Sin meternos en desacuerdos ni en polémicas o salsa rosa, ni siquiera en debates, actos de justicia o propios deseos personales de fans, es una realidad que K.K. Downing (o Kenneth Keith Downing Jr., según pone en su DNI) es una de las piezas clave de la historia de Judas Priest… Y por ende, que el argumento se cae por su propio peso, del propio “true metal”. De la mano sobre todo del tridente formado por Tipton, Downing y Halford, los británicos fueron creando, definiendo, modelando y redefiniendo (en ese orden) la biblia metálica. Al menos desde un ya seminal ‘Sad Wings of Destiny’ (tras un importante pero aún bisoño y menor ‘Rocka Rolla’ como debut) hasta el majestuoso ‘Painkiller’ que cierra por derecho, y dejándolo en lo más alto, la época clásica y más auténtica del estilo (al menos en su faceta tradicional).
Un gran fan como David Esquitino solo puede reverenciar los 75 años del maestro Downing recordando (y quizás redescubriendo) diez de las canciones con las que Judas Priest fueron dándole forma disco a disco al estilo, del que aún hoy son el máximo baluarte y referente. Cada uno por su lado en la actualidad, pero nadie le podrá quitar nunca al guitarrista el honor de haber sido parte principal (y directamente compositor) de estos himnos que aún hoy siguen marcando la historia del heavy metal.
1. “Victim of changes” (‘Sad Wings of Destiny’, 1976)
Aún a mediados de los 70 y Judas Priest ya lo estaban haciendo más duro, más rápido, más épico y majestuoso que nadie. Aún sonando setenteros, y contemporáneos de entonces, pero ya marcando estilo y tendencia. Sí, partiendo de sus maestros Purple, Zeppelin, Sabbath… e incluso Jimi Hendrix en el caso del propio K.K. Downing, pero de repente Judas Priest se coronan con canciones como esta. Y pasan a ser en solo un par de años de aprendices a maestros, de estar atentos de pillar el viento de cola a ser el motor de la locomotora, y la referencia absoluta de lo que iba llegar en breve. Se venían cambios en la cabeza del estilo… y el grito final de la canción marca lo que las alas del destino le tenía reservado al grupo: la gloria (casi) inmediata.
2. “Sinner” (‘Sin After Sin’, 1977)
Pecado tras pecado, exceso tras exceso y locura tras locura, que también es parte del camino. Sexo, drogas y rock and roll, que aquí había más de pecadores que de santos, pero sobre todo se trataba de seguir endureciendo el sonido. Podríamos haber cogido “Dissident Agressor” o “Raw Deal”, dos de las canciones más avanzadas (y duras) de entonces, o la preciosa “Here Comes the Tears”, que no solo de caña vivían en la viña del señor cura, y en algún momento había que redimirse de sus pecados de entonces. Pero a nivel de modelar el estilo, como estamos diciendo, “Sinner” es imprescindible.
3. “Exciter” (‘Stained Class’, 1978)
Ya a partir de ‘Stained Class’, sobre todo, la música de Judas Priest te va a atravesar metálicamente el cráneo, como denota acertadamente la portada. Ojo que aún estamos en 1978, y el heavy metal todavía no se había inventado como tal, sino que, como decimos, eran ya los avezados alumnos más aventajados de la clase los que estaban a punto de regalárselo al mundo. Entonces nadie había hecho todavía una canción como “Exciter”, poniendo sobre la mesa lo que iba a ser las bases del estilo desde entonces para siempre: rapidez, dureza máxima, agudos imposibles, ritmo desbocado… A partir de aquí, los aún adolescentes Accept, Running Wild, Rage, Exciter (sí, los canadienses se llaman así por la canción) Tyrant Pace (embrión de Primal Fear) y seguramente Raven o los propios Helloween tuvieron claro el camino a seguir.
4. “Hell Bent for Leather” (‘Killing Machine’, 1979)
El infierno se arrodilla ante el cuero, ¡no hay más preguntas, señoría! Hemos hablado de la música hasta ahora, pero ya entran en liza más cosas para definir y moldear el heavy metal. Estamos a punto de entrar en los 80, y tonterías las justas: cuero, metal, cadenas, motos y guitarras asesinas siendo una auténtica máquina de matar. Ya habían hecho un par de giras norteamericanas de hecho, y unos jovencísimos Slayer, Overkill, Testament (aún en su embrión Legacy), Sanctuary habían tomado buena nota de cómo se hacía esto en Europa. Directos arrasadores, canciones cada vez más duras y metálicas (dejando atrás el hard rock setentero), y desde ya la banda que marcaba el rasero por el que se iban a medir los 80 en el estilo. O intentabas ser tan duro como Judas Priest, o no eras un heavy digno, punto.
5. “Metal Gods” (‘British Steel’ 1980)
Llegan los 80, y el LP que abre la década tiene que ser seminal y marcar el camino, musical y conceptual para los próximos años. Lucha social, orgullo obrero y metal duro y pesado para afianzar el legado. Puro acero británico para conquistar el mundo, romper todas las normas establecidas y sobre todo autoproclamarse sin ninguna vergüenza (ni fanfarria) como los verdaderos dioses del metal (¡y estábamos en 1980 aún!). Ya habían conquistado la rapidez, la imagen y faltaba sonar más pesados, rudos, rítmicos y literalmente aplastar con su sonido a cualquier que se pusiera por delante. A día de hoy, 46 años después, siguen siendo considerados los “metal gods”, por algo será…
6. “Screaming for Vengeance” (‘Screaming for Vengeance’ 1982)
Tras un muy menor ‘Point of Entry’ (pese a canciones tan salvables como “Heading Out to the Highway” o tan comerciales y divertidas, y a la vez transgresoras, como “Hot Rockin´”), y las críticas que les cayeron encima, en este caso merecidas, volvieron más duros que nunca (entonces) clamando y gritando venganza. En EEUU lo terminaron de petar con “You´ve Got Another Thing Coming”, pero los temas del álbum que redefinen entonces el estilo, acelerándolo aún más y haciendo todavía más duro, eran “Riding on the Wind” y el propio tema título, que aún hoy es posiblemente una de las canciones más rápidas y salvajes que se han escrito nunca en el género. Y tanto nuestro protagonista como Glenn Tipton se habían convertido ya en los guitarristas de referencia para todas las bandas duras de alrededor.
7. “The Sentinel” (‘Defenders of The Faith’, 1984)
Posiblemente el disco más clásico de Priest en los 80, el preferido de Ian Hill, y junto al citado ‘Screaming for Vengeance’, seguramente el más netamente heavy de la banda hasta que llegará ‘Painkiller’. Los temas más duros y rápidos del grupo están en estos dos LP´s, algunos de los superclásicos más rotundos, son dos de sus portadas más icónicas, y el estándar de dureza, precisión, calidad y “heavicidad” en el estilo los marcan estos dos trabajos. Otro día hablamos de las letras, con mucha intención de Halford de gritarle cosas al mundo (“Jawbreaker”, “Eat me Alive”, “Love Bites”…), pero el corte que marca un antes y un después para el heavy en este disco es “The Sentinel”.
Una de las favoritas más rotundas para los “die hard fans” y (objetiva y subjetivamente) uno de sus tres o cuatro mejores himnos. En los últimos años la han vuelto a hacer fija en los directos, y nunca falla. ¡Ah!, y preguntaros por qué hay muchos grupos de heavy metal posteriores que se llaman “Sentinel” o tienen “Centinela” en el nombre (sí, obviamente los nuestros también).
8. “Turbo Lover” (‘Turbo’, 1986)
Vale, guitarras sintetizadas, sonido comercial, base hardrockera, incluso melenas con laca y teñidos de rubio, y nada que replicar al respecto… ¿Pero algún heavy del mundo no se bailaba el “Turbo Lover” en la intimidad? De hecho, a día de hoy todos los seguidores hemos salido del armario al respecto, ¿verdad? Es que incluso siendo “moñas”, accesibles y generalistas… ¡marcaban el camino al resto! Siendo duros eran los más duros, pero siendo innovadores, “modernos” y “vendidos” también lo hicieron bien.
Vale, es verdad que entonces costó aceptar ‘Turbo’ tras dos trabajos durísimos como eran los anteriores. Pero todo esto ya os lo contamos con pelos y señales en los artículos publicados en nuestra revista y web con motivo del 40º aniversario. Y el tema en sí, aparte de ser una de las canciones más queridas y apreciadas a día de hoy en sus repertorios, no deja de ser uno de esos casos raros en la historia que, incluso fallando y siendo menos auténticos, ¡también acertaron y crearon tendencia!
9. “Ram it down” (‘Ram it Down’, 1988)
Anticipando lo que va a ser ‘Painkiller’ a continuación, e igual que hicieron pocos años antes con ‘Screaming for Vengeance’, el puñetazo en la mesa (y en el mundo) que vemos en la portada, y sobre todo el propio tema título ponía otra vez los puntos sobre las íes. Cierto que la mitad del disco es sobrante de lo que iba a ser la parte heavy de ‘Twin Turbos’ (os remitimos a los artículos previos) y la otra mitad es un poco relleno o se compuso con prisas, aunque la versión metalizada del clásico “Johnny B. Goode” siempre tuvo su punto.
Pero que me aspen si una canción como esta, o la tremenda “Hard as iron”, no redefinieron una vez más el estilo… y sobre todo anticiparon lo que se nos venía encima. Nos volvieron a imponer a la fuerza el heavy metal, que es lo que de hecho significa, y recuperaron el trono. Y el sonido de las dobles guitarras es una vez más lo más salvaje que se estaba haciendo en el metal (que les pregunten a Slayer de quién lo aprendieron casi todo en este sentido).
10. “One Shot of Glory” (‘Painkiller’)
Hubiera sido muy fácil, y hasta evidente, remarcar la importancia de una canción como el título en el desarrollo del metal desde entonces. Todas las bandas posteriores, de heavy metal, de thrash, de metal extremo, de power… se basan en el sonido y estilo de ‘Painkiller’, al menos cualquiera que esgrima la palabra “heavy” o “metal” en su apellido de manera digna y sabiendo de lo que habla. Pero permitirme cerrar este artículo de manera épica, majestuosa y totalmente estamental con el himno que cerraba precisamente el álbum. Testimonio absoluto de la glorificación, atemporal y sacramental, del estilo y de la importancia seminal de Judas Priest en el mismo. No es casual que decidieran empezar con ella alguna de las giras conmemorativas más recientes de la banda…
Y por extensión, rematamos felicitando de nuevo a una pieza clave del engranaje como es (y siempre será) K.K. Downing, que a pesar de llevar ya muchos años fuera de la banda madre, siempre será parte de ella y de la historia del heavy metal. ¡Gracias!
Que no se pierda el legado y que juntos sigamos construyendo el camino. No puedes dejar el rock, y lo sabes… De lunes a jueves en MariskalRock Radio de 18:00 a 19:00, con repetición para los rezagados o nocturnos empedernidos a las 22:00. ¿Nos escuchamos juntos?
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