Madness Live!

i-Land

i-Land

Autoeditado (2018)

Por: Pablo Camacho

8

i-Land se ha convertido a golpe de concierto en toda una referencia del rock canario. Formados en 2013, el cuarteto, que conforman Fasur Rodríguez (voz), Leo Zanello (guitarra), Juanka Trujillo (bajo) y Emilio Diena (batería), ha publicado, al fin, su álbum debut, que, como muestra de sello de identidad, lleva por título el mismo nombre.

El disco es una selección de cortes de los muchos que tocan en directo. La recopilación ha sido compleja, pero los cortes funcionan como conjuntos y nos permiten apreciar la capacidad de la banda. Los primeros acordes de “Just an Illusion” nos trasladan a tierras americanas; un riff potente y un solo desenfadado traen de vuelta a los clásicos del rock estadounidense, aderezado con una letra con la que empatizarán todos los músicos recordando sus primeros días. “Angel” es un tema clásico lleno de melancolía que no rebaja el tempo y cuyo estribillo nos puede evocar a los años cincuenta. Para “Believe in You”, la banda se decanta por las versiones acústicas de sus instrumentos, mientras que Fasur realiza un ejercicio que nos recuerda al mismísmo Bon Jovi. Las notas se alargan en “Memories of Love”, la lenta del guateque, que homenajea a las grandes power ballads de bandas como Gotthard. “Muppet Show” es un tema mucho más moderno, de crítica social, en el que las distorsiones y unos ritmos de bajo muy marcados que beben de Mr. Big nos harán ponernos a menear la cabeza. El amor por la propia música salta a la luz con “The First”, un tema con tendencias AOR que podría haber compuesto el mismísimo Jim Peterik. Para cerrar, el disco se despide con el single “Will I Remember”, un bellísimo tema que reduce sus elementos a voz y guitarra acústica.

‘i-Land’ es un disco para los amantes del rock de toda la vida. Nos puede recordar a bandas como Smashmouth, que devolvieron el gusto por bandas más clásicas al gran público. Pero no estamos hablando de un sonido “antiguo”, para nada. El álbum suena de maravilla. Su producción está cuidada al detalle y los sonidos son cristalinos. Hay un gran trabajo detrás. Las letras parecen escritas para todos y cada uno de nosotros, mientras que la instrumentación no deja de tener destellos de maestría. Todo ello en un cuidado inglés, que Fasur maneja a la perfección. Un trabajo redondo para plasmar de forma física lo que i-Land lleva años demostrando sobre las tablas.

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Esta entrada fue escrita por Pablo Camacho