Cualquier trabajo clásico de Iron Maiden es de sobra conocido y reputado. Aun así, y por varias razones, ‘Somewhere in Time’ puede ser de los más infravalorados, si es que la definición es válida hablando de la banda más grande del heavy metal y de su etapa más gloriosa. David Esquitino se viste de replicante para introducirse en los circuitos del sistema y darnos cinco claves de un LP tan seminal como digno de redescubrir.
1. Disco “desconocido” hasta hace nada
Me encanta comenzar mis artículos sembrando dudas, rompiendo mitos, esgrimiendo teorías impopulares o sencillamente desmitificando tópicos. Y eso que muchos diréis, seguramente con razón: “¡Pero tronco!, ¿cómo va a ser desconocido un álbum como este, con una portada tan mítica y esos temazos que contiene?”.
Pues bien, hasta que ellos mismos decidieron sacarlo del ostracismo y traerlo a la palestra, en realidad lo es (desconocido e infravalorado). Fue precisamente en 2023, con su gira “The Future Past Tour” (aquí vimos tres fechas, con una visita a Murcia incluida) cuando le dieron por fin una importancia clave. Pero nunca ha sido de los álbumes más representados ni de lejos en los directos de Maiden, ni siquiera de los más populares y reconocidos, aunque desde fuera pudiera parecer lo contrario. De hecho, las únicas canciones habituales en los setlist desde entonces han sido “Wasted Years” y “Heaven Can Wait” (sobre todo la segunda en realidad, al menos hasta la actualidad, que ya gana por goleada la primera).
El caso es que siempre se les había quedado esa espinita, tanto de una gira que no terminó de funcionar (recordemos que aquí vinieron en diciembre del 86, con WASP de teloneros, que entonces compartían management), como de unos temas que, por lo que fuera, nunca cogieron el punto en directo y acabaron cayendo. Hay una explicación, que enlazamos con los próximos epígrafes, que es la complejidad de las mejores canciones del disco. Esto, junto al hecho de que nunca estuvieran muy contentos con el sonido más suavizado del álbum en general (era 1986, ¿qué queremos?), hicieron que nunca se sintieran cómodos tocándolas. Pero esto lo ampliamos ya en el siguiente punto, ¿no?
2. Contiene canciones alucinantes, pero particulares
Por lo comentado en el punto anterior, posiblemente muchos fans no conocen tanto los temas de este álbum, porque de verdad que nunca estuvo representado en los conciertos… hasta hace nada. Quizás también influye que el tour superlativo de ‘Seventh Son…’, y la magnificencia y grandilocuencia de este disco posterior (y su citada gira) acabó fagocitando, injustamente, a un grandísimo ‘Somewhere in Time. De hecho, la cúspide de Iron Maiden para muchos es precisamente ‘Seventh Son of a Seventh Son’, pero la complejidad y magnificencia de aquellos temas increíbles, y de ese LP supremo, ya se estaba esbozando aquí.
Pongámonos en contexto y situación: Avanzaba la década y ya no funcionaban los cortes crudos y sencillos que tanto gustaban en la primera mitad de los 80. Desde la NWOBHM al completo a la mayoría de los grupos que vieron a Maiden en las primeras giras en EEUU (y en toda Europa, vaya), todos se morían de envidia escuchando estos temas directos que “La Doncella” bordaban, pero ahora ya no.
De repente estaban Queensrÿche empezando a hacer cosas más complejas, o los propios Judas Priest experimentando a su manera, ¡incluso Ozzy!, y ellos no iban a ser menos ni quedarse atrás. Es decir, ya no valía hacer “The Trooper”, ni “Iron Maiden” ni siquiera “Aces High”, sino que el camino era seguir por la onda que ellos mismos habían abierto en su momento con “Killers”, “Phantom of the Opera” o “Hallowed Be Thy Name”, pero a la vez siendo melódicos y más o menos comerciales. ¡Y encima que funcionara para petarlo en EEUU!
La tarea no era fácil, pero si “Stranger in a Strange Land”, “The Loneliness of The Long Distance Runner”, “Alexander the Great” o la propia “Caught Somewhere in Time” no son top de la historia del heavy metal, ¡y de la discografía de Iron Maiden!, que venga Dio y lo vea.
3. Época, producción, visión futurista, sonido retro pero modernizado…
La empresa no era fácil, que estamos en 1986 y había que competir con los discos que lo estaban petando en la época. También tenían que sonar modernos, pero a la vez sin dejar de ser ellos mismos. ¿Cómo? Pues siendo más o menos accesibles, para no perder comba de Scorpions, Kiss, Bon Jovi, Whitesnake, Def Leppard, Mötley Crüe…, pero seguir siendo Iron Maiden y dar el siguiente paso adelante en su carrera. Y sin ninguna duda necesitaban romper el mercado americano, pero sin venderse (o vendiéndose lo justito, si somos más precisos en la afirmación).
Ellos no iban a meterse en el carro duro de Metallica, Slayer… pero tampoco podían experimentar con el AOR / hard rock melódico (aunque “Wasted Years” sea exactamente eso). Y lo de disfrazarse de “hairmetaleros” o “glammies”, maquillarse y echarse laca tampoco era una opción, pero acercarse al público que estaban escuchando “eso”, sí. Entonces, llámalo como quieras, pero sin duda es su disco más americano, de producción más “amigable” y con algunas canciones comerciales, a su manera, que pedía la época.
Pero, por el contrario, nunca dejaron de ser ellos y 40 años después sigue funcionando (como también lo hace ‘Turbo’ o por supuesto ‘Peace Sells’, ‘Slippery When Wet’ y demás, cada uno a su manera). Y seguir hablando de historia antigua (aunque cierren el disco con “Alexander the Great”) tampoco era el camino, y pasamos con esto al siguiente punto…
4. Portada y estilo futurista
Si nunca has flipado y pasado literalmente horas mirando los detallitos de la portada del ‘Somewhere in Time’ (y pensando en tatuarte el Eddie de este disco), no has tenido infancia heavy ninguna, ni esta música te ha llegado al corazoncito. Era 1986 y había que mirar adelante, pero sin dejar de ser retro pese a todo. “Blade Runner” les había marcado mucho dos o tres años antes, y era el momento de retomar esa estética e inspiración. ¿Cómo hacerlo? Pues cogiendo el concepto, idea, imagen y demás del East End londinense y modernizándolo.
Naves espaciales, replicantes, guerreros espaciales, pistolas láser… pero, si nos fijamos bien, no dejan de ser las portadas de los dos primeros discos, singles incluidos, traídos al futuro. Eso sí, hablamos de ese futuro retro representado (en 1986) en mil películas, revistas, comics, novelas de ciencia ficción… Se mire como se mire, la portada es alucinante. Y no digo mucho más, para que te pierdas en buscar los detallitos y las referencias a la historia del grupo hasta entonces.
Derek Riggs estaba coronándose entonces, por cierto (primero con “Powerslave” y “Live After Death”, y aquí con “Somewhere in Time” y después con “Seventh Son”). Reverencia… y referencia.
5. ¿Disco adelantado a su tiempo o proyecto ambicioso en una época confusa?
Nunca se nos puede olvidar que hoy lo vemos como uno de los picos de popularidad de Iron Maiden, y de los trabajos clave de su carrera. Pero si lo analizamos más internamente, y/o retrotrayéndonos a 40 años antes, había más cosas que poner sobre la mesa. Por lo pronto, la banda estaba exhausta, muchísimo, tras dos años de gira completa por todo el mundo, y recorriéndolo varias veces. Bruce Dickinson estaba ya bastante quemado y con la voz que empezaba a resentirse de un sobresfuerzo continuo (además de que en este momento Steve Harris no estaba aceptando sus temas como sí lo haría más adelante). De hecho, también encontramos al propio Adrian Smith barruntando salir (lo haría no tanto después como sabemos) por lo mismo.
De nuevo ponemos sobre la mesa el hecho de que para mal o para bien, y es obvio que el tiempo les ha dado la razón, Iron Maiden siempre han ido por su camino, sin aceptar modas ni imposiciones ni adaptarse a nada de lo que estaba pasando fuera de su entorno o camino marcado. Curiosamente, quizás lo más cerca que han estado de esto en toda su historia, al menos en la época clásica, fue precisamente “ahora” y con este disco: con algunas guitarras y bajos sintetizados, producción muy técnica, pero a la vez “amable” y muy de su época, canciones algo más comerciales (geniales, pero más accesibles, a su manera, y melódicas como “Stranger in a Stranger Land”, “Deja-Vú” y sobre todo “Wasted Years”) y una dirección musical dubitativa que hoy nos parece sublime pero entonces confundió a crítica y público, ¡y a ellos mismos!
Vuelvo al matiz de que no es casual que estos temas casi nunca se han tocado en directo hasta ahora, aunque afortunadamente la historia por fin ha sido justa (y ellos mismos) con un disco que merece un puesto superior en el escalafón de nuestra música. Y ser reivindicado como una de las obras de arte más rotundas de la carrera de Iron Maiden (pese a una canción tan menor como “Sea of Madness”, quizás la única un peldaño realmente inferior dentro del tracklist del disco).
Ahora nos toca celebrar y sobre todo volver a escuchar un discazo como este, 40 años después. Y no nos olvidemos de tener en cuenta la próxima reedición conmemorativa del disco, es impresionante. ¡Encantadísimos de quedar atrapados en el tiempo!, al menos con este disco de fondo.
Que no se pierda el legado y que juntos sigamos construyendo el camino. No puedes dejar el rock, y lo sabes… De lunes a jueves en MariskalRock Radio de 18:00 a 19:00, con repetición para los rezagados o nocturnos empedernidos a las 22:00. ¿Nos escuchamos juntos?
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