Hablar de El Tri es hablar de la historia del rock n roll en México, una historia que se remonta exactamente a hace cincuenta y ocho años en un concierto que tuvo lugar el día de La Raza, es decir, un 12 de octubre, del año 1968, tan solo diez días después del convulso 2 de octubre, que tristemente se conoce como el día de la matanza de Tlatelolco, masacre ocurrida en la Plaza de las Tres Culturas o de Tlatelolco, una carnicería perpetrada por la represión del gobierno de aquél entonces (PRI) contra una manifestación en la que mayoritariamente participaban estudiantes que estaban contra el autoritarismo y la represión de aquél gobierno.
Aquellos fueron unos asesinatos que acabaron con la vida de una cifra aún hoy discutida e indeterminada de personas. Ese día 12, y bajo el nombre de Three Souls In My Mind, la banda se presentaba con la alineación formada por Álex Lora a la voz y guitarra, Carlos Hauptvogel a las baquetas y Carlos Alcérreca en las cuatro cuerdas en un acto que coincidió con la inauguración de los Juegos Olímpicos que se dieron en México, en el que la banda interpretó covers de Jimi Hendrix, The Rolling Stones, The Beatles y Cream.
Aunque el propio Álex me comentó en una entrevista de ya hace unos años, tras su concierto en el desparecido Hard Rock Café del aquél entonces conocido como DF, que la banda empezó llamándose Three Souls In My Mind México City Rock n Roll Band, pero el nombre les parecía demasiado largo y complicado para la gente, por lo que finalmente se decidieron por acortarlo a Three Souls In My Mind.
Mientras, iban componiendo temas propios que tenían como idiomas vehiculares el inglés y el castellano, lenguas que tras la edición de su tercer álbum, ‘III’, también conocido como ‘El cantinero’, decidieron llegar más fácilmente al público y componer solo en castellano.
En esos inicios, la formación fue actuando en fiestas privadas y clubs, hasta que en 1970 editó su primer trabajo, el homónimo ‘Three Souls in My Mind’ (reeditado en 1985 como: ‘Three Souls in My Mind / Colección Avándaro Vol. 1’). Y precisamente fue también un 12, en este caso de septiembre de 1971, en el “Festival de Rock y Ruedas de Avándaro” (Estado de México), festival conocido más tarde por el sobrenombre de ‘El Woodstock mexicano’, donde la banda dio el campanazo que les hizo subir como la espuma, y lo hicieron a lo grande, cerrando el festival con una fiesta que se dio ante unas 250.000 personas (según fuentes, pudieron llegar a ser unas 300.000 las que presenciaron ese cierre de festival).
Tras el éxito del festival, llegó la censura para con el rock en México (que la banda salvó gracias los llamados “Hoyos Fonki”). Y así pasaron los años, entre la clandestinidad, la entrada de nuevos componentes, los eventos, los discos (13) y los éxitos, pero con ellos también llegaron algunas diferencias entre los componentes, divergencias que en 1984 acabaron dividiendo a la formación y con ello la creación por parte de Álex Lora de El Tri, nombre con el que popularmente se conocía a la banda.
Mientras, El Tri daba sus primeros coletazos de vida, el baterista Carlos Hauptvogel, que se hizo con los derechos del nombre original, siguió con la trayectoria de Three Souls In My Mind, aunque con mucho menos éxito que el que sí consiguió Álex gracias a su particular y expresiva forma de llegar al público. Una manera sencilla, directa y hasta irreverente del que en México es conocido tanto coloquial como, a veces, despectivamente como Naco.
Resumir los 58 años de carrera de Álex no es tarea fácil ni corta, así que, centrándome en el tema del directo, hay que subrayar que la primera actuación de la banda en nuestro país se dio en 1986 gracias a una invitación que Miguel Ríos y la ciudad de Madrid hicieron a la formación para representar a México en los actos de celebración del 500º aniversario del “descubrimiento” de América.
Tras ello, y desgraciadamente, han sido pocas las oportunidades que hemos tenido de poder ver a El Tri en nuestro país. Una de ellas fue en un lluvioso día de 2004 dentro del cartel del albaceteño Viña Rock o en 2023 como invitados especiales del show de Nacho Cano (Mecano) “Malinche”.
Por fortuna, los pasados 8 y 12 de octubre, gracias a su gira europea “Adicto al rocanroll”, El Tri se pasaron por Madrid y Barcelona para dejar claro que siguen siendo una de las grandes referencias del rock urbano de Latinoamérica y que su incombustibilidad le hace seguir levantando almas, sonrisas y mentadas de madre…
Precisamente así se recibió a la banda tras unos quince minutos de espera sobre el horario previsto: los gritos de “Culero, culero…” se dejaron oír intermitentemente hasta que las figuras de los seis componentes de la formación se erigieron en el escenario como previa al primer grito de guerra de Álex: “Viva México, cabrones, viva la hispanidad chingada madre, ¡…y que viva el rock n roll!”. Tras ello, los acordes de ese clásico de la época de Three Souls In My Mind, "Perro negro y callejero", hicieron estallar las ganas que teníamos de desprendernos de la adrenalina acumulada.
Álex blandía y rascaba su típica guitarra en forma de dedo índice enhiesto acabado en fálico detalle, mientras el tema se alargaba gracias a la disposición de unos músicos que supieron hacer que cada pieza, cada himno, se meciera largo pero sin agobio ni pesadez.
Tras el tema incluido en aquél ‘Chavo de onda’ de 1976, una gran bandera de México fue mostrada con orgullo y con referencias “al día de La Raza” y “a los héroes que dieron patria” (a México); gritos de “Viva México” y “que se jodan los políticos hijos de puta”, y, de nuevo, otro “¡Y que viva el rock n roll!”, en esta oportunidad para dar paso a la entonación de la letra del himno nacional mexicano “Mexicanos, al grito de guerra”.
Tras ese patriótico momento, una intro de guitarra y nuevamente Álex con ese acento poblano salpicó el ambiente con un “Chigue a su madre, Ronald Trump” para desembalar otro de sus grandes clásicos, en este caso la versión del maestro Rockdrigo González: "Estación Metro Balderas", cuya letra de desamor desató la eyaculación en punta de la guitarra de Alex.
Con la banda y el ambiente bien prendidos y una intro referida por el riff de “The Pink Panther” llegó el recuerdo al primer trabajo que Álex editó ya bajo el nombre de El Tri, aquél ‘Hecho en México’ de 1985 y su enervante y sugestivo “Mente rockera”, que acabó con un locuaz: “¿La están pasando bien?”. Quizás esa fue la rola menos conocida y celebrada, aunque sí lo hicimos muy buena parte de ese cómodo lleno que disfrutaba la sala en una noche en que la tocada de El Tri coincidía con la de Primal Fear en la Sala Salamandra.
El siguiente en ristre volvió a sacar esa parte de Naco con la que Álex alienta almas y levanta insultos: “Dedicado a las mujeres que vinieron a la tocada, y las que no… ¡que chinguen a su madre!, y los que no aplauden es porque no les gustan las mujeres”, la frase provocó aplausos, risas y la entonación de la balada "Pobre soñador", que enriquecida por el violín de Alejandro Álvarez, la armónica de Rafa Salgado y los silbidos de Álex fueron junto a los solos de guitarra de Lalo Chico y Óscar Zarate los protagonistas de un feeling que finalizó con el líder reclamando la mítica “ola mexicana” que se popularizó en el mundial que en 1986 se celebró en el país mexica.
Una ola que llevó al sexteto a entonar un medley de clásicos que no pueden faltar en las tocadas de mariachis y que, a ritmo de rock, entonamos con bastante buen tino. Trazos de “Camino de Guanajuato”, "Cielito lindo" y "México lindo y querido" se convirtieron en la parte más folclórica del show.
Un pequeño descanso para Lora y un nuevo recuerdo a ese año justo de la celebración en el auditorio de México con orquesta sinfónica como inicio de su actual gira "Adicto al Rocanroll".
Tras ese breve descanso y con un baile desgarbado, sonó otro de los no tan conocidos por estos lares, “Vicioso”, pero que sí usó para hacer referencia a ese país que desde su visita allá por 1986 encumbra a la banda, Perú, que contó con una buena audiencia, aunque no faltaron las referencias a otros países como Argentina, Colombia o, claro está, México. Un tema que se enlazó con otro de los no tan incunables: “Difícil”, al que, como previa, surgió de Lora la motivadora sugerencia de: “Vamos a ver si la raza sabe chiflar”.
De nuevo un sonoro “¿La están pasando bien?”, y una nueva incursión en detalles de los ochentas, en este caso de 1987 con ese “Agua mi niño (La curva)", que Lora presentó como el flamante nuevo single del concierto sinfónico antes mencionado, para seguir con otro, esta vez sí, de los grandes incunables de la banda, ese "Terminal del A.D.O." que nos hizo volver a levantar puños y rasgar gargantas.
Nueva presentación y recuerdo a los peruanos asistentes y, en broma, presenta “El cóndor pasa”, aunque su tarareo es el de esa parte más reconocible de la banda sonora de “El padrino”, y al que siguió otra simpática frase de Álex: “Ya mi mamá me dijo que estaba bien pendejo”. Tras la broma, el violín de Alejandro envuelve el mítico vuelo del ave más grande del mundo con el aleteo de "El Cóndor pasa”.
Un nuevo “¿La están pasando bien?” precedió a otro gran momento del concierto que como base toma a ese "El niño sin amor" en el que Lora cambia su playera de la gira por la de ‘El Tri somos todos’ y hace emotiva referencia a esos niños que viven y sufren por culpa de un cruel destino. Esta es una clara rola que acerca a la banda a ese sector más marginado de la realidad de México y cuya realidad a veces gira la cara intentando evadirla.
Tras ese sentimental momento, Álex se calienta con un trago de tequila y hace referencia a las visitas de Juan Pablo II a México y la supuesta peda (nunca demostrada pero sí atribuida) que el pontífice se agarró en 1979 durante su visita a la tierra santuario de la popular bebida: Jalisco, broma que secuenció un sonoro "cuando te pones pedo, a güevo la cagas".
Nuevo alarde de clásicos, esta vez con Álex tapando su rostro con una máscara de luchador para entonar un seguido “Nada me sale bien” que en 1998 se acunó en el recomendable álbum ‘Fin de siglo’, tras el que un incansable Álex contó con la presencia de su esposa y domadora Chela Lora para acompañarle en su incansable baile y entonar a dúo “Nostalgia".
Un pequeño parón y esa simpatía de Álex recordando los 55 años que hace del histórico concierto de Avándaro y los 46 años de casados que cumplían Alex y Chela, tras lo que lidió con la satírica canción sobre las fuerzas del orden público: "La del policía”.
Una nueva sorpresa, y es que en una celebración de aniversario no pude faltar un pastel de celebración con sus pertinentes velas, detalle tras el que esa emotiva balada e inmenso himno del rock mexicano, quizás el más representativo de entre todos ellos, esa "Triste canción" que toma como base el “Like a Hurricane” de Neil Young para, en esta ocasión, aplastarnos durante algo más de nueve minutos con la esencia del feeling más intenso y pasional.
Tras una nueva muestra de rebeldía con nuevo “puto” y dedicando a los políticos, un nuevo “y que chinguen a su madre”, dio alternativa a otro de los grandes éxitos de la formación para elevar el ambiente. Una nueva referencia a la época de Three Colours In My Mind con el tema que hace cincuenta años dio nombre al álbum ‘Chavo de onda’, que se hace imprescindible en cualquier tocada de la banda, al igual que lo es ese "Minuto de desmadre" en recuerdo a los que se nos adelantaron en el último viaje.
Tras ese minuto de desmadre tocó el turno a "Cuando tú no estás”, que se soldó con la animosa y coreada rola "Todo sea por el rock and roll", que dio término a esa parte que todos sabemos debe ser simplemente un respiro para enlazar el tramo final de los conciertos con los bises.
Gritos de “Culero, culero…” y El Tri vuelve a la escena. Álex, esta vez con un brillante gorro de plato, se queja de que estaban “acabando el concierto y aún no me han mentado la madre…”, y la canción “Chinguen a su madre” y una larga y festiva "Las piedras rodantes" sirvieron para presentar a la banda y despedirse a lo grande.
Y sí, Álex, fuimos felices, pero lo seremos más si no tardas en dejarnos más mentadas de madre en tus tocadas amenizadas por esos entrañables “¡y que viva el rocanrol!” que tanto nos espolean. Nos vemos pronto, aquí o en México…
Además de ello, dedico parte de mi vida a mi amor por los animales, la cultura y la naturaleza, asi como a mis programas de radio (Corazón de Rock n Roll y Feeling Rock). Mirando al pasado, tengo el placer y el honor de haber formado parte del staff de revistas y fanzines como Zombi, Rock Hard, Resurrección (México) o Kerrang!. Actualmente, y desde hace años, unos cuantos ya, gracias a la confianza de la gran gente que se desvive por hacer bien las cosas, he aposentado mi pasión por escribir en La Heavy y Mariskalrock, donde, como siempre, intento dar lo mejor de mí mísmo, haciéndolo siempre como Yosi definía a Pardao: siendo "sentimental y sincero".
Si nos vemos en cualquier lugar, no lo dudes, acércate, nos tomamos algo y charlamos de lo que gustes.
¡Larga vida al rock and roll!
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