Prayer’, como fue “Hooks in You” (que, por si alguien no lo sabe, es una cierta continuación de la historia iniciada en “Charlotte the Harlot” en el primer disco de Maiden, sobre una prostituta del East End londinense). En esa época hay muchas demos y temas inacabados de Adrian, sin concretar demasiado y más a modo de colaboraciones en proyectos varios o ayudas a músicos cercanos más que otra cosa. Todo ello a su vez intentando acercarse, sin mucho éxito, a esos sonidos alternativos, grunge y “modernos” (entonces) que le permitieran estar “en la onda” en los difíciles 90.
También es conocido que estuvo a punto de entrar en Def Leppard en 1991, pero las circunstancias finalmente no se dieron y ahí quedó en un “no pudo ser”, aunque hubiera encajado muy bien. De cualquier manera, destacamos, siendo generosos, aquellos dos discos de grunge tan raros y bajo el apelativo de Psycho Motel (a mediados de los 90) o un bisoño, pero con encanto, “Silver & Gold” de A.S.A.P. (acrónimo de Adrian Smith and Project) justo cuando salió de Iron Maiden en el 89. Además, algunas de las mejores canciones del primer disco de Michael Kiske en solitario, el interesante ‘Instant Clarity’ (del 96, y tras salir de Helloween) son suyas también.
Lo utilizamos para pinchar el siguiente tema de la carrera de Adrian Smith, si nos permitís con esto hacer un paréntesis entre su primera etapa en Iron Maiden y la siguiente.
Cierto es que, aunque no han terminado de cuajar nunca sus proyectos en solitario, es mucho más remarcable en la actualidad su actividad paralela junto a Richie Kotzen (tan conocido por sus etapas en Mr Big, Poison, Winery Dogs o su ya larga carrera en solitario). De hecho, quizás sea su proyecto más interesante fuera de su historia en Iron Maiden, dejando el punto de su pertenencia a la banda en solitario de Bruce Dickinson justo para el siguiente punto. Pero es que efectivamente la unión actual con el genial guitarrista angelino (donde viven ambos guitarristas, que desde hace muchos años eran vecinos allí) como Smith / Kotzen, merece atención extra.
Podríamos poner algún tema de esta etapa actual, pero tiene más sentido en este artículo volver a finales de los 90, ¿no?
7. “The Road to Hell” (Bruce Dickinson, ’Accident of Birth’, 1997)
Siempre muy cercano a Dickinson, ya sabemos que participó en esta importante etapa de Bruce en solitario. Es más, volvieron juntos para, primero, la gira de reunión de entonces, y luego ya grabar ‘Brave New World’ en 2000, como contamos en este artículo el año pasado. De hecho, nos mantenemos un momento fuera de su actividad en Maiden y retomamos el exitoso (y genial) ‘Accident of Birth’, posiblemente el mejor disco de la carrera en solitario de Bruce Dickinson, y en el que tuvo bastante que ver el señor Adrian Smith, además de ese interesante ‘The Chemical Wedding’, que vino a continuación, pocos meses antes de la esperada vuelta de ambos con Iron Maiden.
Dentro de las canciones de Adrian (y Bruce) en estos dos discos, destacamos “The Road to Hell”, posiblemente el mejor tema de entonces y el más Iron Maiden de todos (y en el que más se nota la mano compositiva de nuestro protagonista).
8. “The Wicker Man” (Iron Maiden, ’Brave New World’, 2000)
¡Paren las rotativas, que Bruce y Adrian vuelven de la mano a Maiden! Lo harían para grabar el LP que abre la segunda (tercera más bien) era de Iron Maiden, cambiando de década, de siglo y abriendo las puertas a todo lo que ha venido después. Curiosamente, Adrian compone menos para este disco (ya se desquitará en el próximo, como ahora contamos), pero aun así nos deja el single base, que ok, no es la canción más representativa de “Brave New World”, aunque sí fue una de las puertas que nos fueron abriendo el camino a la vuelta de Maiden a lo grande.
La canción está dedicada a una conocida película de terror de los 70 (con su remake “actual” correspondiente), y curiosamente hay otro tema de Bruce Dickinson en solitario con el mismo título, que no son la misma canción. En este caso la composición es de Adrian y Harris, con letra de Bruce y, como no podía ser de otra manera, abría el glorioso concierto de Rock in Rio (2001) con el que el grupo dio el primer paso de gigante para volver a la primera línea.
9. “Paschendale” (Iron Maiden, ’Dance of Death’, 2003)
Ya totalmente reincorporados Adrian y Bruce a Maiden, y con el grupo volviendo poco a poco a encabezar el heavy metal y el rock duro en todo el mundo, Smith cogía galones compositivos (si es que no los tenía otorgados ya) con su excelente trabajo en el disco de confirmación de la vuelta de Maiden al Olimpo. De hecho, para un servidor es el último gran álbum de la banda, pero en esto no tiene mucho sentido incidir ahora.
Sí llama la atención que es uno de los pocos temas compuestos a dúo entre Harris y Adrian (sin Bruce en este caso) y la canción relata (o retrata) la tristemente famosa batalla de Passchendaele, en Ypres (en Bélgica). Tuvo lugar durante la Primera Guerra Mundial, pero está contado bajo la visión de un joven soldado (la propia letra habla de un joven de 18 años) aterrorizado de estar en las trincheras sufriendo no solo el miedo de la guerra y la previsible muerte, sino el hambre, frío y desesperación. El propio vídeo en directo sobrecoge.
10. “Tears of a Clown” (Iron Maiden, ‘The Book of Souls’, 2015)
Curioso que, aunque podríamos pensar en una nueva colaboración a dúo entre Adrian y Bruce, vuelve a ser el binomio Smith - Harris el que lo firma. El propio Bruce comenta que es posiblemente su canción favorita de ese disco, pero no participa ni en la composición ni en la letra, al menos a nivel oficial (me cuesta pensar que en una canción tan personal sobre alguien como el actor Robbie Williams no participara Bruce, pero a los datos nos remitimos).
De cualquier modo, se trata de una canción muy atractiva, lo más “comercial” que puede ser el grupo a estas alturas, y con una temática tan cercana, o particular, como a la vez general, que nos habla de “las lágrimas del payaso”, que tiene que hacer reír cuando está sufriendo por dentro. A día de hoy, sabemos que la inspiró la depresión y posterior suicidio del actor Robbie Williams, pero puede hablar en términos genéricos de la salud mental, procesos depresivos e incluso de la soledad o dudas del artista.
De nuevo, el estilo de Smith es muy reconocible en la parte más “alegre” y melódica del tema, apareciendo claros también los dejes más progresivos e intrincados de Harris. Una canción preciosa, a su manera agridulce, y con la que cerramos en este caso el listado de diez de los temas más especiales compuestos (co-escritos en muchos de los casos) por el gran Adrian Smith, al que de nuevo volvemos a felicitar por su 69º cumpleaños.
Que no se pierda el legado y que juntos sigamos construyendo el camino. No puedes dejar el rock, y lo sabes… De lunes a jueves en MariskalRock Radio de 18:00 a 19:00, con repetición para los rezagados o nocturnos empedernidos a las 22:00. ¿Nos escuchamos juntos?
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