La verdad es que cuando el calor aprieta en pleno agosto, y más aún si todavía es de día, meterse en una sala llena de gente requiere de cierta voluntad. El cuerpo, que es sabio, pide más terraza o conciertos al aire libre que encerrarse entre cuatro paredes. Sin embargo, en este caso, el cartel lo merecía, y mucho: In Flames en sala, más Employed To Serve, más Gaerea. ¿Terraza o noche de metal extremo de gran calidad? La elección parecía clara para todas aquellas personas que contribuyeron al sold out desde hace semanas. Con semejante cartel, parece que nada podía salir mal, y la realidad se encargó de demostrarlo.
Employed To Serve
A las 19:00 en punto, Employed To Serve fueron los encargados de abrir la noche, con una entrada ya muy decente, y ya con las primeras filas bastante llenas. Nunca es fácil abrir en estas condiciones, pero los británicos, con Justine Jones al frente, y a pesar de tocar sin bajo, debido a la ausencia del bajista Nathan Pryor, se ganaron al público, venido, por cierto, de diferentes zonas de la península para poder ver a in Flames en una sala pequeña.
En apenas media hora de concierto, se centraron en su reciente disco, ‘Fallen Star’ (2025), aunque sin dejar atrás otros temas ya clásicos como “Atonement”, y consiguieron algo realmente difícil para cualquier banda que abre una noche así, que quienes habían ido a ver a In Flames acabaran prestándoles atención y admirando la valía, la energía y la calidad de Employed To Serve. Dejaron claro por qué se han consolidado como una de las principales bandas del metalcore inglés.
Gaerea
A las 19:45 llegó el turno de Gaerea, cambiando totalmente de tercio. Durante todo el show, los portugueses construyeron una atmósfera oscura y teatral tremendamente sensual, con una puesta en escena muy cuidada. Gaerea destila misterio y elegancia. No se conoce la identidad de sus músicos, que se ocultan bajo capuchas de tela y se pintan brazos y manos de negro. Detrás de lo visual y lo estético hay una propuesta musical también muy cuidada.
Comenzaron de forma muy suave, con la voz de su guitarrista femenina interpretando “Lbrnth”, que de forma radical dio paso a la crudeza melódica, que tan bien maneja el vocalista, retorciéndose con cada acorde en una intensidad bestial. Hacía difícil apartar la vista del escenario, de los movimientos del vocalista, que parecía estar sufriendo con cada canción como si fueran agujas que se le clavaban con cada golpe de guitarra.
También centraron el show en ‘Loss’ (2026), su reciente disco, que tocaron casi entero. “Wilted Flower”, del álbum ‘Coma’ (2024), cerró un concierto que se me hizo corto, seguramente la mejor señal posible. Sin embargo, y a pesar de las dos propuestas tan interesantes, había llegado la hora que muchos esperaban.
In Flames
In Flames no necesitan presentación a estas alturas. Uno de los tres pilares del sonido Gotemburgo junto a At The Gates y Dark Tranquility. Más de treinta años de carrera, cambios de formación y una evolución musical que ha dado para muchas discusiones interminables entre sus seguidores.
Allí había de todo, veteranos de ‘Subterranean’ o ‘The Jester Race’, gente llegada en los primeros 2000 con ‘Clayman’ y seguidores jovenes de etapas más recientes.
Sin embargo, cuando comenzaron los primeros acordes de “Colony”, todas esas diferencias importaron bastante poco. La reacción fue instantánea. Anders Fridén apareció con ganas y “Deliver Us” e “In The Dark” terminaron de despertar a una Sala Totem que ya se había llenado hasta arriba.
Además, como he dicho antes, ver a In Flames, típica banda de grandes festivales, en una sala de estas dimensiones tiene un encanto especial, la música adquiere otros valores de conexión que se pierden en las grandes distancias festivaleras.
Fridén, se mostró muy cercano entre canción y canción, relajado y bromista, my friends… Se fueron sucediendo los temas de todas las etapas, “The Quiet Place”, “Cloud Connected”, “Artifacts of the Black Rain” y “Trigger” o “Only for the Weak”, uno de los momentos en los que banda y púbico terminaron de encontrarse.
Desde dos o tres temas antes, el público comenzó a hacer crowdsurfing, animados por Fridén, que dio un trabajo extra a los chicos encargados de la seguridad que, amablemente, se dedicaron a coger a cada persona que, desde todos los lados de la sala, llegaba al foso del escenario, y sacarla por un lateral.
La mezcla entre las diferentes épocas funcionó también muy bien en la parte final, donde alternaron temas recientes como “Forgone, Pt.2” o “State Of Slow Decay” con “Alias” o “The Mirrors Truth” del disco de 2008, ‘A Sense of Purpose’.
La mítica “Take This Life” puso el broche final a un concierto perfecto. Se encendieron las luces, y al salir me tope con un chico que sin conocerlo de nada me espetó: “Nada que objetar, brutal”. Pues eso.
Employed To Serve dejaron una muy buena impresión a pesar de tener muy poco tiempo, Garea confirmaron que su crecimiento no es casualidad, e In Flames demostraron que todavía pueden reunir bajo el mismo techo a seguidores y seguidoras de etapas muy diferentes.
Podremos seguir discutiendo eternamente cuáles son los mejores In Flames, seguramente no nos pongamos de acuerdo, pero lo mejor para dejar de tener discusiones estériles es ir a un bolo como el que se marcaron el pasado miércoles en la sala Tótem de Pamplona y disfrutar de su directo.
Una cultura que atraviesa mi día a día: en las bandas que me sostienen, en los vinilos que me acompañan y en cada espacio desde el que intento aportar algo, ya sea en mi blog Entre Besos y Raíces o en medios como Arainfo y MariskalRock.
He publicado Rock y Rasmia, y en ello sigo: aprendiendo, aportando y escribiendo, sin dejar nunca de escuchar.
- Crónica de In Flames + Gaerea + Employed To Serve en Pamplona: Fin al eterno debate - 10 agosto 2026
- Crónica de ZZ Top + Wolfmother en Pamplona: Cuando el rock desafía al tiempo - 22 julio 2026
- "A Pelo" de Platero y Tú cumple 30 años: El disco en directo que inmortaliza una época irrepetible - 19 mayo 2026





