Crónicas

Testament + Annihilator + Death Angel: Thrash metal old school en vena

«Impecable factura y ejecución que dejó satisfecho a una parte de los fans de Testament»

4 diciembre 2017

La Riviera, Madrid

Texto: José Luis Martín. Fotos: Alfonso Dávila

Desde el primer momento en el que se anunció el cartel de este mini festival de thrash metal old school con Testament, Annihilator y Death Angel, la fecha quedó apuntada en el calendario de muchos seguidores del género, como se pudo apreciar en una sala casi llena, a pesar de ser un lunes laborable y con una agenda que no da tregua en cuanto a eventos musicales en la capital.

A las 19:45 y con quince minutos de retraso, algo que agradecerían los que a esas horas todavía hacían una larga cola en los accesos, comenzaban a desplegar su descarga los californianos Death Angel, entre una densa nube de humo que ni facilitaba la labor de los fotógrafos ni la visión del público. Con poco espacio para moverse, pues lo hacían delante de todo el montaje del cabeza de cartel, su vocalista Mark Osegueda salió muy entregado y dinámico, flanqueado por dos hachas como Rob Cavestany, único miembro fundador del combo, y Ted Aguilar. No disponían de mucho tiempo para desaprovecharlo, así que arrancaron con “Father of Lies” de su último trabajo ‘The Evil Divine’, para continuar con “The Dream Calls of Blood” del anterior con un intenso y continuado ritmo.

Sólidos, enérgicos y consistentes, retrocedieron otro álbum más para lanzarse con “Clawn In So Deep” y enfocar la mitad del repertorio con el imprescindible “The Ultra Violence”, que enlazaron con “Thrown to the Wolves”. Para el final dejaron el tremendo “Mistress of Pain” y cerraron con otra canción de las nuevas como “The Moth”, que huele a clásico y que nos dejó con ganas de mucho más tras cuarenta trepidantes minutos.

Con Annihilator nos pasó un poco lo mismo que con sus predecesores: esperábamos un concierto de una hora mínimo y no sabemos si recortaron algo el set por el retraso acumulado desde el inicio, pero sus cuarenta y cinco minutos se nos pasaron volando.

Con dos paneles laterales con la portada de su reciente álbum ‘For the Demented’, y tras la intro “Crystal Ann” de su mítico ‘Alice in Hell”, abordaron este álbum con el trepidante “One to Kill”, saliendo Jeff Waters en tromba y chocando puños con los seguidores de las primeras filas. Siguieron con “No Way Out”, poniendo un poco de pausa con “Set the World on Fire”, para volver a tumba abierta con otro clásico como “W.T.Y.D.”, y enfocar el presente con “Twisted Lobotomy”.

Waters, como nos tiene acostumbrados,  estuvo espléndido, entregado, concentrado, divertido y manteniendo, además de su clase y estilo, ese sentido del humor que le permitió vacilar al público sobre cómo pronunciaban el nombre de la banda en distintos lugares. Para la parte final dejaron dos de sus piedras preciosas como el aclamado “Allison Hell” y el coreadísimo “Phantasmagoria”, ante las ovaciones de un público entregadísimo.

Y tras casi media hora para poner a punto el backline, era el turno de los otros californianos de la noche. La tarima de la batería, muy elevada y recubierta con una tela, decorada al igual que los paneles de la parte posterior del escenario.

Testament nos dejó un concierto de sensaciones encontradas, capaces de cautivarnos y engancharnos cuando pusieron la directa y de llevarnos al tedio con la gran cantidad de solos, que cortaron el ritmo de su actuación y nos llevaron al aburrimiento y al sopor. Ni el guiño del bajista Steve DiGiorgio al “Cygnus X1” de Rush consiguió animarnos. Somos conscientes de que Chuck Billy necesita sus momentos de descanso, pero yo no recuerdo ningún concierto, y he visto unos cuantos en más de tres décadas, que una banda llevara cuatro solos a la hora y cuarto de actuación. Así consiguieron alargar su actuación hasta casi la hora y tres cuartos.

Por lo demás, su repertorio incluyó cortes de su nuevo trabajo como la inicial y homónima “Brotherhood of the Snake”, “The Pale King”, “Stronghold” o “Centuries of the Suffering”, que fueron muy bien recibidas, frente a temas más clásicos como “Into the Pit”, “Electric Crown” o “Low”.

El combo sigue mostrándose duro y rocoso como el pedernal, con un Billy que sabe llenar un escenario, sustentado por una sólida base rítmica con los experimentados y curtidos DiGiorgio al bajo y Hoglan a los parches, y respaldados por dos guitarristas muy solventes como Peterson y el magistral Skolnick con su inseparable Gibson Les Paul.

Su show lo completaron con dos bises de altura y empaque como “Practice What You Preach” y “Over the Wall” de impecable factura y ejecución que dejó satisfecha a una parte de sus fans.

Setlist: Brotherhood of the Snake / Rise Up / The Pale King / More Than Meets the Eye / Centuries of Suffering / Solo de Alex / Electric Crown / Into the Pit / Low / Stronghold / Throne of Thorn / Solo de Eric / Eyes of Wrath / Solo de Gene  / First Strike is Deadly / Solo de Steve / Urotsukidoji / Souls of Black / The New Order / Practice What You Preach / Over The Wall

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Esta entrada fue escrita por José Luis Martín