Madness Live!

Crónicas

Roger Waters: Elegancia Sinfónica

«Un baño de nostalgia de lo más placentero»

13 abril 2018

Palau Sant Jordi, Barcelona

Texto: Víctor Vallespir. Fotos: Markceröck

Pocas citas en el calendario generaban tanta expectación como la visita de un Roger Waters que se siente amo y señor del legado artístico de Pink Floyd. Después de revisitar el mítico ‘The Wall’ en su última visita a la ciudad condal, el otrora bajista de la banda inglesa volvía a pisar tierras catalanas para una extensa revisión de los álbumes más emblemáticos de una de las bandas más exitosas y que más huella han dejado en el consciente cultural contemporáneo.

Bajo el marcado tono político del cada vez más implicado bajista inglés, la velada también serviría como presentación del último larga duración de Waters en solitario, un nada desdeñable ‘Is This The Life We Really Want?’, que se erigió como uno de los lanzamientos más interesantes del pasado año. Todo servido y preparado. Primera fecha de su nueva gira europea precisamente en Barcelona. ¿Cuánto faltaba para empezar?

La entrada al Palau Sant Jordi fue un tanto complicada desde las primeras horas de esa tarde noche catalana. Con pocas entradas al recinto y con una cola que dibujaba metros y metros en los alrededores del pabellón, los asistentes al evento tuvieron que armarse de paciencia para poder llegar al ansiado puesto de seguridad y entrar a posteriori a uno de los espacios más emblemáticos de Barcelona. La entrada final, eso sí, dejo algunos huecos en las gradas y una quinta parte de la pista aproximadamente vacía: probablemente, el sábado sería un día más propicio para la mayoría de fanáticos del músico inglés.

Las luces se apagaron alrededor de las 21:20, con esos veinte minutos de retraso a causa de las aglomeraciones, y la magia de Pink Floyd nos empezaría a arropar en una cama de melodías y sensaciones bañadas en nostalgia. Y es que ya desde las primeras notas “Breath” pudimos comprobar cómo un sonido que rozaba la perfección hacía justicia a la brillante interpretación de todos y cada uno de los músicos que rondarían encima del escenario. Para cuando el omnipresente bajo de Waters brillaba durante “One Of These Days”, ya nos tenían a su absoluta merced, mientras que “Time”, con los relojes pululando por la pantalla gigante de detrás del escenario, recibiría una de las primeras grandes respuestas de la noche.

Excelente el trabajo de Dave Kilminster en los solos de guitarra y de Jonathan Wilson en los punteos que acompañan las míticas líneas de David Gilmour. ¡Menudo papelón para él! El escenario, por su parte, no contaría con muchos detalles vistosos con la excepción, como es evidente, de ese pantallón que presidiría y conduciría el concierto durante sus primeros compases. La cosa cambiaría después, pero no adelantemos acontecimientos.

Las voces femeninas de Jess Wolfe y Holly Laessig inundarían el Palau Sant Jordi durante el reprise de “Breath”, y Waters, quien se estaba manteniendo más estático hasta el momento, empezaría a animar al respetable al son de la mística “Welcome To The Machine”. A partir de ahí, el bajista de Pink Floyd se encargaría de darle el hueco merecido a su último lanzamiento, un total de tres canciones seguidas, “Déja Vu”, “The Last Refugee” y “Picture That” que, pese a sonar estupendas, no recibirían el calor y los aplausos de sus predecesoras (algo lógico debido a las circunstancias, todo cabe decir).

Pero no todo estaba perdido, y es que Waters sabe a lo que juega y fue interpretar las primeras notas de “Wish You Were Here” que aquello reviviría con una intensidad realmente admirable. Para terminar la primera parte de la velada, las brillantes “Another Brick In The Wall” (partes 2 y 3) pondrían el listón altísimo de cara al segundo set. Como curiosidad, decir que, durante esa última canción, subieron algunos niños encima del escenario, primero con las caras tapadas y luego deshaciéndose de un mono naranja para acabar luciendo camisetas donde se podría leer el lema “respect”. Sus coreografías, algo mejorables. No se preocupen, Waters ya nos avisó que habían tenido poquito tiempo para practicar: se lo perdonamos.

Solamente una hora de concierto y ya nos tenían en el baño o en la barra preparándonos para lo que se nos venía encima. Y es que la primera parte del directo, si bien perfectamente ejecutada y con algunos de los grandes hits de Pink Floyd, fue algo plana en cuanto a su escenografía, limitándose a proyecciones de videos que, si bien muy bien sincronizadas, pecarían de secundarias al vislumbrar el conjunto del show.

Pero allí vendría Waters para remediarlo en un abrir y cerrar de ojos. Nada más empezar la segunda parte de concierto, unas tarimas colgadas en la parte superior del Palau empezarían a bajar lentamente para formar nada más y nada menos que las chimeneas de Battersea representadas en la portada de ‘Animals’. Fue verdaderamente impresionante vislumbrar ese trabajo artístico frente a nuestros ojos mientras proyecciones de todo tipo acompañaban a una “Dogs” que, al igual que las anteriores canciones, sonó perfecta.

Uno de los momentos más teatrales de la velada ocurriría durante “Pigs (Three Different Ones)”, cuando Waters se pondría una máscara de cerdo para brindar con cava frente a nuestros ojos. En las pantallas, alusiones despectivas e infinitas caricaturas de un Donald Trump que sería ampliamente abucheado por parte del respetable; alrededor del público, un cerdo hinchable recorrería el Palau Sant Jordi de un lado a otro sin parar. Las proyecciones acabarían mostrando una sucesión de imágenes que acabarían dibujando un “Trump eres un gilipollas” verdaderamente glorioso.

El que sería el momento más trabajado en el apartado instrumental vendría de la mano de “Money”, una oda al dinero donde políticos de medio mundo pasearían por las pantallas mientras el saxo de Ian Richie navegaba por las diferentes melodías de la canción. El protagonismo de Rajoy durante el vídeo fue cortísimo (contamos un par de segundos), pero el abucheo del público catalán a su persona fue tremendamente sonoro. La tónica abucheos/aplausos según lo que vieran nuestros ojos seguiría durante la preciosa “Us And Them”, mientras que la nueva “Smell The Roses” nos empezaría a encarar hacía el tramo definitivo del show. Pero qué tramo, señoras y señores.

La dupla “Brain Damage”/”Eclipse” del ‘Dark Side Of The Moon’ sería el perfecto pretexto para que un asombroso triangulo emergiera por encima de las cabezas de los asistentes emulando la portada de tan mítico elepé. Los colores del arcoíris se irían sucediendo y la postal que quedó frente a nuestras miradas será difícilmente olvidada. Un efecto verdaderamente impresionante que se mantuvo incluso durante las presentaciones de los miembros de la banda.

Por desgracia, no había tiempo para mucho más, y fueron “Mother” y la sempiterna “Comfortably Numb” las encargadas de bajar el telón bajo un manto de láseres y confeti, con Waters aproximándose a las primeras filas para saludar y darse el baño de masas que un músico como él se merece.

Alusiones políticas, reivindicaciones y un espectáculo visual que, al final, cumpliría las expectativas puestas en un evento de estas características. Quién sabe si esta será la última gira del que fuera bajista de Pink Floyd. Las circunstancias así lo indican; mientras, tanto, los que podáis no dejéis de daros este baño de nostalgia. Es de lo más placentero.


Roger Waters volverá a nuestro país en mayo para presentar la gira US + Them en Madrid. ¡Todavía quedan entradas!

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Esta entrada fue escrita por Víctor Vallespir

  • Francisco Rubiano

    Estuve anoche en el Sant Jordi, lo sigo desde hace 45años con Pink Floyd. Mejorable en algunos aspectos, la coreografía de los niños muy mala como tú indicas ,aunque Roger dijera que no tuvieron mucho tiempo de ensayar, eso no es excusa algo así tiene que intentar rozar la perfección . El sonido espectacular, la verdad que lo sigo de siempre por su música , creo que los temas políticos debería aparcarlos para entrevistas etc. no para sus conciertos, la gente que va a verle no va para que le dé clases sobre nada ni que se ridiculice a nadie, a mi me da igual pero considero que puede herir la sensibilidad de muchos de los que han pagado por verle y más por alguien súper millonario. Repito que yo los músicos que me gustan es por su música no por lo que representan o lo que piensen, es lo mejor si no te quieres llevar una decepción si realmente nos enteráramos que son como personas en la intimidad. Siempre que ha venido a Barcelona he ido a verlo. Os recomiendo si tenéis la oportunidad , ir a verlo.

    • Oscar Domingo

      Roger Waters lleva toda la vida viviendo en
      USA desde que abandono Gran Bretaña a principios de los 80, ya critico
      abiertamente a la política internacional de Margaret Thatcher por el asunto de
      las Malvinas y los políticos como Ronald
      Reagan con su ultimo LP en Pink Floyd The Final Cut, como ciudadano de USA país
      donde tributa sus impuestos tiene todo el derecho del mundo de criticar a sus
      gobernantes, que Roger Waters en sus conciertos toca el tema político, y cuando
      no lo hizo?, que en un momento del concierto se vean a dirigentes europeos
      incluido Mariano Rajoy yo no veo ningún problema, que sea rico y opine no veo tampoco
      ningún problema está en su derecho, yo puedo presumir de haber asistido a todos
      los conciertos de Pink Floyd en España en 1988 y 1994 y ya cuando interpretaban
      el tema Brain Damage también salían todos los dirigentes de las principales
      potencias tratándolos de locos, y Roger Waters no formaba ya parte de Pink
      Floyd, también asistí a todos los conciertos de Roger Waters en España incluido
      el primero que fue en la expo de Sevilla en 1992 formando parte con otros
      grandes guitarristas de un concierto espectacular, y siempre toco el tema
      político, lo que pasa que hay gente que confunde el significado de levantar el
      brazo derecho con el puño cerrado y alguna simbología que usa, yo acabo de ver
      su segundo concierto que es calcado al de ayer, pues asistí a los dos, que
      Roger dice que hay que dejar un mundo mejor a las futuras generaciones, también
      asistí a la charla que dio de 90 minutos sobre Gaza este lunes pasado día
      9 en Barcelona y dejo finos a Israel y a su política sobre palestina, y si la
      gente acudió a oírlo es por ser Roger Waters él puede dar voz a los que no
      tienen. Quien no quiera oír su opinión que no vaya a sus conciertos porque van
      unidas y borre de su discografía muchos de sus temas en Pink Floyd y de Roger
      Waters en solitario.

      Todo esto me recuerda una anécdota de Charlie
      Chaplin, cuando lo fue acusado de comunista por la comisión McCarthy y le
      preguntaron ¿Es usted comunista?, le respondió soy humanista, pues esta
      respuesta de Charlie Chaplin es aplicable a Roger Waters.