Publicado en el otoño de 2006, el segundo álbum de la banda superó la prueba de fuego tras la espantada de Ben Moody. Recuperamos la histórica entrevista en exclusiva que Pau Peñalver mantuvo con Amy Lee, vocalista de Evanescence, en un hotel neoyorquino en el momento decisivo de su carrera.
A finales de 2006, la industria del rock contenía el aliento. Tras el bombazo planetario de ‘Fallen’ (Wind Up, 2003) y sus 14 millones de copias vendidas, la marcha traumática del guitarrista y cofundador en plena gira mundial había dejado a Evanescence al borde del abismo. Para muchos analistas, la banda era historia. Para Amy Lee, sin embargo, acababa de empezar la verdadera liberación.
Para escuchar aquel esperado segundo trabajo, ‘The Open Door’ (2006), me desplacé hasta Nueva York (Estados Unidos) para encontrarme en exclusiva con la vocalista de profundos ojos azules. Más madura, vitalista y habiendo dejado atrás el infierno de sus rupturas sentía que por fin tenía las riendas absolutas de su destino. “’Origin’ lo grabamos en mi apartamento y para mí es solo una demo independiente”, me confesaba con rotundidad al inicio de nuestra charla. “En este LP he puesto el cien por cien de mi persona. He estado en todo el proceso de producción, he compuesto, escrito y es la obra más personal y sincera que he hecho nunca. Me siento feliz”.
De Los Ángeles a Nueva York
El proceso de creación de ‘The Open Door’ no solo fue una metamorfosis musical; fue un cataclismo personal. Tras romper con Shaun Morgan (Seether) y afrontar la traición de Ben Moody, Amy decidió hacer las maletas y abandonar la meca del cine. "Terry Balsamo y yo empezamos a trabajar con diversas ideas en mi casa de Los Ángeles. Pero entonces Terry enfermó y fue muy duro. Me volvió a recordar lo frágiles que somos, que solo tenemos una vida y hay que aprovecharla. Decidí que no quería volver a vivir en Los Ángeles nunca más. Vendí mi casa, todas mis cosas y me vine a vivir a Nueva York, curiosamente muy cerca del hotel donde estamos haciendo esta entrevista.". Han pasado 20 años desde que pisé la Gran Manzana por primera vez para entrevistar a Amy Lee. La charla fue portada de la desaparecida edición española de la revista Kerrang!.
Contratiempos durante la grabación
El proceso de producción en los estudios Record Plant de Los Ángeles no estuvo exento de momentos dramáticos. A mitad de las sesiones de grabación, el guitarrista Terry Balsamo sufrió un derrame cerebral causado por la rotura de una arteria del cuello mientras realizaba su característico headbanging. Balsamo tuvo que afrontar un intenso proceso de rehabilitación física para recuperar la movilidad de la mano y poder completar el disco y la posterior gira.
Frente a quienes pensaban que la fuerza compositiva residía en la dupla Lee-Moody, la entrada de Terry Balsamo (ex-COLD) liberó los demonios barrocos, industriales y clásicos que la cantante llevaba años queriendo desencadenar. “Cuando Ben estaba en el grupo, la fuerza salía de la unión de dos personas, pero cuando él nos dejó, el resto de la banda hicimos piña. Sentíamos miedo y respeto al afrontar esta etapa, pero nos unió para salir del bache”, afirmaba la vocalista. “Quizás años atrás yo era la líder y Ben una especie de colíder, mientras el resto era simplemente 'la banda'. Ahora nos sentimos como una hermandad. En 'The Open Door' yo canto, pero la batería la ha tocado Rocky, el bajo Will y las guitarras son de John y Terry. Somos un grupo de verdad”.
El 6 de noviembre se lanzará una reedición de 'The Open Door' que incluirá una demo inédita, entre otras sorpresas. Estará disponible en vinilos de diferentes colores, CD y formato digital (resérvalo aquí)
Preguntada sobre el sonido abrumador y recargado del disco —con coros operísticos, guitarras pesadas e influencias incluso de Mozart—, Amy no se mordía la lengua: “Tenía todo el control en mis manos y quería aprovecharlo. Para mí era un reto. Tenía la oportunidad de crear algo muy personal y sincero. Me debatía entre crear lo que mi sello esperaba de mí o hacer realmente aquello que yo quería, intentando alcanzar ese sonido que me gusta encontrar en otros discos”.
Cinco claves y confesiones de ‘The Open Door’
1. "Call Me When You're Sober": La catarsis sobre el alcohol y las adicciones
El primer sencillo fue una bomba teledirigida hacia su expareja, el cantante de Seether, Shaun Morgan. “El título parece un tributo a alguien que has perdido, pero la canción habla sobre adicciones y se refiere claramente a alguien que se marchó de mi vida. La letra es más que evidente y no creo que deba resumir ni intentar explicar su significado. Escribir esa letra me relajó porque pensaba en cómo había sido capaz de plasmar en una canción todos esos pensamientos”.
2. El infierno de los acosadores en "Snow White Queen"
Uno de los cortes más oscuros del álbum nació de una experiencia aterradora. En el tramo final, la canción repite obsesivamente la frase "All I Want Is You". Amy nos revelaba la pesadilla real que la inspiró: “Habla de mis acosadores. Había un par de fans que se obsesionaron conmigo. Sabían todo de mi vida. Fue una cosa bastante terrorífica. Me daban miedo los seguidores, pero había algo bonito en el poder de las palabras: en las letras pude conectar con personas que se identificaban directamente y que pensaban que les hablaba a ellos”.
3. "Lacrymosa" y el amor tenebroso por Mozart
Su formación clásica volvió a brotar al adaptar el movimiento del Réquiem de Mozart, también mi canción preferida del maestro. “Me encanta Mozart. Es un mito para mí. Mi pieza favorita siempre fue su 'Réquiem'. Mi versión pasada por el Pro-Tools y la mesa de mezclas quedó muy tenebrosa y gótica”.
4. La caja de música real en "Your Star" y "Like You"
Lejos de los samplers artificiales, los instrumentos antiguos del disco tienen historia. “Realmente es una caja de música. También suena un piano de juguete que guardo desde que era niña y jugaba con él. Me encanta tocar instrumentos de ese tipo, como el órgano o el piano”.
5. "Good Enough": La primera canción feliz de su vida
La balada de cierre al piano sirvió como terapia definitiva. “Tenía que desprenderme de todo aquello que me hacía daño dentro de mi mente. 'Good Enough' es totalmente opuesta a eso: fue un momento de inspiración total. Estaba feliz y me puse a componer. En cierta forma es mi canción favorita. No es exactamente el típico sonido Evanescence, pero no me importa porque es honesta. Fue la sensación más sincera que tuve: hacer lo que quería sin importar que a nadie le pareciera pretencioso”.
¿Volver a trabajar con Ben Moody?
Aquel encuentro en la Gran Manzana terminó con una pregunta inevitable en 2006. Cuando le planteé a Amy si existía la menor posibilidad de que Ben Moody regresara en algún momento a las filas de Evanescence, su respuesta fue un portazo seco e inapelable: “Jamás. Cuando una puerta se cierra, inmediatamente otra se abre. Me siento libre para hacer lo que me dé la gana, capaz de escribir todo aquello que pasa por mi cabeza, sin miedo a componer una canción alegre o un tema de puro metal y sin importarme el qué dirán. Me siento segura de mí misma y de mis posibilidades. Como persona siento que he tumbado la puerta de una patada. Me sentí durante mucho tiempo en un lugar oscuro y sin salida por culpa de mi inseguridad. Ahora me siento fuerte y noto que he madurado. Soy responsable de mis actos y no voy a dejar que nadie decida más por mí." —Amy Lee en 2006. 20 años después sigue manteniendo su palabra.
‘The Open Door’ debutó directamente en el número uno del Billboard 200 tras despachar 447.000 copias en su primera semana solo en Estados Unidos. Acabó vendiendo más de cinco millones de ejemplares en todo el mundo y demostró que Evanescence no era un producto prefabricado a la sombra de un guitarrista, sino el vehículo artístico indiscutible de Amy Lee. Veinte años después, el disco sigue sonando tan dramático, pesado, orquestal y libre como la noche en que su creadora decidió tumbar la puerta en Nueva York.
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