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Crónica de Rock Imperium Festival (sábado) con Iron Maiden, Anthrax, H.E.A.T o Blues Pills: Scream for me, Cartagena!

Iron Maiden

La larga cola del sábado confirmó desde primera hora de la tarde que nos encontrábamos ante la jornada más ambiciosa, esperada y masiva de toda la historia del Rock Imperium Festival. El ambiente que se respiraba en los accesos y en el interior del recinto de El Batel se sentía completamente distinto al del día anterior. Había una energía eléctrica, palpable y cargada de una expectación desmesurada ante una afluencia masiva de fieles que abarrotaron cada rincón hasta rozar el cartel de sold out.

Sin embargo, la cara B de contar con una producción de dimensiones tan faraónicas como la del cabeza de cartel de la noche tuvo sus consecuencias logísticas directas en el resto de los horarios oficiales. Todas las bandas previas de la jornada se vieron obligadas a ajustar, condensar y recortar ligeramente la duración de sus sets.

Esto se debió a una estricta exigencia contractual del equipo técnico de Iron Maiden, quienes necesitaban imperiosamente que el escenario principal quedara completamente despejado, libre de bártulos y a su entera disposición al menos una hora antes de que el grupo saltara a escena.

Con este ambiente de prisas técnicas, y cruzando los dedos colectivamente para que no sufriéramos los inoportunos y graves cortes de energía eléctrica que asolaron su concierto en tierras francesas hace ya algunos días y que replicaran el éxito que habían tenido en el reciente Resurrection Fest, la maquinaria del festival se puso en marcha.

Escenario de Iron Maiden, el plato fuerte de la noche

Blues Pills

La enorme responsabilidad de inaugurar ese día el “Estrella Levante Stage” bajo el sol de la tarde recayó sobre los hombros de los suecos Blues Pills. La formación liderada por la arrolladora, magnética y portentosa voz de la increíble Elin Larsson, excelentemente respaldada por la soberbia guitarra de Zack Anderson, ofreció una auténtica lección de intensidad, soul y rock setentero con toques psicodélicos.

La banda saltó a las tablas derrochando una energía contagiosa, con una Elin que no paró de moverse y bailar por todo el escenario contagiando su fuerza a las primeras filas. Arrancaron con una energía arrolladora con “High Class Woman”, de su primer largo (EPs aparte) ‘Blues Pills’ de 2014. “¡Arriba! ¡Gracias!”, nos grita su impresionante y sensual vocalista,  que lo dio todo con una entrega bestial a lo largo de su muy bien aprovechado tiempo.

Elin Larsson (Blues Pills)

“Proud Woman”, del cuarto álbum “pandémico” ‘Holy Molly’, fue la siguiente en sonar, seguida de la blusera en su primera parte “Black Smoke”, con cambios de ritmo incluidos. No faltó el tema homónimo de su segundo álbum, “Lady In Gold”, o el rápido corte que titula su último álbum,  “Birthday”, que les quedó brutal.

Murcia, come on baby!”, nos grita Elin, recordándonos varias veces que son Blues Pills desde Suecia, mientras arrasan también con la cañera “Bye Bye Birdy”. Elin nos agradece el apoyo recibido, diciéndonos que es una ciudad y un país muy bonito y que esperan que nos hayamos divertido, mientras nos sumerge en el final y arranca a capela con la genial “Devil Man”, que cerraría un set list muy bien estructurado, y elegante, con un tiempo bien aprovechado. Estoy convencido de que ganaron muchos nuevos fans a tenor del recibimiento que tuvieron y espero que sean más habituales en nuestros festivales y conciertos propios a partir de ahora. Actuación impecable.

Blues Pills

Presa

Inmediatamente después, desde el escenario pequeño, la talentosa formación cartagenera Presa saltó a escena dispuestos a representar, con el orgullo y la rabia que les caracteriza, la incombustible fuerza de la escena rockera local. Emergidos en el ya lejano año 2017 y curtidos a base de patearse los escenarios del circuito underground, la banda desplegó un sonido rudo y honesto que bebe de las fuentes más puras del rock urbano sin florituras.  Haciendo frente al implacable calor y ante una notable audiencia de paisanos y curiosos que se agolparon para darles su apoyo, el grupo brilló con luz propia a través de la ejecución de composiciones construidas sobre melodías sumamente afiladas y un espíritu directo y desprovisto de cualquier tipo de artificio innecesario.

Temas como “Galones”, “Hermanos” o “Adoctrinados” no tardaron en conectar con el público, gracias a su particular “Sonido del Rock and Roll”. En la parte final, presentan a la banda conformada por Andrés a la percusión, Javi al bajo, David y Alberto a las guitarras y Alejandro a la voz, asegurándonos que lo más importante del concierto éramos nosotros  Presa demostraron sobre el escenario una compenetración magnífica, actuando con una honestidad brutal que sirvió para calentar los motores del festival a base de puro orgullo local, y aunque paradójicamente acabaron su bolo con un corte llamado “Rutina”, para nada fueron rutinarios, sino un gran grupo.

H.E.A.T 

Kenny Leckremo (H.E.A.T)

Los titanes suecos del hard rock melódico H.E.A.T regresaban de nuevo en este 2026 a nuestro país con más fuerza, hambre y rabia que nunca tras su exitosa gira invernal, desembarcando con la firme misión de presentar en riguroso directo alguna de las canciones de su arrollador nuevo álbum de estudio titulado ‘Welcome to the Future’.

Con la inconfundible, enérgica y desbordante presencia vocal de Kenny Leckremo al frente de las hostilidades, excelentemente flanqueado por los teclados del maestro Jona Tee, la guitarra solista de Dave Dalone, el bajo de Jimmy Jay y la pegada incesante de Don Crash a la batería, la banda escandinava desplegó una colección impecable de himnos .

H.E.A.T

Fundieron con una facilidad pasmosa la esencia melódica más pura de los años ochenta con la potencia contemporánea de nuestros días. Los reyes de la melodía aprovecharon también su ajustadísimo set de apenas 45 minutos de puro frenesí rockero, donde los suecos no dieron ni un solo segundo de tregua al festival.

Arrancaron de forma explosiva con la rompedora “Disaster”, de su reciente ‘Welcome to the Future’, para encadenar sin respirar la infecciosa rítmica de  de “Dangerous Ground”, de su aclamado ‘H.E.A.T II’. Mantuvieron el pulso cardíaco en lo más alto gracias a la pegadiza melodía de la coreadísima “Hollywood”, de su penúltimo álbum ‘Force Majeure’. El tramo central del show nos regaló la emotiva interpretación de “Cry”, de su disco homónimo ‘H.E.A.T’, y donde Kenny se quita por fin su chupa de cuero.

Entrando ya en la recta final, nos volaron la cabeza a todos con su ya clásico  “Beg Beg Beg”, esta vez sin alargarla ni improvisar. Para rematar la faena por todo lo alto, encadenaron la vitalidad de “Back to the Rhythm” (‘Force Majeure’). Kenny estuvo simpático y chapurreó en español varias frases: “Sois familia”, “Cállate, es como la calma desde la tormenta”, mientras cantaba a capela la melodía de la romántica épica de “Running to You” y el público le siguió. Llega su icónico himno supremo “Living on the Run” (‘Address the Nation’) y cierran por todo lo alto con la adictiva “One by One” (‘H.E.A.T II’). Un torbellino increíble de hard rock de primerísimo nivel.

H.E.A.T, pura esencia ochentera

4 Bajo Zero

La banda valenciana 4 Bajo Zero ofreció una sobresaliente actuación en el escenario de arriba, demostrando una sólida propuesta que alterna el heavy metal con el hard rock clásico. El grupo brilló por su compenetración e intensidad, destacando la labor del guitarrista Gonzalo Lorente en los veloces desarrollos solistas y, muy especialmente, el arrollador talento de su vocalista Rebeca Monton, el gran descubrimiento de la jornada, capaz de dominar a la perfección tanto los registros más crudos y rasgados como los más melódicos.

Tras una inquietante introducción con el tema de “Tiburón”, irrumpieron en el escenario con la arrolladora “Eres fuego”. Nos dicen que esperan que  disfrutemos y que van a hacernos disfrutar, y vaya que lo hicieron, con temas como “Abominable” o “Miente”. También sonó “Estrella inmortal” y un guiño al “Maldito sea tu nombre” de Ángeles del Infierno. Cerraron esta auténtica lección de heavy ochentero con “Siempre caemos de pie”, “Dame la respuesta” y el groove de “Paradise”, despidiéndose entre una gran ovación de los asistentes.

Anthrax

Joey Belladonna (Anthrax)

Los indiscutibles pioneros, padres del thrash metal y miembros históricos del legendario “Big Four”, Anthrax, desembarcaron en el escenario principal de Cartagena para dejar constancia de que su energía, agresividad y velocidad, tras más de cuatro décadas de intachable trayectoria, siguen siendo completamente inagotables. La banda neoyorquina no solo vino a repasar las páginas doradas de su historia, sino a demostrar por qué su particular fusión de la furia cruda del hardcore punk con la potencia del heavy metal tradicional sigue rompiendo barreras temporales con irreverencia y creatividad.

Pese a la notable y dolorosa ausencia de su histórico y carismático batería Charlie Benante, que lamentablemente se encuentra de baja debido a una inoportuna lesión en su mano, la formación no perdió ni un solo ápice de su demoledora fuerza característica. El excelente y experimentado batería británico Darby Todd tomó las riendas de la percusión con una solvencia, velocidad y pegada encomiables, asegurando que el vendaval sónico comandado por las guitarras de Scott Ian y Jon Donais, el bajo de Frank Bello y la mítica voz de Joey Belladonna sonara como una máquina perfecta de demolición masiva.

Scott Ian (Anthrax)

Desde los acordes iniciales de la jornada, la breve pero intensa descarga de los neoyorquinos se convirtió en una auténtica y monumental cátedra de thrash metal clásico que desató los pogos más salvajes vistos en todo el fin de semana. Abrieron fuego de manera destructiva con una aplastante “Among the Living” de su álbum homónimo, seguida de inmediato por la frenética y veloz versión de la conocida “Got the Time” de Joe Jackson. No otorgaron el más mínimo segundo de tregua al festival encadenando la locura sónica de “Madhouse” (‘Spreading the Disease’) y la brutalidad rítmica de “Caught in a Mosh”. Tras la densa “Medusa”, nos aplastaron con la pesadez técnica de “Keep It in the Family” (‘Persistence of Time’). Sin bajar el ritmo cardíaco, despacharon la directa “It's for the Kids”, del próximo trabajo ‘Cursum Perficio’.

El desenlace del concierto fue un auténtico golpe de autoridad histórica, regalándonos de forma consecutiva la interpretación de su himno indispensable “Indians” (‘Among the Living’), aunque antes sonó la locura festiva de su mítica versión de “Antisocial” de Trust.  Sin duda, confirmaron que su reinado sigue completamente intacto. Belladona se despidió cantando a capela el mitico “Long Live Rock &Roll” de Rainbow mientras sonaba de fondo pregrabado, y es que además el vocalista ha formado parte en algunos conciertos del grupo homenaje Dio Disciples.

Anthrax

Wings of Steel

Directamente llegados desde la ciudad de Los Ángeles (EEUU), Wings Of Steel emergieron sobre el escenario principal del Rock Imperium como un auténtico e incontestable soplo de aire fresco, reafirmándose por méritos propios como los grandes renovadores internacionales del heavy metal clásico de corte tradicional.

Formados en el año 2019 por el virtuoso y magistral guitarrista Parker Halub y el portentoso e increíble vocalista Leo Valeri, poseedor de unos registros agudos que quitan el hipo, la publicación de su aclamado álbum de estudio ‘Winds of Time’ (2025) y sus exitosas giras por el viejo continente han elevado su estatus internacional a la categoría de banda de culto a seguir de forma obligatoria.

En Cartagena aterrizaron convertidos en una auténtica fuerza global cargada de maravillosas reminiscencias musicales inspiradas en la época dorada de los años 70 y 80. Su actuación fue una absoluta y soberbia declaración de intenciones pura, demostrando una ejecución técnica impecable, actitud a raudales sobre las tablas y una solvencia escénica verdaderamente envidiable que dejó boquiabiertos a los miles de festivaleros que se agolpaban frente a ellos.

Su descarga fue una oda al metal de toda la vida, arrancaron con la descomunal potencia de “Burning Sands”, atrapando al público desde el primer compás. Continuaron desgranando su discografía con cortes como la contagiosa y adictiva melodía de “Liar in Love”, del trabajo ‘Gates of Twilight’,  para no bajar ni un solo milímetro el listón gracias a la pesadez rítmica de “Saints and Sinners” (‘Winds of Time’). El clímax melódico absoluto llegó con la majestuosa interpretación del tema homónimo “Winds of Time”, para terminar despidiéndose por todo lo alto con la velocidad de la pieza que da nombre al grupo, “Wings of Steel”, de su disco debut homónimo. Se merecían tocar en el escenario grande, fueron los grandes maltratados del festival,  pero nos desquitaremos en el próximo Leyendas del Rock, donde volverán el próximo mes.

Iron Maiden

Bruce Dickinson, al frente de la nave de Iron Maiden

Finalmente, llegó el momento exacto que toda la ciudad de Cartagena y las miles de almas congregadas en El Batel llevaban meses esperando con ansia viva. La de Iron Maiden es una historia musical como ninguna otra en el planeta: un sonido único, inconfundible y majestuoso que, literalmente, cambió el rumbo de la música contemporánea para siempre.

Desde que, hace ya exactamente medio siglo, la genial e inquebrantable visión del bajista Steve Harris surgiera de la humilde, ruda y obrera zona del East London, Iron Maiden se ha transformado por derecho propio en una institución sagrada e incuestionable del rock mundial. Este año celebran su fundación en el lejano 1975 con su colosal y faraónica gira mundial titulada ‘Run For Your Lives World Tour’, una producción de dimensiones verdaderamente gigantescas diseñada a la altura de cincuenta años de historia inigualable.

Dave Murray y Steve Harris (Iron Maiden)

Bajo la portentosa, teatral y magistral batuta vocal del incombustible Bruce Dickinson, quien corrió, saltó y arengó a las masas con una energía insultante que desafía por completo el paso del tiempo, la banda ofreció un espectáculo audiovisual simplemente perfecto.

Liderados por el galope incesante, preciso y característico del bajo de Steve Harris, el resto del sagrado e icónico equipo británico; la elegancia, finura y virtuosismo de las guitarras de Dave Murray y Adrian Smith, combinadas con el polvorín escénico, las piruetas y la entrega de Janick Gers, sumado al muro rítmico inquebrantable del nuevo fichaje Simon Dawson, sustituyendo al veterano Nicko McBrain a los parches; simplemente se encargó de reescribir su propia leyenda dorada. Estaba claro que muchas de sus miradas se fijarían esta noche en él, pero sin duda, no defraudó.

Eddie se las hace pasar canutas a Janick Gers

Tras la tradicional y emocionante intro que supone escuchar por los altavoces el “Doctor Doctor” de UFO y la solemne e imponente pieza instrumental “The Ides of March”, el repertorio fue una auténtica y demoledora apisonadora histórica. Desataron la locura inicial enlazando tres trallazos directos de su segundo álbum, ‘Killers’,  con “Murders in the Rue Morgue”, la siempre agresiva “Wrathchild” y la canción homónima “Killers”, donde apareció el primer Eddie gigante en el escenario jugueteando con Bruce Dickinson (el vocalista bromea  agarrándole de sus partes nobles) o haciendo la mascota la broma de que va decapitar a Janick Gers con el hacha que portaba.

Acto seguido, Dickinson nos da la bienvenida al “Run For Your Lives” tour, recordándonos los 50 “fucking” años de la banda y viajamos a sus raíces más puras con “Phantom of the Opera”, de su debut homónimo ‘Iron Maiden’. Luego invocan a la bestia con el incombustible clásico “The Number of the Beast” del disco de idéntico nombre, con fogonazos incluidos auténticos y proyecciones de películas de terror como la clásica “Nosferatu”, donde Bruce demuestra que  sigue moviendo a las masas a su antojo.

Bruce Dickinson sigue moviendo a las masas a su antojo

Tras aclamar el público a la banda con los típicos “oé oé oé”, la exhibición técnica y progresiva brilló con luz propia en la rescatada “Infinite Dreams”, extraída de su aclamado ‘Seventh Son of a Seventh Son’, dando paso a un monumental bloque dedicado a la obra maestra ‘Powerslave’, del cual interpretaron la épica canción homónima, con una espectacular videoproyección egipcia y donde el vocalista nos vuelve a gritar eso de “Scream for me, Cartagena!”.

Seguiría el rápido himno atemporal “2 Minutes to Midnight”, con Bruce con su clásico y rejuvenecedor gorro de lana y la grandilocuente, inmensa y extensísima “Rime of the Ancient Mariner”, inspirada en un poema de Samuel Taylor Coleridge y donde el vocalista señala a las gaviotas de Cartagena, pues un albatros es parte de la historia central del poema. La puesta en escena cuenta con una videoproyección espectacular a modo de videoclip.

Adrian Smith (Iron Maiden)

La recta final antes de los bises fue un no parar de himnos de estadio universales. Desataron la caballería desbocada con el galope de “Run to the Hills” (‘The Number of the Beast’), con la portada icónica del single en portada, envolvieron con la magia de la pieza central y larga “Seventh Son of a Seventh Son” del disco homónimo, con portada también 3D en movimiento. Y enarbolaron la bandera en “The Trooper” (‘Piece of Mind’), tanto la británica  como la española, con otro Eddie gigante en el escenario. En la parte final,  sobrecogieron al respetable con la solemnidad dramática de “Hallowed Be Thy Name”, donde Bruce Dickinson comienza la interpretación atrapado dentro de una jaula iluminada que emerge en un lateral.

La puesta en escena fue muy teatral, escenificando la letra que narra en primera persona los pensamientos, miedos y reflexiones de un hombre condenado a muerte en sus últimas horas antes de ser llevado a la horca, y jugando con una proyección en 3D de la que no hago spoiler porque es para vivirla en directo. Cerraron este bloque invocando la rabia fundacional de la primigenia “Iron Maiden” de su debut, con un espectacular Eddie gigante 3D en la pantalla central que incluso nos señala al final.

Dave Murray (Iron Maiden)

El éxtasis colectivo de las miles de almas que abarrotaban el festival se desbordó por completo tras una brevísima pausa dramática. La voz atronadora e histórica de Winston Churchill resonó a través del brutal equipo de sonido en la cálida noche cartagenera, desatando la locura total y absoluta para afrontar unos bises que son patrimonio de la historia de la música universal.

Irrumpieron con la velocidad vertiginosa de “Aces High” de ‘Powerslave’, con Bruce ataviado con gafas y gorro de piloto. También crearon una mística y coreada comunión bajo las estrellas con “Fear of the Dark” de su noveno disco y pusieron el broche de oro definitivo al show con la nostálgica y perfecta melodía de “Wasted Years” (‘Somewhere in Time’). Con esta actuación titánica, antológica, impecable y destinada a ser recordada durante décadas, Iron Maiden selló con letras de oro la noche más importante de la historia del festival. Matrícula de honor.

Iron Maiden también son unos de los grandes protagonistas del número 482 de La Heavy junto a Megadeth, Judas Priest o Limp Bizkit, con la portada capitaneada por los legendarios Deep Purple. La mejor música del mundo te espera en la revista con más contenidos de Metallica, Kaiser Chiefs, Evergrey, Bloodhunter o Jared James Nichols entre muchísimos otros. Corre a tu kiosco o visita nuestra tienda online para no perderte nada.

Andrés Brotons

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