LO ÚLTIMO

45 años de "Difficult To Cure" de Rainbow: Cinco curiosidades sobre el disco que marca una nueva etapa para la banda de Ritchie Blackmore

De cara al que era el 40º aniversario del disco, ya os contamos entonces algunas historias interesantes relacionadas con la particularidad e interioridades de este álbum tan importante de Rainbow. Pero sabéis que nos encanta indagar en la historia, descubrir más curiosidades y desvelar más datos de la semblanza de nuestros discos y bandas más míticas, como vamos a hacer ahora contando más cosas de este seminal trabajo de cambio para los británicos. Se cumplen 45 años de la salida del gran ‘Difficult to Cure’ y David Esquitino no puede contenerse ni dejar libre su pluma y verborrea para seguir diseccionándolo, a la vez que nos marcamos un siempre respetuoso y merecido homenaje a uno de los mejores LPs del hard rock.

1 - El disco norteamericano de Rainbow

Vale, no es que ‘Down to Earth’ (1979), único disco del grupo con Graham Bonnet, no hubiera supuesto una ruptura ya con la etapa anterior de Rainbow, aún con Dio al frente. De hecho ya es bastante diferente, guiño directo a América en “Lost in Hollywood” incluido. Ni que ‘Straight Between the Eyes’ (1982) y sobre todo ‘Bent Out of shape’ (1993, y el más AOR de todos) no tiraran también en esa línea más melódica, pero el disco de cambio y en el que Ritchie sin disimulo apunta de manera tan clara a EEUU es ‘Difficult to cure’ (1981).

Tras la experiencia de Rainbow encabezando ese primer Monster of Rock del 80 en Donnington Park, con un Bonnet que no le terminaba de servir al guitarrista para lo que buscaba para la siguiente década, Blackmore buscaba un cambio sonoro. Y lo hace indisimuladamente hacia algo más “pop” y sobre todo accesible, pero sin perder su vena clásica y rockera, tampoco digamos lo que no es.

Estaban entrando los 80, y no solo cambiaba la época, la estética y el sonido general del rock duro, sino que el propio mercado viraba de Europa e Inglaterra como cuna del rock, hacia EEUU, tierra de las oportunidades, dólares y un nuevo limbo para el sexo, drogas y rock‘n´roll. Y Ritchie Blackmore no se corta ni un cacho, si me permitís decirlo coloquialmente, en hacerse sus Rainbow norteamericanos, al menos en parte, que la vena británica nunca se pierde. Para ello necesitábamos lo primero un cantante de allí, más o menos moldeable a ser posible, y sobre todo “bueno, bonito y barato”, aunque de esto ampliamos en el siguiente punto.

De rebote encontramos también un batería americano, también reputado y de sesión, y contamos con Roger Glover y Don Airey, como mano(s) derecha(s) del proyecto, de acuerdo con el cambio y la nueva visión sonora, y comercial, de Rainbow. Nos rendimos y… ¡adelante con ello entonces!

2 - Joe Lynn Turner, el cantante perfecto para la nueva etapa

Aunque claro que ha habido más cantantes en Rainbow (incluso nuestro Ronnie Romero “recientemente”, además de la etapa infravalorada de Doogie White con el injustamente olvidado ‘Strangers in Us All’ del 95) es obvio que los tres “voceras” más importantes de la historia del grupo son: Primero Ronnie James Dio, claro, luego la breve etapa pero tan importante de Graham Bonnet (que se arrepiente de dejar la banda), y esta intermedia y más cercana al AOR y el hard melódico (sin olvidar la base heavy y de rock neoclásico marca de la casa), pero totalmente orientada a las FM´s norteamericanas con Joe Lynn Turner al frente.

Dicho esto, retomamos el relato donde lo habíamos dejado en el punto previo… Cierto que ya había contado con Russ Ballard en el LP anterior, y vuelven a tirar de él para el citado superhit “I Surrender” ahora, pero esta no es la tónica del disco. Ok, nombramos también la popera pero deliciosa “Magic”, obra de Brian Moran, otro compositor de la época no tan conocido, pero en realidad el verdadero cambio musical de este disco lo aporta Joe Lynn Turner. El pequeñito pero gran cantante de New Jersey es capaz de echarse a las espaldas el repertorio de Dio y Bonnet (sin llegar a los tonos tan altos de ambos, pero coherentemente y con mucho oficio), aportando por su cuenta ese tono marca de la casa tan melódico, pero a la vez tan cálido y con encanto que Ritchie quería en esta nueva etapa.

Y todo ello pudiendo adaptarse sin cobardía a las canciones más rápidas como “Spotlight Kid” o la rocanrolera (pero en la que canta muy arriba) “Can´t Happen Here”:

3 - Cambio de periodo no tan bien recibido en Gran Bretaña

El disco, y la etapa en sí, aunque hoy es algo alabado y reverenciado, (y siendo un trabajo que cuenta con temazos inmortales), fue recibido de manera tibia y complicada en la época. Pongámonos en el lugar de un tipo duro británico, un rudo minero por ejemplo o un currante de una fábrica de las Midlands, que ha crecido con Deep Purple, con los primeros Rainbow y está atento a lo que empieza a hacer Ronnie James Dio con Black Sabbath. Y que de repente su ídolo se alía con el sonido más comercial, que viene de fuera, y se pone a hacer música “americana” para un nuevo público más abierto. ¡Uff!...

Hagamos por ende un ejercicio de traslación y pensemos tanto en los viejos roqueros de los 70 como los jóvenes heavies de la NWOBHM que están creciendo con los principios de Maiden, Saxon, Girlschool, Tokyo Blade y demás, o los que tienen a Judas Priest, Scorpions, Uriah Heep o directamente a Motörhead y Venom a la cabeza de sus gustos e influencias. O incluso los que aquí están flipando con Obús, Barón o Leño, que de repente sus Rainbow vienen con esto, pues ojipláticos. Es decir, llega Ritchie Blackmore con teclados, con temas suaves, o de música clásica incluso, y un cantante americano entonces desconocido y con voz bonita “pero moñas” (aunque en realidad no era así).

Podemos suponer que Joe Lynn Turner y sus Fandango previos eran totalmente desconocidos en 1980 en el Viejo Continente. De hecho, entonces aquí no sabíamos nada de este tipo que hoy es leyenda, pero siempre hay un comienzo, a la vez que una apuesta que esta vez salió bien. Por cierto, aparte de su trabajo en solitario (recomendadísimo sobre todo su primer disco del 85), o sus LPs con Yngwie Malmsteen, con Purple posteriormente o incluso Sunstorm y muchos otros proyectos “actuales”, Turner siempre ha sido un profuso compositor y ha trabajado (en la sombra) como cantante de estudio para muchísimos artistas, además de haber hecho infinidad de música de sesión, canciones para anuncios, películas y demás. Por tanto, no es cierto que en ese momento estuviera empezando sin más, pero sí que no era aún ni reputado ni popular, eso seguro.

4 - Los músicos de ‘Difficult to Cure’, destacando a Roger Glover y Don Airey

Por supuesto que Rainbow no es solo Ritchie Blackmore ni podemos hacer gravitar ‘Difficult to Cure’ solo alrededor del guitarrista y el cantante. Así, aparece directamente la importancia de Roger Glover no solo como bajista y tal vez mano derecha de Blackmore entonces, sino también como compositor y productor. Recordemos que grabó los cinco discos clásicos del grupo tras Dio, hasta que se produjo la reunión de Purple en el 84 y la reconciliación con Ian Gillan… que en realidad no duró mucho, al menos la del cantante y el guitarrista, pero como decimos tantas veces, esa es otra historia.

Bueno, otro enlace con Purple nos llega de la mano del teclista, aunque en este caso tipo “Regreso al Futuro”, que el bonachón Don Airey aún no tenía relación directa con sus futuros compañeros (aunque sí era ya un teclista de sesión, o de la escena más bien, muy reputado). Lo que sí tenía era relación previa con Ozzy, que grabó teclados para el último disco clásico de Sabbath (el también infravalorado ‘Never Say Die!’ del 78), y también para ‘Blizzard of Ozz’, el debut de Ozzy Osbourne en solitario unos meses después.

El caso es que Airey retorna a Rainbow para este disco, pero después vuelve a Ozzy como teclista más o menos oficial durante los próximos tres años. Aunque luego a su vez vuelve al entorno de Gary Moore, de la mano de su amigo (el batería) Cozy Powell, con quien empezó trabajando en Coloseum II (uno de los primeros proyectos del citado guitarrista irlandés), y de la mano de quien entró en Rainbow para el LP anterior. Y sí, tirando del hilo, es correcto apuntalar también aquí que Cozy Powell acababa de dejar el grupo para unirse a MSG poco después, con lo que la batería de ‘Difficult’ la graba ya el trotamundos norteamericano Bobby Rondinelli (Black Sabbath, Quiet Riot, Doro, Axel Rudi Pell…).

Nos saltamos unos años, aunque empieza tiempo atrás en verdad, porque de hecho las conexiones entre la familia Purple, Rainbow, Whitesnake y demás (incluyendo a Gary Moore, Ozzy / Sabbath, MSG, Uriah Heep, Dio…) son fascinantes, pero eso lo hacemos otro día, ¿no?

5 - Curiosidades poco conocidas sobre el sonido y la portada del álbum

Como curiosidad extra, y complementando el relato hasta ahora, es interesante destacar que el ingeniero de sonido de los estudios en Copenhage (donde se graba el disco, aunque se empezara a pergeñar en Nueva York), es Flemming Rasmussen. ¿De qué nos suena este tipo danés? Pues porque es el productor que poco después grabará los primeros discos de Metallica (desde ‘Ride the Lightning’ hasta ‘… And Justice for All’ en concreto), aunque este ‘Difficult to Cure’ es su primer trabajo 100% profesional. Eso sí, producido a medias (¿tanto monta monta tanto?) junto a Roger Glover, como decíamos justo antes.

Por otro lado, sin profundizar de más en el propio hecho más conocido de que la portada efectivamente representa, o sería, la visión del enfermo que le van a operar (con esa duda razonable de que es una alegoría del propio Ritchie Blackmore como tipo incurable, o incorregible más bien, diría yo), indaguemos en un par de detalles más sobre esto. Muchos sabréis que la cubierta originalmente estaba prevista para el ‘Never Say Die!’ de Black Sabbath, pero finalmente la rechazaron y quedó para ‘Difficult to Cure’. Y que la diseñó el famoso estudio británico Hipgnosis. Os contamos alguna cosa más del mismo para terminar, saliéndonos un poco de lo que se suele revisar en este tipo de artículos.

De la mano de Storm Thorgerson y Aubrey Powell, cercanos al entorno personal de Pink Floyd, el estudio se creó en 1968 de cara precisamente a hacer la portada del segundo disco de sus amigos. Y como tal estuvo activo hasta 1983, pero uno de sus diseñadores principales, que era Storm Thorgerson, siguió trabajando en diseños de discos hasta su muerte en 2013. Lo curioso, es que Hipgnosis, escrito así, es el doble juego de palabras entre “hipnosis” (primer retruécano del lenguaje entre “hip”, cadera –que indicaba movimiento-, e “hypnosis”, quedarse hipnotizado o paralizado mirando algo), y “gnosis”, la palabra griega que se refiere al conocimiento, o al estudio del conocimiento por ser más exactos. Curioso sin duda, ¿eh?

Así, los reputados estudios Hipgnosis representaron entonces mejor que nadie el símbolo de la modernidad y/o postmodernidad visual y conceptual. Y como tal diseñó varias de las portadas más famosas de Pink Floyd, UFO, Def Leppard, Scorpions, Led Zeppelin o los propios Rainbow y Black Sabbath. En fin… Hay tantas cosas que contar de la historia de la música y sus intríngulis cuando nos ponemos a rebuscar, y tenemos tan poco tiempo y espacio en estos “pequeños” artículos.

Con vuestro permiso, dejamos unas cuantas puertas abiertas a abrir de par en par en un futuro próximo y contaros muchas más cosas de la fascinante intrahistoria de nuestra música. ¡Y cerramos el documento con un temazo!

Alfonso Herreros

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MariskalRock.com
Resumen de privacidad

Desde este panel podrá configurar las cookies que el sitio web puede instalar en su navegador, excepto las cookies técnicas o funcionales que son necesarias para la navegación y la utilización de las diferentes opciones o servicios que se ofrecen.

Las cookies seleccionadas indican que el usuario autoriza la instalación en su navegador y el tratamiento de datos bajo las condiciones reflejadas en la Política de cookies.

El usuario puede marcar o desmarcar el selector según se desee aceptar o rechazar la instalación de cookies.