Puntual y sin teloneros, el australiano John Butler se dispuso a conquistar Barcelona doce años después de actuar en el Cruïlla del Parc del Fórum. El festival Piñata fue el artífice de la actuación de uno de los tres reyes del folk moderno junto a Ben Harper y Jack Johnson. De hecho, en noviembre se van los tres de gira por Autralia y Nueva Zelanda.
Su último disco lanzado fue ‘Prism’, pero el título de esta gira por Europa era ‘Betterman’ por la celebración de los 25 años y porque el pasado 17 de julio se remasterizó esta obra de arte. El actual tour han sido básicamente diez fechas, siete de las cuales tuvieron lugar en Francia.
La Ciudad Condal tenía la oportunidad de disfrutar del compositor de "Ocean" ante una sala Apolo llena de gente dispar: guiris, familias con niños y nacionales dispuestos a reencontrarse con un artista total que se deja ver poco por estos lares.
Empezaron aproximadamente a las ocho y media, y ya desde los primeros acordes la gente estaba entregadísima. Imaginaos poder escuchar "Going Solo” con una potencia desmesurada. Si John Butler en disco es extraordinario, en directo junto a su trío es una apisonadora.
Por momentos me acordaba de actuaciones míticas en la misma sala como las de The Mars Volta, y en ciertos pasajes la electricidad era tan estruendosa que me venía Jimi Hendrix a la cabeza. Todo estuvo tensionado, y las ovaciones y karaokes eran continuados.
Poder disfrutar de “Wade In The Water” en formato directo le da unos galones de musicazo que pocos tienen, y además se hizo acompañar por un bajista y teclista que era una máquina, Ian Peres, conocido también por haber formado parte de la banda australiana Wolfmother, que dejó a todos boquiabiertos, al igual que el batería Michael Barker.
Butler es un maestro de los instrumentos de cuerda, los ritmos profundos y las reflexiones líricas sinceras y abiertas. Más que un humilde cantautor, es un revolucionario musical. Nos trajo éxitos como “Better Than” o la esperada y emblemática pieza épica “Ocean”, que parecía que toda la sala estuviera esperándola, ya que se hizo el silencio sepulcral, John se quedó solo con su guitarra y la catarsis colectiva se hizo realidad. Las lágrimas y el poder de la música se unieron durante diez minutos de interpretación.
Hablando de tiempo, el señor Butler nos dijo que tendrían que empalmar canciones y correr más porque ellos querían tocar más de dos horas pero al sala les dijo que tenían que acabar antes. Ante semejante reto, el bueno de John, sin esperar la que se liaría, nos prometía tocar la esperada “Peaches & Cream” al acabar el concierto en medio de la calle y si teníamos paciencia de esperar veinticinco minutos.
Ver a John Butler en cualquiera de sus numerosos formatos es un sueño, pero el espectáculo que dio el John Butler Trio en Barcelona este miércoles será algo que me lleve a la tumba.
Poder escuchar piezas que no imaginabas que haría nunca y verlas interpretar en directo, como “Used To Get High”, es algo que recomiendo al cien por cien. JB forever.



