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Crónicas

Rock Fest Barcelona 2018 (6 de julio)

«Helloween demostró que la reunión va para largo, que cada vez se tienen los papeles más aprendidos y que tienen repertorio suficiente como para aguantar un show de estas características sin ningún tipo de fisura. »

6 julio 2018

Santa Coloma de Gramenet, Barcelona

Texto: Victor Vallespir. Fotos: Íñigo Malvido e Irene Serrano

Empezábamos la segunda jornada de festival bajo unas pequeñas nubes que apaciguarían el imponente sol que teñiría de rojo la amplia zona de conciertos del Parc de Can Zam.

Dark Funeral. Foto: Íñigo Malvido

Los primeros en salir a escena serían unos Dark Funeral totalmente sacados de contexto. Entre pintura, blastbeats y un sinfín de melodías sacadas del inframundo, los suecos intentarían despertar a una audiencia que nunca se pudo ver totalmente implicada en el concierto. Y es que no es fácil disfrutar de temas como la inicial “Unchain My Soul” o “Nail Them To The Cross” a las dos de la tarde. Sea como fuera, Lord Ahriman y los suyos lo intentaron y sacaron todo su arsenal para tirar adelante su actuación como fuera. La final “Where Shadows Forever Reign”, directamente sacada de su álbum con el mismo nombre, arrancó los aplausos del respetable y les permitió resguardarse en sus camerinos. Los festivales son eso, intentar cuadrar agendas como se pueda y, muchas veces, damnificar a grandes artistas con horarios que no hacen justicia a su legado. Otra vez será.

Lacuna Coil. Foto: Irene Serrano

En el otro escenario grande, empezarían a tomar posiciones los italianos de Lacuna Coil. Esta gente lleva labrándose un nombre en la escena metálica internacional desde que sacaron su primer disco hace ya casi 20 años, por lo que no fue raro ver a muchos de sus fanáticos acercarse a las primeras filas para ser testigos de un concierto al que, por encima de todo, no le faltó un mínimo de intensidad. Su mezcla de metal alternativo con las voces angelicales de Cristina Scabbia consigue una mixtura sonora verdaderamente impactante, el perfecto balance entre potencia, pinturas y sobriedad musical. Canciones como la primerísima “Our Truth” les permitieron sonar con un gran empaque, mientras que, como no podía ser de otra forma, no pudo faltar su celebérrimo “Enjoy The Silence” directamente versionado de Depeche Mode o sus ya conocidas “Heaven’s A Lie” o “The House Of Shame”. Entre mucho headbanging y desfase, Cristina supo alentar al público erigiéndose como una de las mejores frontwomen que uno se puede encontrar hoy en día. Cerraron con “Nothing Stands In Our Way” y nos dejaron con gratas sensaciones.

Ross The Boss. Foto: Íñigo Malvido

Mientras Wolfheart se resguardarían en el tercer escenario totalmente cubierto y despacharían su metal de tendencias más oscuras, también tendríamos la oportunidad de comprobar el estado de forma de un Ross The Boss que nos visitará nuevamente en salas después de verano. Su repertorio se constituyó mayormente por las canciones de Manowar en las que él participó de forma directa, verdaderos himnos como unos “Blood Of The Kings”, “Sign Of The Hammer” o “Hail And Kill” que, como no podía ser de otra forma, elevarían la épica de su espectáculo al máximo nivel posible. También presentó algo de material propio, como por ejemplo “Vengance”, pero obviamente esas canciones no recibirían tanta atención por parte de la audiencia. No será servidor quien se atreva a comparar su show con el de los propios Manowar: en nuestra memoria reside el concierto de DiMaio y los suyos en el Rock Fest de 2014, pero también sus emblemáticas actuaciones que tantas alegrías nos han dado a lo largo de los años. Sea como fuera, el concierto de Ross fue digno de mención y no solamente una mera curiosidad en medio del programa del segundo día del Rock Fest.

Axel Rudi Pell. Foto: Irene Serrano

No tendríamos un segundo de tregua y es que Axel Rudi Pell estaba preparado para despachar sus mejores himnos ante una audiencia en constante aumento a lo largo de la tarde. El guitarrista nos vendría a presentar su más reciente lanzamiento, un ‘Knights Call’ que, pese a seguir la misma fórmula y esquema de siempre, ha sabido ser el perfecto colofón para nuevos temas e himnos que, obviamente, sonarían en Santa Coloma. “Wild And The Young” abrió el espectáculo y nos encontramos con un Johnny Gioeli que ejercería de perfecto maestro de ceremonias para la ocasión. El batería Bobby Rondinelli, que incluso tuvo momentos para su lucimiento personal, ha sabido reemplazar de forma perfecta a Mike Terrana, y es por ello que la banda tuvo un empaque escénico a la altura de las circunstancias. De las nuevas, también cayeron temas como “Long Live Rock”, pero también hubo tiempo de repasar el antiguo catálogo de Axel con canciones como la final “Rock The Nation”. El guitarrista se sabe bien respaldado y es por ello que se suelta siempre que puede encima del escenario. Lástima de un mal sonido que no le acompañó en ningún momento de su concierto.

Vixen. Foto: Íñigo Malvido

En el otro escenario también seríamos testigos de la actuación de unas Vixen que se convertirían en uno de los platos fuertes del día, a juzgar por la respuesta de la audiencia. Desde la inicial “Rev It Up” supieron coger las riendas de su concierto y despegarían definitivamente con temas como podrían ser “Cruisin’” y “Cryin’”, donde animaron a la participación de sus fanáticos, en buena parte completamente entregados a uno de los conciertos más especiales de todo el festival. Cerraron con “Streets In Paradise” y “Edge Of A Broken Heart” y se despidieron de la audiencia catalana por todo lo alto.

Kataklysm daría una verdadera clase magistral de death metal en el tercer escenario del Rock Fest Barcelona, presentando su último lanzamiento titulado ‘Meditations’, que también les llevará por salas españolas después de este verano. La contundencia y la pegada de sus temas montaron un verdadero vendaval de violencia (obviamente controlado) en la pista, dejando claro que el festival catalán también tiene hueco para las propuestas más extremas. Temas como “Thy Serpents Tongue” o “As I Slither”, con la que subieron a muchos fanáticos a liarla en el escenario, consiguieron que la banda conectara perfectamente con la audiencia y se marcara uno de los conciertos más brutales en lo que llevábamos de festival.

Mägo de Oz. Foto: Irene Serrano

La cólera de los canadienses contrastó con la fiesta que se montaron Mägo de Oz en el escenario principal, otros que visitan el festival catalán siempre que pueden. Esta es la crónica de su concierto, escrita por nuestro compañero de MariskalRock Josep Fleitas:

“Tras el desastroso sonido que se desplegó en el Stage Rock en el concierto de Axel Rudi Pell, la duda de cómo iba a encajar el sonido con 9 músicos sobre ese mismo escenario era una pregunta más que evidente entre el público…
El sonido no empezó bien, pero se fue arreglando a medida que los minutos fueron transcurriendo y la banda se iba entregando en un concierto en el que tanto inicio como final propusieron una fiesta de unánime celebración y disfrutada eficacia. Los responsables fueron la entrega de una banda muy motivada y unos más que aclamados y coreados “Maritormes” y “Molinos de viento”, en su parte inicial, mientras la larga y fibrada “Gaia” y, cómo no, la inefable “Fiesta pagana” fueron las que convirtieron el frontspace del festival en una efervescente burbuja de exaltación y un más que merecido homenaje en el 30º aniversario de su fundación.  ¡Felicidades!”

Stratovarius. Foto: Irene Serrano

Stratovarius son otros de los fijos en nuestro país, una banda que, pese a que compositivamente alcanzó su techo años atrás, sigue animando al respetable y marcándose una y otra vez esos temas que les llevaron al Olimpo del power metal. “The Kiss Of Judas”, la neoclásica “Black Diamond” o la imprescindible “Hunting High And Low” servirían como perfecto preparatorio para los protagonistas de la noche, que actuarían más tarde en ese mismo escenario. En cuanto su puesta en escena, Kotipelto marcó los compases del show con una voz que aguantó de forma más que decente y Jens Johansson y Kupiainen a la guitarra, al que le falló el micro en alguna que otra ocasión, se marcaron esas famosas batallas que, pese a poco sorprendentes, siguen gustando como el primer día.

Dimmu Borgir. Foto: Íñigo Malvido

Servidor se perdió la mayor parte de la actuación de Dimmu Borgir al coincidir con la entrevista que pudimos mantener con Helloween antes de su actuación como cabezas de cartel del Rock Fest Barcelona, y que podréis leer próximamente. Pese a ello, y por lo que pudimos comprobar en base a las opiniones generalizadas, se rindieron un tributo espectacular en base a juegos pirotécnicos y de fuego que dejaron boquiabiertos a sus fanáticos. Con un setlist conservador y jugando a lo seguro, los noruegos se erigieron como la propuesta más oscura de toda la jornada.

Y por fin llegó el momento más esperado de la noche y, sin duda, uno de los highlights de todo el festival. Pese a que mucha gente ya les había visto en su espectacular concierto en Madrid el año pasado, servidor se encontraba, por primera vez frente a sus ojos, con la reunión de unos Helloween que se mantienen en la más alta forma posible. Y qué decir de su concierto, todo un baño de nostalgia al que, por supuesto, se dejaron huecos para el lucimiento de la era de Andi Deris al frente de la banda. Los papeles en el seno de la formación están más que marcados, con un Weikath que sigue pasando de todo y un Markus al bajo que sigue dando la nota de alegría encima del escenario. La compenetración entre Kiske y Deris fue realmente espectacular, y Kai Hansen supo atraer a muchas de las miradas con una actitud de verdadero frontman con su guitarra colgando de los hombros.

Deris y Kiske (Helloween). Foto: Íñigo Malvido

La larga “Halloween” sirvió como perfecto pretexto para que “Dr. Stein” arrancara los primeros gritos de su actuación; con “I’m Alive”, y ahora con Kiske dándolo todo, aquello ya empezó a lograr cotas altas de verdadera épica powermetalera. Como bien dijimos antes, la era de Deris en Helloween fue perfectamente representada por temas como “Are You Metal?” o “Perfect Gentleman”, así como unas más tardías “Sole Survivor” y “Power”, mientras que Hansen también tendría su parte de protagonismo como vocalista a raíz de un medley compuesto por canciones como “Starlight” o “Ride The Sky”. La banda se animó con “Pumpkins United”, este nuevo tema que, quizás, nos hace de puente para un nuevo lanzamiento de la fomación, mientras que canciones como las sempiternas “A Little Time” o “March Of Time” hicieron que la audiencia allí congregada intentara lograr esos agudos con todas las fuerzas de sus respectivas gargantas. Hubo tiempo para el homenaje a Ingo con el solo de batería de Loble, pero obviamente los momentos más álgidos del concierto vinieron de la mano de canciones como las ya finales “How Many Tears”, “Eagle Fly Free” o una acortada “Keeper Of The Seven Keys” que sirvió para que los miembros de la calabaza se retiraran momentáneamente del escenario.

Helloween. Foto: Irene Serrano

A la vuelta, y como no podía ser de otra forma, nos brindaron unas “Future World” y “I Want Out” bañadas en confeti y pelotas de goma, que viajaron por el público al son de tan míticas canciones. Con su concierto demostraron que la reunión va para largo, que cada vez se tienen los papeles más aprendidos y que tienen repertorio suficiente como para aguantar un show de estas características sin ningún tipo de fisura. Pese a que desde la banda aseguran que aún no lo tienen claro, muy raro sería no verles de nuevo tocando en Razzmatazz.

Era ya muy tarde, pero los ánimos estaban por las nubes después de lo que acabábamos de presenciar. Waters y sus Annihilator rescataron sus mejores temas a esas horas de la noche, sabiendo que su actitud encima del escenario sería fundamental para que el gentío allí congregado mantuviera los pies en Can Zam y no decidiera marcharse a sus casas. Muchos recordamos su accidentada actuación en el Rock Fest de 2015, por lo que pudieron rehacerse de ese mal recuerdo en base a las siempre efectivas “King Of The Kill” o “W.T.Y.D”.

Para cerrar esa segunda jornada de festival, Korpiklaani saldría a escena a las dos de la noche para montarse su particular fiesta encima del escenario. Poca gente pudo comprobar cómo se las gastaron, y, a decir verdad, tampoco se perdieron gran cosa. Los temas de ‘Kulkija’, su nuevo lanzamiento, no llegaron a conectar con la audiencia en ningún momento del show. Para cuando llegó “Vodka” y aquello se fue de madre, interrumpieron el concierto casi sin previo aviso y se marcharon a sus casas, aún con 10 minutos disponibles de actuación. Nosotros no podíamos ser menos, por lo que nos retiramos pausadamente del recinto de Can Zam. Tocaba descansar, y es que el tercero y último día de festival se presenta verdaderamente maratoniano.

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Esta entrada fue escrita por Víctor Vallespir

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