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Crónica de Hellfest 2026 en Clisson, Francia (domingo), con The Hives, The Offspring, Bad Omens o Down: El broche de oro a una edición marcada por el calor y el anuncio de un 20º aniversario histórico

The Hives

El jueves las propuestas más modernas fueron las protagonistas del Hellfest 2026, el viernes el heavy metal clásico tomó el protagonismo con Iron Maiden, Queensrÿche, Accept o Helloween, mientras que el sábado se vivió una jornada memorable con thrash, calor extremo y una despedida histórica. Faltaba la estocada final, que llegó con una jornada enfocada al metalcore y al punk rock. José Crespo nos cuenta cómo fue el último día del Hellfest.

Todo lo bueno acaba llegando a su fin, y Hellfest 2026 no iba a ser una excepción. Tras tres jornadas inolvidables, Clisson se preparaba para despedir una nueva edición del festival con un cartel claramente dominado por el metalcore y el punk rock. Pero antes de bajar definitivamente el telón, todavía quedaban muchas emociones por vivir y una sorpresa reservada para quienes decidieran aguantar hasta el último minuto.

Si durante todo el fin de semana las altas temperaturas habían acompañado al festival, el domingo la situación alcanzó niveles extremos, rozando por momentos los 40 grados. La organización reaccionó reforzando los puntos de hidratación, repartiendo agua gratuitamente en todas las barras y limitando la venta de bebidas alcohólicas de alta graduación para evitar problemas entre los asistentes. Más que nunca, mantenerse hidratado se convirtió en la clave para poder disfrutar de una jornada que prometía ser tan exigente como emocionante.

La manera de combatir el calor en Hellfest

Black Veil Brides

Con el sol golpeando de lleno sobre los escenarios principales, los estadounidenses Black Veil Brides fueron los encargados de abrir la tarde. La banda de Andy Biersack volvió a demostrar por qué continúa siendo uno de los nombres de referencia para toda una nueva generación de seguidores del metal moderno. Su propuesta mezcla con naturalidad melodías accesibles, guitarras contundentes y una producción contemporánea que conecta especialmente con el público más joven.

El repertorio giró principalmente alrededor de ‘Vindicate’, publicado apenas unos meses antes, aunque el arranque con “Knives and Pens” sirvió para recordar los orígenes de una formación que continúa evolucionando sin perder su esencia.

A partir de ahí fueron cayendo temas como “Bleeders”, “Hallelujah”, “Vindicate” o “Certainty”, construidos sobre riffs pesados, contundentes breakdowns y la versatilidad de un Andy Biersack que volvió a ejercer como auténtico líder del grupo, alternando registros melódicos con sus característicos gritos. El cierre con “In the End” terminó de poner en pie a unas primeras filas repletas de seguidores entregados.

Precisamente, el público protagonizó una de las imágenes más curiosas de la tarde. Los habituales “crowd surfers” no dejaron de aparecer durante todo el concierto, aunque en esta ocasión parecía existir un incentivo añadido, alcanzar el foso suponía disfrutar durante unos segundos de la sombra y recibir una botella de agua de manos del personal de seguridad, que durante toda la jornada realizó un trabajo impecable para combatir unas temperaturas realmente extremas.

Three Days Grace

El relevo lo tomó Three Days Grace, que probablemente afrontaron el horario más duro de todo el festival. El mercurio seguía disparado cuando los canadienses saltaron al escenario con “Dominate”, uno de los temas de su más reciente trabajo, ‘Alienation’ (2025). Sin embargo, el protagonismo del repertorio recayó sobre ‘One-X’, el disco que terminó de convertirlos en una de las bandas imprescindibles del metal alternativo de los dos mil.

Uno de los mayores atractivos del grupo continúa siendo la convivencia sobre el escenario de sus dos vocalistas. Adam Gontier, de regreso en la banda, aporta esa voz inconfundible que marcó algunos de sus mayores éxitos, mientras que Matt Walst añade una mayor agresividad en los pasajes más pesados, formando un tándem que funciona con absoluta naturalidad en directo. A ello se suma la siempre elegante presencia del guitarrista Barry Stock, impecable durante todo el concierto tanto en los riffs como en los solos.

Era evidente que el calor estaba pasando factura. Tanto el público como los propios músicos acusaban las condiciones extremas, pero Three Days Grace nunca bajaron la intensidad. Lejos de reservar fuerzas, ofrecieron una actuación honesta y muy sólida, dejando claro por qué siguen siendo una de las bandas más fiables del panorama del metal alternativo dos décadas después de su irrupción.

Rise Against

Rise Against

El punk rock comenzaba a abrirse paso en los escenarios principales con Rise Against, una de esas bandas que han sabido combinar como pocas la contundencia del hardcore melódico con letras cargadas de mensaje social y un buen puñado de himnos generacionales. Los de Chicago, habituales ya en Hellfest, apostaron por un repertorio claramente orientado al formato festival, dejando de lado prácticamente sus trabajos más recientes para centrarse en las canciones que les convirtieron en uno de los grandes nombres del género.

El concierto arrancó con “Re-Education (Through Labor)” y desde ese momento quedó claro que Tim McIlrath seguía siendo el auténtico motor de la banda. Su presencia sobre el escenario continúa transmitiendo la misma energía que hace más de dos décadas, combinando su característica voz rasgada con una actitud que mantiene intacta la esencia reivindicativa del grupo. Buena parte del repertorio giró en torno a ‘The Suffer & The Witness’ (2006), un disco que sigue funcionando como una auténtica colección de clásicos para sus seguidores y que volvió a demostrar por qué marcó un antes y un después en la trayectoria de la formación.

Sin artificios ni grandes alardes visuales, Rise Against ofrecieron exactamente lo que se esperaba de ellos: un concierto directo, intenso y efectivo, cerrando con la imprescindible “Savior”, convertida desde hace años en uno de los grandes himnos del punk rock moderno.

Architects

Architects

El metalcore recuperó inmediatamente el protagonismo con la llegada de Architects. Los británicos, viejos conocidos de Hellfest, presentaban buena parte del material de ‘The Sky, The Earth & All Between’, publicado este mismo año, y dejaron claro desde el primer minuto que atraviesan uno de los momentos más sólidos de su carrera.

Hasta siete canciones del nuevo álbum encontraron hueco en un repertorio que comenzó con “Elegy” y que volvió a demostrar el equilibrio que Architects ha encontrado entre agresividad, melodía y una producción cada vez más ambiciosa. Sam Carter volvió a firmar una actuación sobresaliente, alternando con enorme naturalidad pasajes melódicos con desgarradores registros guturales, mientras recorría el escenario sin apenas concederse un respiro.

El sofocante calor pasaba factura incluso a un público francés habitualmente incansable. Las ganas seguían ahí, pero muchos asistentes comenzaban a reservar fuerzas para las últimas horas del festival. Aun así, el habitual cierre con “Animals” volvió a sonar tan demoledor como siempre y puso el broche a una actuación muy convincente.

The Hives

The Hives, por los aires

Con el sol comenzando por fin a perder fuerza, llegó uno de los conciertos más entretenidos de toda la jornada. The Hives demostraron una vez más que pocas bandas entienden tan bien el concepto de festival como ellos. Los suecos, con más de tres décadas de carrera a sus espaldas y habituales también en Hellfest, transformaron el Mainstage en una auténtica fiesta gracias a una combinación de garage rock, punk y una actitud absolutamente irreverente.

El sonido no terminó de estar del todo equilibrado durante los primeros minutos, pero eso fue prácticamente lo único que jugó en contra de una actuación que fue creciendo canción tras canción. El arranque con “Enough Is Enough”, perteneciente a su reciente ‘The Hives Forever Forever The Hives’, dejó claro que el nuevo material convive perfectamente con los grandes clásicos de la banda.

Niklas Almqvist (The Hives)

Pelle Almqvist volvió a demostrar por qué es uno de los frontman más carismáticos del rock actual. Incansable, exagerado, divertido y siempre buscando la complicidad del público, no dejó de dirigirse a los asistentes en un francés tan rudimentario como efectivo, arrancando constantes carcajadas entre los miles de espectadores congregados frente al escenario.

Fue precisamente durante “Hooray Hooray Hooray” cuando Pelle bajó varias veces del escenario para acercarse a las primeras filas antes de proclamar entre risas: “Estamos aquí para poner un poco de rock en vuestro metal”. Una frase que resumía perfectamente el papel de The Hives en la jornada. Cuando el cansancio acumulado de cuatro días de festival comenzaba a hacerse evidente y muchos empezaban a reservar energías para el cierre, los suecos devolvieron la sonrisa al público.

Pelle Almqvist, frontman de The Hives

La explosiva “Come On!”, con apenas minuto y medio de duración y dedicada a bandas como The Offspring, Pennywise, The Adicts, Napalm Death o Mayhem, pareció despertar definitivamente a un público que recuperó buena parte de la energía perdida bajo el abrasador sol de la tarde. Esa inercia continuó con una vibrante “Tick Tick Boom”, acompañada por las habituales llamaradas de fuego que envolvían los escenarios principales, mientras Pelle volvía a bajar hasta el foso para terminar prácticamente sobre las primeras filas ayudado por el personal de seguridad.

El broche llegó con “The Hives Forever Forever The Hives”, coreada por miles de gargantas y confirmando que, una vez más, los suecos habían vuelto a cumplir con nota en uno de esos festivales para los que parecen haber nacido.

Con el atardecer acercándose llegó uno de esos momentos inevitables en cualquier edición de Hellfest. Con cerca de doscientas bandas repartidas por seis escenarios, llegaba la hora de tomar decisiones imposibles. A un lado de los escenarios principales aparecía una de las bandas de metalcore con mayor proyección del momento, Bad Omens. Al mismo tiempo, la carpa de Altar recibía a toda una institución del grindcore y el death metal como Napalm Death. Dos propuestas radicalmente opuestas y dos conciertos que, desgraciadamente, era imposible disfrutar al completo.

Bad Omens

Las restricciones impuestas por Bad Omens para el trabajo de los fotógrafos terminaron inclinando la balanza hacia el escenario Altar, aunque antes hubo tiempo para contemplar desde la distancia el impresionante despliegue visual de los estadounidenses. Grandes estructuras suspendidas sobre el escenario, pantallas LED y un elaborado juego de luces acompañaban una propuesta que continúa creciendo a pasos agigantados. Entre los temas que pudimos escuchar destacó “The Death of Peace of Mind”, uno de los grandes éxitos de la banda.

La nota más surrealista llegó, sin embargo, desde el propio público.El ya famoso "Jesucristo de Hellfest", convertido durante todo el fin de semana en una de las imágenes más repetidas del festival, apareció de nuevo sostenido por cuatro amigos mientras portaba un cetro rematado por una mano haciendo los cuernos y una jarra de cerveza. Poco a poco fue “levitando” sobre el público hasta alcanzar la primera fila, ante las risas y los teléfonos móviles de los asistentes. Noah Sebastian apenas se inmutó y continuó interpretando el tema con absoluta concentración, sin distraerse en ningún momento, pese a la surrealista escena que se desarrollaba frente a él.

Napalm Death

Muy distinta era la atmósfera que se respiraba apenas unos metros más allá. En Altar no había artificios ni grandes producciones. Allí únicamente importaban los riffs, la velocidad y la contundencia. Napalm Death volvieron a demostrar por qué siguen siendo uno de los nombres imprescindibles del metal extremo más de cuatro décadas después de su formación. Llegamos para la recta final de su actuación, suficiente para disfrutar de una incendiaria versión de “Incinerator” de Slaughter y del siempre celebrado “Nazi Punks Fuck Off” de Dead Kennedys.

Como es habitual, Barney Greenway fue un auténtico torbellino sobre el escenario. Incapaz de permanecer quieto un solo instante, recorrió de un lado a otro la carpa descargando toda la intensidad de una de las voces más reconocibles del género mientras el público respondía con una entrega absoluta.

Down

Pero si hubo otra decisión complicada durante la jornada fue la que llegó poco después. Mientras Down, Mayhem y The Offspring coincidían en horario, resultaba imposible abarcarlo todo. Para mí, la elección fue clara. Había que cruzar medio recinto para reencontrarse primero con Phil Anselmo.

El escenario Valley recibió a Down con espacio suficiente para trabajar cómodamente desde el foso, una oportunidad difícil de rechazar tratándose de un supergrupo de semejante calibre. Bastaron los primeros compases de “Lysergik Funeral Procession” para confirmar que el esfuerzo había merecido la pena.

La banda de Nueva Orleans firmó uno de los conciertos más sólidos del domingo apoyándose principalmente en el inolvidable ‘NOLA‘ (1995), un disco que continúa sonando tan demoledor como hace tres décadas. Temas como “Lifer”, “Ghosts Along the Mississippi” o “Stone the Crow” fueron cayendo con un sonido enorme, pesado y perfectamente definido, acompañado por el inconfundible trabajo de Kirk Windstein y Pepper Keenan a las guitarras.

Mención especial merece un Phil Anselmo que atraviesa probablemente uno de sus mejores momentos físicos de los últimos años. El vocalista firmó además una de las imágenes más llamativas de esta edición al actuar dos veces en el mismo día con dos proyectos completamente opuestos.

Apenas unas horas antes había descargado toda su faceta más extrema junto a Scour en el escenario Temple, con un repertorio de marcado carácter black metal. Ya entrada la noche, volvía a subirse a un escenario de Hellfest para ponerse al frente de Down, recuperando ese Phil Anselmo que varias generaciones de aficionados al metal aprendieron a admirar.

Descalzo durante todo el concierto, sin apenas forzar la voz y moviéndose con una tranquilidad impropia del huracán que fue décadas atrás, el estadounidense ofreció una actuación llena de clase y personalidad. No necesitó grandes gestos ni artificios para adueñarse del escenario. Bastó su presencia, su carisma y un repertorio repleto de clásicos para demostrar que sigue siendo una de las figuras más magnéticas que ha dado el metal en las últimas décadas.

Cuando el concierto terminó apenas quedaba tiempo para una última carrera hacia los escenarios principales. Allí esperaba la banda encargada de poner el punto final a cuatro intensos días de festival.

The Offspring

The Offspring

El privilegio de cerrar Hellfest 2026 recayó sobre The Offspring, y los californianos respondieron exactamente como cabía esperar de una de las formaciones más importantes de la historia del punk rock. Apenas unos compases de la introducción de ‘Supercharged’ sirvieron como presentación antes de que el grupo dejara claro cuál iba a ser el planteamiento de la noche: una auténtica celebración de su carrera.

El arranque con “Come Out and Play” y “All I Want” convirtió inmediatamente el escenario principal en una enorme fiesta. Miles de personas saltaban conscientes de que aquellas eran las últimas horas de Hellfest 2026 mientras los últimos mosh pits de la noche comenzaban a multiplicarse aprovechando que, por fin, el sol concedía una pequeña tregua.

Noodles (The Offspring)

Uno de los momentos más inesperados llegó con el homenaje a Black Sabbath. Noodles tomó el micrófono para bromear asegurando que conocía muchas canciones de la banda, aunque solo algunas partes, antes de arrancarse con unos compases de “Paranoid”. Lejos de quedarse en una simple broma, el grupo interpretó después una potente versión de “Crazy Train” de Ozzy Osbourne que fue recibida con una enorme ovación por un público que apenas unos días antes había atravesado por primera vez la gran estatua dedicada al Príncipe de las Tinieblas que presidía la entrada del festival.

Las sorpresas no terminaron ahí. Dexter Holland anunció entre risas que iban a tocar una canción de Taylor Swift porque, según él, era “muy punk”, invitando a todo el público a protagonizar el mayor mosh pit de la historia durante un tema de la artista estadounidense. Lo que vino después fue una divertidísima adaptación de “Love Story” llevada completamente al terreno de The Offspring. Primero pidió que todo el mundo se separara. Después, al llegar el estribillo, miles de personas chocaron entre sí en un gigantesco mosh pit que terminó incluso dando paso a un inesperado wall of death. Probablemente no fue el más salvaje del fin de semana, pero sí uno de los momentos más surrealistas y celebrados de toda la edición.

The Offspring

A partir de ahí la fiesta ya fue imparable. The Offspring tiró de oficio y de un repertorio repleto de himnos generacionales, con especial protagonismo para ‘Americana’ y ‘Smash’, dos discos fundamentales no solo para la historia de la banda, sino también para toda una generación que creció con ellos como banda sonora. Mientras clásicos como “Why Don't You Get a Job?”, “Pretty Fly (For a White Guy)” o la siempre emocionante “The Kids Aren't Alright” desataban la euforia, enormes pelotas hinchables recorrían de un lado a otro las primeras filas y las últimas llamaradas de fuego iluminaban el cielo de Clisson.

El regreso para los bises confirmó que la fiesta todavía guardaba un último cartucho. “You're Gonna Go Far, Kid” sirvió como antesala del desenlace definitivo con “Self Esteem”, convertida desde hace años en un himno imprescindible para cerrar cualquier concierto de la banda. Miles de personas agotaban las últimas reservas de energía mientras saltaban y coreaban cada palabra, plenamente conscientes de que aquellos eran los últimos minutos de Hellfest 2026.

Hay que reconocer que The Offspring han ganado muchos enteros en directo durante los últimos años. Su sonido resulta hoy mucho más sólido y la banda transmite la experiencia y seguridad propias de quien sabe perfectamente cómo cerrar un festival de estas dimensiones. Entre fuego, confeti y decenas de discos voladores lanzados al público desde el escenario, Hellfest 2026 llegaba oficialmente a su final. O eso parecía.

Cuando las luces de los escenarios ya se habían encendido, la organización pidió a los asistentes que permanecieran unos minutos más frente a los Mainstages. La recompensa fue un anuncio que desató una enorme ovación: Hellfest celebrará su 20º aniversario en 2027 con la edición más ambiciosa de toda su historia.

El festival crecerá hasta alcanzar diez escenarios, incorporando los cuatro nuevos escenarios bautizados como Riot, Abyss, Forge y Crypt a los ya conocidos Mainstage 1 y 2, Altar, Temple, Valley y Warzone, además de superar por primera vez la barrera de las 300 bandas. Todavía quedan muchas incógnitas por despejar sobre cómo será el nuevo recinto o cómo se repartirán los conciertos, pero una consecuencia parece inevitable, si hasta ahora elegir qué banda ver ya suponía un auténtico quebradero de cabeza, en 2027 las decisiones imposibles se multiplicarán.

Por suerte, hay una decisión que desde MariskalRock tenemos muy clara. Después de cuatro días inolvidables en Clisson, de kilómetros recorridos entre escenarios, de un calor asfixiante y de casi doscientas bandas poniendo banda sonora a una nueva edición de Hellfest, no pensamos perdernos un XX aniversario que ya apunta a ser histórico. Nos vemos en Hellfest 2027.

José Crespo

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