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"Rising" de Rainbow cumple 50 años: El disco que redefinió la épica en el heavy metal

El 17 de mayo de 1976, Rainbow publicaba ‘Rising’, su segundo álbum de estudio. En aquel momento, no se presentó como una revolución inmediata, pero con el paso de los años ha terminado ocupando un lugar central dentro de la historia del hard rock y el heavy metal. Hoy, cuando se cumple medio siglo de su lanzamiento, Kike Marcos revisita el disco como una de las obras que ayudaron a definir el lenguaje del género en su vertiente más épica y ambiciosa.

Para entender su importancia, es imprescindible mirar al contexto en el que nace. Ritchie Blackmore venía de abandonar Deep Purple en 1975, tras una etapa marcada por el éxito masivo pero también por un desgaste interno evidente. Las diferencias musicales dentro de la banda eran cada vez más acusadas: mientras algunos miembros apostaban por una evolución hacia sonidos más cercanos al funk o al soul, Blackmore mantenía una inclinación clara hacia estructuras más oscuras, con mayor influencia de la música clásica y un enfoque más dramático. Ese punto de ruptura explica en gran medida lo que ocurre después.

Tras un primer disco de Rainbow publicado en 1975, todavía con una formación inestable, Blackmore decide reconstruir completamente la banda, manteniendo únicamente a Ronnie James Dio como pieza clave. Ese movimiento no solo redefine el sonido del grupo, sino que establece una base mucho más sólida desde el punto de vista creativo.

Con esa nueva formación, Rainbow entra en los Musicland Studios de Múnich a comienzos de 1976. El proceso de grabación es rápido: el disco se completa en cuestión de semanas. Lejos de ser una limitación, esa inmediatez queda reflejada en el resultado final. ‘Rising’ transmite una sensación constante de fluidez, como si muchas de sus ideas estuvieran siendo desarrolladas en tiempo real.

Ritchie Blackmore: Un enfoque diferente

Ese carácter se percibe desde el inicio. “Tarot Woman”, que abre el álbum, es un ejemplo claro de cómo funcionó el proceso creativo. La canción no llegó al estudio como una composición completamente cerrada, sino que se fue construyendo durante las sesiones. Tony Carey, encargado de los teclados, tuvo un margen amplio para desarrollar la introducción, dando lugar a una apertura larga, atmosférica y poco convencional dentro del hard rock de la época.

Ese tipo de decisiones no son aisladas. Forman parte de un enfoque general en el que Blackmore dirige el rumbo, pero deja espacio para que los músicos aporten dentro de ese marco. El resultado es un equilibrio entre control y espontaneidad que define buena parte del disco.

A lo largo de sus seis canciones, ‘Rising’ alterna momentos más directos con otros de mayor desarrollo. “Run With the Wolf”, “Starstruck” y “Do You Close Your Eyes” funcionan como piezas más inmediatas, con estructuras más claras y un enfoque más cercano al hard rock tradicional. Sin embargo, incluso en estos temas se mantiene el tono general del álbum: más oscuro, más contenido y menos orientado al componente festivo que caracterizaba a parte del rock de mediados de los 70.

Rainbow en 1976

Ronnie James Dio

Esa coherencia tonal es uno de los elementos más destacados del disco. No se trata simplemente de una colección de canciones, sino de un trabajo con una identidad muy definida. Y en esa identidad tiene un peso fundamental Ronnie James Dio.

En ‘Rising’, Dio no solo destaca por su interpretación vocal, sino por el contenido de sus letras. Aquí se consolida una línea temática basada en la fantasía, la épica y los elementos simbólicos, que acabaría siendo una de las señas de identidad del heavy metal en los años posteriores. Aunque no es el único artista que exploraba ese terreno, sí es uno de los que contribuyen a fijarlo con mayor claridad dentro de este contexto musical.

Esa dimensión narrativa alcanza su punto culminante en “Stargazer”. La canción, con una duración superior a los ocho minutos, representa el momento más ambicioso del álbum. Su proceso de creación vuelve a reflejar el método de trabajo del disco: no parte de una estructura completamente cerrada, sino que se desarrolla durante las sesiones de grabación, creciendo a partir de las ideas que van surgiendo en el estudio.

Uno de los aspectos más relevantes de “Stargazer” es la incorporación de la Orquesta Filarmónica de Múnich. Su participación no se limita a reforzar el sonido de fondo, sino que forma parte activa de la construcción del tema. La orquesta aporta tensión, dramatismo y una sensación de escala que amplía significativamente el alcance de la canción.

Desde el punto de vista musical, “Stargazer” se apoya en una estructura basada en la repetición y el desarrollo progresivo. Un motivo central se repite y evoluciona a lo largo del tema, generando una sensación de avance constante. Este tipo de construcción ha sido comparado en ocasiones con enfoques presentes en otras composiciones de la época, como “Kashmir” de Led Zeppelin, en términos de uso de la repetición y la acumulación de capas sonoras. Más allá de comparaciones, lo cierto es que la canción establece un modelo propio dentro del hard rock de mediados de los 70.

A nivel interpretativo, Dio desarrolla aquí una de sus actuaciones más representativas, integrando su estilo vocal con el carácter narrativo del tema. La combinación entre música y letra refuerza esa sensación de estar ante una pieza con un planteamiento más amplio que el de una canción convencional.

Un oscuro arcoíris

Tras este punto culminante, el disco se cierra con “A Light in the Black”. El contraste es evidente desde los primeros compases. Frente al desarrollo progresivo de “Stargazer”, este último tema se apoya en la velocidad, la precisión y la energía directa. Fue grabado prácticamente en una sola toma, lo que contribuye a esa sensación de inmediatez y ejecución sin artificios.

Ambas canciones funcionan como un bloque final dentro del álbum. Aunque no están unidas de forma explícita, la transición entre ellas y su ubicación en la cara B refuerzan la idea de continuidad, como si el disco alcanzara su punto álgido en dos fases diferenciadas. Este cierre pone de manifiesto otra de las características clave de ‘Rising’: su capacidad para equilibrar distintos enfoques dentro de una estructura muy compacta.

Con solo seis canciones y una duración relativamente breve, el álbum evita cualquier elemento superfluo. Cada tema tiene un papel concreto dentro del conjunto, lo que contribuye a una sensación de cohesión poco habitual incluso en discos más extensos.

A este resultado contribuye también la producción de Martin Birch, una figura fundamental en el desarrollo del sonido del hard rock y el heavy metal en las décadas siguientes. Su trabajo en ‘Rising’ permite mantener claridad en la mezcla sin sacrificar contundencia, algo especialmente importante en un disco donde conviven elementos tan distintos como guitarras eléctricas, teclados y orquesta.

50 años de influencia

Con el paso de los años, la posición de ‘Rising’ dentro de la historia del rock se ha ido consolidando. Aunque en su momento no fue un fenómeno de ventas comparable a otros lanzamientos de la época, su influencia ha sido notable. Muchos de los elementos que más tarde se asociarían al heavy metal, como la épica, el desarrollo de composiciones largas, el uso de referencias fantásticas o la integración de recursos propios de la música clásica, aparecen aquí de forma clara y estructurada.

Esa influencia no se limita a una sola generación. A medida que el género fue evolucionando, distintas bandas han retomado esos elementos, desarrollándolos en nuevas direcciones, pero partiendo de una base que discos como ‘Rising’ ayudaron a establecer.

50 años después de su publicación, el álbum sigue manteniendo su relevancia. No se percibe únicamente como una obra representativa de su tiempo, sino como un trabajo que continúa siendo comprensible y efectivo dentro del lenguaje actual del heavy metal. Su estructura, su enfoque compositivo y su identidad sonora siguen funcionando sin necesidad de reinterpretación.

Por eso, cuando se celebra su aniversario, no se trata solo de recordar una fecha concreta. Se trata de reconocer el momento en el que una serie de ideas, decisiones y circunstancias dieron lugar a un disco que acabaría teniendo un impacto duradero.

‘Rising’ no fue simplemente un paso más en la carrera de Rainbow, fue uno de los discos que ayudaron a definir el camino que seguiría el heavy metal en los años posteriores.

Escucha 'Rising' en Spotify:

Kike Marcos

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