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Crónicas

Mad Cool 2019: Flacidez musical

«Una jornada donde la intrascendencia musical fue la corriente imperante»

12 julio 2019

Espacio Mad Cool, Valdebebas IFEMA, Madrid

Texto: Yorgos Goumas. Fotos: Alfonso Dávila y Alejandro Rico

Para la tercera y cuarta jornada del festival, nuestro colaborador Yorgos Goumas toma el relevo a la hora de contarnos lo sucedido en el festival. Dado que Alfredo Villaescusa ha conseguido transmitir de manera fidedigna y acertada el ambiente imperante del festival en sus crónicas de las dos primeras jornadas (10 y 11 de julio), no me queda nada más que centrarme en lo estrictamente musical, aunque sí que me gustaría destacar los precios abusivos de la, eso sí, amplia oferta gastronómica: señores, 8 euros para un kebab me parece simplemente un precio abusivo, así de simple y así de claro…

Una vez dicho esto, procedo con la primera banda de la jornada que vi: Valeras, el quinteto oriundo de Reading, cuya propuesta musical oscila entre el rock de unos King of Leon y el indie de unos Kasabian pero con un toque más bailable/alegre a lo The Killers. Supongo que este último toque se debe a las raíces venezolanas de su líder, la bajista Rose. Nada mal para empezar la jornada.

Miles Kane. Foto: Alfonso Dávila

Justo en el escenario de enfrente les sucedieron los asturianos Staytons, un quinteto que mezcla el folk, el rock indie, el soul y algo de jazz. En sus arreglos incluyen muchos teclados y trompeta (o fiscorno, no estoy muy seguro), dando así un toque distintivo y difícil de etiquetar: puede que recuerden a ratos a unos Franz Ferdinand y a veces a unos Red Hot Chili Peppers (en su época más comercial y domada, eso sí). Su disco de debut del año pasado, ‘Singularity’, fue producido por Igor Paskual, guitarrista y compositor de Loquillo y los Trogloditas desde hace casi dos décadas. Una propuesta fresca y animada que hizo que el respetable se espabilara a pesar del calor sofocante dentro de la carpa.

Otra vez volvemos al escenario del frente dentro de la carpa para ver a los galeses Himalayas. Llevan en la brecha desde 2015 y aparentemente adoran a bandas como The Strokes (ya vi delante de mí a un chico con patillas y camiseta de esta banda botando al son de los galeses), Green Day, The Libertines y con guitarras que beben tanto del garaje como del glam. Provienen de la fértil cantera de la escena de Gales junto a bandas como Catfish & the Bottlemen, Tibet o Pretty Vicious, y los fans de este rollo no deberían perderles de vista.

Miles Kane. Foto: Alejandro Rico

El inglés Miles Kane, anteriormente con The Rascals y ocasionalmente compartiendo labores de frontman en el proyecto The Last Shadow Puppets junto a Alex Turner (Arctic Monkeys), ocupaba el segundo escenario más grande , el Madrid Te Abraza. Hace un indie pop muy acorde para tomarse un cóctel en una fiesta cool llena de influencers al borde de una piscina en una mansión en una colina del Hollywood. Ramalazos guitarreros que coquetean con el new wave de unos Talking Heads o The Jam (creo que ha colaborado con Paul Weller), el glam setentero a lo T-Rex, el pop indie de unos Franz Ferdinand, el rock añejo de The Kinks (la banda tótem de los mods e indies alrededor del planeta) y el desparpajo en general ya que nos regaló una versión del “Hot Stuff” de Donna Summer. Sin embargo, no puedo evitar una sensación de tratar de una fachada (bien pulida y amena, eso sí) detrás de la cual se encuentra el vacío. Se supone que es uno de los músicos mejor vestidos del Reino Unido, según las siempre “acertadas y expertas” revistas de tendencia, pero a mí que me expliquen la combinación de pantalones de pitillo, camisa abierta pecho lobo y gorro de pescar… Muy british todo. Por lo menos ahora sé qué tema estaba escuchando cuando mi empresa de telefonía móvil me ponía cuando les llamaba y me ponían en espera: “Come Closer”.

Vuelta a la carpa para ver al trío inglés Milk Teeth, quienes optan por mezclar el emo pop a lo Avril Lavigne con ramalazos guitarreros a lo Hole o Nirvana y toques alternativos a lo Sonic Youth. Evidentemente, se trata de una banda bien anclada en los años 90, así que si os gusta este rollo, os va a gustar la banda, pero desde luego a nivel personal no han revolucionado mi vida. Lástima que no me enteré del título del tema que iba sobre “cómo comer un coño”, según, Becky, su vocalista.

The Smashing Pumpkins. Foto: Alfonso Dávila

Y llegó la hora de ver a The Smashing Pumpkins. La verdad es que venía con pocas expectativas dado que había leído acerca de las malas últimas apariencias de Billy Corgan - sobre todo de su mal estado físico - , su pasotismo de diva y unos setlists reacios a la hora de complacer al respetable. Afortunadamente, nada de eso pasó, aunque sigue recordándome al Tío Fester de la Familia Adams y, si me apuráis, a Darth Vader una vez quitada la máscara, con esa cabeza pálida y calva, y vestido hasta el cuello con una especie de sotana. Arropado por Jimmy Chamberlain, un batería que toca por debajo de sus posibilidades en los discos de los Pumpkins pero que en directo da muestras de su poderío detrás del kit, y del guitarrista James Iha, ya tenemos las tres cuartas partes de la formación original, junto al guitarrista Jeff Scroeder y un bajista para los directos. Se reunieron por enésima vez el año pasado, y además sacaron disco nuevo: ‘Shiny and Oh So Bright, Vol. 1 / LP: No Past. No Future. No Sun.’ (producido por Rick Rubin). Afortunadamente, lo único interminable en este caso es el título, ya que Corgan y compañía mostraron que aun tienen cosas que decir.

The Smashing Pumpkins. Foto: Alejandro Rico

Sin embargo, para esta ocasión nos tenían guardados todos los temas clásicos que a los de mi quinta nos devuelven atrás a dos décadas y más. Dicho sea de paso, resultaba curiosa la producción escénica con tres enormes muñecas al más puro estilo del cine de ciencia ficción soviética de los años 20 que desprendían juegos de luz, dando así al conjunto algo sacado del mundo de Tim Burton. La intro fúnebre del ‘Sarabande’ de Handel dio lugar a los dos primeros cañonazos de la noche “Siva” y “Zero”. Como hay nuevo disco de por medio también tocaba presentar un par de sus temas: el contundente “Solara” y “Knights of Malta”; para este último han prescindido de los arreglos de cuerda y le han dado un repaso más crudo, y no sonó nada mal. También le dan un repaso más guitarrero a su hit electrónico “Eye” (ya sabéis, de la banda sonora de la película de culto “Carretera Perdida” de David Lynch). Como era de esperar, “Bullet With Butterfly Wings” puso el recinto entero patas arriba, un entusiasmo que no menguó con “Tiberious”. Momento para enviar mensajes a los (ex) novios vía Whatsapp con la balada “Disarm” aunque espero que los allí afligidos recobraran la cordura gracias a los riffs casi sabatianos del “Superchrist” (el otro tema del single digital 'G.L.O.W.').

The Smashing Pumpkins. Foto: Alfonso Dávila

“The Everlasting Gaze” fue seguido por varios clásicos de la banda: “Ava Adore”, “1979”, “Tonight, Tonight” y “Cherub Rock”. Un pequeño bajón supuso la inclusión del tema “The Aeroplane Flies High (Turns Left, Looks Right)” una cara B del single “Thirty-Three”. No se trata de un mal tema, todo lo contrario, pero es demasiado oscuro como para poner broche final a un concierto. Afortunadamente, los de Chicago guardaban una última bala (y sin alas de mariposa) en la recámara: “Today”. Con esto pusieron punto final a su actuación, donde además James Iha mas de una vez sirvió como maestro de ceremonias, y que dejó a todos con un buen sabor de boca. Corgan aparentemente ha recuperado algo de su mojo a lo que se refiere en los directos.

El cuerpo aun aguantaba a las dos de la madrugada para un último chute de rock cortesía de los australianos Wolfmother, quienes nos pusieron las pilas con su heavy rock setentero zeppeliano. Temas como “Victorious”, “White Unicorn”, “Colosal”, “Woman”, “Apple Tree”, “Dimension” (con pequeño solo de batería incluido), “California Queen”, “Gypsy Caravan” o “Joker & Thief” son toda una garantía a la hora de escuchar heavy rock añejo hecho hoy.

Wolfmother. Foto: Alfonso Dávila

Un buen cierre para una jornada donde la intrascendencia musical fue la corriente imperante y que llegó en su cúspide con la inclusión de los The National como cabezas de cartel en el escenario principal. No sé con qué criterios les incluyen en todos los festivales ya que su música para gafapastas pseudointelectualoides indies (sólo hace falta ver las pintas de su frontman y escucharle como murmulla en lugar de cantar) consigue aburrir hasta las ovejas: nunca había visto a tanta gente tumbada en el suelo en un festival (el recinto parecía un enorme campo después de una batalla), y algo parecido había ocurrido la noche anterior con otra inexplicable actuación de ladrillo: Bon Iver.

Por lo menos esa placidez y flacidez musical se traduce también en una edición sin incidentes y a años luz del caos del año pasado. El hecho que acudan casi treinta mil personas menos que el año pasado debido al insuficiente numero de nombres con agarre en el cartel también ayuda. La jornada de hoy sábado promete ser más emocionante con actuaciones que incluyen a Prophets of Rage, Mogwai, The Cure o Greta Van Fleet. Mañana más y (seguramente) mejor.

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Esta entrada fue escrita por Yorgos Goumas

1 comentario

  • Juandie dice:

    Los históricos SMASHING PUMPKINS tras su vuelta y los australianos WOLFMOTHER las únicas bandas rockeras que sobresalieron de ese dia en dicho festival las cuales dieron dignos recitales.

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