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Stratovarius: 30º aniversario de “Episode”, el episodio que cambió el power metal para siempre

En la primavera de 1996, el heavy metal se encontraba en una encrucijada. Mientras la industria anglosajona todavía procesaba la resaca del grunge y abrazaba el punk comercial de grupos como Green Day, a quienes el propio Timo Tolkki calificaría despectivamente como "basura" en el nº154 de Heav/Rock, en el norte de Europa se estaba gestando una revolución de signo contrario. El 22 de abril de 1996, Stratovarius lanzaba 'Episode', un álbum que no solo rescataba el virtuosismo técnico, sino que establecía el "estándar de oro" del power metal melódico para las décadas venideras.

‘Episode’

Episodio 1: Sacar las manzanas podridas del cesto

Para entender la magnitud de ‘Episode’, es imperativo retroceder al clima de tensión interna que precedió a su grabación. Tras el cuarto álbum de la banda, el también magnífico ‘Fourth Dimension’, el guitarrista, líder y principal compositor, Timo Tolkki, comprendió que Stratovarius había tocado techo con su formación original. La salida del batería Tuomo Lassila y del teclista Antti Ikonen no fue un proceso amistoso; Tolkki fue tajante al respecto, afirmando en esa misma entrevista en Heavy/Rock que "si hay una manzana podrida en el cesto, tienes que sacarla para que no se pudran las demás". El líder buscaba una perfección que sus antiguos compañeros, según su criterio, no podían alcanzar en el escenario, pues aunque en estudio cumplían, en vivo, el guitarrista quería llegar a un nuevo nivel.

Ya en el lanzamiento anterior, con la entrada del cantante Timo Kotipelto, Tolkki pudo recrearse mucho más con la guitarra en los escenarios, cediendo las voces principales a su tocayo, algo de lo que hasta entonces se había ocupado también él.

La llegada de Jens Johansson (ex-Yngwie Malmsteen) y Jörg Michael (ex-Running Wild, Axel Rudi Pell) no fue un simple cambio de nombres; fue una inyección de esteroides técnicos. Johansson aportó por primera vez solos de teclado que podían competir en velocidad y complejidad con la guitarra de Tolkki, algo que antes solo se lograba mediante trucos de estudio. Por su parte, Jörg Michael introdujo un doble bombo demoledor y una precisión germánica que dotó a la banda de una potencia física inédita. Con Jari Kainulainen al bajo y un Timo Kotipelto ya plenamente integrado, se consolidó la alineación que hoy los fans consideran la más clásica y legendaria que ha tenido Stratovarius.

Episodio 2: Poniendo en la cúspide a los estudios Finnvox

La grabación de ‘Episode’ fue un proceso de introspección y exigencia máxima. Entre octubre de 1995 y enero de 1996, la banda se encerró en los Finnvox Studios de Helsinki, hoy todo un referente y epicentro en la industria del metal (incluso Locomotive, discográfica de Mägo de Oz, remasterizó ahí más tarde la discografía clásica de los madrileños en unas ediciones especiales). Tolkki, que ya entonces destacaba por su imponente presencia física y su meticulosidad, llegando a grabar él mismo las maquetas de bajo y guitarra en su casa antes de entrar al estudio, asumió las riendas de la producción junto al ingeniero Mikko Karmila.

Sin embargo, la ambición de Tolkki iba más allá de un disco de rock convencional. Quería una obra que fusionara el barroco de Bach y Vivaldi con el espíritu de Deep Purple. Para ello, se trasladaron a los Arabian Sound Studios para grabar secciones orquestales reales. El álbum contó con la participación de la Sibelius String Orchestra y un imponente coro de cuarenta voces del Conservatorio de Pop/Jazz y el Coro Sibelius, bajo la batuta de Reijo Harvonen. Esta apuesta por la instrumentación real, frente a los sintetizadores baratos de la competencia, le otorgó a ‘Episode’ una profundidad orgánica que aún hoy suena fresca y monumental.

Episodio 3: Anatomía de un clásico; un viaje pista a pista

‘Episode’ es un ejercicio de equilibrio perfecto entre la velocidad frenética y la melancolía nórdica. El disco abre con "Father Time", un himno que comienza con el tictac de un reloj y explota en una lección de power metal acelerado, explorando líricamente la angustia del paso del tiempo. Le sigue "Will the Sun Rise?", donde Kotipelto demuestra por qué su voz clara y aguda (con unos falsetes magistralmente ejecutados) era el complemento perfecto para las escalas neoclásicas de Tolkki. Un tema de power metal con este toque happy a lo Helloween.

Uno de los puntos álgidos es, sin duda, "Eternity". Con casi siete minutos de duración, es una pieza densa, casi doom en su pesadez inicial, que utiliza la orquesta para crear un muro de sonido épico. En contraste, "Speed of Light" es un despliegue de virtuosismo puro, una carrera de velocidad donde Johansson y Tolkki se baten en duelo. La rápida pieza, aún hoy en día, sigue siendo de las imprescindibles en sus conciertos. Como curiosidad, Kotipelto la regrabaría en 2012 junto al guitarrista Jani Liimaitanen (Sonata Arctica, Cain's Offering) en el disco 'Blackoustic' en una preciosa y tranquila versión acústica.

El álbum también permite momentos de experimentación y lucimiento individual. "Uncertainty", compuesta íntegramente por Kotipelto (quien, por cierto, Tolkki reconocería años más tarde que no le gustaba su forma de componer, relegando sus temas a caras B y bonus tracks para Japón), aporta un toque más pesado y rítmico. Por el contrario, piezas instrumentales como la bella y atmosférica "Episode" y la rápida "Stratosphere" (hermana gemela de la homónima “Stratovarius” del disco anterior) servían como vitrinas para el dominio técnico de la nueva formación.

Por su parte, “Tomorrow” es casi calcada a uno de los himnos que vendrían en su siguiente disco, ‘Visions’, me refiero a “Forever Free”; la melodía del estribillo es prácticamente la misma, lo que haría que algunos haters calificaran al grupo en broma como “Stratoplagius” por repetir la fórmula una y otra vez.

Hacia el final, canciones como "Babylon" y "Night Time Eclipse" exploran estructuras más progresivas y oscuras, preparando al oyente para el cierre definitivo con la intimista "Forever". Esta balada minimalista, protagonizada por una flauta melancólica y la voz desnuda de Kotipelto, se convirtió en el mayor éxito comercial de la banda en mercados como Japón y Corea del Sur, demostrando que detrás de la velocidad había un corazón profundamente melódico. Aún hoy, la formación actual la interpreta con el estribillo cantado a pleno pulmón por el público, pese a que es un tema muy personal que Tolkki dedicó a su padre recién fallecido.

Episodio 4: Éxito del álbum

La iconografía de ‘Episode’, con su portada surrealista de torres infinitas diseñada por Sakari Peltola bajo la supervisión de Tolkki, buscaba describir visualmente el sonido de la banda: algo inmenso, inalcanzable y geométricamente perfecto.

Tolkki llegó a planear llevar esas "malditas torres" al escenario durante la gira mundial, una muestra de que Stratovarius ya no quería ser sólo una banda de club, sino que aspiraba a llenar recintos mayores y liderar festivales, cómo así sucedió años después.

El impacto en las listas fue notable para una banda de metal de la época: alcanzó el puesto 21 en Finlandia y el 20 en Japón, vendiendo en este último país más de 65.000 copias en sus primeras semanas.

La gira española junto a Gamma Ray es recordada como el momento en que el público nacional conectó con la energía de una banda que, en palabras de Tolkki, se alimentaba de la "locura" y el calor de los fans del sur de Europa.

Episodio 5: Las rarezas

Dos singles o EPs con material extra (muchos formaron parte de bonus tracks en el mercado asiático en las diferentes ediciones del disco) calentaron también el ambiente. El lanzamiento de los sencillos "Father Time" y "Will The Sun Rise?" no solo sirvió como apoyo promocional, sino que escondía pequeñas joyas en sus caras B y ediciones especiales que ampliaban el universo sonoro de esta nueva formación.

Así, el disco se adelantó en Japón con el sencillo "Father Time", que además del tema que da título al disco incluía "Uncertainty", la mencionada pieza compuesta por Kotipelto que ya mostraba su capacidad para aportar matices más densos y rítmicos al grupo.

Sin embargo, el verdadero tesoro para los coleccionistas en ese momento fue la inclusión de "Future Shock '96". Esta era una regrabación del clásico perteneciente a su álbum debut, ‘Fright Night’ (1989), pero pasada por el filtro de la alineación estelar del 96. Escuchar la potencia de Jörg Michael y el teclado de Johansson en un tema de la etapa primeriza de Tolkki supuso un puente perfecto entre el pasado y el futuro de la banda, demostrando que podían sonar más agresivos y precisos que nunca.

Extrañamente, nunca se ha rescatado en ninguno de sus recopilatorios de rarezas ‘Intermission’, como sí se hizo con el tema que cerraba este EP, “Kill The King”, una versión cantada por Tolkki de sus admirados Rainbow.

Por su parte, el single de "Will The Sun Rise?" también aportó su cuota de exclusividad, ya que, además del tema título, fue el primer documento completo en vivo de la banda, fiel testamento de cómo sonaban en aquella época: como una auténtica apisonadora. Así, el mismo incluye versiones en vivo de los cortes del álbum “Speed of Light”, “Will The Sun Rise?”, “Eternity” y “Father Time”, cerrando con “Distant Skies” del cuarto álbum.

Hasta hace poco, estos singles editados originalmente en CD se habían rescatado en plataformas digitales, pero han desaparecido, posiblemente debido a problemas legales temporales por licencias discográficas, aunque seguro que pronto vuelven a estar de vuelta. Dos muestras más de que la creatividad y el material de la banda era desbordante en esos años.

Episodio 6: La prueba de fuego, su estratosférico e impecable directo

La ambición técnica de Stratovarius tuvo su prueba de fuego durante la gira otoñal en octubre de 1996, que supuso la primera presentación de la banda ante el público español. La gira, acompañando a Gamma Ray y Rage (siendo Stratovarius los segundos en actuar) incluyó Madrid, Avilés, Pamplona y Barcelona. Así, según nos contaba Marcos Mostaza en la crónica desde la emblemática y desaparecida sala Canciller de Madrid, el evento se convirtió en una auténtica exhibición de talento metálico. A pesar de los pequeños problemas de sonido que surgieron durante la velada, la banda supo salvar la situación con ingenio, presentándose ante los fans nacionales como auténticos genios técnicos.

El repertorio de aquella noche estuvo centrado casi exclusivamente en la presentación de ‘Episode’, ofreciendo muy pocas concesiones al pasado. La apertura con "Speed of Light" sirvió para que Timo Tolkki demostrara ser una verdadera máquina de las seis cuerdas, haciendo honor al título del tema. Esta canción, que destaca por su velocidad frenética y sus duelos entre teclado y guitarra, se convirtió rápidamente en un pilar de sus directos.

Stratovarius en Madrid, sala Canciller, 1996

Durante el concierto, también brillaron piezas como la melódica "Will The Sun Rise?" y la instrumental "Stratovarius" del anterior disco, ‘Fourth Dimension’, que se situaron entre lo mejor de la noche madrileña. El equilibrio del álbum entre la velocidad y la experimentación se reflejó en temas como "Eternity", con su muro de sonido épico, o "Uncertainty", que aportaba un toque más pesado.

Hacia el final de la actuación en Madrid, la banda rescató "Reign Of Terror" de su etapa ‘Dreamspace’ para apelar a la nostalgia de sus seguidores más antiguos, aunque la verdadera culminación llegó con una devastadora interpretación de "Distant Skies". En este tema, Timo Kotipelto confirmó poseer una de las mejores voces de la actualidad, cerrando con un broche de oro una actuación histórica. Al año siguiente, Stratovarius volverían al mismo enclave presentando ‘Visions’, ya como cabezas de cartel, teloneados por Elegy.

Epílogo: el legado de Episode

Tres décadas después de su lanzamiento, ‘Episode’ sigue siendo la piedra angular sobre la que se construyó ‘Visions’ (1997) y toda la explosión del género a finales de los 90. No fue solo un disco; fue el manifiesto de un Timo Tolkki que, en su momento de mayor lucidez creativa, decidió ignorar las modas mundiales para construir un imperio de melodía, velocidad y orquestación que el tiempo no ha logrado erosionar.

Bandas como Sonata Arctica, Avantasia o su “hermano pequeño” Edguy (Tolkki mezclaría su célebre disco ‘Vain Glory Opera’, metiendo incluso un solo en el tema “Out of Control”) es posible que nunca hubieran surgido sin la influencia de la banda finesa, que a su vez está más influenciada por Blackmore que por Malmsteen, según reconocería Tolkki una y otra vez.

Además, Stratovarius abriría mercado internacional para multitud de exitosas bandas finlandesas que han venido después: Nightwish, Children Of Bodom, Apocalyptica... expandía el género en toda Europa para Hammerfall, Rhapsody, Angra y tantas y tantas bandas europeas y de todo el mundo.

Aunque Timo Tolkki ya no esté en el barco, la actual alineación (de la que quedan Kotipelto y Johansson de la etapa clásica) interpretará muchos de estos temas fielmente, y de los tres álbumes clásicos posteriores, en la próxima edición del Leyendas del Rock (viernes 7 con In Flames, Saurom, Saratoga y muchos más), en un concierto que se prevé épico. Mientras tanto, estaremos pendientes del próximo episodio de una de las bandas que, sin lugar a dudas, salvó el heavy metal del coma a finales del siglo pasado.

Escucha 'Episode' en Spotify:

Andrés Brotons

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