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Crónicas

Crónica de Rotting Christ + Carach Angren + Svart Crown: Invocaciones oscuras

«Los Rotting Christ no se prodigaron mucho con el número de temas tocados… pero ya sabéis lo que dicen: lo bueno, si breve, dos veces bueno»

11 febrero 2018

Caracol, Madrid

Texto: Yorgos Goumas. Fotos: Charly Rock’n’roll

A un servidor no se le ocurrió mejor manera de recuperarse de la fiesta de nuestra revista La Heavy, celebrada la noche anterior en la sala Cool Stage, que acudiendo a la congregación de los amantes de los sonidos oscuros para disfrutar de esta propuesta sonora, denominada “Rituals Amongst the Rotten Tour”, dentro del marco del Route Resurrection Fest, el ciclo de conciertos organizados por el célebre festival homónimo.

Svart Crown

La primera ración de brutalidad vino de la mano de la banda de death/black oriunda de Niza Svart Crown, en la brecha desde 2004. Sin embargo, esta era su primera actuación por estos lares. Es una de las bandas del poderoso y fructífero underground francés, ese que está compuesto por otras atractivas agrupaciones de sonido similar como Blut Aus Nord, Benighted, Deathspell Omega o Arkhon Infaustus. De su actuación solo pude ver la mitad, ya que estaba citado con Sakis Tolis, líder de los Rotting Christ, en el autocar de la gira para una entrevista que pronto podréis leer en La Heavy 401. De lo que pude oír y ver, para mí lo más destacado fue el batería Kevin Paradís quien, al contrario que lo que parece indicar su apellido, creó un infierno sonoro con su doble bombo y su pericia técnica; todo un oasis dentro de su propuesta, algo repetitiva y plana. Creo que ganarían más si hicieran mayor uso de elementos doom y atmosféricos, algo que hacen esporádicamente y en pequeñas dosis en sus discos. Buenos músicos, pero me hizo falta más variedad en la intensidad y en el uso de diferentes tempos.

Carach Angren

Volví a entrar en la sala justo cuando sonaba la intro del último disco de Carach Angren, ‘Dance and Laugh Amongst the Rotten’, algo que indicaba que los holandeses estaban a punto de subir a las tablas. Vistas y oídas las diferentes reacciones del respetable, contaban con muchas fans en la sala; el ambiente era, cada vez, mayor. Como no les había visto en directo antes, lo primero que me sorprendió fue que uno de los teclados, además de portar una máscara blanca veneciana, se movía sobre su axis en casi todas las posiciones posibles, como si tuviese vida propia. La banda arrancó con “Charlie”, un tema muy a lo Dimmu Borgir, para volver a su debut del 2008 con “The Carriage Wheel Murder”. El vocalista Dennis “Seregor” Droomers tiene un nutrido sentido de teatralidad, tanto en la expresión corporal como en su voz. Usó varias mascaras a lo largo de su actuación, elementos que, unidos a su poderosa presencia escénica, hizo que todas las miradas cayeran sobre él. El teclista Clemens “Ardek” Wijers no le va a la zaga, con sus movimientos entre un soldado prusiano y un músico poseído tocando el órgano eclesiástico.

“When Crows Tick on Windows”, otro guiño a Dimmu Borgir, fue seguido por “Pitch Black Box” y “Bitte Tötet Mich”, una canción que se aleja del terror sobrenatural para adentrarse en los horrores de la guerra. La leyenda de la reina sangrienta, “Blood Queen”, fue seguida por temas inspirados por los horrores de la guerra: “Lingering in an Imprint Haunting” y “Sir John”. Después de contarnos la leyenda holandesa “In De Naam Van De Duivel” y la historia verídica del ataúd errante del actor “Charles Francis Coghlan”, los holandeses cerraron su actuación con “Bloodstains on the Captain’s Log”. Una actuación que dejó satisfechos a los fans por la entrega de la banda, la buena ejecución y el buen sonido.

A priori, parecía que los atenienses Rotting Christ iban a tener difícil igualar el nivel de satisfacción que proporcionaron los Carach Angren, pero tenían un as en la manga: un setlist que alternaba las invocaciones atmosféricas y siniestras de su última etapa con el black metal del antaño. Arrancaron con “Devadevam”, corte representativo de su sonido actual, en la que las voces susurradas y los canticos hinduistas en sanscrito hicieron que entráramos en ambiente enseguida. El metal oscuro del “Kata ton Démona Eautoú” (ser fiel a uno mismo, en griego antiguo) elevó las revoluciones a tope para enseguida volver a bajarlas un poco con “Demonon Vrosis” (el alimento de los espíritus, en griego antiguo), la cual tiene más groove y esos acordes guitarreros marca de la casa. Sakis y el resto de los instrumentistas se mostraron desde el principio muy atentos a la hora de animar al respetable, con el vocalista usando frases simples en castellano aprendidas en Sudamérica, donde la banda es venerada.

El dramático black del “Elthé Kyrie” (Señor te invoco, en griego antiguo) con la escalofriante voz grabada femenina, tuvo su contrapunto con el onírico y tribal “Apage Satana” (largo de aquí Satán, en griego antiguo), con Sakis recitando el Padre Nuestro en griego. Tocaba volver al pasado con “The Sign of Evil Existence” y “Transform All Suffering Into Plague” de su debut del 1993, ‘Thy Mighty Contract’, temas que han mejorado con el paso del tiempo, ya que se tocan y suenan mejor que hace 25 años. Otro que suena mucho mejor en vivo que en disco es “The Forest of N’Gai”.

La locura llegó con “Societas Satanas”, pista de la otra banda de Sakis, Thou Art Lord, que está en el disco ‘Apollyon’ del 1996, en el que, además, nos instó que se hiciera tanto un wall of death, como un pogo infernal posterior. El guiño al inframundo maya vino con “In Yumen/Xibalba” y “Grandis Spiritus Diavolos”, imprescindible de la última etapa de la banda: el frontman hizo que coreáramos todos el título de la canción, resultando perfecta para conducirnos a los bises. “ΧΞΣ” (666 en griego antiguo) y su himno/grito de guerra “Non Serviam” finalizaron por todo lo alto el show.

Buen sonido, buen ambiente y buenas actuaciones para una noche casi perfecta ya que, al igual que sus compatriotas Septicflesh hace un mes en la misma sala, los Rotting Christ no se prodigaron mucho con el número de temas tocados… pero ya sabéis lo que dicen: lo bueno, si breve, dos veces bueno.

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Esta entrada fue escrita por Yorgos Goumas

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