Gran concierto el que vivimos el pasado sábado en Murcia, de esos que se te quedan grabados a fuego. Ramoncín y su banda, los Eléctricos del Diablo, confirmaron que son una de las formaciones más sólidas de rock que te puedes encontrar hoy en día en nuestro país.
La velada arrancó con la energía de lo nuevo: "No volarán", un tema todavía inédito que sirvió de carta de presentación. Sobre las tablas, Ramoncín no dudó en colgarse la guitarra en varios pasajes, reforzando un sonido que ya de por sí resultaba atronador gracias a los tres "hachas" que componen su banda actual. Antes de continuar, el madrileño comentó: “Una de las cosas que siguen siendo lo mejor de la vida es la música y, sobre todo, cuando es música en directo, de verdad y sin trampa”. Tras el estallido de aplausos del respetable ante esa afirmación, la banda acometió con garra "Sangre y lágrimas".
El viaje prosiguió con "Putney Bridge", pieza fundamental de su aclamado tercer disco ‘Arañando la ciudad’ (que gozó de gran protagonismo durante el show). Ramoncín recordó que este tema mítico nació tras el suicidio de un joven mientras viajaba por el metro de Londres. Poco después, tras la interpretación de la entrañable "La chica de la Puerta 16", llegó uno de los momentos más necesarios de la noche. El artista confesó que se pregunta constantemente cuándo podrá cambiar el discurso al presentar dicha canción; lamentó que ya sumen precisamente 16 las mujeres asesinadas en lo que va de año y aprovechó para recordar con énfasis que es al 016 donde hay que llamar, subrayando que casualmente es el teléfono fundamental para alentar la lucha contra la violencia de género.
La intensidad emocional se mantuvo con "Chuli", de su segundo álbum ‘Barriobajero’. Ramón desgranó la trágica historia real de este joven de barrio que murió desangrado cerca de su casa tras recibir un disparo. La canción actuó como un espejo de la violencia, la marginalidad y la cruda realidad callejera de la juventud en la España de la Transición. El artista conmovió a los asistentes al confesar que, cada vez que ve la farola de la esquina donde ocurrió la tragedia, parece que ve a ese “Chulo”, pues el recuerdo sigue intacto.
Tras "Hola muñeca", Ramoncín aprovechó para saludar a alguien que había asistido previamente el día anterior en una librería de Murcia a la presentación del libro “Ramoncín: no apartes la vida de la carretera”, obra escrita por su guitarrista Gabriel Abril. El tono se volvió más distendido cuando compartió confidencias sobre el implacable paso del tiempo; relató que había llamado a una amiga suya de Murcia (Laura) y que esta no pudo asistir por su reciente estreno como abuela. Entre risas, bromeó sobre la diferencia de edad con sus músicos: “Al que menos de mi banda le saco quince o dieciséis años... así que perdonadles si al final están cansados y no pueden seguirme”. Tras el divertido discurso, la sala estalló para corear al unísono "Reina de la noche".
El humor gamberro no faltó cuando un tanga aterrizó en el escenario. Ramoncín, rápido de reflejos, bromeó ante el desternille general: “Aquí es que solo me cabe un tercio de la merienda”. La sensualidad de "Canciones desnudas" y la energía de una "Cuerpos calientes" muy alargada mantuvieron el listón en lo más alto. Cabe destacar que el sonido de la velada fue impecable, cristalino y potente, con hasta algunos cameos por parte de la banda a algunos riffs clásicos como el “Day Tripper” de los Beatles. Ramoncín demostró estar en un estado de forma espectacular, afinando cada nota y conservando una voz portentosa que nada tiene que envidiar a sus mejores años, y no digamos ya su banda: ¡cómo suena!
Llegó el turno de uno de sus mayores himnos, "Como un susurro", de ‘La vida en el filo’. Como era de esperar, la locura se desató cuando el vocalista bajó del escenario para cantar el tema mientras paseaba entre la multitud. Entre apretones de manos y una marea de teléfonos intentando inmortalizar el contacto, la comunión fue total. Para introducir la legendaria "En el infierno", el frontman aludió al escritor Mark Twain con la célebre frase: “El cielo tiene buen clima, pero al infierno lo prefiero por la compañía”. El tema incluyó un solo de armónica espectacular, recordándonos que Ramoncín es un armonicista de diez, como acreditó durante toda la noche.
La energía rockanrolera continuó con "Rock & Roll Dudúa" (de su debut en 1978), donde el teclista brilló con luz propia, enlazando casi sin resuello con la festiva y melódica "La cita". Ambos temas fueron celebradísimos e incluyeron una extensa improvisación final que hizo las delicias de todos. En un paréntesis de intimidad, el artista pidió sugerencias al público y terminaron interpretando, sentados al borde del escenario, "La punta de la aguja" (Cuando el diablo canta, 2011). Antes, nos regaló la historia de cómo conoció a la madre de sus hijos “por pura casualidad”.
El tramo final fue una sucesión de clásicos: "Estamos desesperados", la icónica "Ángel de cuero" y "Déjame". Uno de los momentos más viscerales llegó con el extenso blues "Miedo a soñar", que culminó con un solo de guitarra estratosférico. Así, todos los guitarristas se situaron a pie de escenario, dándolo todo y elevando sus instrumentos al cielo mientras el público rugía en una ovación cerrada. Ramoncín no perdió la oportunidad de bromear sobre cómo su éxito "Litros de alcohol" le persigue incansablemente: “Cada vez que entro en una zapatería me la ponen”, comentó entre las carcajadas de la audiencia. También hubo espacio para la admiración mutua al relatar su reciente encuentro en la Gran Vía con Antonio Serrano, a quien calificó como el mejor armonicista del mundo.
Los bises fueron, sencillamente, incuestionables. Con "Al límite" de fondo, procedió a la presentación de su banda, "Los Eléctricos del Diablo", comenzando por Eric “El Rojo” Domínguez a la batería y Dani “California” Growl al bajo. Para introducir a Gaby “Cacharritos” Abril, recordó que es el autor del libro que habla "de nosotros y de vosotros". Al presentar al teclista Jesús “Yo te lo arreglo” Varas, destacó que “es de esas personas que dominan un oficio” y que "sabe solo con abrir el capó del coche si te han timado", ante las risas del público. De Jota Moyá “Naranja” resaltó su entusiasmo contagioso a la guitarra: “Cómo toca este cabrón”, aseveró. Finalmente, para presentar a Guss Martín, soltó con guasa: “Érase un hombre a una guitarra pegado"... hasta el punto de que su última compañera le dijo: "o la guitarra o yo”, provocando aún más risas.
Antes del adiós, Ramoncín se despachó a gusto "leyendo la cartilla" a necios personajes políticos como Trump, Netanyahu y Abascal, demostrando que sus discursos e historias entre canciones son tan magnéticos como su música. Siempre es un placer escucharle hablar, ya sea para lanzar una crítica ácida o para bromear con el público joven. Al preguntar cuántos treintañeros había en la sala, terminó tarareándole a uno de ellos el tema de Karol G, "Si antes te hubiera conocido", provocando muchísimas carcajadas. “Estamos jodidos”, dijo a su banda al preguntar cuantas personas de 50 años o más había en la sala y ver que eran mayoría.
El broche de oro llegó con toda la Garaje Beat cantando a capela, desde el primer acorde, el estribillo de "Hormigón, mujeres y alcohol", introducida de nuevo por una armónica magistral. En definitiva, haciendo honor al nombre de su tour, este concierto fue una auténtica celebración del rock. Ramoncín, a pesar de haber sido denostado a veces por una audiencia ignorante que desconoce su trascendencia en la cultura de este país, demostró junto a su bandaza que todavía le queda muchísima energía para regalar. No te los pierdas en su próximos conciertos, y sabrás lo que es una auténtica celebración de rock and roll. Por muchos años más.
Comencé a colaborar en “La Heavy” (cuando se llamaba “Heavy Rock”) y en su hermana gemela, “Kerrang!” (edición española), a finales de los 90, retomándolo en el nuevo milenio también en MariskalRock.com. También he escrito en el diario ABC y en publicaciones locales como “Siete Días Yecla”, además de haber trabajado durante un tiempo en el Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de mi querida Yecla. Tengo un blog, Brotando Music, donde podréis encontrar poco a poco los enlaces de todo el material que publico aquí, así como nuevo contenido inédito. Entre mis próximos planes está escribir un par de libros, uno de ellos sobre una de mis bandas favoritas.
Actualmente vivo en Yecla, aunque Alicante, Madrid, Murcia, Valencia… son ciudades también muy importantes para mí, por diferentes motivos. ¡Nos vemos en los conciertos… y que brote la buena música!






