Sony Music
6/10
La escucha inicial del séptimo disco de Incubus es decepcionante. No podéis crearos expectativas con el primer álbum que publican tras su greatest hits y su particular hiato. Brandon Boyd ha influenciado a sus compañeros con las melodías intimistas de su debut en solitario ‘The Wild Trapeze’ o, quizás, la banda al completo, tras tomarse un descanso y dedicarse a otros menesteres, ha decidido parar el veloz carro que dirigía los riffs de sus canciones más populares. Aquí no esperéis encontrar los hits más poderosos del recopilatorio ‘Monuments And Melodies’. Lo único que queda de los Incubus de siempre, los chicos místicos de Calabasas, son el primer sencillo "Adolescents" –único vídeo hasta el momento- que remite al pasado pero pasando por la nueva piel de los angelinos y su reposada óptica actual de la vida, "Switch Blade" que da frescura a su legado e incluso "Defiance", una probablemente fija de sus próximos conciertos en otoño. El resto; pues una retahíla de cortes que deben escucharse durante un viaje en coche de los de largo recorrido –"Friends And Lovers" o "In Company Of Wolves"-, el día después de tu divorcio –"Promises, Promises" o la última "Tomorrow's Food"- y los domingos por la mañana tras una noche destroyer de desenfreno etílico –"The Original"-.
La verdad, es un disco que gana en cada escucha, pero las piezas que siempre nos han puesto la piel de gallina como "Drive", "Pardon Me" e incluso la reciente "Anna Molly" son inexistentes en este experimento.
Pau D. Peñalver
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